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Entradas con etiqueta educación .

Talento TI, una oportunidad para TI

En estos días, cuando empiezan las épocas de inscripciones en las universidades, algunos futuros estudiantes universitarios tienen muy claro qué quieren estudiar, otros están un poco indecisos entre 2 o 3 programas académicos y algunos otros solo saben qué no quieren estudiar. Uno de los criterios de selección que tienen los estudiantes para la escogencia de la carrera profesional es obviamente que les guste el perfil profesional de la carrera a tomar. Otro es que sus habilidades y destrezas estén acordes a los conocimientos en los que debe profundizar en esta profesión. También un criterio es la facilidad de vincularse al mundo laboral, ya sea empleándose a una empresa o emprendiendo un negocio propio. Lastimosamente, por último, pero en algunos casos frustrando los sueños del estudiante, se encuentran sus posibilidades económicas para estudiar esta carrera en alguna universidad.

Hoy en día, cada vez hay más amantes de la tecnología, que sueñan con ser los creadores de las futuras herramientas digitales y que ven en Steve Jobs, Mark Zuckerberg, Bill Gates, entre otros, referentes de lo que es darle al mundo la oportunidad de mejorar el nivel de vida a través de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones.

Además, en el caso específico de nuestro país y nuestra región, los estudiantes que vienen graduándose del colegio tienen claro las oportunidades laborales que tienen los profesionales de carreras relacionadas con las TIC, tales como Ing. Electrónica, Ing. De Sistemas, entre otras, no solo por la gran demanda que ha venido teniendo la industria del sector y que cada vez más va a seguir creciendo, sino porque la masificación de las TIC, no solo como herramientas de consumo, sino también como herramientas productivas, ha permitido que se faciliten las oportunidades de crear pequeñas empresas que rápidamente van creciendo, convirtiendo los pequeños emprendedores en empresarios exitosos.

Lastimosamente, muchos de estos bachilleres que sueñan con convertirse en grandes ingenieros del mundo digital, tienen muchas dificultades para ingresar a un programa universitario por motivos económicos y se ven obligados a renunciar a su sueño.

La buena noticia, es que el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Tecnologías de Información y Comunicaciones, ha lanzado nuevamente la convocatoria Talento TI, en la que ofrece créditos condonables para aquellos estudiantes que cursen programas académicos relacionados con las tecnologías de la información.

Gracias a este programa, los estudiantes tienen la oportunidad de estudiar sin ningún costo carreras como Ingeniería Electrónica, de Sistemas, y algunas más que se encuentran en este enlace: https://www.icetex.gov.co/dnnpro5/es-co/alianzas/alianzaminticmenicetex.aspx. Las condiciones para la condonación son simples: mantener un promedio académico responsable, culminar el programa académico obteniendo el título profesional y desarrollar en su proyecto de grado alguna aplicación que le sea de utilidad a alguna entidad pública.

De esta manera, aprovecho este artículo para invitar a todos aquellos que por algún motivo, sobretodo económico, no han podido ingresar a estudiar en la universidad, a que no dejen pasar esta gran oportunidad de convertirse en los excelentes profesionales del sector TIC que la industria necesita. También, si conoces algún familiar, amigo, conocido o cualquier persona que sepas que tiene ese sueño de ser profesional TIC y no ha podido iniciar sus estudios, infórmale de esta convocatoria e invítalo a participar!

Sin conciencia para la ciencia

En febrero del año pasado publiqué en este mismo espacio el artículo “Al rescate de los cerebros fugados”. Una entrada en la que expresaba mi opinión acerca de las buenas nuevas que anunciaba el Gobierno Nacional a través del Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación – Colciencias con el programa Es tiempo de volver, que buscaba repatriar una buena cantidad de investigadores colombianos formados a nivel de Maestría y Doctorado en el exterior para que vinieran al país, promoviendo de esta manera un gran dinamismo en los procesos de investigación, innovación y desarrollo.

El programa en teoría resultó ser magnífico. En teoría… Muchos investigadores aplicaron a la convocatoria que ofrecía un salario de $6.000.000 libres de retenciones (bueno aunque no excesivo), por 2 años, facilidades para la mudanza hacia el país con todo y familia y hasta un rubro para iniciar un buen proyecto de investigación. Fueron en total 140 los finalmente elegidos entre todos los que se presentaron.

