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Marzo /99

INTROSPECCIÓN SOCRÁTICA: UNA PROPUESTA HACIA LA

TOMA DE CONCIENCIA

Por Carlos Acosta B. Candidato a Doctor en Educación
 
El tema de la conciencia ha sido estudiado desde hace mucho tiempo por la humanidad. Las investigaciones, discusiones y planteamientos en general son enormemente extensos y caracterizados por estudiarse desde una gran variedad de perspectivas o paradigmas. Estos van desde considerar que la conciencia no es importante dentro de la psicología dado su carácter mental -por ejemplo Watson, quien afirmaba: "...podemos escribir una psicología...no haciendo uso en ninguna ocasión de términos como los de conciencia..."(Tortosa, 1998)- hasta ver la conciencia desde un punto de vista trascendente -por ejemplo Wilber ha señalado:"...cuando se alcanza este nivel se adquiere la conciencia de unión con el Todo..."(Wilber, 1991).
 
Por lo anterior, existen muchos conceptos de conciencia, tales como los de Ferrater, 1994; Norman, 1981; Hilgard, 1980; Navarro, 1995; Wilber, 1990, entre otros. Zepeda (1994) se ha referido a la conciencia como la capacidad del ser humano de "darse cuenta", como también se la ha entendido como la capacidad de percibir y representar una experiencia en términos subjetivos (Bisiach, citado por Marcel y Bisiach, 1988). En este orden, se ha llegado incluso a considerar una "conciencia animal" -al menos en los animales superiores- Griffin, citado por Eccles (1992). Para los efectos de esta propuesta se harán los planteamientos desde la perspectiva del "darse cuenta", dado el carácter práctico que se ofrece a través de ésta.
 
Por otra parte, se han examinado y elaborado diversas estrategias para manejar y ampliar los procesos de conciencia en las personas. Estas han estado respaldadas respectivamente por los varios enfoques metodológicos existentes en la psicología. Una de estas estrategias ha sido la introspección, la cual se ha estudiado y utilizado en distintas situaciones.
 
La palabra introspección viene del latín "intro" que significa dentro y "spectare" que quiere decir mirar. Entonces se puede decir que la introspección -en genérico- es el proceso mediante el cual se echa una mirada u observación en el interior de nosotros mismos.
 
Siguiendo esta idea se está planteando en este texto una estrategia que se llamará Introspección socrática, en razón a que se está desarrollando un trabajo inspirado en los planteamientos de Sócrates, dados a conocer éstos, entre otros, por Jenofonte, Platón y Aristóteles y que se pueden resumir -por el momento- en las frases: "la virtud (en el sentido de areté) es conocimiento", "el mal obrar sólo puede deberse a la ignorancia", "conócete a ti mismo", "una vida sin examen no merece ser vivida", "dentro de cada persona se encuentra la respuesta".
 
La Introspección socrática -entendida como una secuencia heurística de autopreguntas (y repreguntas) y autorespuestas, con relación a una situación específica que se está percibiendo y representando- ha mostrado ser útil en muchas de las situaciones de vida que tienen las personas (Acosta y Col., 1997). Esta se caracteriza por ser esencialmente un diálogo socrático, pero no desarrollado hacia afuera sino hacia dentro. Estos planteamientos pueden encajar con lo que se conoce como dialéctica platónica. Esta propuesta parte del supuesto del conocimiento de uno mismo como condición fundamental para desarrollar óptimamente cualquier actividad humana.
 
Tal como ocurre con otros procesos que implican un aprendizaje, esta introspección requiere -especialmente en sus primeras etapas- de un otro que le vaya retroalimentando en las diferentes instancias, es decir, que le sirva de "espejo" respecto a lo que la persona hace durante el proceso. Esto se vuelve muy complicado en situaciones en las cuales no hay un psicoterapeuta guiando, pues existen muchos detalles y circunstancias a considerar, tales como el abordaje de los mecanismos de defensa que utiliza quien hace la introspección; como también el manejo, entre otros, de la angustia y el dolor. En este último caso se esperaría que la introspección le indique a quien la hace el momento de buscar ayuda psicoterapéutica, si así fuere la situación. Se puede afirmar que es preferible, en general, hacer introspección -sea socrática o no- que no hacerla, pues ésta si es honesta generalmente conducirá a algún grado de ganancia en la conciencia personal.
 
