|
||
|
|
||
| Eduardo Manotas Santiago
Profesor Programa de Psicología Universidad del Norte edmanota@uninorte.edu.co La decada de 1990 se inicia con un hecho de vital importancia para sentar las bases hacia el logro del mejoramiento de la salud de los Colombianos. El 10 de enero el Señor Presidente Virgilio Vargas sanciona la ley 10 de 1990, por el cual se reorganiza el Sistema Nacional de Salud, descentralizando el sistema y dejandolo bajo la responsabilidad de los Alcaldes y Gobernadores. Con esta ley se deja claro también la responsabilidad que tenemos los ciudadanos y la cominidad sobre el logro y el aseguramiento de la salud pública. El artìculo 3 de esta ley expresa lo siguiente: Principios básicos : El servicio público de Salud se regirá por los siguientes principios básicos : a) Universalidad : Todos los habitantes en el territorio Nacional tienen derecho a recibir la prestación de Servicios de Salud. b) Participación Ciudadana : Es deber de todos los ciudadanos, propender por la conservación de la salud personal, familiar y comunitaria, y contribuir a la planeación y gestión de los respectivos servicios de salud. c) Participación Comunitaria: La comunidad tiene derecho a participar en los procesos de diagnóstico, formulación y elaboración de planes, programas y proyectos, toma de decisiones, administración y gestión, relacionados con los servicios de salud, en las condiciones establecidas en esta ley y sus reglamentos. Lo anterior plantea la necesidad de ver el concepto de salud de una manera diferente, ya que para poder cumplir con el principio de la UNIVERSALIDAD en los momentos actuales, en donde los indices de crecimiento poblacionales son altos; se haría extremadamente difícil si fuese la SALUD PUBLICA única y exclusivamente responsabilidad del estado,ya que ningún presupuesto alcanzaría para cubrir las necesidades en salud de las comunidades, ni alcanzarían los médicos de todas las universidades del país para diagnosticar, tratar y rehabilitar; por lo que se hace indispensable pensar en lograr un estado óptimo de salud mediante la Promoción y la Prevención como uno de los medios con los cuales podemos contar los ciudadanos y la comunidad en general para lograr la salud y ejercer un mayor control sobre la misma. El concepto de salud se ve atomizado por factores que de una u otra manera hacen pensar en un nuevo paradigma para poder afrontar los retos como consecuencia de la dinámica de éstos. Algunos podemos entrar a resaltarlos : 1. La apertura económica en nuestro país nos coloca frente al fenómeno de la internacionalización de la economía y la globalización de la cultura; aspectos que apuntan a la apertura del país, la disminución del tamaño del Estado, la privatización de un conjunto de servicios públicos y a la busqueda de la eficiencia institucional. Por lo tanto, nuestras instituciones perderían razón de ser si no se ponen a tono con estos cambios de la modernidad producto de las teorías y políticas neoliberales. Lo que habría que preguntarse si institucionalmente estamos preparados para afrontar con éxito estas nuevas reglas del "juego". 2. No podemos negar que el país está sufriendo una transformación política y social, los procesos de descentralización, municipalización y ordenamiento territorial, la creación de un nuevo sistema de salud (ley 10/90), la incorporación de la salud pública en una renovada concepción de seguridad social, inducen a desarrollar esquemas que permitan adoptar un nuevo enfoque de la salud. 3. El patrón epidemiológico del país es mixto. Combina la mortalidad por enfermedades infecciosas prevalente en la población infantil, con la mortalidad por trauma, accidente y violencia, que afecta a la población adulta y joven; en la poblacón adulta y la tercera edad predominan la enfermedades vasculares , los infartos y el cancer. Además, como manifestaciones importantes de enfermedad, es necesario destacar la desnutrición infantil y las enfermedades mentales. Este patrón es consecuencia de factores que provocan muerte prematura y un conjunto amplio de aspectos que hacen parte de los procesos vitales, la baja calidad de vida, la organización de la vida social y del trabajo. 