Resulta que después de más de 4 meses pasada la publicación de resultados y luego de que la mayoría de los beneficiados renunciaron a sus respectivos trabajos en distintos lugares del mundo, la mayoría en EEUU y Europa, una gran parte de ellos aún no tiene su situación resuelta. Como menciona el diario El Espectador en una noticia al respecto, varios de ellos han empezado a devolverse a su anterior lugar de residencia a conseguir un nuevo trabajo o intentar recuperar el anterior. Otro artículo publicado en el portal Las 2 Orillas, muestra el inconformismo e incluso el resentimiento de un investigador que se encuentra desempleado luego de haber llegado al país confiado del tentador ofrecimiento.

Ahora el salario no es tan libre de retenciones y en algunos de los casos estarían recibiendo cerca de $4.000.000 y la tercera parte del rubro ofrecido para el desarrollo de la investigación es para la infraestructura que utilizan, lo que disminuye fuertemente el impacto que podrían lograr. Esto sin contar que los no han sido contratados aún no están contando con seguridad social.

Entre toda esta situación, llama la atención las declaraciones que se han recibido por parte de Colciencias. En una de ellas, la directora Yaneth Giha, trata de calmar los ánimos expresando que todos los beneficiados por la convocatoria tendrán lo prometido y que nadie se quedará sin trabajo. 

El problema, doctora Yaneth,  es que el hecho de que ellos hayan llegado y que todo no haya estado listo para que, luego de un corto periodo de tiempo instalándose en su nueva residencia, no estuvieran iniciando su trabajo de investigación y no estuvieran recibiendo cumplidamente sus respectivos pagos. Uno podría pensar que tal vez se entendió mal y no había que venirse a Colombia de una vez sino esperar el aviso para que todo sucediera sin ningún contratiempo. Pero, ¿será que ninguno de los brillantes cerebros que teníamos en el exterior entendió bien?

Otra de las expresiones que se han lanzado por parte de Colciencias fue la que les dieron, según el beneficiado que escribe para Las 2 Orillas, en la única reunión que habían tenido con ellos por lo menos hasta el momento de la publicación del artículo (2 de febrero de 2015) donde un representante de la entidad estatal les dijo que: “ustedes viven en Disneylandia y no han engranado con la realidad colombiana”.

¿Es que la gracia precisamente no era traer gente de “Disneylandia” para que nos ayudaran a parecernos un poquito a esos países (suponiendo que con “Disneylandia” se refirirera a los países desarrollados donde los trámites simplemente fluyen)?

¿Cómo es que traemos gente que está cómodamente viviendo y trabajando en “Disneylandia” y la bienvenida que les damos es que aquí las cosas no se cumplen, o si se cumplen se hace después de meses y meses de quejas?

¿De qué comen y cómo pagan sus cuidados médicos estas personas que llegan de “Disneylandia” donde no tenían ningún problema y estaban en su zona de confort?

Me hago esas preguntas solamente para no gastar tiempo en semejante respuesta que a mi parecer ni siquiera merece ser debatida en este artículo.

Aquí lo cierto es que la ineficiencia de nuestros procesos burocráticos y la falta de doliente de la ciencia por parte del Estado han convertido un gran programa en semejante vergüenza. El problema no es de plata, sencillamente porque antes de definir cuántos y cuáles son los beneficiados del programa ese rubro ya está más que apartado. 

En algún eslabón de la cadena que va desde la Directora de Colciencias (o alguno de sus asesores que se ideó tan magnífico programa) hasta el equipo que materializa los contratos se perdió la buena voluntad o simplemente el compromiso con hacer bien el trabajo. ¿Por qué el proceso de las 10 mil becas no tuvo este tipo de inconvenientes?

Con esta experiencia vivida en la primera versión del programa Es tiempo de volver, ¿qué ganas tendrán nuestros cerebros fugados de presentarse a una nueva convocatoria para venir a hacer investigación en el país?