También se ha observado que este ejercicio genera casi siempre mucha incomodidad y aún dolor a las personas, como también bloqueos en las autorespuestas que el individuo indaga. Igualmente, se ha observado que la Introspección socrática, como metodología, es extremadamente sencilla; pero al mismo tiempo, tremendamente complicada, en razón a las implicaciones que tiene ésta para el conocimiento de uno mismo; como también a que no es usual que la gente se haga este tipo de preguntas. Así pues, no hay algo más difícil que conocerse a sí mismo. Cuando una persona pone a su disposición toda una organización y ejecución de estrategias para conocerse a sí mismo -entre otras la Introspección socrática- se puede decir que dicho individuo está desarrollando un proceso de "gerencia de sí".
 
La metodología que ha mostrado ser útil en la casuística del autor de este texto, es como sigue: primero hay que escoger una situación específica para hacer la Introspección socrática. Esta circunstancia puede ser favorable -por ejemplo, cuando se recibe un premio- o desfavorable -por ejemplo, cuando se reacciona con grosería ante una sugerencia. Asimismo, puede presentarse dicha situación con respecto a eventos del pasado, presente o futuro. En este orden, se puede realizar una introspección teniendo como situación una imprudencia cometida ayer o una frase impertinente que se acaba de expresar o sobre lo duro que se puede ser con alguien cuando se le vea en el camino.
 
Después de ubicar una situación específica, se inicia la secuencia de autopreguntas ( y repreguntas) y autorespuestas con respecto a la situación ya planteada, las cuales son la esencia misma de la Introspección socrática. Como se ha mencionado es importante -sobre todo en sus comienzos- tener a un otro que le permita monitorear el proceso en términos de entrenamiento o guía. Es importante decir que en ningún caso alguien debe pasar del rol de monitor al de psicoterapeuta, si no tiene la formación para esto.
 
A manera de ejemplo se plantea la siguiente secuencia de autopreguntas y autorespuestas, partiendo de una situación en la cual alguien ha contestado con agresividad a su compañero de trabajo:
 
Pregunta: ¿No fuiste un poco brusco en tu contestación?
Respuesta: Tal vez, pero me dio rabia que me preguntara por un documento que no es de mi responsabilidad.
P: ¿Tal vez?
R: Bueno, si, un poco.
P: ¿Si? o ¿un poco?
R: Las dos cosas, pues fui brusco un poco…
P: ¿Había necesidad de eso?
R: No, pero es que me dio rabia…
P: ¿Te gustaría que te hicieran lo mismo?
R: No.
P: ¿Qué esperarías que un amigo haga por otro en esa situación?
R: Pues que ayude a localizar el papel extraviado…
P: ¿Tienes claro lo que pasó?
R: Si.
P: ¿Sientes que puedes hacer algo ahora? ...
 
Después de un tiempo -que varía por las diferencias individuales entre 2 a 3 horas y 6 a 8 horas de entrenamiento con un otro- se puede empezar a observar los efectos de la práctica, en términos de la fluidez y abundancia de contenidos de las autopreguntas y autorespuestas.
 
En este entrenamiento o guía se le hace ver a la persona que no piense mucho sus respuestas, se le enfatiza que sea sincero durante el proceso, se le subraya que todas sus respuestas serán válidas y que trate -sobre todo en los comienzos de su aprendizaje- de ser breve en sus respuestas. Igualmente, se le insiste que debe hacer las cosas como si fuera realmente una conversación consigo mismo -en términos de estar pendiente al formular sus preguntas y escucharse creíblemente las respuestas- como también, que tenga una actitud heurística -es decir, de búsqueda, de indagación, de investigación incluso- cuando se está preguntando y respondiendo. Asimismo, es importante con alguna frecuencia autopreguntarse si está sintiendo lo que dice, es decir, si está percibiendo que es veraz en cada momento de la secuencia señalada.
 
Poco a poco se puede ir "soltando" a la persona para que empiece a hacer solo en casa pequeños ejercicios sobre esta parte de la introspección -por ejemplo, 1 o 2 secuencias socráticas de 5 minutos, día de por medio.
 
