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ISSN 0124 - 0897
No. 5 - Diciembre de 1.999
 SOCIALIZACION POLITICA Y DEMOCRACIA PARTICIPATIVA EN EL ENTORNO ESCOLAR DESDE LA OPTICA DE LA COMUNICACION
Por: María Mercedes Botero  
Directora Programa de Psicología
Universidad del Norte
mmbotero@uninorte.edu.co 

Elvia Juana Jiménez Munive
Comunicadora Social 
Universidad del Norte
elviajay@yahoo.com
 

El tema que nos ocupa surgió del interés permanente de la Universidad del Norte por los asuntos no sólo educativos, sino socio económicos y políticos que tienen que ver con el mejoramiento de la Región Caribe.  En ese sentido, se adelanta un estudio sobre la Socialización Política y la Democracia Participativa en el entorno escolar, en el cual trabajan hasta el momento especialistas en el tema del liderazgo, psicólogos y comunicadores sociales. 
El estudio preliminar consistió en una DESCRIPCIÓN DE LOS PROCESOS COMUNICATIVOS ALREDEDOR DE  LAS PERSONERÍAS ESTUDIANTILES desarrollado en los COLEGIOS MIXTOS PRIVADOS DE BARRANQUILLA, NUCLEOS EDUCATIVOS 19 Y 19A 
Por medio de este estudio se analizó desde un enfoque comunicativo la importancia de la socialización política y la educación para la democracia en el entorno escolar que se convierte en base para el estudiante del  ejercicio de su ciudadanía.  Se describieron los procesos comunicativos utilizados alrededor de las personerías estudiantiles, se analizó el concepto de preparación para la democracia participativa dentro  del Proyecto Educativo Institucional (PEI), al igual que los espacios de participación y los procesos comunicativos utilizados por los personeros estudiantiles. También, se identificaron las acciones comunicativas que se desarrollan en los colegios para formar a los electores.
Conceptos como acción y proceso comunicativo, socialización y participación política fueron claves para el desarrollo de este proyecto investigativo. El marco teórico se sustentó principalmente en los conceptos de Jürgen Habermas, Rafael Echeverría, Víctor M. Niño, McClosky, entre otros autores que conceptualizan los temas de la comunicación y la  política.  En este estudio se tuvo una muestra de 889 alumnos de bachillerato, entre los grados sexto, noveno y undécimo, 14 profesores del área de sociales, 14 rectores y los 14 personeros de los colegios. Se trabajó específicamente con el núcleo 19 y el 19 A, de los núcleos escolares con los que actualmente cuenta la ciudad de Barranquilla. Los instrumentos utilizados fueron encuestas que tenían el objeto de indagar el grado de percepción y motivación de los estudiantes que tienen una vinculación con el personero.  Entrevistas semiestructuradas, realizadas al personero, un profesor de sociales y el rector o encargado de la parte académica de cada colegio y estudio de los avances de PEI que los colegios entregan a los respectivos núcleos educativos.

Según la revisión del PEI en cuanto al tema explorado y su vivencia en los establecimientos educativos, puede destacarse que existe un trabajo armónico de la comunidad educativa y se da la participación activa con el consejo directivo, consejo académico, personero y consejo estudiantil y que todas las decisiones se toman coordinadamente con los miembros del gobierno escolar.  En estos colegios se afirma que el gobierno escolar es el eje de la institución y la administración y coordinación, de toda la comunidad ayudan a complementar el quehacer pedagógico. 
En dichos colegios el gobierno escolar se ha estructurado y funciona de acuerdo con los lineamientos de la Ley 115, en las clases de ciencias sociales se realiza una labor en la cual se sensibiliza al estudiante y se le informa sobre los organismos de representación , funciones, integración, formas de participación y elección.  Se realizan talleres de liderazgo con el propósito de mejorar la participación de los estudiantes en la organización de los procesos electorales de quienes los representan.
El 100% de los colegios de los cuales se extrae esta investigación han incorporado en el Proyecto educativo Institucional lo referente al gobierno escolar y la personería estudiantil, consignada en la Ley General de la Educación y en los respectivos decretos reglamentarios, algunos de estos establecimientos educativos se limitan a transcribir la ley pero no se ve reflejado en el PEI cómo se vivencia la participación y la democracia en la institución.
Por otro lado, de las entrevistas realizadas a los personeros, profesores del área de sociales, y directores de colegios pudieron recolectarse los siguientes resultados, teniendo en cuenta los aspectos específicos como medios de comunicación utilizados, frecuencia de utilización, conocimiento de las funciones que debe cumplir el personero, requisitos y la ley  115 en general, entre otros.
En la campaña los candidatos a personeros utilizan por lo general carteleras, carteles o afiches, expresan sus opiniones oralmente en reuniones públicas o generales.  También escriben en el periódico mural y  algunos usan la emisora estudiantil.  Todos ellos presentan una campaña publicitaria ayudados por otros estudiantes, quienes los promocionan no sólo en sus cursos, sino ante todo el colegio.  
