- Por Carlos Acosta B. Candidato a Doctor en Educación
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- El tema de la conciencia ha sido estudiado desde hace mucho tiempo por la humanidad. Las
investigaciones, discusiones y planteamientos en general son enormemente extensos y
caracterizados por estudiarse desde una gran variedad de perspectivas o paradigmas. Estos
van desde considerar que la conciencia no es importante dentro de la psicología dado su
carácter mental -por ejemplo Watson, quien afirmaba: "...podemos escribir una
psicología...no haciendo uso en ninguna ocasión de términos como los de
conciencia..."(Tortosa, 1998)- hasta ver la conciencia desde un punto de vista
trascendente -por ejemplo Wilber ha señalado:"...cuando se alcanza este nivel se
adquiere la conciencia de unión con el Todo..."(Wilber, 1991).
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- Por lo anterior, existen muchos conceptos de conciencia, tales como los de Ferrater,
1994; Norman, 1981; Hilgard, 1980; Navarro, 1995; Wilber, 1990, entre otros. Zepeda (1994)
se ha referido a la conciencia como la capacidad del ser humano de "darse
cuenta", como también se la ha entendido como la capacidad de percibir y representar
una experiencia en términos subjetivos (Bisiach, citado por Marcel y Bisiach, 1988). En
este orden, se ha llegado incluso a considerar una "conciencia animal" -al menos
en los animales superiores- Griffin, citado por Eccles (1992). Para los efectos de esta
propuesta se harán los planteamientos desde la perspectiva del "darse cuenta",
dado el carácter práctico que se ofrece a través de ésta.
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- Por otra parte, se han examinado y elaborado diversas estrategias para manejar y ampliar
los procesos de conciencia en las personas. Estas han estado respaldadas respectivamente
por los varios enfoques metodológicos existentes en la psicología. Una de estas
estrategias ha sido la introspección, la cual se ha estudiado y utilizado en distintas
situaciones.
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- La palabra introspección viene del latín "intro" que significa dentro y
"spectare" que quiere decir mirar. Entonces se puede decir que la introspección
-en genérico- es el proceso mediante el cual se echa una mirada u observación en el
interior de nosotros mismos.
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- Siguiendo esta idea se está planteando en este texto una estrategia que se llamará
Introspección socrática, en razón a que se está desarrollando un trabajo inspirado en
los planteamientos de Sócrates, dados a conocer éstos, entre otros, por Jenofonte,
Platón y Aristóteles y que se pueden resumir -por el momento- en las frases: "la
virtud (en el sentido de areté) es conocimiento", "el mal obrar sólo puede
deberse a la ignorancia", "conócete a ti mismo", "una vida sin examen
no merece ser vivida", "dentro de cada persona se encuentra la respuesta".
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- La Introspección socrática -entendida como una secuencia heurística de autopreguntas
(y repreguntas) y autorespuestas, con relación a una situación específica que se está
percibiendo y representando- ha mostrado ser útil en muchas de las situaciones de vida
que tienen las personas (Acosta y Col., 1997). Esta se caracteriza por ser esencialmente
un diálogo socrático, pero no desarrollado hacia afuera sino hacia dentro. Estos
planteamientos pueden encajar con lo que se conoce como dialéctica platónica. Esta
propuesta parte del supuesto del conocimiento de uno mismo como condición fundamental
para desarrollar óptimamente cualquier actividad humana.
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- Tal como ocurre con otros procesos que implican un aprendizaje, esta introspección
requiere -especialmente en sus primeras etapas- de un otro que le vaya retroalimentando en
las diferentes instancias, es decir, que le sirva de "espejo" respecto a lo que
la persona hace durante el proceso. Esto se vuelve muy complicado en situaciones en las
cuales no hay un psicoterapeuta guiando, pues existen muchos detalles y circunstancias a
considerar, tales como el abordaje de los mecanismos de defensa que utiliza quien hace la
introspección; como también el manejo, entre otros, de la angustia y el dolor. En este
último caso se esperaría que la introspección le indique a quien la hace el momento de
buscar ayuda psicoterapéutica, si así fuere la situación. Se puede afirmar que es
preferible, en general, hacer introspección -sea socrática o no- que no hacerla, pues
ésta si es honesta generalmente conducirá a algún grado de ganancia en la conciencia
personal.
