Psicóloga
Consuelo Angarita Arboleda
Magíster en Educación. Profesora del
Programa de Psicología- Uninorte
Desde
hace un par de décadas Adam Scaff (1988), Alvin
Toffler (1995) y algunos otros prospectologos nos anunciaron
la realidad por vivir: una sociedad que relega el poder
del dinero y de la fuerza para dar paso al poder del
conocimiento y de la información utilizándolos
para su propio desarrollo.
Con
este marco de referencia, es mas poderoso quien "tiene"
mayores conocimientos y mejores oportunidades de manejo
útil de la información, por tanto la ciencia
y la tecnología como esta ahora el dinero son
armas que pueden usarse como medios de dominio universal,
obviamente corriendo el riesgo de que el hombre mismo
termine siendo un eslabón más en la compleja
red de información y generación de conocimientos,
sacrificado en aras de la relación directa e
innegable que hay entre avances científicos,
desarrollo tecnológico y procesos sociales.
Ante
esto, organizaciones y personas preocupadas por los
grandes cambios del ahora y los que están por
venir, apoyan la idea de que la sociedad de la información
y del conocimiento deben estar al servicio del hombre
y no al contrario (ONU 1990).
"No
debemos imaginar un progreso en el cual el individuo
se entienda y se forme como capital humano o recurso
humanos indispensable para el desarrollo del conocimiento
y la tecnología. Por el contrario se trata de
concebir un devenir en el cual los individuos en vida
colectiva, creen nuevos factores de poder basados en
el conocimiento para ser mas libres, mas humanos, mas
personas" ( Notas de A. Macias 1992).
Las
otras opciones sólo nos aseguran la posibilidad
de "tener" conocimientos sobre algo que rodea
al hombre, es decir, como afirma Erick From sobre la
diferencia entre tener y ser: "Tomar y conservar
la posesión de la información disponible"
sobre ese algo. Pero lo que realmente interesa al científico
genuino no es tener conocimientos sino "conocer",
proceso que es funcional y que sirve para el logro del
desarrollo humano.
Retomando
a From: "Conocer significa penetrar a través
de la superficie, llegar a las raíces y por la
consiguiente a las causas. Conocer significa "ver"
la realidad desnuda. No significa poseer la verdad sino
penetrarla y esforzarse crítica y activamente
por acercarse mas a ella.
Para
alguien que sabe, reconocer la ignorancia es tan bueno
como el conocimiento, porque forman parte del mismo
proceso y porque esta ignorancia es distinta a la del
que no reflexiona. En el mundo académico nuestro
trabajo se trata entonces de ser científicos,
ser investigadores y no "de tener" conocimientos.
En este sentido, el saber optimo es: conocer mas profundamente.
En
nuestra carrera por lograr el poder de la información
nos hemos orientado hacia la búsqueda de un hombre
que produce y consume datos que tienen que ver con el
desarrollo material de los pueblos, con las dificultades
económicas y las características ambientales
que se asocian a ellas, con los avances en la informática
y las comunicaciones, con las patologías de libro
que se asumen como causas (que no como consecuencias)
del mundo caótico que vivimos y muchos otros
conocimientos que si bien son relevantes en el desarrollo
de una sociedad, no pueden ni deben desviar o reemplazar
el conocimiento que es verdaderamente liberador y es
el que se refiere al hombre mismo, al conocimiento de
si, de la esencia que le ha hecho superior a otras especies
y que ahora le permite ser superior a la tecnología
y al mejor de los inventos y adelantos electrónicos.
BIBLIOGRAFÍA