No. 6 - Mayo del 2000 |
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FREUD, CIENCIA Y POESIA |
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| Por Paola Díaz - María
Elvira Uribe (Estudiantes de Psicología. II Semestre. Universidad del Norte). E-mail: pdiaz@unimail.uninorte.edu.co
Resumen Este artículo plantea el carácter científico y poético presentes en el método psicoanalítico desarrollado por Freud. Partimos necesariamente de un recorrido por conceptos básicos de la teoría freudiana y la manera en que se fueron estructurando. Centramos nuestra atención en los sueños para exponer la aplicación del método de interpretación de los sueños a la interpretación de una obra de arte y así, apreciar como ambos son ventanas a lo inconsciente cuyo carácter simbólico y poético impregna la obra científica de Freud. Palabras clave: Inconsciente, pulsión, sueños, método de interpretación de los sueños, poesía.
Abstract This article expound the poetic nature of the psychoanalytical method developed by Freud. We set forth basic concepts of the Freudian theory and, as far as we can, the way they were constructed but aiming our attention on the dreams, to aplay the method for the interpretation of dreams to interpret an art work and see how both are windows to the unconscious, wich poetic and symbolic nature impregnate the scientific work of Freud. Key words: Unconscious, drive, dreams, method for the interpretation of dreams, poetry.
FREUD, CIENCIA Y POESÍA Una curiosidad hacia las circunstancias humanas, especialmente aquello poco atendido en su época, es el interés que motivó a Freud en las investigaciones que sostuvo a lo largo de toda su vida. Estas a su vez le confirmaron lo poco casual de su interés pues llega de manera sorpresiva como él mismo lo confiesa en su autobiografía, a descubrir que los seres humanos estamos constituidos más allá de la consciencia, por un Inconsciente(Incs.), el cual es una instancia psíquica cuyo prototipo es lo reprimido incapaz de consciencia, pero que también comprende un inconsciente capaz de consciencia y un inconsciente no reprimido. Por esto se afirma sobre la inconsciencia que es "una cualidad de múltiples sentidos"1. Llegamos a saber sobre lo inconsciente por las manifestaciones a través de las cuales se manifiesta: Los sueños, el olvido, el chiste, los lapsus, los actos fallidos, las fantasías, y como lo mostraremos, en cierto tipo de obras de arte. Sin embargo, descubrirlo y teorizar sobre él no fue tarea de un día. Freud deja de lado la hipnosis que en un primer momento le había interesado, y se dedica a la investigación de las causas y fundamentos de la neurosis al atender a mujeres enfermas en su soma, pero se diferencia en la manera de tratar los síntomas, al considerar que antes de eliminarlos es necesario preguntarse por su origen, aclarar su génesis. Desde esta perspectiva y gracias al método psicoanalítico que en medio de este trabajo fue estructurando, Freud descubre que el síntoma aparece en lugar y representación de pensamientos que se han tenido que reprimir, introduciendo así lo que él llama, el principio básico imprescindible para la psicología: La pulsión. De manera que estos pensamientos, ideas o representaciones, corresponden a la parte de la pulsión que se reprime, mientras que el afecto correspondiente a ella queda libre. La pulsión es la energía vital primaria modificada o mediada por la palabra, ella es la libido que se va repartiendo en las diferentes partes del cuerpo del niño en la medida en que su relación con otro ser humano va estimulando determinadas partes de la epidermis o de las mucosas, haciendo surgir en ellas sensaciones de placer, convirtiendo tales areas en zonas erógenas. De aquí que se diga que la fuente de la pulsión está en lo interno. En el estudio de las neurosis Freud reconoce como pulsiones primitivas e irreductibles, la pulsión del Yo (instinto de conservación) y la pulsión sexual, y descubre que en la raíz de estas afecciones existía un conflicto entre las aspiraciones de la sexualidad y las aspiraciones del Yo, como resultado de lo cual, la pulsión sexual puede seguir diversos caminos conocidos como sus destinos, ellos representan una modalidad de defensa contra ella pues actúan en contra de su continuación directa. Estos destinos son: La transformación en