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- También se ha observado que este ejercicio genera casi siempre mucha incomodidad y aún
dolor a las personas, como también bloqueos en las autorespuestas que el individuo
indaga. Igualmente, se ha observado que la Introspección socrática, como metodología,
es extremadamente sencilla; pero al mismo tiempo, tremendamente complicada, en razón a
las implicaciones que tiene ésta para el conocimiento de uno mismo; como también a que
no es usual que la gente se haga este tipo de preguntas. Así pues, no hay algo más
difícil que conocerse a sí mismo. Cuando una persona pone a su disposición toda una
organización y ejecución de estrategias para conocerse a sí mismo -entre otras la
Introspección socrática- se puede decir que dicho individuo está desarrollando un
proceso de "gerencia de sí".
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- La metodología que ha mostrado ser útil en la casuística del autor de este texto, es
como sigue: primero hay que escoger una situación específica para hacer la
Introspección socrática. Esta circunstancia puede ser favorable -por ejemplo, cuando se
recibe un premio- o desfavorable -por ejemplo, cuando se reacciona con grosería ante una
sugerencia. Asimismo, puede presentarse dicha situación con respecto a eventos del
pasado, presente o futuro. En este orden, se puede realizar una introspección teniendo
como situación una imprudencia cometida ayer o una frase impertinente que se acaba de
expresar o sobre lo duro que se puede ser con alguien cuando se le vea en el camino.
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- Después de ubicar una situación específica, se inicia la secuencia de autopreguntas (
y repreguntas) y autorespuestas con respecto a la situación ya planteada, las cuales son
la esencia misma de la Introspección socrática. Como se ha mencionado es importante
-sobre todo en sus comienzos- tener a un otro que le permita monitorear el proceso en
términos de entrenamiento o guía. Es importante decir que en ningún caso alguien debe
pasar del rol de monitor al de psicoterapeuta, si no tiene la formación para esto.
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- A manera de ejemplo se plantea la siguiente secuencia de autopreguntas y autorespuestas,
partiendo de una situación en la cual alguien ha contestado con agresividad a su
compañero de trabajo:
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- Pregunta: ¿No fuiste un poco brusco en tu contestación?
- Respuesta: Tal vez, pero me dio rabia que me preguntara por un documento que no es de mi
responsabilidad.
- P: ¿Tal vez?
- R: Bueno, si, un poco.
- P: ¿Si? o ¿un poco?
- R: Las dos cosas, pues fui brusco un poco
- P: ¿Había necesidad de eso?
- R: No, pero es que me dio rabia
- P: ¿Te gustaría que te hicieran lo mismo?
- R: No.
- P: ¿Qué esperarías que un amigo haga por otro en esa situación?
- R: Pues que ayude a localizar el papel extraviado
- P: ¿Tienes claro lo que pasó?
- R: Si.
- P: ¿Sientes que puedes hacer algo ahora? ...
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- Después de un tiempo -que varía por las diferencias individuales entre 2 a 3 horas y 6
a 8 horas de entrenamiento con un otro- se puede empezar a observar los efectos de la
práctica, en términos de la fluidez y abundancia de contenidos de las autopreguntas y
autorespuestas.
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- En este entrenamiento o guía se le hace ver a la persona que no piense mucho sus
respuestas, se le enfatiza que sea sincero durante el proceso, se le subraya que todas sus
respuestas serán válidas y que trate -sobre todo en los comienzos de su aprendizaje- de
ser breve en sus respuestas. Igualmente, se le insiste que debe hacer las cosas como si
fuera realmente una conversación consigo mismo -en términos de estar pendiente al
formular sus preguntas y escucharse creíblemente las respuestas- como también, que tenga
una actitud heurística -es decir, de búsqueda, de indagación, de investigación
incluso- cuando se está preguntando y respondiendo. Asimismo, es importante con alguna
frecuencia autopreguntarse si está sintiendo lo que dice, es decir, si está percibiendo
que es veraz en cada momento de la secuencia señalada.