4. La "crisis" epistemológica en la cual se encuentran los programas de la educación Médica del paìs, producto de los cambios abruptos que ha sufrido el medio ambiente, el hombre y sus relaciones socio-culturales que han generado el surgimiento y afianzamiento de diversos estilos y modalidades de la práctica médica diferente a la alopática, que van más allá de la enfermedad y de lo curativo.(1) 5. Los hábitos, conducta y comportamientos de los individuos y los grupos de población que estan asociados a factores de riesgo y por lo tanto conducen a la enfermedad; son otros de los elementos que inciden sobre la salud y que no puede ser abordados exclusivamente con el enfoque tradicional del concepto de salud. Por lo que se hace necesario desarrollar acciones dentro de un nuevo concepto de la salud que modifiquen eficazmente ciertos patrones de comportamiento que culturalmente son aceptados por la sociedad, pero que atentan contra el aseguramiento de la salud; caso palpable lo podemos ejemplificar con el hábito de fumar, ingerir alcohol o la adquisición de enfermedades como el SIDA como resultado de estar sometido a prácticas sexuales promiscuas y al no uso de preservativos. El nuevo enfoque debe fundamentarse en la salud como un hecho positivo y en el reconocimiento explícito y vigoroso, de las relaciones entre la salud, el desarrollo humano y socioeconómico, la cultura, el ambiente, la participación ciudadana y la comunitaria. Uno de los pilares fundamentales de este nuevo enfoque es la PROMOCION de la salud, que implica trasladar el énfasis de la ENFERMEDAD a la SALUD, convertir la política sanitaria en una política pública para todos los sectores sociales, económicos y políticos, modificar progresivamente el modelo de atención curativo en un modelo cuya función central sea la prevención, la promoción de la salud y la atención primaria y, transformar el paternalismo de los servicios de salud en una política de compromisos sociales e institucionales. La promoción de la salud consiste
en proporcionar a las comunidades los medios necesarios para lograr calidad
de vida y ejercer un mayor control sobre la misma, a fin de
asegurar unas condiciones óptimas de salud. Para ejercer este control,
un individuo o comunidad debe ser capaz de identificar y realizar sus aspiraciones,
de satisfacer sus necesidades y de cambiar o adaptarse al medio ambiente.
Para lo cual el estado debe aportar unos requisos mínimos como son:
El concepto de promoción deja entrever relaciones intrínsecas que guarda con los aspectos de política institucional, el compromiso ciudadano, la movilización de conocimientos, intereses y voluntad política; asì como la cultura y participación comunitaria. La promoción de la salud involucra a toda la población en el contexto de su vida cotidiana y debe operar como estrategia política, ya que "es concebida, cada vez en mayor escala, como la suma de las acciones de la población, los servicios de salud, las autoridades sanitarias, la empresa privada y otros sectores sociales y productivos, encaminados al desarrollo de mejores condiciones de salud individual y colectiva" (3). Estas acciones apuntan a garantizar que la población pueda tener a su alcance los aspectos que constituyen los requisitos de la salud. Todo aquello que tiene una significación en la dimensión de lo saludable puede ser aprovechado para motivar a las organizaciones que conforman a la sociedad civil y política, las instituciones y a las comunidades, a fin de que emprendan conjuntamente actividades de participación y control sobre los factores que deterioran la calidad de vida e inciden directamente sobre las tasas de morbilidad y mortalidad de la población. Los funcionarios y las instituciones del sector salud son un componente importante para estimular y motivar a las organizaciones ciudadanas y/o comunitarias para que estas se comprometan en proyectos de cogestión social de tal manera que incidan sobre la planeación, la determinación de las prioridades, la toma de decisiones y propongan las medidas que mejoren la oportunidad y la calidad técnica y humana de los servicios de salud y perserven su menor costo y vigilen su cumplimiento. Naturalmente que para lograr esto