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Marzo /99

PSICOANÁLISIS Y MITO

Por Alfonso Rodríguez

El año pasado por el mes de Agosto se llevó a cabo en Cartagena, organizado por la Fepal, el V Simposio Internacional de mitos: Creatividad, Eros y Tánatos. Seguidamente me referiré a algunas de las intervenciones que me parecieron destacables. Tratan de la caracterización general de mitos, recientes estudios de mitos latinoamericanos y trabajos que se realizan actualmente en el terreno común del psicoanálisis y literatura.

Representaciones colectivas

"Vivimos un mundo de mitos y un mundo de mitos vive en nosotros"- dijo en la intervención que inauguró el simposio el psicoanalista argentino N. Yampey.

Varias intervenciones caracterizaron el significado de los mitos. Una de ellas fue la denominada Psicoanálisis y Antropología: análisis de un mito indígena brasileño.

Ahí se nos recordaron algunas de las definiciones "clásicas" de mito. Su expositor Lazlo Avila, insistió en el mito -retomando a M. Eliade- como una historia "sagrada, ejemplar, significante" que "proporciona modelos para la conducta humana y confiere, por ese motivo, significación y valor a la existencia".

De ahí que los mitos "fundamentan y justifican toda la conducta y las actividades del hombre. Se constituyen así en una suerte de "representaciones colectivas" que expresan deseos inconscientes de la comunidad" -según citó el expositor mexicano Héctor Vásquez. Se trata, como se insistió en otras intervenciones (G. Rosenthal) de caracterizaciones del mito en la línea señalada por Freud: los mitos son los sueños de la humanidad, caminos para llegar al inconsciente, campo que armoniza el principio del placer con el principio de realidad.

Todas estas caracterizaciones coinciden en que el mito "contribuye a la construcción de la realidad", "poner orden en el caos", "reorganizar la identidad", "corregir lo que la realidad impone". De ahí que los mitos puedan convertirse, en el caso latinoamericano, por ejemplo en "una forma de resistencia".

Si el mito simboliza, condensa lo ilimitado de los deseos humanos, la "nostalgia de una perdida unidad original", la "naturaleza oscuramente sospechosa del hombre", todos nosotros, como lo avanzó ya Freud, llevamos un mito personal, nuestros fantasmas interiores, nuestra "novela familiar".

Varios fueron los casos presentados en los cuales los psicoanalistas utilizan los contenidos de los mitos para analizar, tratar, curar a sus pacientes. De ahí la necesidad -se insistió- de conocer la mayor cantidad de mitos posibles para "usarlos como mapas durante la cura psicoanalítica".

Insigt y transformación del insigt

"Vengo y estoy en tierra de mitos", comenzó diciendo el psicoanalista mexicano Hugo Torres en su Formación del Imaginario de la Conquista Española en el Occidente Mexicano. Abogó por el trabajo conjunto entre Historia y Psicoanálisis. Insistió en la función del mito "para comprender la vida y transformarla".

Gustavo Corra, de la APA, expuso su estudio sobre un mito latinoamericano cuya explicación psicoanalítica se enraiza con las explicaciones de los mitos llamados universales. La pora (La plata ibiguy o el tesoro escondido) se refiere al tema común de una riqueza enterrada. Históricamente explicado por la necesidad de esconder los botines durante las guerras de liberación, este mito es arquetipo con la mítica creencia divina de una mejor (escondida) vida ulterior, búsqueda enterrada en la madre-tierra. Retoma "la pulsión del objeto fálico perdido", la "castración del niño antes de ser atravesado por la palabra, por la ley". Habría en nuestra vida un tesoro que existe y no se puede alcanzar. Se trata de penetrar, de horadar en la tierra-madre para alcanzar el objeto imaginario, la moneda de cambio universal, la materialidad del goce. Retoma los mitos universales relatados en Cándido de Votaire, el La Isla del Tesoro, puntos de encuentro entre mito, psicoanálisis y literatura.

El mito de Incarri cuenta la historia de una cabeza de inca, cercenada por un español, que enterrada, florece, crece bajo la tierra hasta reconstituir totalmente el cuerpo del indígena muerto. Alberto Péndola, su expositor, al sistematizar 10 de las 16 versiones que conoce sobre el mito, insistió en la necesidad de estudios disciplinarios sobre el tema.