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- Poco a poco se puede ir "soltando" a la persona para que empiece a hacer solo
en casa pequeños ejercicios sobre esta parte de la introspección -por ejemplo, 1 o 2
secuencias socráticas de 5 minutos, día de por medio.
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- Es de gran ayuda -ya sea durante el entrenamiento o la práctica cotidiana- escribir o
grabar una parte o toda la secuencia de autopreguntas y autorespuestas; ya que, por un
lado, esto permite hacer un seguimiento más cuidadoso de quien está guiando la
introspección, como también de la persona misma que la hace; y por otro lado, con esto
se maneja el olvido de partes importantes del proceso socrático. Existen muchos casos en
los cuales el individuo cuando revisa su escrito -por ejemplo 8 días después de haberlo
realizado- se pregunta, ¿eso yo lo escribí?, en señal de asombro de las cuestiones ahí
consignadas y las cuales no se le encuentra sentido en ese momento por haberse olvidado.
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- Un tercer aspecto de la Introspección socrática se desprende de la secuencia
anteriormente tratada. En efecto, después de realizar el proceso heurístico de preguntas
y respuestas, se espera que la persona encuentre una conclusión de la indagación. Esta
se caracteriza por ser un punto de llegada a una nueva información particular -a nivel de
su conciencia- que posee algún sentido con respecto al esquema psicológico de la
persona. Desde luego esta conclusión es siempre provisional, ya que se está planteando
un proceso que tiene la propiedad de la permanente construcción hacia el desarrollo
humano, es decir, hacia la realización del ser en el sentido socrático. Por este hecho
una conclusión siempre sirve de situación o pretexto para iniciar para otra
introspección
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- Una cuestión sumamente importante para que este tipo de actividad se pueda llevar hacia
adentro de la persona, es que la conclusión lograda -y los otros aspectos de este proceso
socrático- se caracterice por la honestidad, como también por la claridad, precisión,
pertinencia y profundidad (Paul, 1996). Al tenerse en cuenta estos tópicos se pueden
observar en las personas pequeñas ganancias en los estados de conciencia, las cuales poco
a poco se van ampliando en la medida en que ésta desarrolla con disciplina e interés la
Introspección socrática. El reconocer la necesidad de buscar ayuda profesional en un
momento de crisis, puede ser un buen ejemplo de esta ganancia.
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- Si se le pone constante esmero, se organiza este asunto socrático de manera
sistemática para que ingrese al estilo de vida de la persona y no se toma como una carga
estos ejercicios, se pueden observar igualmente unos cambios cualitativos importantes en
el modo de ser de los individuos. Es muy variado esto por la diferencias particulares de
los seres humanos, pero este tipo de cambios en la conciencia se pueden empezar a percibir
entre 1 a 6 meses, con una práctica introspectiva de unos 10 a 15 minutos diarios en
promedio, ya sea este tiempo continuo o fraccionado.
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- Si la conclusión es realmente sentida, es decir, si la persona la considera auténtica
y profundamente formativa, entonces se está preparado para un cuarto y último aspecto de
esta metodología socrática, cual es la acción. En efecto, muchos individuos llegan
hasta la conclusión, pero no se atreven a realizar algún comportamiento consecuente con
la conclusión. La realización de lo concluido generalmente está en proporción al grado
de conciencia que se ha logrado en los ejercicios, es decir, a mayor autenticidad en la
conclusión será mayor el compromiso de realizar la acción implicada. Por lo general
esto se puede visualizar a través de dos comportamientos concretos: la comprensión y el
perdón. Como se mencionó en otro artículo ( ver Acosta en Discernimiento número 1) la
Introspección socrática no hay que entenderla como un ejercicio para hacerse santo de un
día para otro, sino como un proceso de permanente búsqueda del desarrollo humano. En
este orden, es importante destacar que en este proceso una persona puede perdonar en una
ocasión determinada, pero no necesariamente en otra, aun cuando ésta sea parecida. Lo
anterior no implica que algo irregular esté pasando, pues el asunto no es permanecer
siempre de pie, sino levantarse al caer.