lo contrario, la orientación contra la propia persona, la sublimación y la represión. Todos ellos están sometidos a la influencia de tres grandes polarizaciones (antítesis) que dominan la vida anímica: Yo - Mundo exterior, Actividad - Pasividad, Placer - Displacer. Esta última polarización hace referencia al principio de placer que rige todas las actividades del sujeto, pues ellas son reguladas automáticamente por las sensaciones de la serie placer - displacer que reproducen la forma en que se desarrolla el vencimiento de los estímulos en busca de una homeostasis. De acuerdo con este principio, la sensación de displacer está relacionada con un aumento en el estímulo y la sensación de placer con una disminución del mismo, esto último hace posible que la pulsión alcance su fin,el cual es la satisfacción. La elección de un objeto(lo más variable en la pulsión), es necesaria para lograr este fin, en busca del cual la pulsión no da espera, mostrando así su carácter perentorio. Retomando los destinos de la pulsión tenemos que, la transformación en lo contrario y la orientación contra la propia persona, son los destinos que sigue la pulsión antes de establecerse la separación entre actividad anímica consciente e inconsciente, que surge con la represión. Este destino "consiste exclusivamente en rechazar y mantener alejados de la consciencia determinados elementos"2, evitando el displacer, es decir, "... la esencia del proceso de la represión no consiste en suprimir y destruir una idea que representa al instinto, sino en impedirle hacerse consciente. Decimos entonces que dicha idea es inconsciente, y tenemos pruebas de que, aun siéndolo, puede producir determinados efectos, que acaban por llegar a la consciencia."3. La represión es entonces el estado en que se encuentran las representaciones antes de hacerse conscientes, el cual es asegurado o favorecido por la resistencia, fuerza que actúa en apoyo a la represión para mantenerla una vez que se ha llevado a cabo. Se reconoció clínicamente una represión primaria, que representa el núcleo de lo reprimido en una época muy temprana de la vida, y una represión secundaria que comprende las ramificaciones psíquicas de la representación reprimida en un principio y de series de ideas procedentes de diversas fuentes pero que tienen una conexión asociativa con lo originariamente reprimido. Ahondando en busca de las situaciones patógenas en las que se debía haber producido tal represión, de la cual procedían los síntomas, Freud descubre la importancia de los sueños como vía para conocer el inconsciente y por lo tanto lo reprimido, y llega a los años más tempranos de la vida del sujeto, manifestada actualmente en sus recuerdos infantiles, pocos, muchos o ausentes(amnesia infantil), para descubrir que "las impresiones olvidadas, no por haberlo sido, han desaparecido de nuestra memoria sin dejar una hondísima huella en nuestra vida psíquica y haber constituido una enérgica determinante de todo nuestro ulterior desarrollo"4. De manera que síntomas como la amnesia histérica tienen como antecedente la amnesia infantil, producto de la represión primaria y que atrae por conexión asociativa otros elementos sobre los cuales actúa la represión. Pero Freud se topa con algo aún más difícil de aceptar para todos sus contemporáneos e inclusive para muchos en la actualidad: la existencia de una sexualidad infantil, pues los recuerdos o impresiones de éste período de vida se trataban siempre de excitaciones sexuales y de la reacción contra ellas. Con esto, Freud aclara que todo síntoma posee un sentido que corresponde a restos o recuerdos de situaciones afectivas en las que el síntoma tuvo su origen, y que desde entonces, de manera inconsciente, entraron a determinar la vida del individuo. Es así, que al estudiar la hasta entonces ignorada sexualidad infantil, Freud reconoce sus características y estadios, los cuales encontramos desarrollados en su trabajo "Tres ensayos para una teoría sexual", a partir del cual Freud nos aclara que la sexualidad infantil va marcando los destinos de la pulsión y deja profundas huellas inconscientes en el sujeto que determinan el desarrollo de su carácter en el caso de que continúe teniendo salud, o la sintomatología de su neurosis cuando enferma. Entre los conceptos que se introducen en éste trabajo, sólo