Todo esto demuestra el verdadero compromiso que tiene nuestro país con la ciencia y la generación de nuevo conocimiento.

Educación e Innovación

Albert Einstein dijo alguna vez una frase que es muy conocida por todos: “Si quieres tener resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Esta frase la compartimos por Facebook, WhasAPP, Twitter y muchos medios más, pero nunca la compartimos en nuestro actuar. Día tras día seguimos actuando de la misma manera en nuestro trabajo, en nuestros estudios, en nuestros asuntos personales y aún así esperamos que los resultados de nuestras acciones cambien. Incluso, cuando hablamos de innovación y de lo importante que es promoverla, caemos en la misma situación de no cambiar nuestros paradigmas.

Antes de seguir con el tema principal de este artículo, deseo tener claro el concepto de Innovación. Wikipedia la relaciona con el sentido de nuevas propuestas, inventos y su implementación económica. Sin embargo, aclara que su significado estricto se refiere a generar nuevos productos, servicios o procedimientos que encuentran una aplicación exitosa. Para tener una definición un poco más formal, la Real Academia de la Lengua define la palabra Innovación como la creación o modificación de un producto y su introducción al mercado.

En síntesis, innovar no es más que crear algo nuevo y demostrar su exitosa aplicación. Claramente, si deseamos tener algo nuevo, sea producto, servicio, procedimiento o cualquier otra cosa, necesitamos hacer las cosas distintas. Precisamente en eso fallamos mucho al momento de tratar de fomentar la innovación.

Nuestra educación, tanto en el nivel escolar como en el nivel universitario, debería estar enfocada a la innovación. Y es que no necesariamente debe verse la innovación como la capacidad de crear una empresa. Error que también cometemos muchas veces. La innovación debe verse como las definiciones que revisamos anteriormente y esto se puede hacer como empresario, como empleado, como miembro de una familia, entre muchos roles más. Y la mejor forma de educar para la innovación es precisamente innovando en nuestra educación. ¿Cómo va a inquietarse un estudiante con que tiene que innovar si ve que sus profesores siguen haciendo lo mismo de siempre?

Hace algunas entradas escribía sobre cómo era la educación en Finlandia. Exponía que mientras en Colombia buscamos que el estudiante se aprenda de memoria los elementos de la tabla periódica (por dar un ejemplo), en Finlandia buscan que el estudiante piense, interprete, analice y resuelva problemas en los que se relacionan varios de estos elementos. Y no necesariamente tiene que aprenderse de memoria en qué grupo o periodo se encuentra.

Los colombianos tenemos una gran capacidad de innovación. Lo podemos notar en la gran cantidad de innovaciones comerciales que salen al mercado, lo podemos notar en todas las innovaciones caseras para dar soluciones “temporales” a alguna situación y que normalmente conocemos como “colombianadas”, y lastimosamente también lo podemos notar en la gran cantidad de innovaciones “artimañosas” que se inventa más de uno para encontrarle el quiebre a la ley. ¿Se imaginan todo lo que podríamos lograr como país si desde la formación escolar educamos para la innovación, obviamente, acompañado de un gran componente ético?

Hay que educar para la innovación y para eso hay que innovar al educar. No se puede predicar sin aplicar y mucho menos podemos educar de la misma manera y pretender que los estudiantes se formen de manera distinta. Los dejo con esta reflexión, les deseo una muy feliz navidad y un año 2015 lleno de mucha prosperidad, pero también lleno de muchas innovaciones. 

Investigación, Aplicación e Impacto

En los comentarios de uno de mis anteriores artículos, un lector (al parecer egresado de Uninorte), me solicitó dedicar una entrada de mi blog al impacto que tienen las investigaciones que lleva a cabo nuestra Institución en la vida práctica de la sociedad de nuestro país, de dónde surgen los temas a investigar y otros aspectos más, analizando sobretodo desde el punto de vista de una persona que no sea experta en el tema y que probablemente por este hecho no valore dicho trabajo de investigación. Menciona esta persona en su comentario, que de las investigaciones solo recuerda publicaciones llenas de fórmulas, diagramas, mapas conceptuales y pocas descripciones del impacto sobre la sociedad.