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- Por esto último, se puede afirmar que se ha ganado conciencia aun cuando no se presente
una acción relacionada con la conclusión. También se pueden dar situaciones en las
cuales se puede generar conciencia, pero en un orden estrictamente racional y, por tanto,
no aparecer tampoco la acción. Esto último sucede cuando la persona alude a argumentos o
a razones constantemente durante el proceso socrático, en términos del pensamiento y no
de su sentir. Si la persona es honesta en su sentir tiene altas probabilidades de
descubrir muchas trampas que su mente le está planteando y la racionalidad puede ser una
de estas.
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- Así pues, la metodología que se está proponiendo para realizar una Introspección
socrática posee las etapas de situación, secuencia heurística de autopreguntas y
autorespuestas, conclusión y acción.
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- Una condición que pueden propiciar la realización de este tipo de introspección es
tener lo que podemos llamar una atención flotante, no obsesiva, sobre los distintos
eventos que le ocurren a la persona en su vida cotidiana.
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- Una característica que se ha observado en las persona que llevan algún tiempo
practicando la Introspección socrática -el cual su inicio coincide con el tiempo
señalado para los cambios cualitativos- es que manifiestan en ocasiones recibir
respuestas sin que se hayan realizado autopreguntas; es decir, el individuo va a
formularse una pregunta y en el instante en el cual va a hacerla, se evoca la respuesta a
esa pregunta específica aún sin haberla hecho. Del mismo modo, hay algunas ocasiones
más excepcionales en las cuales se evocan preguntas y respuestas sin tener pendiente
formularlas. Estas situaciones parecen presentarse por los procesos de automatización
estudiados en lo que se llama metacognición (procesos de pensar) y/o por el desarrollo de
la intuición propia de este tipo de introspección (procesos de sentir). Esto último se
da al parecer en razón a que acá se apela -a la manera de Maine de Biran- a un yo
concebido como una actividad del espíritu ( Mueller, 1984).
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- Para facilitar la ubicación de situaciones pretextos para introspectar, se sugiere
tener en cuenta cinco áreas que han mostrado ser muy útiles. Es difícil encontrar
comportamientos que una persona quisiera modificar y que no estén incluidas en dichas
áreas, la ira, el ego, la avaricia, la lujuria y el apego. Todo ser humano, en mayor o
menor grado, tiene estas pasiones.
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- Puede destacarse que la Introspección socrática ayuda a las personas a
"angular" su vida de una mejor manera. En este sentido, uno de los mayores
beneficios que se han observado está en el hecho de -a partir de esta
"angulación"- establecer varias opciones frente a una situación problemática
que se está viviendo. Así, se ha observado que las personas con conflictos usualmente
interpretan a través de una sola opción, la cual casi siempre no es la adecuada. Por
ejemplo, si un individuo le dice a una mujer -quien tiene conflictos psicológicos- que su
vestido le queda muy bonito, esta última puede decirle a aquel que se deje de burlar y
que respete, pues ésta tiene como única opción de interpretación una supuesta mala
intención.
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- Beneficios adicionales que se pueden destacar cuando se utiliza este tipo de
introspección son, entre otros, el hecho de que generalmente las personas están en mejor
condición de tener conciencia respecto a las implicaciones o consecuencias de las cosas
que hacen; como también, ubican más fácilmente la información que requieren para tomar
decisiones, son más claros para determinar propósitos, precisan si se está partiendo de
supuestos o de hechos al referirse a alguna situación.
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- La Introspección socrática se puede diferenciar de la reflexión y de la
retrospección, específicamente por la secuencia heurística de preguntas y respuestas
que le es propia.
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- Para finalizar, por qué no se hace usted una pregunta y espera
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- BIBLIOGRAFIA
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