traemos a colación el de diques por encontrarnos con él durante la interpretación de la obra de arte que expondremos posteriormente y por el manejo de la extensión en el presente artículo. Ellos son definidos por Freud como "poderes anímicos que se oponen a la pulsión sexual y la canalizan marcándole su curso..."5, poderes que surgen durante el período de relativa calma sexual conocido como latencia. Estos dique son: el pudor, la repugnancia y la moralidad. Como hemos podido ver hasta aquí, Freud no partió de conceptos completamente claros, ni previamente definidos, sino que durante la atención que prestaba a las personas que acudían a consultarle por sus síntomas insoportables, o personas que sencillamente conocía por fuera del análisis, e inclusive por la observación de su propia vida(como lo muestra en los ejemplos sobre olvidos y sueños), va aportando contenido a aquello por lo cual se preguntaba, de manera que sólo después de una profunda investigación y gracias a su sensibilidad, percepción y sagacidad, pudo precisar conceptos fundamentales sobre la constitución del ser humano como son: Lo inconsciente y sus formaciones, la teoría de la represión y la resistencia, la pulsión y sus destinos, la significación etiológica de la vida sexual, la importancia de los sucesos infantiles, la fantasía, los conceptos de Yo, Ello, Super-Yo, los sueños. El estudio y las características de estos fenómenos moldearon el Método Psicoanalítico que Freud creó, el cual busca atraer a la consciencia las representaciones que permaneces ocultas. Es precisamente en esa constante que siempre se observa en Freud de ir más allá de la realidad aparente para ver en un síntoma la manifestación de un contenido esencial que busca hacerse consciente donde reside su capacidad poética, la de su método psicoanalítico y la del inconsciente por él descubierto. Todo esto, si entendemos por poesía, la esencia de las cosas, como afirma Juan Manuel Roca en su ensayo "La poesía de lo visual", y por visión, el arte de ver lo invisible, como afirma Jonathan Swift citado por Roca en el mismo ensayo. Freud une dos realidades distantes presentes en el sujeto, pero que éste no percibe así, hasta que el análisis le permite hacer tal conexión consciente y entonces sí, posibilitar la cura. Hace una lectura a través de un método científico, de una realidad(síntoma, formaciones del inconsciente), para ver aflorar "otra", lo inconsciente reprimido. Para hacer tal lectura le ayuda mucho el carácter visual del inconsciente, manifestado principalmente en los sueños y como veremos, en la obra de arte. Ambos son ventanas a otra realidad que aunque desconocida, nos es propia. Los sueños fueron su objeto de estudio e interés como vía para llegar a conocer el inconsciente. Encuentra, al analizarlos, un contenido que revela que todo sueño es una realización de deseos y que ésta concepción se acerca más a la idea popular de que todo sueño es un anuncio del porvenir(no el real sino el deseado), en contraposición a otros significados que se le han atribuido al sueño como el ser manifestaciones positivas o negativas de poderes sobrenaturales o ser fenómenos provocados exclusivamente por estímulos físicos o sensoriales que podían provenir del exterior o surgir en los órganos internos casualmente, ideas con las cuales nos introduce a su trabajo sobre la interpretación de los sueños, publicado en 1901. A través del Psicoanálisis, el método empleado por Freud para interpretar los sueños, podemos ver como estos, por ser formaciones del inconsciente, revelan los elementos constitutivos del sujeto, ya mencionados. Podemos decir brevemente que el método consiste en:
En la cura empleando del método psicoanalítico observamos dos elementos importantes:
La aplicación de este método permitió a Freud la elaboración de una teoría de los sueños, sobre la cual queremos señalar puntos como:
