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Septiembre /99

LA MENTIRA
 
Autor: Brigitte E. Better Fajardo
V semestre de psicología
 
 
"Todos los hombre, sin excepción, buscan la felicidad a ese fin tienden los diversos medios que emplea"
 
frente a esta expresión nace la curiosidad de las veces en las que muchos de nosotros afanados buscamos evadir situaciones, pero la forma como escapamos de ella es lo que me genera mayor expectación, sobretodo cuando me pregunto sobre las veces en que miento por o para algo. "No somos libres de conseguir esto o aquello sino, de hacer lo necesario o no hacer nada"
 
Resulta cierto que igual que el alcohol o la marihuana, mentir puede convertirse en una forma de adicción, una inyección diaria de lengua mentirosa acaba con la dignidad de una persona, si ésta lo permite. La desgracia de la herencia humana es el gen mitómano, desde nuestra perspectiva.
 
La mejor excusa para mentir sería: "lo digo para no molestar o desmoralizar a alguien". Y es que frente al mentir y a el engaño no hay excusas salvo la verdad, ya lo dice un adagio popular que "quien bien te quiere te hará llorar", porque quien te aprecia te advierte y corrige cuando yerras.
 
He considerado los eslabones que hace de la mentira una cadena que sujeta al hombre y lo hace preso de sí mismo. Como una ironía, es reconocer que todos tenemos la posibilidad de inventar la más grande de las mentiras, pero nunca escapar de ella, porque así como en la sombra existe la luz, en la mentira hay una verdad (oculta). "El hombre, por su cuerpo, es un animal y no puede dejar de serlo: pero es también un ser espiritual que sacrifica todas sus necesidades materiales"
 
Detrás de una mentira puede existir una defensa, un retraimiento, una apatía... no lejos de ello también está el engañado, aquél que es inducido a creer lo que no es cierto. Cada vez que hacemos frente a la verdad estamos liberando una potencial angustia que puede producirse al mentir.
 
Cabe notar que quien miente está dotado de un sistema gestual coherente con un pensamiento perverso. Sencillamente un débil que no responde por sí mismo, sino que recurre a estas maniobras artificiales, artimañas, para demostrarse (ni siquiera demostrar) que él puede ser competente, por ejemplo. De aquí se desprende la importancia de aprender a decir no, lo cual no implica mentir, implica ser responsable de mí.
 
Así como el Sida, la mentira y todo lo que ella rodea se propaga, peor aún ¡estamos invadidos! "Cada una de nuestras acciones está en contradicción con el propio convencimiento íntimo". La sociedad misma es una completa mentira, de tal manera hay mentiras religiosas, políticas, económicas hasta en la intimidad del matrimonio hay un mentir. Si nos extendieramos en la idea de que en la intimidad puede existir una mentira y que el amor hace de la mentira la más dulce y suave para quien se expresa, estamos engañados. Luego los hijos somos más fruto de una eterna pasión, considerando que la eterna pasión, al igual que el amor debe conservarse.
 
Al parecer, no hay intereses en los que se obvie la mentira, he notado que la lucha actual es el poder, pero el poder mentir bien. Hasta el más "santo" se extiende este artículo porque son quienes mejor disimulan estas falsas artimañas, yo diría que igual que el político son los que mejor sabrían mentir. De tal manera, no existen tampoco las supuestas mentiras piadosa, devotas o no, son mentiras.
 
Hay quienes creen que es mejor ocultar la realidad y no mentir, pero ¿a qué precio se podría ocultar una realidad? Quizás al precio que paga hoy nuestro país por ocultar los multimillonarios desfalcos que le han hecho al estado. Casos son los que vemos a diario en primera plana a través de las noticias.
 
La propuesta que deberíamos estudiar en conjunto sería encontrar una forma para disminuir este caos, inundado de mentiras, en el que vivimos, sería muy tonto creer que se podría erradicar ya que igual que el bien y el mal, que el objeto y el sujeto, la mentira está entre nosotros imponiéndose sobre la verdad.
 
La mentira aún cuando se haga consciente no deja de ser mentira, pero nos da la oportunidad de reconsiderar una decisión una acción y está aquí como símbolo autocorector de nuestra existencia, lo que hace suponer que mentir tiene un fin.
 
 
"No existe ninguna situación en la vida que realmente carezca de sentido"