Por:
Alexander Romero
Psicologo - Universidad del Norte
Aleida Visbal
Estudiante de VI Semestre de Psicología
Universidad del Norte
avisbal@bonga.uninorte.edu.co
En el pasado mes de abril Mark R. Rosenzweig
1, publicó en la American Psychologist un articulo
que revela el alcance de la difusión actual de la psicología
en el mundo, mostrando como en los últimos 20 años ha incrementado
dramáticamente el número de personas que se interesan por
lo que muchos denomina el "conocimiento del hombre".
No estando exentos de tal situación
observamos como desde hace unos pocos años no sólo han aumentado
los estudiantes de psicología sino la cantidad de facultades y programas
universitarios que imparten este conocimiento. Una gran multitud de jóvenes
llegan a las aulas universitarias con expectativas acerca de lo que esperan
aprender en estas, mas su visión de lo que es en sí la psicología
pocas veces es clara.
La definición de la psicología
como ciencia del hombre no solo es difusa sino limitante, pues asume su
comprensión del hombre como única vía de aproximación
a la inteligencia de los distintos procesos que se advierten en la dinámica
de la existencia de este, dejando de lado otras formas de explicación
y abordaje de la acción humana que en algunos casos poseen alcances
mas fructíferos.
Es precisamente en este punto, donde se
debe salvar el escollo que supone la confrontación del saber psicológico
con otro tipo de saberes que se ocupan del hombre y la construcción
que este hace de su mundo; disciplinas como la etnología, la sociología
y la antropología no pueden ser excluidas a la hora de emprender
un esclarecimiento acerca del saber al que pretende llegar la psicología.
¿Cuál es, entonces, el conocimiento
del hombre del que nos provee la psicología? O más bien ¿de
que realidades se ocupa la psicología? ; no basta para aclarar estos
interrogantes la simple respuesta que afirma que la psicología estudia
el comportamiento o la conducta del hombre, ya que el término psicología
alude a unos conceptos y a un método aplicado a una diversidad de
facultades con relación a la conducta como por ejemplo la inteligencia,
la percepción, las actitudes o la personalidad.
Los anteriores interrogantes, nos conducen
a la necesidad de establecer claridad con respecto a la ubicación
de la psicología entre las diferentes formas de conocimiento. Por
un lado encontramos a quienes pretenden darle a la psicología un
carácter científico utilizando aquellas herramientas metodológicas
que puedan corroborar a través de una demostración cuantificable
y científicamente fiable, sus hipótesis (neuropsicología,
psicofisiología, etc.), ante lo cual se puede asumir una posición
de seguridad con respecto a la fiabilidad del conocimiento logrado.
Por otro lado, existe en la psicología
suficiente material que puede avalar su correspondencia con las ciencias
humanas (estudio de aptitudes, valores, etc.) y sociales (grupos, liderazgo,
intercambio social, etc.), y quienes así lo asumen hacen caer en
cuenta de las limitaciones que implica el estudio experimental del hombre
haciendo suyas las palabras de Linton: "Ninguna ciencia que se ocupe de
los seres humanos podrá alcanzar nunca el grado de objetividad de
que son susceptible las ciencias físicas y biológicas. Nadie
podrá estudiar a una persona con la misma impasibilidad con que
estudiaría a una rata blanca o a un fósil, pues se encontrará
demasiado ligado al objeto de estudio" 2
Esta necesidad de hubicar a la psicología
dentro de un campo de acción especifico con respecto a las demás
disciplinas no es del todo nueva, mas en nuestro momento responde a circunstancias
políticas y económicas, ya que las subvenciones y ayudas
que reciben los psicólogos para su trabajo investigativo está
en relación al tipo de estudios que estos realicen; en palabras
de Habermas, como se orienten los intereses intrateóricos y extrateóricos
.3
En este punto, nos atreveríamos
a definir a la psicología en su estado actual como un conjunto de
sistemas que se ocupan de una diversidad de factores y procesos humanos,
íntimamente relacionados unos con otros, pero que por necesidades
tanto académicas como operativas, se hace imprescindible una segmentación
y fragmentación de los factores y procesos de los que cada sistema
se ocupa . 4
Así el objeto de estudio de la
psicología es el hombre, y su función es tratar de entender
como las facultades y capacidades con las que cuenta cada sujeto le ayudan
a formar un mundo de contenidos y significados personales y como este mundo
se convierte en un todo funcional que interactua con las infinitas variaciones
y vínculos que se establecen entre la conducta puramente personal
y el modelo establecido por el grupo.