Es de gran ayuda -ya sea durante el entrenamiento o la práctica cotidiana- escribir o grabar una parte o toda la secuencia de autopreguntas y autorespuestas; ya que, por un lado, esto permite hacer un seguimiento más cuidadoso de quien está guiando la introspección, como también de la persona misma que la hace; y por otro lado, con esto se maneja el olvido de partes importantes del proceso socrático. Existen muchos casos en los cuales el individuo cuando revisa su escrito -por ejemplo 8 días después de haberlo realizado- se pregunta, ¿eso yo lo escribí?, en señal de asombro de las cuestiones ahí consignadas y las cuales no se le encuentra sentido en ese momento por haberse olvidado.
 
Un tercer aspecto de la Introspección socrática se desprende de la secuencia anteriormente tratada. En efecto, después de realizar el proceso heurístico de preguntas y respuestas, se espera que la persona encuentre una conclusión de la indagación. Esta se caracteriza por ser un punto de llegada a una nueva información particular -a nivel de su conciencia- que posee algún sentido con respecto al esquema psicológico de la persona. Desde luego esta conclusión es siempre provisional, ya que se está planteando un proceso que tiene la propiedad de la permanente construcción hacia el desarrollo humano, es decir, hacia la realización del ser en el sentido socrático. Por este hecho una conclusión siempre sirve de situación o pretexto para iniciar para otra introspección
 
Una cuestión sumamente importante para que este tipo de actividad se pueda llevar hacia adentro de la persona, es que la conclusión lograda -y los otros aspectos de este proceso socrático- se caracterice por la honestidad, como también por la claridad, precisión, pertinencia y profundidad (Paul, 1996). Al tenerse en cuenta estos tópicos se pueden observar en las personas pequeñas ganancias en los estados de conciencia, las cuales poco a poco se van ampliando en la medida en que ésta desarrolla con disciplina e interés la Introspección socrática. El reconocer la necesidad de buscar ayuda profesional en un momento de crisis, puede ser un buen ejemplo de esta ganancia.
 
Si se le pone constante esmero, se organiza este asunto socrático de manera sistemática para que ingrese al estilo de vida de la persona y no se toma como una carga estos ejercicios, se pueden observar igualmente unos cambios cualitativos importantes en el modo de ser de los individuos. Es muy variado esto por la diferencias particulares de los seres humanos, pero este tipo de cambios en la conciencia se pueden empezar a percibir entre 1 a 6 meses, con una práctica introspectiva de unos 10 a 15 minutos diarios en promedio, ya sea este tiempo continuo o fraccionado.
 
Si la conclusión es realmente sentida, es decir, si la persona la considera auténtica y profundamente formativa, entonces se está preparado para un cuarto y último aspecto de esta metodología socrática, cual es la acción. En efecto, muchos individuos llegan hasta la conclusión, pero no se atreven a realizar algún comportamiento consecuente con la conclusión. La realización de lo concluido generalmente está en proporción al grado de conciencia que se ha logrado en los ejercicios, es decir, a mayor autenticidad en la conclusión será mayor el compromiso de realizar la acción implicada. Por lo general esto se puede visualizar a través de dos comportamientos concretos: la comprensión y el perdón. Como se mencionó en otro artículo ( ver Acosta en Discernimiento número 1) la Introspección socrática no hay que entenderla como un ejercicio para hacerse santo de un día para otro, sino como un proceso de permanente búsqueda del desarrollo humano. En este orden, es importante destacar que en este proceso una persona puede perdonar en una ocasión determinada, pero no necesariamente en otra, aun cuando ésta sea parecida. Lo anterior no implica que algo irregular esté pasando, pues el asunto no es permanecer siempre de pie, sino levantarse al caer.
 
Por esto último, se puede afirmar que se ha ganado conciencia aun cuando no se presente una acción relacionada con la conclusión. También se pueden dar situaciones en las cuales se puede generar conciencia, pero en un orden estrictamente racional y, por tanto, no aparecer tampoco la acción. Esto último sucede cuando la persona alude a argumentos o a razones constantemente durante el proceso socrático, en términos del pensamiento y no de su sentir. Si la persona es honesta en su sentir tiene altas probabilidades de descubrir muchas trampas que su mente le está planteando y la racionalidad puede ser una de estas.
 
Así pues, la metodología que se está proponiendo para realizar una Introspección socrática posee las etapas de situación, secuencia heurística de autopreguntas y autorespuestas, conclusión y acción.
 
