Carlos Acosta Barros
Ma., D. Edu
En
uno de los artículos en Discernimiento (marzo
de 1999), se señaló la importante utilidad
de dos procesos dentro de la metodología que
se ha llamado Introspección socrática:
a) el establecimiento de varias opciones frente a las
situaciones problemáticas y b) la conciencia
respecto a las implicaciones o consecuencias de las
conductas de las personas.
En
esta ocasión, se reiterará –a través
de ejemplos concretos— las importantes bondades
de uno de estos procesos dentro de la práctica
regular que las personas pueden desarrollar a partir
de este tipo de introspección.
En
efecto, basados en la observación clínica
y educativa, se puede afirmar que una manera de evidenciar
los enriquecimientos en los niveles de conciencia de
las personas que practican con regularidad la Introspección
socrática, es hacer un seguimiento a estos dos
aspectos básicos señalados.
Así,
refiriéndonos al primero de los procesos, se
puede observar de manera concreta un aumento en los
niveles de la conciencia en los individuos, cuando dedican
algún tiempo en esta actividad socrática,
cuestión que es diferente de aquellas situaciones
en la vida cotidiana anteriores a esta práctica
introspectiva en la cual interpretaban los eventos casi
siempre a partir de una sola opción --por ejemplo:
alguien pasó al lado de una persona y no lo saludó,
entonces ésta piensa que es tan poca cosa que
no se merece ni un saludo— a pesar de que estas
mismas personas, con alguna práctica introspectiva,
pudieran disponen de varias opciones o alternativas
para interpretar estos mismos eventos.
El
punto para la generación de las alternativas
frente al problema de tener solamente una manera de
ver las cosas es la auto pregunta. Un ejemplo puede
ser: ¿qué otras opciones explican esta
situación? o ¿tengo alguna otra opción?
Igualmente, ante el descubrimiento de una sola opción
por parte de la persona, también ella puede enfatizarse:
“lo que estoy diciendo es sólo una de las
maneras de ver esto” o verbalizarse “ten
presente que esto es una opción”. Así,
en una nueva situación –y siguiendo con
el mismo ejemplo— además de considerar
que quizá ella no se merece ningún saludo,
ahora piensa que también es válido considerar
que el otro individuo; en primer lugar, no lo vio porque
tal vez iba distraído, en razón de algún
problema –o porque aquel iba deprisa o simplemente
porque lo vio, pero no lo observó-- en segundo
lugar, porque quizá el ángulo de la posición
del otro no era el mejor; en tercer lugar, considera
que tal vez debe verificar si realmente aquel es el
amigo que está pensando o es alguien que se le
parece, finalmente puede ser que la otra persona es
tan acomplejada o prepotente que no saluda, etc.
En
este orden, se pueden identificar muchas opciones que
pueden ser válidas para interpretar cada uno
de las situaciones que se presentan y, por tanto, generar
una mejor condición para juzgar las mismas. En
concreto, es más sano, desde el punto de vista
psicológico, tener tres o cuatro posibilidades
que sólo una, la cual esta última casi
siempre se puede considerar como inadecuada e injusta
con la persona misma. La experiencia muestra que los
individuos que han tenido alguna práctica en
este tipo de introspección son más lógicas
al escoger la opción a seguir y, por tanto son
menos conflictivos con su comportamiento. Vale la pena
subrayar, sin embargo, que en los escenarios de consulta
clínica pueden presentarse algunas circunstancias
más complicadas que las descritas, por la falta
de aceptación por parte del paciente de las otras
opciones que están disponibles. En este último
caso, se muestra la importante fuerza que tienen el
sentir sobre el pensar ( ver artículo en Discernimiento
de septiembre de 1999)
En
la situación anteriormente planteada, se puede
apreciar con claridad y precisión el enriquecimiento
de la conciencia, tal como se ha definido en el artículo
citado de 1999, en el sentido de la capacidad del ser
humano de “darse cuenta” (Zepeda, 1994).
En
efecto, es mejor como también es más lógico,
“darme cuenta” de tres o cuatro opciones
–tanto positivas como negativas, desde la perspectiva
afectiva de la persona-- que solamente de una, la cual
una de ellas es casi siempre enfermiza y que, por sus
características, conlleva a conflictos personales
y permanentes por la manera inadecuada de leer las circunstancias
de la vida. Esta manera psicopatológica de ver
las cosas está en el mismo sentido como lo señala
Goleman (1995) cuando habla de la inteligencia emocional
y su importante influencia con respecto a la inteligencia
intelectual.
