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Marzo /99

EL MINOR: LA OTRA POSIBILIDAD

Por. Dyanne Escorcia

Uno de los acontecimientos más importantes que han sucedido dentro del programa en estas ultimas semanas es la aprobación del Minor como una opción para poder obtener el título de psicólogos. Tal vez se constituye en el hecho mas esperado por muchos estudiantes.

El saberlo despertó muchos sentimientos. En algunos, aquellos que ya han iniciado su proyecto de tesis y que por tanto no son cobijados por la novedad, sienten frustración, tal vez decepción porque no les tocó tal beneficio a ellos; otros, los que apenas comienzan la carrera se ven como "salvados" de la "tortura" que para muchos representa el desarrollo de un trabajo como la tesis de grado. Para otros, aquellos que no ven la opción del Minor como una tabla de salvación sino como una posibilidad más, la misma que les dá la oportunidad de reflexionar detenidamente sobre sus propósitos e intereses reales.

Y es que no podemos analizar la posición del estudiante frente a ésta nueva posibilidad desligándola de su " contraria", es decir, la tesis; me he permitido colocar entre comillas ésta palabra ya que precisamente éste artículo es una invitación a ser más reflexivos y menos ligeros al tomar esa decisión, y a no considerar ambas opciones ( la tesis y el minor ) como antítesis o contrarias.

En términos generales, se piensa que el minor se constituye, con respecto a la tesis en una actividad más fácil, que requiere menos esfuerzo, y es tanto más segura si se tiene en cuenta que una investigación suele depender de muchos más factores para su positiva y, sobre todo, rápida culminación.

Además la tesis es vista por algunos estudiantes de psicología como una enemiga; enemiga porque implica aportar mucho mayor esfuerzo y energía del que comúnmente estamos dispuestos a exponer en el desarrollo de una actividad académica; enemiga porque debe cumplir una serie de requisitos que nos exigen ser sistemáticos, cuidadosos y detallistas, requisitos de los que depende su aceptación o rechazo por parte de un comité evaluador; enemiga también porque nos pide la no menos complicada labor de crear y de intentar hacer aportes reales a la psicología.

Por todo esto se piensa que al escoger la opción del minor nos descargamos de esas responsabilidades y tomamos algo más fácil, pero no olvidemos que cada decisión trae su afán, y ésta seguramente traerá consigo responsabilidades que le son propias.

El objetivo básico del minor es la profundización en un tema o área específica, esto es un beneficio para aquellos que sienten que dichos temas les atraen profundamente, y saben que allí desarrollarán sus capacidades. De otra manera se convertirá (al igual que como ha sido tomada tradicionalmente la tesis) en un requisito de grado, en algo que se debe cumplir para poder obtener el título. Pero considero que lo más grave es que puede convertirse la opción del minor en un asidero de facilistas y conformistas.

No olvidemos que la labor de investigación debe ser una actividad que de manera constante alimente y haga fructífero nuestro trabajo, cualquiera que sea éste; no olvidemos tampoco que por las condiciones laborales, económicas y políticas que vivimos en éste momento en el país, tenemos que como profesionales demostrar facultades superiores para aportar soluciones y para hacer a nuestra disciplina una más respetada en el medio; destrezas tales que se desarrollan solo a través del ejercicio de una actividad investigativa constante, fundamentadas en necesidades reales.

Para terminar, opino que si bien el minor puede ser una opción atractiva, por lo cómoda que nos resulta al compararla con la tesis, podemos caer por lo mismo en el facilismo, y perder la de sentirnos satisfechos por haber realizado un aporte importante a la psicología.

Por. Dyanne Escorcia
Est. X Sem Psicología
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