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ISSN 0124 - 0897


No. 8- Noviembre de 2.003
INTROSPECCIÓN SOCRÁTICA: ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE LAS OPCIONES PARA ELEGIR.


Carlos Acosta Barros
Ma., D. Edu

En uno de los artículos en Discernimiento (marzo de 1999), se señaló la importante utilidad de dos procesos dentro de la metodología que se ha llamado Introspección socrática: a) el establecimiento de varias opciones frente a las situaciones problemáticas y b) la conciencia respecto a las implicaciones o consecuencias de las conductas de las personas.

En esta ocasión, se reiterará –a través de ejemplos concretos— las importantes bondades de uno de estos procesos dentro de la práctica regular que las personas pueden desarrollar a partir de este tipo de introspección.

En efecto, basados en la observación clínica y educativa, se puede afirmar que una manera de evidenciar los enriquecimientos en los niveles de conciencia de las personas que practican con regularidad la Introspección socrática, es hacer un seguimiento a estos dos aspectos básicos señalados.

Así, refiriéndonos al primero de los procesos, se puede observar de manera concreta un aumento en los niveles de la conciencia en los individuos, cuando dedican algún tiempo en esta actividad socrática, cuestión que es diferente de aquellas situaciones en la vida cotidiana anteriores a esta práctica introspectiva en la cual interpretaban los eventos casi siempre a partir de una sola opción --por ejemplo: alguien pasó al lado de una persona y no lo saludó, entonces ésta piensa que es tan poca cosa que no se merece ni un saludo— a pesar de que estas mismas personas, con alguna práctica introspectiva, pudieran disponen de varias opciones o alternativas para interpretar estos mismos eventos.

El punto para la generación de las alternativas frente al problema de tener solamente una manera de ver las cosas es la auto pregunta. Un ejemplo puede ser: ¿qué otras opciones explican esta situación? o ¿tengo alguna otra opción? Igualmente, ante el descubrimiento de una sola opción por parte de la persona, también ella puede enfatizarse: “lo que estoy diciendo es sólo una de las maneras de ver esto” o verbalizarse “ten presente que esto es una opción”. Así, en una nueva situación –y siguiendo con el mismo ejemplo— además de considerar que quizá ella no se merece ningún saludo, ahora piensa que también es válido considerar que el otro individuo; en primer lugar, no lo vio porque tal vez iba distraído, en razón de algún problema –o porque aquel iba deprisa o simplemente porque lo vio, pero no lo observó-- en segundo lugar, porque quizá el ángulo de la posición del otro no era el mejor; en tercer lugar, considera que tal vez debe verificar si realmente aquel es el amigo que está pensando o es alguien que se le parece, finalmente puede ser que la otra persona es tan acomplejada o prepotente que no saluda, etc.

En este orden, se pueden identificar muchas opciones que pueden ser válidas para interpretar cada uno de las situaciones que se presentan y, por tanto, generar una mejor condición para juzgar las mismas. En concreto, es más sano, desde el punto de vista psicológico, tener tres o cuatro posibilidades que sólo una, la cual esta última casi siempre se puede considerar como inadecuada e injusta con la persona misma. La experiencia muestra que los individuos que han tenido alguna práctica en este tipo de introspección son más lógicas al escoger la opción a seguir y, por tanto son menos conflictivos con su comportamiento. Vale la pena subrayar, sin embargo, que en los escenarios de consulta clínica pueden presentarse algunas circunstancias más complicadas que las descritas, por la falta de aceptación por parte del paciente de las otras opciones que están disponibles. En este último caso, se muestra la importante fuerza que tienen el sentir sobre el pensar ( ver artículo en Discernimiento de septiembre de 1999)

En la situación anteriormente planteada, se puede apreciar con claridad y precisión el enriquecimiento de la conciencia, tal como se ha definido en el artículo citado de 1999, en el sentido de la capacidad del ser humano de “darse cuenta” (Zepeda, 1994).

En efecto, es mejor como también es más lógico, “darme cuenta” de tres o cuatro opciones –tanto positivas como negativas, desde la perspectiva afectiva de la persona-- que solamente de una, la cual una de ellas es casi siempre enfermiza y que, por sus características, conlleva a conflictos personales y permanentes por la manera inadecuada de leer las circunstancias de la vida. Esta manera psicopatológica de ver las cosas está en el mismo sentido como lo señala Goleman (1995) cuando habla de la inteligencia emocional y su importante influencia con respecto a la inteligencia intelectual.