Una condición que pueden propiciar la realización de este tipo de introspección es tener lo que podemos llamar una atención flotante, no obsesiva, sobre los distintos eventos que le ocurren a la persona en su vida cotidiana.
 
Una característica que se ha observado en las persona que llevan algún tiempo practicando la Introspección socrática -el cual su inicio coincide con el tiempo señalado para los cambios cualitativos- es que manifiestan en ocasiones recibir respuestas sin que se hayan realizado autopreguntas; es decir, el individuo va a formularse una pregunta y en el instante en el cual va a hacerla, se evoca la respuesta a esa pregunta específica aún sin haberla hecho. Del mismo modo, hay algunas ocasiones más excepcionales en las cuales se evocan preguntas y respuestas sin tener pendiente formularlas. Estas situaciones parecen presentarse por los procesos de automatización estudiados en lo que se llama metacognición (procesos de pensar) y/o por el desarrollo de la intuición propia de este tipo de introspección (procesos de sentir). Esto último se da al parecer en razón a que acá se apela -a la manera de Maine de Biran- a un yo concebido como una actividad del espíritu ( Mueller, 1984).
 
Para facilitar la ubicación de situaciones pretextos para introspectar, se sugiere tener en cuenta cinco áreas que han mostrado ser muy útiles. Es difícil encontrar comportamientos que una persona quisiera modificar y que no estén incluidas en dichas áreas, la ira, el ego, la avaricia, la lujuria y el apego. Todo ser humano, en mayor o menor grado, tiene estas pasiones.
 
Puede destacarse que la Introspección socrática ayuda a las personas a "angular" su vida de una mejor manera. En este sentido, uno de los mayores beneficios que se han observado está en el hecho de -a partir de esta "angulación"- establecer varias opciones frente a una situación problemática que se está viviendo. Así, se ha observado que las personas con conflictos usualmente interpretan a través de una sola opción, la cual casi siempre no es la adecuada. Por ejemplo, si un individuo le dice a una mujer -quien tiene conflictos psicológicos- que su vestido le queda muy bonito, esta última puede decirle a aquel que se deje de burlar y que respete, pues ésta tiene como única opción de interpretación una supuesta mala intención.
 
Beneficios adicionales que se pueden destacar cuando se utiliza este tipo de introspección son, entre otros, el hecho de que generalmente las personas están en mejor condición de tener conciencia respecto a las implicaciones o consecuencias de las cosas que hacen; como también, ubican más fácilmente la información que requieren para tomar decisiones, son más claros para determinar propósitos, precisan si se está partiendo de supuestos o de hechos al referirse a alguna situación.
 
La Introspección socrática se puede diferenciar de la reflexión y de la retrospección, específicamente por la secuencia heurística de preguntas y respuestas que le es propia.
 
Para finalizar, por qué no se hace usted una pregunta y espera…
 
 
BIBLIOGRAFIA
 
 
ACOSTA, C. et al. Introspección: una propuesta de formación para el docente. B.quilla. Tesis inédita de Maestría en educación. Uninorte-unijaveriana. 1997.
 
ECCLES, J.C. La evolución del cerebro: creación de la conciencia. Barcelona. Labor. 1992.
 
FERRATER, J. Diccionario de Filosofía. Barcelona. Alianza. 1994
 
HILGARD, E.R. Consciousness in contempory psychology . Annual Review of Psychology. Vol. 31. 1980. 1-26.
 
MARCEL, A.J. y BISIACH, E. Consciousness in contempory science. Oxford. Clarendon Press. 1988.
 
MUELLER, F.L. Historia de la psicología. México. F. C. E. 1984.
 
NAVARRO, A. Psicología cognoscitiva. En: Puente, A. Psicología cognoscitiva: desarrollo y perspectivas. Caracas. McGraw-Hill. 1995.
 
NORMAN, D. Perspectivas de la ciencia cognitiva. Barcelona. Paidós. 1981.
 
PAUL, R. How to teach through socratic questioning. (part II). Santa Rosa. (Ca). Foundation for critical thinking. 1996.
 
TORTOSA, F. Una historia de la psicología moderna. Madrid. MacGraw-Hill. 1998.
 
WILBER, K. El espectro de la conciencia. Barcelona. Kairós. 1990.
 
WILBER, K. La conciencia sin fronteras. Barcelona. Kairós. 1991.
 
ZEPEDA, F. Introducción a la psicología. México. Alhambra. 1994.