A pesar de no ser la persona con una voz autorizada para dar una respuesta formal a dichos interrogantes, sí puedo dar mi opinión y mi concepto frente a los cuestionamientos planteados, desde mi óptica, primero como miembro de la comunidad universitaria, pero también investigador y compañero de más investigadores de la universidad.

Podría asegurar que si bien no a todas las investigaciones se le podría relacionar fácilmente a un impacto inmediato sobre la sociedad de nuestro país o nuestra región, esto no indica que tal impacto no exista, pues toda la creación de conocimiento que se desarrolla en la universidad está enmarcado en las líneas estratégicas de cada grupo de investigación, que a su vez están ligadas a nuestro desarrollo social como ciudad, departamento o país.

En este punto hay que plantear una diferencia entre dos tipos de investigación: la investigación básica y la investigación aplicada. La investigación básica busca contribuir a la creación de nuevo conocimiento o ampliación de los ya existentes, desarrollo de nuevas teorías o modificación de las teorías existentes. La investigación aplicada es la utilización de estos conocimientos en la práctica para ser aplicados en provecho de la sociedad. Ninguna de estas dos investigaciones es más importante que otra. La primera genera resultados prácticos a largo plazo, mientras que la segunda los genera a mediano plazo. En este sentido, no encontraremos investigaciones que generen impactos prácticos a corto plazo, pues no sería investigación. Asimismo, si no somos conocedores del área de estudio, nos será difícil encontrar la practicidad para nuestra sociedad, a menos que los investigadores hagan un gran énfasis en este punto.

Sobre el tema de las fórmulas, diagramas, mapas conceptuales, etc., debemos tener en cuenta que la validación científica de toda investigación se hace a través de artículos en publicaciones indexadas, cuyas evaluaciones a los manuscritos se basa en la demostración objetiva de que los resultados de la investigación son correctos. Por tal motivo, encontramos una gran cantidad de elementos en estos artículos que pueden dificultar la lectura si lo que queremos saber es “de qué trata” pero servirían de gran ayuda si somos investigadores relacionados con el tema y queremos saber el “cómo lo hicieron”. Sin embargo, generalmente en la introducción y las conclusiones de estos textos es posible comprender una idea general del “para qué sirve”.

Teniendo conciencia sobre la dificultad de encontrar fácilmente la aplicación práctica de las investigaciones científicas, la Dirección de Investigación, Desarrollo e Innovación de Uninorte, ha desarrollado un programa llamado Ciencia a tu Alcance que a través de posters, folletos, programas radiales, entrevistas en video, permite que los investigadores muestren el impacto que las investigaciones tienen en la vida práctica de nuestra sociedad en un lenguaje adecuado para la comprensión de todos, así no seamos expertos en el tema investigado.

¿Estamos formando intelectos mediocres?

La semana pasada asistí al 9º Foro PEP, Pasión por la Excelencia. Un evento organizado por los jóvenes que hacen parte de la formación PEP (Programa de Excelencia Personal) en la promoción 2014. Aunque todas las conferencias me parecieron de un muy alto nivel, hubo una en particular que me hizo reflexionar profundamente sobre la labor que desempeñamos los docentes y cómo desarrollamos esa labor. La intervención del investigador colombo-canadiense Alejandro Jadad. Hago la aclaración que cuando mencione algo de lo expuesto por el conferencista, no cito frases textuales dichas por él, sino lo que recuerdo haber escuchado y pueda que esté ligeramente modificado (sin intención) por mi memoria o interpretación.

Alejandro Jadad, médico, investigador y educador, mencionaba en una pequeña parte de su gran y magnífica conferencia que el sistema educativo global está diseñado para que los aprendices adquieran ciertas habilidades y se mantengan con una capacidad intelectual limitada. En resumen, que “los colegios y las universidades están embruteciendo a la gente”. Cuando escuché esto no pude evitar pestañar dado que en ese caso yo, en mi calidad de profesor universitario, estaría participando del embrutecimiento de la gente. Sin embargo, luego empecé a recapacitar acerca de cuáles eran sus argumentos para lanzar tal juicio. Jadad cuenta que el sistema educativo global se basa en enseñar temas previamente determinados, de una manera específica y que el estudiante no puede salirse de una línea planteada porque siempre debe obedecer al patrón determinado en el modelo. Es decir, se le corta la creatividad y esto se refleja en que se crean seres intelectualmente mediocres. 