El sueño, al igual que la obra de arte, reflejan el carácter visual y poético del inconsciente. Al compartir los mecanismos de elaboración explicados, ambos pueden ser material para un análisis y dar con un contenido que se mantiene oculto gracias a la represión, pero que a la vez se manifiesta en sus imágenes(símbolos). Por ello hemos escogido la obra "Vergüenza"(Anexo 1), del artista Roberto Rodríguez para observar hasta dónde esto es posible, y en que medida aparecen aplicados los conceptos hasta aquí trabajados. Durante una entrevista que sostuvimos con el artista, le pedimos que hablara acerca de esta obra que particularmente lo inquieta, y que en general llama la atención de muchos por la manera en que juega con el elemento espejo, entre otras cosas. Espontáneamente comenzó a recordar los comentarios que había recibido sobre el cuadro, en especial de niños y mujeres, luego recordó la época en que lo pintó, pero más que lo que antecedió al cuadro, manifestó la transformación en su vida, que afirma, vino a partir de su culminación. Continuó hablando y comenzó a expresar lo que sentía frente a su obra , tratando de interpretar de alguna forma esa imagen(lo que ella dice y oculta a la vez). En este intento surgieron entonces algunos recuerdos infantiles(desde los 5 años en adelante) y otros acerca de su sexualidad. Todo esto sin mayor intervención por parte de quienes escuchábamos, que permanecíamos mas bien sorprendidos por el camino que su asociación tomaba. Después de habernos dicho en varias ocasiones que no le gustaba ni siquiera ver ese cuadro porque sentía que se veía a sí mismo, al animal que hay en él, pasó a hablarnos sobre el título del cuadro y los elementos que lo componen. De esta manera observamos cómo, sin haberlo inducido a seguir este camino, él hizo un recorrido que tocó los puntos esenciales descubiertos por Freud al aplicar el método de interpretación de los sueños, haciéndose evidentes la mayoría de los conceptos expresados en este trabajo acerca de lo inconsciente, todo esto, en frases dichas por él mismo tales como:
Sobre el espejo, el elemento que más se repite en la obra, y que ejemplifica la condensación y el desplazamiento presentes en todo sueño, podemos decir que se presenta una contradicción al ocultarse con un objeto que comúnmente usamos para vernos, siendo esto un ejemplo visual de la lucha que existe entre las aspiraciones de la sexualidad (lo que el artista llama lo animal) y las aspiraciones del Yo (manifestadas en el pudor y repugnancia como diques). Por otra parte, es interesante tener en cuenta las siguientes interpretaciones encontradas sobre los espejos. Los espejos en la antigua creencia aparecen como objetos que pueden retener el alma o la fuerza vital de la persona reflejada en ellos, pero en la iconografía de occidente su importancia varía y se habla del atributo de una lujuria personalizada (voluptuosidad, vanidad), sin embargo, la interpretación simbólica de la psicología dice que el hecho de mirarse se explica porque hay algo de nosotros que está afuera, porque nosotros mismos en el espejo estamos fuera de nosotros. Las personas que se miran largo rato en el espejo experimentan fascinadas algo paralizante, no todo el mundo resiste la vista de sí mismo, por consiguiente la ambivalencia del símbolo del espejo depende esencialmente en este sentido de la actitud personal y de la madurez del que se ve a sí mismo. Finalmente, nos valemos de un cuadro de autor desconocido(Anexo
2), que define visualmente lo que Freud llama la psicología de las
profundidades, es decir, de lo inconsciente. Con este cuadro confluimos en el punto acerca
de que la ciencia psicoanalítica se halla indudablemente atravesada por el carácter
poético y simbólico del inconsciente, lo cual permite que se realice una representación
como esta sobre ella. La distribución de los elementos en este cuadro muestra el rostro
de una mujer angustiada y la punta de un iceberg en la superficie, como lo consciente,
ocupando un mínimo espacio; en contraste con la maraña de elementos que habitan la
profundidad, lo inconsciente sobre lo cual Freud se atrevió a investigar y hablar.
Referencias
Bibliografia
BIEDERMANN, Hans. Diccionario de Símbolos. 1a. Ed. 1993. Barcelona : Paidós, p. 178 - 179. FREUD, Sigmund.. Obras Completas.1948. T.I. El Yo y el Ello. Madrid: Biblioteca Nueva, p. 1216. FREUD, Sigmund. Obras Completas. 1948. T.I. La Represión. Madrid : Biblioteca Nueva, p. 1058. FREUD, Sigmund. Obras Completas. 1948. T.I. Lo Inconsciente. Madrid : Biblioteca Nueva, p. 1063. FREUD, Sigmund. Obras Completas. 1948. T.I. La sexualidad Infantil. Madrid : Biblioteca Nueva, p. 799. Ibid., p.800. ROCA, Juan Manuel. Museo de Encuentros. 1995. Bogotá: Cooperativa editorial Magisterio, p. 90. |