necesitamos de funcionarios eficientes, eficaces, autodirigidos, autocontrolados, adaptables a los cambios organizacionales, comprometidos con el nuevo enfoque en salud, conocedores de sus clientes y/o usuarios, con una actitud positiva hacia el trabajo y a la renovación personal, con conocimientos en políticas de salud y consciente de prestar un servicio con calidad que propenda por una causa comùn, la cual es, ser participe del logro de una calidad de vida personal, familiar y comunitaria. Igualmente se requiere de una institución de salud: competitiva, ágil administrativamente, con procesos simples, con un sistema de información confiable, de calidad, interesada tanto por los procesos como por los resultados, con un personal altamente capacitado, con un servicio de calidad, conocedora de los intereses y expectativas de sus usuarios, y gestora de desarrollo humano y social para sus funcionarios. La cultura de la salud, es otro de los componentes asociados con la salud pública, implica la trascendencia de lo cotidiano, los hábitos, las costumbres, los valores y tradiciones. Mediante este concepto cada persona se incorpora a su comunidad, aprende de ella por el saber popular, las tradiciones orales, la ciencia y la tecnología, la estética, los mitos, el folclor y el arte. En consecuencia, la promoción de la salud contribuye a reestructurar la cultura de la salud induciendo cambios en los diferentes saberes y componentes de la cultura; desarrolla una enorme influencia cuando converge con la comunicación, la formación escolar, personal y familiar en el mejoramiento de la salud. La familia, la T.V., la radio, las instituciones educativas y de salud, seleccionan adaptan y distribuyen bienes, servicios y valores culturales, que pueden afianzar los aspectos saludables de la vida personal, colectiva y social. De tal manera, la creación y producción cultural que se extiende con rapidez como trabajo especializado, puede proyectarse socialmente en la vida cotidiana. La promoción en salud es posible si se cuenta con la participación efectiva de la comunidad. La participación se refiere a los procesos sociales a través de los cuales, los diferentes actores de la sociedad intervienen para identificar las cuestiones de salud u otros aspectos afines, diseñan, prueban y ponen en práctica las soluciones a los problemas de salud comunitaria. Para lograr esta participación, se requiere un total y constante acceso a la información, a la instrucción sanitaria, a la capacitación en proyectos y la puesta en práctica de mecanismos legales como la ley 10 de 1990 y sus decretos reglamentarios que motiven a las comunidades a organizarse y a cambiar su actitud indiferente y de negligencia generada por lo métodos de manipulación y de clientelismo de todo tipo existentes en el "antiguo sistema de salud". "La promoción en salud es un marco en el que se estructuran los sistemas locales de salud y operan los servicios en diferentes niveles de atención. De esta manera, permite una nueva síntesis, en un estadio superior, de todos los elementos que componen la salud. En la medida que la promoción de la salud y la prevención califican la demanda de los servicios más complejos, de un lado, convierten la atención primaria en la función central y la base del sistema nacional de salud y, de otro lado, la atención curativa y hospitalaria se valoriza, adquiere un sentido más específico y útil, y puede disponer de mayores recursos para satisfacer sus necesidades" (4). Así mismo, la promoción de
la salud reubica los métodos de trabajo basados en la comunidad
y la apertura de los sistemas formales de salud a la comprensión
y articulación de las tradiciones culturales, las practicas alternativas
y los saberes sociales.
BIBLIOGRAFIA (1) ASOCIACION COLOMBINA DE FACULTADES DE MEDICINA. Boletín No.1. Santa Fé de Bogotá. Sept. 1994. (2) SISTEMA NACIONAL DE SALUD. Ley 10 de 1990 y decretos reglamentarios. Editorial. Publicitaria. 1997 (3) PROMOCION DE LA SALUD. Ministerio de salud. Organización Panamericana de la salud. 1992. (4) FORO NACIONAL DE SALUD COMUNITARIA. Fundación Santa Fé de Bogotá. División Salud Comunitaria. 1998. (5) POLITICAS, ESTRATEGIAS Y LINEAS DE
ACCION EN
|