Sin ánimos de entrar a promover o debatir sobre ninguna teoría conspirativa, y creo que tampoco era la intención de Alejandro, pienso que de alguna forma sí coartamos la capacidad creativa de los estudiantes cuando definimos no solo qué es lo que deben aprender sino también cómo y cuándo. Ahora bien, al momento de dar un título de educación formal, se acredita que la persona ha adquirido ciertos conocimientos y competencias que la hacen merecedora de dicho título, cosa que influye altamente en el qué es lo que se debe aprender para adquirirlo. Sin embargo, probablemente fallamos en el cómo se adquieren esos conocimientos y esas competencias.

En este momento quiero aclarar una diferencia muy grande entre enseñar y formar. Planteo la primera como la transferencia de un conocimiento o habilidad y la segunda como la promoción del desarrollo del pensamiento en búsqueda de un aporte a la sociedad. Hace algunos meses publiqué un artículo acerca de mi percepción de por qué nuestros malos resultados en las pruebas PISA respecto a la resolución de problemas y la relación de estos resultados con nuestras metodologías de enseñanza-aprendizaje basadas más en la transmisión de conocimiento que en el desarrollo del pensamiento. Tal vez esto está relacionado con el tema del embrutecimiento de la gente, la limitación de la creatividad y el desarrollo de un intelecto mediocre que menciona Alejandro Jadad. Y es que mientras nos dediquemos a una simple transferencia de conocimiento sin promover una cultura analítica, argumentativa e investigativa no estaremos formando seres realmente productivos para nuestra sociedad, sino máquinas capaces de desarrollar tareas determinadas.

Es importante promover el pensamiento creativo y desarrollar procesos de aprendizajes basados más en el análisis de situaciones que en la transferencia de información. En la medida en que docentes y estudiantes no solo tengan clara esta premisa sino que además la apliquen, estaremos formando seres con una mayor capacidad intelectual, habilidades de resolución de problemas más efectivas y por tanto más competentes y útiles para mejorar los niveles de desarrollo de nuestra sociedad.

Hay que educar con las TIC

Hace poco me encontraba en un municipio del Atlántico de visita en un colegio dictando la conferencia En TIC Confío. En conversación con una profesora, me confirmó una afirmación que expresé en mi entrada anterior (A no Pisarnos con las PISA) donde manifestaba mi preocupación porque los docentes que se salen del sistema y de la rutina para enriquecer aún más al estudiante, terminaban siendo estigmatizados por padres de familia o por directivos de exigir más de la cuenta o sencillamente de utilizar medios inapropiados para el aula de clase. 

Este es el caso de esta profesora que me comentaba que le ha costado trabajo implementar algunas estrategias que se le han ocurrido para mejorar su enseñanza del inglés. La verdad es que a mí me habría encantado que en mis clases de inglés del colegio el profesor hubiera ofrecido utilizar los teléfonos celulares para comunicarse a través de Skype con conocidos suyos en EEUU o cualquier otro lugar de habla inglesa. ¿Qué mejor forma de practicar la conversación que justamente conversar con una persona que utiliza a diario el idioma? Pero resulta que el manual de convivencia del colegio no permite utilizar teléfonos celulares ni otro tipo de dispositivos electrónicos dentro de las instalaciones del colegio porque constituye falta disciplinaria. 

El manual de convivencia es como la constitución del colegio. Por tanto, se debe respetar y acatar. Sin embargo, ¿qué tan difícil es modificar artículos o por lo menos incluir parágrafos que aclaren ciertas circunstancias que pueden mejorar la educación de los estudiantes? Teniendo en cuenta que la masificación de los teléfonos celulares no es algo que se haya dado desde antes de crearse estos colegios, supongo que tuvieron que modificar el reglamento para prohibirlos. 

