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Ciencia, Tecnología e Innovación, impensable sin las TIC

Esta semana se desarrolló el taller para la definición de lineamientos para la inversión de Ciencia, Tecnología e Innovación en el Atlántico para los próximos 4 años, organizado por Colciencias y al cual fueron invitados distintos sectores de la industria, la academia y de la representación pública.

 

Apartando el hecho de que si se iban a definir lineamientos del departamento en los próximos 4 años hubiera sido bueno desarrollar el evento después de las elecciones del 25 de octubre y con la participación del gobernador electo, fue una jornada muy productiva en la que en diferentes mesas de trabajo se trabajaron las líneas base que regirán la inversión de regalías en el departamento para el próximo cuatrienio.

 

Previamente, la gobernación había definido algunos focos estratégicos en los cuales centrar la inversión: logística, medicina-química-farmacéutica, agroindustria, foros hídricos y turismo.

 

Si hablamos de las prioridades de ciencia, tecnología e innovación, ¿no estaría faltando un sector que se ha convertido en una base fundamental en la innovación del país como las tecnologías de información y comunicaciones? La respuesta a este cuestionamiento fue que las TIC son un eje transversal y por tanto no era necesario incluirlo explícitamente.

 

Afortunadamente, los focos estratégicos planteados por la gobernación no eran última palabra y gracias a la organización articulada de varios representantes de los tres pilares (academia, empresa, Estado) y a una gran coordinación de CaribeTIC logramos incluir a las TIC como un sexto foco estratégico. Y es que el sector TIC se ha venido posicionando como un eje de la economía del país ganando espacio dentro del PIB nacional, y esta realidad no puede ser desconocida en nuestro departamento, excluyendo la prioridad de invertir en desarrollo de tecnología como tal, sin importar el sector de aplicación.

 

Luego, en el desarrollo de las distintas mesas de trabajo para 4 áreas de inversión, fue confirmada la necesidad de incluir las tecnologías de información y comunicaciones como un foco estratégico: fortalecimiento institucional, producción científica, empresas innovadoras y cultura de ciencia, tecnología e innovación.

 

¿Cómo podríamos pensar en un fortalecimiento institucional de las entidades del Estado si no soportamos los procesos con herramientas TIC? Transparencia, optimización de procesos, facilidad de documentación y comunicación, todo esto requiere de las TIC, sin necesidad de trabajar en el agro, medicina, turismo, logística o foros hídricos.

 

Lo mismo podemos analizar en producción científica, en fomento de empresas innovadoras, y ni hablar de cultura de la ciencia, tecnología e innovación, donde es netamente necesario que los ciudadanos adquieran una cultura desde niños y jóvenes de involucrar el uso y apropiación de las TIC como soporte de la innovación para aumentar la productividad y la efectividad de sus labores, dependiendo de las diferentes vocaciones económicas del municipio en el que residan.

El Atlántico y su infraestructura TIC

Es mucho lo que falta por hacer en el Atlántico en cuestión de masificar el uso de las tecnologías de información y comunicaciones para aumentar la productividad en búsqueda de un mayor desarrollo social.

Es una realidad que estamos viviendo y que debe ser parte obligada de la agenda del próximo gobernador. Se han dado pasos muy importantes en las últimas dos administraciones, pero falta mucho camino por recorrer, tanto en infraestructura como en apropiación.

 

Como ya he mencionado, la administración anterior logró llevar al Atlántico a ser el primer departamento digital del país, teniendo absolutamente todos sus municipios conectados a través de fibra óptica, lo que permitió dotar de Internet a colegios, bibliotecas, hospitales y otras instituciones.

 

Por su parte, en la administración actual se han materializado distintos centros de acceso a Internet donde la comunidad en general puede tener conectividad y así tener más y mejores herramientas para fortalecer aspectos como educación, trabajo, salud, entre otros más: 17 puntos WiFi en distintos corregimientos, 16 Puntos Vive Digital en municipios y más de 20 Kioskos Vive Digital en zonas rurales del departamento han aprovechado muy bien la infraestructura de fibra óptica que dejó la administración anterior.

 

No obstante, municipios como Manatí, por dar solo uno de varios ejemplos, no cuentan con un solo centro de acceso a Internet. Es decir, en varios municipios del departamento no hay un lugar para que la comunidad, de manera gratuita o a muy bajos costos, puedan beneficiarse de todos los contenidos y herramientas disponibles en la red.