La mayor parte de las veces la comunicación es directa.  Sin embargo, el 60% de los personeros no utilizan los medios de comunicación del establecimiento educativo luego de su elección y en el desarrollo de sus funciones.  Estas respuestas difieren de las expresadas por los profesores y directivos quienes en su mayoría dicen  que los personeros sí utilizan estos medios, como periódicos murales, carteleras, emisora y organización de  foros y charlas.
Los personeros intercambian sus ideas utilizando medios orales e informales en su mayoría (diálogos, charlas en los pasillos).
Para su elección se tiene en cuenta que el candidato sea de undécimo grado, como lo especifica la ley, además de otros requisitos tenidos en cuenta en los colegios, como antigüedad en la institución, rendimiento académico, buena conducta, liderazgo e iniciativa.  En estas respuestas coinciden los profesores de sociales, rectores y personeros.
Los estudiantes se enteran sobre la personería estudiantil principalmente mediante charlas en las clases de sociales y  el colegio organiza foros y reuniones previas.  En este punto no coinciden dos de los 14 personeros con sus profesores y directivos, pues los primeros agregan  que les han elaborado un folleto o se han enterado por ellos mismos.
Los personeros coinciden en que su labor ha sido cumplida parcialmente y que aunque les hacen falta actividades por realizar, se sienten bien con lo que han hecho, mientras los profesores se acercan más a estas respuestas, los directivos difieren de estos, pues piensan que su labor no ha sido regularmente ejecutada y en un caso particular, uno de los directores desea revocar el mandato con la previa consulta de los estudiantes del colegio, mediante una encuesta.
De los resultados arrojados por las encuestas aplicadas a los alumnos de sexto, noveno y undécimo grado de los colegios nombrados podemos citar lo siguiente:
Se encuestaron 889 estudiantes, de los cuales 248 fueron de sexto, 295 de noveno y 346 de undécimo grado.  De ese número de estudiantes 354 eran mujeres y 535 hombres.  
El 93% de los estudiantes encuestados participó en las elecciones y votó para elegir al personero, de los 889 estudiantes en total el 73% lo único que hicieron fue votar, el 8.5% ayudó a alguno de los candidatos en la campaña, sólo el 2.4% utilizó medios o los elaboró para ayudar al candidato de su preferencia, tales como afiches, carteleras y publicidad en general. El 11.4% promocionó a un candidato con sus compañeros y el 1% no respondió la pregunta.
De las conclusiones que deben resaltarse de este estudio traemos las siguientes:  Los medios de comunicación utilizados por los estudiantes son altamente usados en la época electoral y cuando el personero se encuentra en el desarrollo de sus funciones no utiliza los medios. En este sentido lo corroboran los estudiantes quienes no reciben la suficiente información por esos medios institucionales.
Los personeros al ser el eje de estas comunicaciones para el desarrollo de sus funciones se han dedicado a la comunicación directa, la cual se limita a informar y no a cumplir el objetivo de lograr acuerdos, consensos entre las partes.  Es una información que se intercambia y se queda allí, porque los actores que intervienen en estos actos comunicativos no reconocen o no tienen un referente común, no pueden orientarse hacia un éxito personal o colectivo.  El horizonte preinterpretado no es claro, pues,  ¿Cómo pueden interactuar si no conocen las reglas con las que tienen que jugar para alcanzar el éxito deseado?.
Los procesos de entendimiento que se desarrollan en los actos de comunicación son más difíciles de hallar pues no se sabe para dónde se va, o qué se debe hacer.  
A medida que se van dando las relaciones del personero, alumnos (grados mayores a menores), profesor y directivos , va cambiando el grado de receptividad y percepción en cuanto al ejercicio de las funciones de la personería se refiere, entonces el mundo social, en el que estas relaciones están reguladas, va cambiando a medida en que también cambia la forma de comunicación utilizada por el personero.
Una democracia participativa exige, en definitiva, una definición subjetiva, supone opciones de valor, un referente de ideales y aspiraciones es por ello que tanto los aspectos manifiestos como los latentes en el proceso de socialización política son tan trascendentales y lo que  ha podido observarse es que las comunicaciones entre los actores implicados se suceden con poca regularidad, pues se dan sólo informaciones y se trabaja sobre las ideas y no sobre los ideales.  
Se comunica mejor cuando conoces los ideales de quien agencia o intermedia ante la autoridad escolar, en este caso el personero; nos damos cuenta que existen dificultades porque  se transmiten significados que se negocian sobre las ideas y no los ideales.  Otro de los aspectos que se destacan es que los estudiantes de menor grado están distantes de los procesos que gestiona el personero, en relación con los otros grados, quienes perciben que el ejercicio que hace este de las funciones no es tan efectivo.   Es de anotar que las relaciones de los personeros con profesores y miembros del consejo académico son buenas, pero en el momento de investigar en relación con las inquietudes no hay mucha receptividad de los comentarios recibidos para que el personero actúe. 
En cuanto al nivel de efectividad percibido de acuerdo con las funciones que realiza el personero, es mejor la evaluación que reciben de los profesores, que de los estudiantes y los directores.