Pero ese no es el punto de discusión en este artículo. Pensemos, qué ventajas trae el hecho de poder utilizar teléfonos celulares o cualquier otro medio electrónico durante las clases. Supongo que está claro el beneficio de la implementación de Skype en las clases de inglés. ¿A cuántos de los de mi generación no les hubiera gustado aprender así y no con los cassettes que poco o nada se entendían? Además, aprender otro idioma se enriquece al aprender sobre otra cultura, lo cual se logra al tener este tipo de experiencias. ¿Qué tal utilizar las mismas herramientas en las clases de cultura? Imaginemos que aprendemos la historia de Napoleón narrada como un cuento a través de una videoconferencia por streaming con un francés, al cual se le podría preguntar en vivo y en directo sobre el legado que dejó el personaje en cuestión en la cultura, historia o política del país. ¿A quién le aburriría la clase de historia con este tipo de metodologías? 

¿Qué tal utilizar simuladores en línea para enseñar las leyes de Mendel? Tal vez si las hubiésemos aprendido con este tipo de herramientas, las recordaríamos mucho mejor y no tendría que aclarar en este momento que esas son las que establecen las características genéticas de un ser vivo, dependiendo de las características genéticas de sus padres. Estoy seguro que el estudiante no hubiera dejado de “jugar” con la simulación hasta probar todas las posibles combinaciones de los padres para ver cómo nacería el hijo. Por su puesto, el impacto que esto tendría en su formación sería extremadamente positivo.

Pero entonces, si la tecnología se encargaría de darle el conocimiento a los estudiantes, ¿para qué serviría el docente? Precisamente nos estamos dando cuenta que el docente, más que un medio para transferir información, debe ser un guía para aprender a utilizar ese conocimiento y para ayudar a distinguir entre éste y la basura en Internet. Mostrar para qué sirve el conocimiento y cómo lo podemos encontrar y utilizar más eficazmente. Recordemos algunas de las reflexiones que hacían algunos expertos consultados por El Tiempo acerca de los resultados en las pruebas PISA: “mientras en una escuela colombiana promedio se pediría a los niños presentar trabajos contando qué efectos causó la sequía en el Casanare, en Singapur los retarían a pensar cómo lograr que el agua vuelva a llegar a la región”.

Hoy en día contamos con innumerables recursos tecnológicos para lograr una mejor y mayor apropiación del conocimiento y de la información. Si logramos que el conocimiento y la información se apropien más fácilmente, obtendríamos una mayor capacidad de desarrollo al poder invertir más tiempo en la identificación de necesidades y alternativas de solución.

Hay que educar de la mano con las TIC. Ese es el reto de nuestras instituciones educativas. Hay que perder el miedo a la tecnología. Hay que dejar de pensar que los teléfonos y las tabletas son un obstáculo para la enseñanza. El Internet no solo es para buscar en Google. Allí hay muchas herramientas que nos permitirían una mejor enseñanza.

A no pisarnos con las PISA

Viendo los resultados de las pruebas PISA, tanto en las pruebas de conocimiento como en la de resolución de problemas, solo podemos sacar una conclusión: nos rajamos. A final del año pasado fueron publicados los resultados de conocimiento en las diferentes asignaturas evaluadas y Colombia ocupó, en todos los casos, uno de los últimos lugares. Hace pocos días se conocieron los resultados de la prueba de solución de problemas y Colombia ocupó el último puesto. Lo que querría decir entonces que tenemos pocos conocimientos y además no sabemos utilizarlos, que es lo más grave.

Como profesor universitario, he percibido esta falencia en los estudiantes, al intentar siempre resolver los problemas planteando ecuaciones de memoria y siguiendo un procedimiento preestablecido sin antes pensar, interpretar, analizar y establecer opciones de solución. Una vez un estudiante intentó resolver un ejercicio de una asignatura planteando un sin número de ecuaciones, llenó toda una hoja de cálculos matemáticos y no le dio la respuesta. Luego, lo guié a interpretar cuál era el problema a resolver y a analizar la situación con detenimiento y se dio cuenta que no tenía que escribir ni un solo número para llegar a la respuesta. Con solo ver el problema, interpretarlo y analizarlo, era posible resolverlo.