Otro ejemplo --con algún complique para esta estrategia socrática-- para ilustrar lo mismo: una persona está dando una conferencia y a los 15 minutos se retiran del salón dos asistentes. El conferencista puede pensar en el instante –si lo hace desde una sola opción— que sus planteamientos son poco atractivos y por eso se han retirado esos individuos. Puede agregar incluso que lo más probable es que se saldrán muchos otros y dejarán casi solo el auditorio. Pero también este conferencista –con la ayuda, entre otras, de la Introspección socrática— puede autoverbalizarse que estas dos personas se han salido, pero aun así a éstas les parecen interesante las ideas que se están exponiendo, sólo que son ellos tan ocupados que solamente podían estar un rato muy corto para no perderse de toda la exposición. Igualmente, puede pensar que, en el peor de los casos, simplemente no les gusta la conferencia –siendo esto una opinión de unos pocos-- pero ahí está la mayoría escuchando. Puede agregar, entre otras, que no se puede colocar como meta satisfacer a todos en el auditorio, pues esto en el medio académico y científico no ocurre.

A pesar de ser tan lógico el criterio de las “varias opciones a considerar” cuando se está frente al mundo, la realidad mental de la gente no siempre se encamina por ésta. Se dan casos inclusive --que se puede afirmar son más frecuentes de lo que puede parecer a primera vista— que se caracterizan por carecer de esta manera de pensar, pero cuando la conocen se sorprenden por la forma tan equivocada y restrictiva de mirar el mundo. Luego estas personas se refieren sobre la gran influencia y poder de la mente para contaminar la percepción que se tiene sobre las cosas. En síntesis, no todo lo obvio o lógico es visible en primera instancia y la Introspección socrática ha mostrado ser una herramienta muy útil para una gran variedad de casos. Así, en términos globales, se puede indicar que esta estrategia socrática, como se ha mencionado en otros artículos de Discernimiento, es un medio para el conocimiento de sí mismo.

Por otro lado, vale la pena mencionar que existen algunas personas, incluyendo pacientes, que se inquietan un poco ante la posibilidad de que la Introspección socrática, sea una herramienta para generar fantasías o mentiras que pudieran ser peligrosas al ser validadas a través de un juego de palabras colocadas en secuencia socrática. Es decir, estos individuos se inquietan frente a la posibilidad de echarse mentiras y terminen ellos creyéndolas.

Ante esto es importante, en primer lugar, volver a las sugerencias dadas en los anteriores artículos en Discernimiento, en el sentido de disponer de un acompañante –un otro— que vaya matizando y monitoreando la objetividad de las diferentes situaciones que se aborden durante el proceso introspectivo. En segundo lugar, es básico resaltar el automonitoreo que se gana cuando se practica con sinceridad y regularidad la Introspección socrática. En tercer lugar, la crítica socrática –propia a este proceso introspectivo— lleva a que la persona evalúe con algún grado de objetividad las relaciones que se establecen con la “realidad” social. En síntesis, los tres puntos planteados tienen un escenario de contrastación permanente con el “afuera”, el cual se puede llamar “prueba de la realidad” y ha mostrado ser muy fundamental a la hora de tomar decisiones dentro de la Introspección socrática. Por ejemplo --y continuando con el caso anterior— si el conferencista se dice que nadie más se saldrá del auditorio y al rato –y en contrastación con la “realidad”— se salen otras personas, pero éste sigue diciéndose que no está pasando nada, a pesar de la mayéutica que se esté llevando a cabo, entonces algo irregular está pasando en ese proceso socrático.

La experiencia ha mostrado que la inquietud señalada es importante considerarla especialmente en pacientes psicóticos, los cuales se caracterizan por tener dificultades para tener conciencia de la “realidad” social. En otras palabras, una cosa es una fantasía susceptible a la rigurosa crítica socrática y otra es una imaginación psicótica en plena libertad de acción. Por lo anterior, no es recomendable la Introspección socrática con personas psicóticas.

En un próximo artículo abordaremos el otro proceso anunciado al inicio de este texto: el enriquecimiento de la conciencia respecto a las implicaciones o consecuencias de las conductas de las personas.

BIBLIOGRAFÍA

  • GOLEMAN, D. La inteligencia emocional. Buenos Aires. Javier Vergara. 1995
  • ZEPEDA; F. Introducción a la psicología. México. Alhambra. 1994.