El nivel de intervención del personero es percibido como muy pobre, debido a que gran número de estudiantes sienten que él no los visita en su curso, al igual que los profesores manifiestan que este no habla con ellos.
Todo parece indicar por las respuestas encontradas, que la expectativa de participación del personero es unidireccional porque todos esperan que él actúe pero no lo buscan y en este plano se puede inferir que no hay un adecuado modelamiento hacia la comprensión de lo político debido a que los electores son demandantes y no acompañan en la gestión durante los procesos.
La educación tiene que asumir un rol más protagónico en su fin último de desarrollo del ser humano en su condición política y los tres actores implicados en la presente investigación han mostrado que no existe un espacio común en el que se vivencie una contidianidad que propicie la comprensión del sentido de lo democrático.   
La ley 115 está excelentemente concebida para favorecer los mecanismos de participación adecuada, pero la comprensión y socialización de esta en los colegios investigados, no es lo suficientemente adecuada y esto no permite que el deber ser de las acciones del personero se mantengan en la memoria colectiva para que se de un acompañamiento y vigilancia.   Si en los colegios se sigue manteniendo el poco conocimiento de la ley, es posible que se perpetuén en el tiempo unas prácticas clientelistas en los procesos de elección del personero y en el ejercicio del cargo.  Lo que fue demostrado al consultar sobre la efectividad y al preguntar sobre la calificación que se le daba al personero, pues obtuvo un promedio, en general, de 6.2 entre 1 y 10 puntos. Con esta aceptable calificación podemos darnos cuenta que los estudiantes sienten que el personero no  representa adecuadamente sus intereses e ideales.
Se dice y se cree que se está educando para la democracia, se piensa que se están educando a los ciudadanos del mañana, pero no se está viviendo en todo el sentido de la palabra lo que significa dicha democracia y la política es un espacio de permanente relación, donde las acciones comunicativas se establecen en medio de tensiones y distensiones, que permiten asumir posturas frente a lo que se piensa y a lo que se siente.  Considero que los actos comunicativos que se generan alrededor de la figura del personero están mediados por la cotidianidad de las múltiples comprensiones equivocadas que se tienen sobre la forma de ser y hacer política.
"El lenguaje genera ser", como lo expresa Rafael Echeverría en Ontología del Lenguaje, "los seres humanos somos seres lingüísticos" y "el lenguaje nos permite hablar sobre las cosas y hace que las cosas sucedan", pues este crea realidades y debe ser participativo en un ejercicio continuo del devenir  y lo que se ha encontrado en el análisis de resultados de esta investigación es que existe un distanciamiento de índole espacial, temporal y de intencionalidad que posiblemente está impidiendo que los idearios se pongan a prueba y se redimensionen, en cuanto que los espacios en los cuales el lenguaje y la comunicación entre los actores es posible son cada vez menores. 
Tal parece que los acuerdos en la comunidad educativa sobre las preguntas y respuestas sobre el deber ser de la acción del personero se sustentan en una visión muy desde lo individual y como lo afirma Martín – Barbero se hace necesario un desplazamiento del concepto de comunicación al concepto de cultura para pasar de una comunicación empírica a la trascendental y de una consciencia a una autoconsciencia, en donde reconozco mi yo o el ser mismo en el sí mismo del otro.
Colombia es un país que se autoidentifica como promotor de una convivencia democrática y es la escuela el escenario más propicio para que desde las tempranas edades la identidad democrática se consolide a partir de prácticas sencillas y claras, como la posibilidad que se brinda dentro de los gobiernos escolares, en donde se expresan derechos y deberes y los estudiantes, profesores y directivos, aprendan a involucrarse en la definición de los destinos colectivos.  Pero, lamentablemente, se puede ver que en los colegios investigados existen muchas intencionalidades positivas  que no son realizadas y están generando descontentos que no son constructivos.
Como afirma Norberto Bobbio: " las sociedades modernas buscan actualmente los mejores medios para transitar hacia un modelo de organización político en el que la democracia formal se vuelva real y que la democracia política se extienda a la sociedad" y en el colegio se dan las relaciones de debut que permiten los primeros aprendizajes por lo que debería prestarse más importancia a la dimensión de lo político y son las comunicaciones determinantes en esta facilitación.
Las acciones comunicativas que propician la intersubjetividad adecuada a la vivencia democrática dentro de la escuela pueden ser estimuladas, direccionadas y facilitadas no sólo en el desarrollo de las funciones del gobierno escolar o del personero, estos deben verse en el aula, en las interacciones diarias, en los recreos, en todas las manifestaciones cotidianas de la vida escolar.
Es recomendable que investigaciones como estas puedan extenderse a otros núcleos entre estratos sociales, sexos y modelos pedagógicos distintos,  que permitan generalizar las conclusiones, igualmente, hacer una investigación longitudinal desde que el personero está en campaña hasta el fin de su periodo y monitorear su desempeño.
BIBLIOGRAFIA
JIMENEZ, Elvia. Socializacion politica y democracia participativa en el entorno escolar desde la optica de la comunicación. Tesis de grado, Comunicación Social. Universidad del Norte. Barranquilla. Septiembre de 1999.