La salida más fácil entonces que podemos encontrar todos es echarle la culpa a los profesores del colegio, pues serían ellos los responsables de la formación en la etapa escolar. Pero seamos sinceros: si bien ellos son parte de la cadena de la formación y la educación, no son los que determinan qué competencias adquieren los estudiantes al terminar el colegio. Hay que replantear el sistema como tal y eso no es culpa de los profesores. De hecho, cuando un profesor se sale del sistema y promueve que el estudiante analice situaciones en búsqueda de soluciones a un problema, los padres de familia terminan reclamando que a su hijo le colocan tareas “muy difíciles” o deciden pagarles a alguien “experto” para que se las resuelva. Y este es otro eslabón de la cadena, que muchas veces juega en contra de la formación en la etapa escolar: los padres de familia. Hay que tener siempre presente que la formación y la educación no es solo tarea del colegio.

En este orden de ideas, hay que ser conscientes que en el mundo de hoy no es tan importante saberse de memoria las capitales de todos los países, pues esto se encuentra con solo colocar en Google “capital de…”. Tampoco es tan importante memorizar la fecha exacta de cada una de las guerras que han surgido alrededor del mundo. Si lo que se quiere es aprender del pasado para aplicar en el presente, sería mucho más útil comprender la situación que se vivía regional o mundialmente en esa época, relacionarla con aspectos internacionales e interpretar por qué se ocasionó esa guerra y cómo terminó.

Nuestros jóvenes no están preparados para solucionar problemas cuando salen del colegio. Esa es una realidad. Sin embargo, contrasta con otra realidad que es el auge que ha tenido el emprendimiento en Colombia. Si definimos emprendimiento como la capacidad de descubrir necesidades y encontrar soluciones a estas necesidades, resulta contradictorio ver que el país que obtiene el último lugar en unas pruebas que miden la solución de problemas sea uno de los países más destacados en materia de emprendimiento a nivel mundial.

Esto nos lleva a pensar que la respuesta de los resultados de las pruebas no es capacidad para, sino formación para, teniendo en cuenta que los evaluados fueron estudiantes de noveno grado escolar. Sumando esto a que en casi la totalidad de los casos los grandes emprendedores del país desarrollan sus ideas durante su vida universitaria o posterior a ella, o no van a la universidad y la desarrollan mucho después de terminar el colegio, nos hace caer en cuenta que sí tenemos capacidad para resolver problemas, pero después de adquirir estas competencias ya sea por formación post escolar o porque las mismas experiencias de vida nos las desarrollan.

Si Colombia es uno de los países más destacados a nivel mundial en materia de emprendimiento, aún cuando no se nos enseña a resolver problemas desde el colegio, imaginémonos ¿cuál sería la situación del país si esta competencia sí se desarrollara desde niños? Yo personalmente pienso que fuéramos la potencia mundial en emprendimiento y esto sin duda alguna nos llevaría a un inimaginable desarrollo económico.

Estamos previos a una reforma educativa en materia escolar. Y para esto debemos estar claros en que en el mundo de hoy no es tan importante aprender de memoria las fechas exactas de los eventos mundiales o los números químicos de la tabla periódica. Lo que realmente importa es tener la capacidad para pensar, interpretar, analizar y resolver. Y si tenemos estas competencias, se nos haría mucho más fácil el recordar las informaciones puntuales que naturalmente se nos dificultan para memorizar sin ningún tipo de interpretación.

La Ministra de Educación ha declarado en los medios que el resultado del país en las pruebas no es lejano al que se esperaba y que el Estado decidió medirse precisamente para tener claro en qué situación estamos y sobre eso trabajar. Siendo así las cosas, no nos dejemos pisar por los resultados de las pruebas PISA. Debemos tomar este resultado como un punto de partida para iniciar la tan anhelada reforma educativa en la que nos debemos enfocar no tanto en memorizar, sino en pensar, interpretar, analizar y resolver.

Por último, tengamos claro que la formación y la educación de nuestros ciudadanos no es solo función del Estado y de las instituciones educativas. Lo que más aprenden los niños es lo que ven de sus padres. Por tanto, si los padres no están comprometidos con el proceso de formación de sus hijos, muy difícilmente llegaremos a ocupar lugares destacados en este tipo de mediciones internacionales.

