| *HISTORIA DE UN CRONOPIO PARA QUE TOMEMOS EJEMPLO LOS FAMAS |
Por: Aleida Visbal es estudiante de IV semestre de psicología de la
Universidad del Norte.
La mayoría de nosotros llegamos a conocerlo tarde o temprano, unos deseando que fuese más tarde que temprano, otros esperando ése semestre en especial. Su estampa y figura, para el observador cuidadoso, revelan a un hombre sencillo, simple, distante y serio, para luego transformarse ante nuestros ojos en accequible y de buen talante. Con su característico acento que se me antoja calificar de indiferente y que parece usarlo como sofisma de distracción al significado escogido de sus palabras, se nos va revelando la persona y personaje que es Guillermo García. Para muchos no es nuevo el saber que es egresado de la Pontificia Universidad Javeriana (1977), lo nuevo tal vez, es que no empezó propiamente como estudiante en la facultad de Psicología, sino, aunque suene extraño, en la facultad de Ingeniería Electrónica en la cual permanecío tres semestres. En este punto le pregunto: A.V: ¿Por qué Ingeniería Electrónica? G.G: Porque cuando uno es chiquito, los papás influyen en uno, entonces mi papá decía que Ingeniería Electrónica era la carrera del futuro!, pues tenía razón, la sigue teniendo, pero eso no era para mí, lo mío era la psicología. A.V: He escuchado que tuvo buenos maestros. G.G: (en tono melancólico) Ahh, por supuesto, excelentes maestros!. Puedo recordar a Simón Brainsky, Camila Bernal, Eduardo Gómez, Guillermo Carvajal, Eduardo Laverde, todos psicoanalistas, todos. A.V: Entonces se podría decir que recibió una formación psicoanalista. G.G: Básicamente sí, pero también de la otra área. Antes de que se produjera una crisis violenta entre psicoanalistas y conductistas recibí clases de Rubén Ardila; Telmo Peña; Maggie de Salamanca, de quien aprendí mucho especialmente el manejo del test de Rorschach; José Antonio Valenzuela, una eminencia en lo que se refiere a la metodología de la ciencia, bases filosóficas. Fue de alguna manera mi mentor, mi formador, un hombre de una gran sapiencia, excelente persona y como profesional sabía de todo! A.V: Cuando ya termina la universidad ¿cómo empieza su desempeño profesional? G.G: Cuando yo termino la universidad por razones de familia me vengo para Barranquilla, pero en un primer momento por conexión con un compañero mío Stefano Binacchia, que estaba trabajando en la Universidad Metropolitana, me llevó y comencé a trabajar allí y a la vez estaba siendo catedrático aquí en la Universidad del Norte. Luego me retiré de la Metropolitana y continué de catedrático aquí, todo esto alternado con una práctica clínica. A.V: ¿Cómo empieza con su práctica clínica? G.G: Yo desde séptimo hasta décimo semestre estuve trabajando en el Instituto Colombiano de Psicoterapia Infantil en Bogotá, bajo la tutela de Guillermo Carvajal. Allí aprendí cantidades, sobre todo en las reuniones científicas de la institución. Fueron dos años y medio, en los cuales el trabajo era básicamente con niños. A.V: ¿Y por qué se queda con la clínica? G.G: A mí me gustó desde el comienzo la clínica, esa fue mi pasión. Eso fue una práctica que yo hice de la universidad y que luego la continué solo. Como te dije empecé trabajando con niños y duré trabajando con niños mucho rato, cosa que me ha servido, pero llegó un momento en que yo ya no me podía botar al piso con los niños y hacer terapia de juego. Entonces empecé a decir esto ya no es para mí y empecé a hacer un trance hacia el área de adultos y adolescentes y terminé trabajando con adultos que son aveces muy adolescentes y muy niños, pero eso es otro cuento. A.V: ¿Qué es lo que le gusta de la psicoterapia? G.G: ¡Lo que hay que hacer en la misma!, considero que la posibilidad que tiene un ser humano de ayudar a otro debe ser puesta en marcha, uno no debe