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| REALIDAD MENTAL Y MUNDOS POSIBLES | ||
| Por: Analida Garavito
Gomez
Candidata a Maestra en educación Universidad Javeriana ag@javercol.javeriana.edu.co Pensar sobre la realidad mental es mirar todos los esquemas que existen como conceptos, estáticos que obligan de alguna manera al ser humano que nace y se integra en una sociedad a tener como marco de referencia ese esquema, para pensar, para sentir, para hacer y en definitiva para ser. Pensar la Universidad con individuos que formen colectivos inscritos en una realidad, es pensar que la transformación esperada, viene del conocimiento como herramienta fundamental que genera mundos posibles, es allí donde se encuentra el sentido de la educación que es en la re-significación de la historia y de los hombres que la hacen, como se van dando los mitos que marcan un modelo de vivir y de interpretar los hechos, las personas, las experiencias. La realidad mental de ese espacio en donde siempre se ha dado la dinámica relacional docente estudiante, que es el aula, puede mirarse de varias maneras y una de ellas es la clásica, un salón donde supuestamente y según nos lo ha mostrado la historia de la educación en Colombia, se realiza el proceso de enseñanza aprendizaje. Esta realidad mental tiene diferentes características según la institución en donde se realice este proceso que también hay una gran variedad, salones estrechos, cuadrados, oscuros, ruidosos, etc. Valdría la pena pensar en un mundo posible, no un espacio delimitado, estructurado, mas bien pensar en que hay muchos ámbitos de formación, de aprendizaje y propiciar esa variedad de tal manera que ese mundo posible sea realidad y no se circunscriba solamente a un espacio que quizá muchas veces no significa y no permite la transformación requerida y esperada como producto de la Educación. Hay otra realidad metal que hace mella en el esperado de la labor del docente, es el convencimiento que existe de que al terminar la clase culmina el proceso, se desarrollo el tema o los temas y hasta allí llega la labor esa era la responsabilidad y la obligación. Este es un proceso continuo que no tiene una culminación inmediata y que se da no solamente por una clase, o el desarrollo de temas, el mundo posible que es necesario crear es que, después de una comprensión y reflexión reconozcamos que hay que ir mucho más allá y que este proceso de aprendizaje se da por múltiples situaciones e interacciones. Se da una relación autoritaria, de poder que ubica al estudiante en una posición siempre desventajosa y esa desventaja con un tinte traumático y doloroso casi se convierte en una meta inalcanzable. Es posible construir un espacio pedagógico, en donde el aprendizaje es mutuo en donde la distancia no esta marcada y en donde si haya una relación de apoyo y búsqueda mutua del conocimiento y de sentido. Allí en ese espacio no hay posibilidades de intercalar con los pares. En el mundo posible a construir estos, los pares son las principales fuentes de información y de conocimiento ya que entre iguales se aprende más y mejor, o por lo menos hay una interacción que permite que los procesos sean más experienciales y por lo tanto más cargados de comprensión. En la realidad del docente existe una concepción de formación integral y que está matizada por un sinnúmero de concepciones acerca de este aspecto, diría que se puede ver claramente en la expresión hay que darle todo de tal manera que no le falte nada y pueda dar razón de su profesión con razones científicas y técnicas. La propuesta es cambiar hacia una mirada ontológica del ser humano que permite ver todas las dimensiones, entonces hablaremos de un desarrollo conjunto de todas las facultades humanas y abarca la totalidad potencial de este ser. Otra condición que impide un avance es el llamado desarrollo teórico en la clase, como se ha venido realizando no permite pensar y reflexionar mas allá del simple contenido; es decir, a llegar a mirar la condición humana y el sentido que esta teoría tiene, su acción es desde fuera. Se hace necesario abrir las puertas a otra posibilidad, aprovechar todos los ámbitos de formación para conducirlos a mirar la condición humana y que esta acción sea desde dentro de sí mismos. Así, se permitirá que el acercamiento al conocimiento sea en un contexto y en prospectiva con una mirada hacia un mejor futuro. Una reflexión más sobre estas realidades mentales y la posibilidad de construir otras alternativas. La lección del estudiante que es en un espacio reducido como es el salón, tiene otro componente como es el de que se realiza individualmente, esto lleva a que el aprovechamiento que se hace sea el mínimo y condicionado por una sola visión, la del profesor. Si se hace un cambio esta lección será un ejercicio colectivo que dependa de la armonización del maestro con el grupo. El lenguaje utilizado en este espacio es de consumo y adquisición de conocimientos, una nueva postura será que este mismo lenguaje sea de la creación de cultura y por lo tanto de sentido. Lo anterior tiene íntima relación con lo que hemos concebido en la mayoría de los casos, como capacitación docente, esta se queda en la adquisición de nuevos conocimientos temáticos en la actualización de los que ya se tienen y en una búsqueda de cualificación para aumentar la hoja de vida, sin embargo la capacitación de los docentes deberá dirigirse con mayor énfasis a que estos conocimientos sean una posibilidad de entrar en sí mismo y reflexionar sobre el ser para que se busquen estos procesos con los estudiantes. Cuando estas capacitaciones se quedan en lo superficial no se están abriendo espacios que impliquen al estudiante en su totalidad y lo comprometan con las múltiples tareas que se derivan del conocimiento. De la misma manera se relaciona la forma de ir construyendo, colectivamente, principios éticos claros que determinen la forma de actuar con sentido, proyección y trascendencia histórica. En la realidad del rol del docente y del
rol del estudiante ambos se detienen en el conocimiento de lo que es, quedándose
solamente en la razón teórica, el mundo posible está
en ir más allá, al conocimiento de lo que debe ser para llegar
a la razón práctica que es la que abre posibilidades de reconstrucción.
La gran mayoría de docentes están dedicados a formar excelentes profesionales olvidando la gran labor del maestro formar seres humanos para vivir en sociedad, en reconocimiento y respeto mutuo, convencidos que somos seres en relación y seres para los demás, que es la esencia del humanismo. Por último, cuando el docente enseña
tiene como fin específico que los resultados de esa enseñanza
sean mostrados en las evaluaciones y que estas sean lo más parecidas
a lo que se enseñó, no se piensa que lo que debemos esperar
es que estos conocimientos se muestren en las transformaciones hechas y
en las resignificaciones que como gran tarea debemos hacer.
Bibliografía BRUNNER, Realidad Mental y Mundos Posibles
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