Al rescate de los cerebros fugados

Colciencias ha lanzado el día de ayer la convocatoria Es Tiempo de Volver, que busca que colombianos que se han ido al exterior a formarse académicamente para obtener títulos de doctorado regresen al país, incentivando así los procesos de investigación, innovación y desarrollo. Este programa ofrece a los doctores que regresan, la garantía de que trabajarán vinculados a una universidad o una empresa con un salario de $6.000.000 mensuales durante 2 años, libres de aportes parafiscales como salud, pensión, entre otros, pues esto también lo cubre el Gobierno Nacional. También ofrece un rubro para su venida e instalación con su familia desde el país en el que se encuentran (incluyendo asesoría para la consecución de vivienda, y créditos bancarios) y un presupuesto por $150.000.000 para iniciar una investigación.

¿Será que este ofrecimiento sí incentiva a nuestros cerebros fugados a regresar para desarrollar sus investigaciones en Colombia y para Colombia? Debo confesar que cuando leí por primera vez sobre este programa, hace algunos meses cuando empezaban a hablar de él, lo critiqué duramente argumentando que un profesional con título de doctorado en el exterior obtendría muchos más ingresos que esos. Tal vez envuelto en la mala costumbre que tenemos muchos colombianos de pensar que afuera siempre todo es mejor.

Para tener una visión un poco más objetiva al respecto, hice una muy pequeña “entrevista” con algunos amigos que se encuentran adelantando estudios doctorales en el exterior, casualmente la mayoría en España y Brasil, que son de los países en los que hay más colombianos estudiando doctorado. Soy consciente que hubiera sido bueno también tener información acerca de EEUU pero más que una encuesta con todo el rigor científico, deseaba tener una pequeña idea de lo que los directamente implicados piensan.

Casi el común denominador en las percepciones de mis colaboradores fue que el programa sí es llamativo para un colombiano que se encuentre culminando sus estudios doctorales. En estos países, la etapa postdoctoral puede representar ingresos similares a los ofrecidos por Colciencias o tal vez un poco mayores, pero hay que recordar también que el costo de vida de esas sociedades es más alto que el de Colombia, sumando el hecho de que si vuelven estarán con sus familiares, amigos, etc. Es posible también asegurar que casi ninguno de los doctores que ya se encuentran vinculados establemente a alguna entidad en el respectivo país considerará aplicar a la convocatoria, puesto que en estos casos muy probablemente sí estará teniendo ingresos mucho mayores. Sin embargo, dudo mucho que este sea el interés del Gobierno Nacional, además que es importante tener a este tipo de investigadores por fuera, por temas de fortalecimiento de redes de investigación internacionales.

Entonces podemos decir que sí tendremos repatriación de cerebros fugados! O por lo menos los que igual tenían pensado volver, ya saben que tendrán la oportunidad de tener un comienzo garantizado. La mayor preocupación que tienen, por lo menos los que muy gentilmente me comentaron su perspectiva y la de sus conocidos, es el tema del “después de”, cuando se acabe ese comienzo de dos años. Sin embargo, pienso que con un buen trabajo en la universidad o la empresa receptora, se abrirán nuevas y buenas oportunidades.

Algo que sí considero que debe ser un criterio de filtro y que no alcancé a ver en los documentos que revisé de la convocatoria, es que la investigación a desarrollar debería estar encaminada a lo que nos hemos dado cuenta que es lo que requiere el país ya sea por necesidad o por oportunidad. Temas como TIC, salud, navegabilidad, agricultura, emprendimiento, energías, entre otros, son fundamentales para que se desarrolle investigación en Colombia. Además, investigaciones relacionadas con otras áreas del conocimiento, es mejor desarrollarlas en donde tienen mayor fuerza o donde está la necesidad, como también me argumentó otro de mis amigos encuestados.

Por último, deseo agradecerle a mis amigos Carlos Lozano, Gidy Flores, Carlos Camargo, Casimiro Rocha y Frank Ibarra por sus valiosos comentarios acerca de su posición y la de algunos de sus amigos respecto a la convocatoria de Colciencias. Con gusto, pueden complementar mucho más en los comentarios.