Esto es lo que diferencia a la psicología
de las ciencias que pretenden comprender al hombre solo desde su acción
social o su interacción cultural. Es aquí donde se encuentran
los puntos de confluencia entre la psicología, la antropología
y la sociología. A este respecto en el mismo numero de la American
Psychologist, Ellen Berscheid hace resaltar esta visión de la psicología
las múltiples conexiones que esto comporta con otras ciencias .5
Puesto que la conducta no puede explicarse
en función de las necesidades ni de potencialidades sino a la acomodación
a normas del conjunto y a la configuración que se establecen entre
los elementos constitutivos de la personalidad, existe una estrecha dependencia
funcional, reciproca, entre personalidad, cultura y sociedad . 6
Sí como afirma Róheim: "el
objetivo de la antropología es demostrar por qué la gente
actúa de determinado modo en una sociedad dada"7
, el de la psicología es demostrar por qué, cómo y
en virtud de que, un sujeto logra diferenciar su acción de la del
conjunto de personas que lo rodea. Sin embargo el problema fundamental
al que hoy día cualquier investigador de la personalidad se enfrenta,
radica en el grado en que los factores ambientales condicionan los estratos
más profundos de la personalidad.
Esto hace resonar nuevamente la voz de
Linton quien asegura que el estudio de la antropología y la sociología
nos expone una visión del grado en que el medio social puede conformar
a los individuos . 8
Es necesario pues, que el psicólogo
caiga en cuenta de la relación multidisciplinaria del conocimiento
de los fenómenos y contextos humanos; en otras palabras, que su
limitación de interpretar y comprender dichos contextos y fenómenos
no quede sesgada por la incapacidad de alcanzar a advertir como su objeto
de estudio se entrecruza con el de otras disciplinas que pretenden abordarlo
desde sus propias perspectivas enriqueciendo la comprensión de este.
1 ROSENZWEIG, MARK. Continuity And Change In The Development Of Psychology
Around The World. American Psychologist Vol 54 N°4 april, pag 252259.
1999
2 LINTON, RALPH. Estudio Del Hombre. Fondo de cultura económica.
México. 1970. Pag 11.
3 HABERMAS, JÜRGEN. Conocimiento e Interés. En Ideas y
Valores, Universidad Nacional, Bogotá. Vol 42-45. Pag 61-76. 1973.
4 CLAY & BYRNE. Psicología. Tratado Sobre las Ciencias de
la Conducta. Ediciones Labor. Barcelona. 1977. Pag 5.
5 BERSCHEID, ELLEN. The Greening of Relationship Science. American
Psychologist Vol 54 #4. April. 260266. 1999.
6 RALPH LINTON. Cultura y Personalidad. Fondo De Cultura Económica.
México. 1969. Pag 20
7 GEZA RÓHEIM. Psicoanálisis Y Antropología. Editorial
Sudamericana. Buenos Aires. 1973. Pag 11
8 LINTON, RALPH. Estudio del Hombre. Fondo de cultura económica.
México. 8ª reimpresión 1970. Pag 13.
BIBLIOGRAFIA
- BERSCHEID, ELLEN. The Greening or Relationship
Science. American Psychologist. Vol 54 N°4 April 260-266
1999.
- CLAY Y BYRNE. Psicología.
Tratado sobre las Ciencias de la Conducta. Ed. Labor, Barcelona
1977, Pag 5.
- HABERMAS, JÜRGEN. Conocimiento
e Interés, en Ideas y Valores. Universidad Nacional, Bogotá
Vol 42-45 pag 61- 76 1973
- LINTON, RALPH. Cultura y Personalidad.
Fondo de Cultura Económica. México 1969 pág.
20.
- LINTON, RALPH. Esdudio del Hombre.
Fondo de Cultura Económica. México 8° reimpresión
1970. Pag 13
- REOZENWEIG, MARK. Continuity And
Change In The Development Of Psychology Around The World. American
Psychologist Vol 54 N°4 april, pg 252-259 1999.
- ROHEIM, GEZA. Psicoanálisis
y Antropología. Ed. Sudamericana. Buenos Aires, 1973.
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