Blogs Blogs

Atrás

Sigamos con Ser Pilo Paga

Desde el año 2015 se viene implementando una política pública de educación superior que el gobierno llamó Ser Pilo Paga. En estos tres años se han beneficiado un poco más de 30.000 estudiantes en todo el territorio nacional gracias a una inversión de más de $700.000 millones que les garantiza la matrícula durante todos los semestres de su carrera, más una pequeña cuota de sostenimiento. Estas cifras muestran que no será muy difícil llegar en 2018 a la meta propuesta de 40.000 beneficiados por dicho programa.

Esta semana, se anunció desde el Congreso de la República un debate acerca de la conveniencia de Ser Pilo Paga para el fortalecimiento educativo del país.

¿Alguien puede dudar que darle educación de alta calidad a estudiantes que tenían muy pocas opciones de acceder a ella no es conveniente para nuestro fortalecimiento educativo?

El gran éxito de Ser Pilo Paga se resume en lo siguiente: le da la posibilidad de estudiar en la universidad que quiera y la carrera que quiera, al estudiante con excelentes resultados que no tiene los recursos para hacerlo.

Algunos alegan que el programa debilita a las universidades públicas y lleva todo el dinero a las universidades privadas. Proponen que esta inversión debe llevarse hacia fortalecer la educación pública. A pesar de ser un argumento muy respetable, hay dos puntos que deben tenerse en cuenta respecto a eso.

El primero es que las inversiones que Ser Pilo Paga financia las matriculas en las universidades acreditadas en alta calidad por el Ministerio de Educación Nacional. Lastimosamente, a pesar de parecer ilógico, no todas las universidades públicas del país están acreditadas en alta calidad, por diferentes motivos. Algunas por casos de corrupción interna, otras por falta de gestión administrativa, entre otras razones más. 

Se podría pensar que entonces que el gobierno debería intervenir a las instituciones que presenten este tipo de casos, pero por temas de autonomía universitaria, no puede el gobierno inmiscuirse en estos asuntos. Por tal motivo, el mensaje es claro: si quieren obtener recursos por matrículas de Ser Pilo Paga, póngase las pilas y acredítese. Por fortuna, algunas instituciones con nuevas administraciones han venido tomando en serio los procesos de acreditación estando ya a punto de obtener este reconocimiento.

Otra realidad es que todas las universidades públicas no tienen toda la oferta educativa que le puede interesar a todos los estudiantes. Supongamos un estudiante del Atlántico que quiera estudiar Ing. Electrónica o Ing. de Sistemas. La institución pública en la que le correspondería estudiar es la Universidad del Atlántico. Supongamos que la UA ya obtiene su acreditación de alta calidad (que ya está pronto a obtener), igual no ofrece ninguna de estas dos carreras. Le tocaría al estudiante entonces resignarse a cursar una carrera distinta. ¿Es justo que le suceda esto a un estudiante que ha demostrado tener un alto potencial académico?

Ser Pilo Paga no es un programa perfecto, como no lo es ninguno. Probablemente habrá que ajustar algunas cosas, pero lo que es cierto y claro es que sí aporta al fortalecimiento educativo del país. El debate jamás se debe concentrar en la continuidad o no de Ser Pilo Paga. Si se va a hacer algún debate, que se haga para ver cómo se fortalece el programa y cómo se ajusta para generar una mayor equidad entre todos los estudiantes.

Comentarios
No hay ningún comentario aún. Sea usted el primero.