Otro ejemplo --con algún complique para esta
estrategia socrática-- para ilustrar lo mismo:
una persona está dando una conferencia y a los
15 minutos se retiran del salón dos asistentes.
El conferencista puede pensar en el instante –si
lo hace desde una sola opción— que sus
planteamientos son poco atractivos y por eso se han
retirado esos individuos. Puede agregar incluso que
lo más probable es que se saldrán muchos
otros y dejarán casi solo el auditorio. Pero
también este conferencista –con la ayuda,
entre otras, de la Introspección socrática—
puede autoverbalizarse que estas dos personas se han
salido, pero aun así a éstas les parecen
interesante las ideas que se están exponiendo,
sólo que son ellos tan ocupados que solamente
podían estar un rato muy corto para no perderse
de toda la exposición. Igualmente, puede pensar
que, en el peor de los casos, simplemente no les gusta
la conferencia –siendo esto una opinión
de unos pocos-- pero ahí está la mayoría
escuchando. Puede agregar, entre otras, que no se puede
colocar como meta satisfacer a todos en el auditorio,
pues esto en el medio académico y científico
no ocurre.
A
pesar de ser tan lógico el criterio de las “varias
opciones a considerar” cuando se está frente
al mundo, la realidad mental de la gente no siempre
se encamina por ésta. Se dan casos inclusive
--que se puede afirmar son más frecuentes de
lo que puede parecer a primera vista— que se caracterizan
por carecer de esta manera de pensar, pero cuando la
conocen se sorprenden por la forma tan equivocada y
restrictiva de mirar el mundo. Luego estas personas
se refieren sobre la gran influencia y poder de la mente
para contaminar la percepción que se tiene sobre
las cosas. En síntesis, no todo lo obvio o lógico
es visible en primera instancia y la Introspección
socrática ha mostrado ser una herramienta muy
útil para una gran variedad de casos. Así,
en términos globales, se puede indicar que esta
estrategia socrática, como se ha mencionado en
otros artículos de Discernimiento, es un medio
para el conocimiento de sí mismo.
Por
otro lado, vale la pena mencionar que existen algunas
personas, incluyendo pacientes, que se inquietan un
poco ante la posibilidad de que la Introspección
socrática, sea una herramienta para generar fantasías
o mentiras que pudieran ser peligrosas al ser validadas
a través de un juego de palabras colocadas en
secuencia socrática. Es decir, estos individuos
se inquietan frente a la posibilidad de echarse mentiras
y terminen ellos creyéndolas.
Ante esto es importante, en primer lugar, volver a las
sugerencias dadas en los anteriores artículos
en Discernimiento, en el sentido de disponer de un acompañante
–un otro— que vaya matizando y monitoreando
la objetividad de las diferentes situaciones que se
aborden durante el proceso introspectivo. En segundo
lugar, es básico resaltar el automonitoreo que
se gana cuando se practica con sinceridad y regularidad
la Introspección socrática. En tercer
lugar, la crítica socrática –propia
a este proceso introspectivo— lleva a que la persona
evalúe con algún grado de objetividad
las relaciones que se establecen con la “realidad”
social. En síntesis, los tres puntos planteados
tienen un escenario de contrastación permanente
con el “afuera”, el cual se puede llamar
“prueba de la realidad” y ha mostrado ser
muy fundamental a la hora de tomar decisiones dentro
de la Introspección socrática. Por ejemplo
--y continuando con el caso anterior— si el conferencista
se dice que nadie más se saldrá del auditorio
y al rato –y en contrastación con la “realidad”—
se salen otras personas, pero éste sigue diciéndose
que no está pasando nada, a pesar de la mayéutica
que se esté llevando a cabo, entonces algo irregular
está pasando en ese proceso socrático.
La
experiencia ha mostrado que la inquietud señalada
es importante considerarla especialmente en pacientes
psicóticos, los cuales se caracterizan por tener
dificultades para tener conciencia de la “realidad”
social. En otras palabras, una cosa es una fantasía
susceptible a la rigurosa crítica socrática
y otra es una imaginación psicótica en
plena libertad de acción. Por lo anterior, no
es recomendable la Introspección socrática
con personas psicóticas.
En
un próximo artículo abordaremos el otro
proceso anunciado al inicio de este texto: el enriquecimiento
de la conciencia respecto a las implicaciones o consecuencias
de las conductas de las personas.
BIBLIOGRAFÍA