quedarse quieto cuando siente que puede hacer eso. Estoy convencido, de que un psicoterapeuta nace no se hace, eso no quiere decir que yo desconozca la formación teórica ni mucho menos, pero para meterse en la clínica hay que nacer con esa disponibilidad porque eso es una verdad. Entonces simple y llanamente dentro del contexto de lo que yo sé, exploto la capacidad de y la necesidad de acercarme a los otros y de compartir lo que yo puedo, diríamos mostrarle al otro para que pueda mejorar su calidad de vida, básicamente ésa es la idea. Yo no me pongo con cuentos sobre el altruismo y que esto y que lo otro, no! sencillamente es algo con lo que uno viene, la disponibilidad, la cual en la clínica hay que explotarla como te digo al máximo para uno y para los otros. Esa es la idea. A.V: Con todo este recorrido de vida profesional me imagino que ha llegado a conocer mucho más a fondo la naturaleza humana. ¿Qué es lo que le llama más la atención de la misma? G.G: ¡¿Qué es ser humano?! Eso, ¿qué es un ser humano? Y que nunca terminas de conocerlo y jamás podré aspirar a conocerlo totalmente. Es eso lo que hace que mi trabajo sea, yo lo llamo así, delicioso, porque todos los días me sorprendo, o las personas me sorprenden!. A.V: ¿Qué es lo más complejo de ser psicoterapeuta? G.G: Descubrir que uno... más exactamente tener consciencia de que uno es igual a ese otro que llaman paciente y que está frente a uno, que no hay diferencias, que la única diferencia es que yo sé de psicología de psicoterapia y de todo lo que vemos nosotros y que el otro desconoce, la teoría. Pero que yo no le puedo hablar de teoría, refiriéndome pues el paciente. Esa es la idea básica. El teléfono suena por enésima vez, recordándole lo apretado de su agenda y yo estimando que ya fue tiempo suficiente de entrevista me atrevo a lanzar una última pregunta: A.V: Con respecto a su nuevo cargo como Jefe de Departamento, ¿cuáles son sus propuestas? G.G: La idea básica es que el nivel del
programa, su nivel académico se eleve. Para eso se está trabajando con los profesores
porque son, diría, los gestores de esta idea de elevar el nivel académico del programa y
siendo ellos gestores pues el estudiantado los va a seguir. Ese trabajo con los profesores
es básico considero yo, porque el profesor nuestro debe ser un líder. Un líder que sea
seguible, que sirva de figura de identificación, que los estudiantes digan: ¡Hombre a
mí me gustaría parecerme a este tipo o a esta tipa!, por lo que saben, por lo que son,
por lo que están representando. Ese es un motivo para uno que es estudiante. Si yo te
cuento, uno veía a un Simón Brainsky y decía: ¡Cuándo podré ser yo como éste
hombre! O uno veía a un Eduardo Gómez o a un José Antonio Valenzuela, decía uno:
¡este es un erudito! Cada pregunta que uno le hacía a ese hombre lo llevaba a uno a otro
lado, siempre tenía una respuesta clara, precisa, entonces eso a nosotros nos movía. Nos
gustaba sentarnos en la cafetería con ésos profesores y que nos hablaran, no de teoría,
sino de ellos y de sus cosas y allí aprendíamos otra cantidad de... teníamos otro tipo
de experiencias con ellos!. Yo veo que aquí el estudiante no se acerca al profesor sino
en términos de deme para este trabajo para cumplir y punto, no? Pero el estudiante no se
acerca en términos de: oiga necesito que me responda ésta pregunta, en términos de tú
a tú. Eso no se estila aquí, ya? El estudiante no tiene ésa disponibilidad. Yo creo que
nosotros los profesores debemos hacer para que eso empiece a darse y que el interés de
los estudiantes en las áreas o en ciertas temáticas sea generado por los docentes, es
que eso es así! Nosotros tenemos que despertarles las ganas, nuestro estudiante no tiene
ganas. Ese es mi proyecto fundamental, si en éstos dos años yo y mis compañeros
logramos eso yo me voy feliz! |