Además de la significación psicoanalítica de la castración, el mito simbolizaría la "identidad espúrea de los peruanos". "Casi no existimos, somos sólo un cuerpo con una cabaza española" -sentenció el psicoanalista. El relato recogería la "resistencia a la culturalización", la "necesidad de reintegración ante los invasores", la urgencia de aceptar nuestras herencias.

Habría hoy día en nosotros "la necesidad de aceptar el duelo por la muerte de Inkarri", "paso imprescindible para enfrentar la elaboración de nuestra identidad".

La creación como pulsión

De los temas que se pueden reagrupar en la sección psicoanálisis y literatura nos referiremos a las intervenciones sobre Mann, García Márquez y Bolívar.

Oskar Espinoza mostró la relación encontrada entre efermedad y genialidad, tesis en la que coincidirían Freud y Mann. Para el autor de La montaña mágica , "ser hombre es estar enfermo", lo que corroborarían, según el expositor, los casos de Nietszche, Schiller, Wagner, Dostoievski. Pero aunque según Freud la creación es pulsión, la enfermedad sólo engendra la potencia, "se necesita la libertad, verter la libido en conocimiento".

Apoyado en Crónica de una muerte anunciada y en El sueño dobre mi muerte de GGM, el psicoanalista Ramón Mon ilustró la tesis de Pessoa: "la escritura es un pagaré contra la muerte". "Morir es no estar nunca más con los amigos"-la tesis garciamarquiana-, entraría en el principio psicoanalítico según el cual se escribe para ser reconocido por el amor de la madre. La creación "como juego con la idea de la muerte" estaría ilustrada por los casos de Wolf, Neruda y Hemingway.

En Simón Bolívar o el mito del nacimiento del héroe, la profesora colombiana Cecilia Posada ilustró la relación entre historia, mito y literatura. Su estudio va desde Delirio en el Chimborazo hasta El General en su Laberinto, pasando por Neruda, Cardenal, Zapata Olivella. Las versiones míticas sobre el autor estudiado coinciden con las planteadas desde el psicoanálisis por Otto Rank en El Nacimiento de un Héroe.

Una de esas versines acerca de Bolívar sostiene que nació en Capaya, era un mulato, una iluminación temprana, lo habían predestinado. Según otra versión, sería la reencarnación de Uaicipuro, poseía un caballo blanco protector, "ni vivo ni muerto nunca lo hallaron". Según, por Bolívar fluye sangre negra, debido a su descendencia por parte del abuelo paterno.

Sabemos que todas estas versiones contradicen la versión oficial del Bolívar criollo. El mito lo presenta simultáneamente un personaje de origen español, africano e indígena, las tres razas que componen América, lo que significaría una proyección de la deseada unidad latinoamericana en ruptura contra el invasor.

Del diván crítico a la cultura

Durante el encuentro se critico la validez, por lo restringido, del mito de Edipo para explicar la identidad femenina: ¿fue el complejo edípico un "mito personal" inventado por Freud al final del milenio para alcanzar su propia cura? Hubo así mismo intervenciones que proponían contenidos de mitos para explicar a la mujer de hoy: ¿Electra, Psiqué, Medea? Se preguntó también por el mito que explicaría el final de este siglo: ¿la globalización?, ¿la ciencia?, ¿la imagen?

Los estudios sobre mitos aquí comentados mostrarían que "el psicoanálisis ha pasado del diván a la sociedad, a la cultura". Como en el caso de la mujer, de los problemas de género -se dijo- es "la disciplina más indicada para contribuir a la elaboración de la propia identidad".

En esos procesos (que el ello devenga el yo -según la fórmula freudiana) los mitos llamados universales y latinoamericanos jugarían un papel: frecuentemente el mito personal coincide con el mito colectivo, es "su mapa", sirve de espejo para la cura psicoanalítica. En el caso de los mitos latinoamericanos, pueden ser el signo que infiera una necesidad de integración, de autenticidad, de encuentro con una identidad múltiple y compleja: europea, americana e indígena.