 

En conclusión, hay una fibra óptica que llega hasta varios municipios y no está siendo utilizada, como son los casos de Manatí, Usiacurí, Palmar de Varela, entre otros. Realidades extremadamente distintas a las de municipios como Puerto Colombia, Soledad, Malambo, Luruaco, entre otros.

 

¿De qué sirve tener una gran inversión en conectividad si no hay infraestructura disponible para utilizarla?

 

La falta de acceso a Internet afecta muchos aspectos de una sociedad, traduciéndose esto en una disminución en la productividad, lo que impacta claramente en el desarrollo económico y social.

 

Respecto a la apropiación y al cómo se usan los recursos de tecnología de información y comunicaciones en el departamento me referiré en una próxima ocasión. Por lo pronto, debemos tener claro que es imposible crecer en uso y apropiación si no hay infraestructura para trabajar.

 

Grandes cosas se han logrado hasta el momento. Sin embargo, es necesario garantizar no solo conectividad, sino accesibilidad en cada rincón del Atlántico para así lograr que sea más productivo y así tener un mayor dinamismo económico y social que impacte positivamente en todos los habitantes del departamento.

El político no político

Se fue el “Falcao” del gabinete presidencial, como el mismo Presidente Juan Manuel Santos llamaba al Ministro Diego Molano Vega. El Ministro que demostró que se puede llegar a un alto cargo público y desenvolverse como un alto gerente enfocado a la consecución de grandes resultados.

 

El Ministro Molano se despidió de su cargo catalogado como el mejor de todos los ministros de Colombia y teniendo un alto reconocimiento, no solo a nivel nacional sino también internacional, por todo el trabajo realizado por el Ministerio de Tecnologías de Información y Comunicaciones en cabeza suya.

 

Y no fue un camino fácil el llegar a este reconocimiento. Recuerdo que hace algunos 3 años manifestaba que el Ministerio TIC desarrollaba una gran labor que no le era reconocida. En una encuesta publicada por El Tiempo en 2012 los ministros estrella según la gente eran el de Vivienda, Comercio Exterior y Cultura. Mientras que el Ministro de TIC ni siquiera aparecía entre los resultados. Pocos lo conocían, pues no era un nombre reconocido dentro de los círculos políticos del país.

 

Sin embargo, la masificación de las inversiones en tabletas para colegios públicos le dio espacios en los noticieros y la transversalidad natural que mantienen las tecnologías de información y comunicaciones frente a distintos temas vitales del país como educación, salud y empleo le fueron dando el reconocimiento que merecía un trabajo callado pero bastante eficiente.

 

A inicios del 2014 los medios le empezaron a dar un especial protagonismo al hecho que fue el Ministerio que cumplió a cabalidad todas las metas trazadas dentro del primer cuatrienio del gobierno del Presidente Santos y ahí empezó el Ministro Molano a se protagonista también en las encuestas.

 

Pienso que uno de los temas claves para la gran efectividad del Ministerio TIC es que Diego Molano veía su labor en el Ministerio como un negocio. Pero no un negocio con fines personales, sino un negocio para ayudar a apalancar muchos recursos con los cuales su cartera no contaba.

 

Prácticamente ninguna inversión de los programas del Ministerio TIC se financiaban con recursos 100% provenientes del Ministerio. Siempre se exigió un porcentaje importante de contrapartida por parte de los gobiernos locales o de las empresas privadas que tenían intereses en el proyecto a desarrollar. Incluso, terminó hasta sacándole tabletas a los ganadores de la subasta de la banda de 4G.

 

Ya teniendo su espacio en las cámaras de los noticieros y las páginas de los periódicos, se dedicó a predicar una premisa que muchos hemos creído desde antes, pero que no teníamos el respaldo que puede tener el jefe de la cartera más eficiente del gobierno: las tecnologías de información y comunicaciones pueden ayudar a generar desarrollo socioeconómico y a disminuir brechas sociales. Y fue mostrando de esta forma su lado más político.

 

Y es que algunas personas dicen que el Ministro Molano no es político. Pero la verdad es que sí es un gran político, que desde su perspectiva de sociedad convenció a muchos y trabajó por un ideal de país soportado a través de las TIC. Lo que pasa es que no es el político tradicional colombiano que pocas veces sabe de los principios técnicos de los temas de los que habla. Diego Molano sí sabe de lo que habla y además sabe del negocio estatal que diseñó.

 

¿Y los candidatos TIC?

Se acercan cada vez más las elecciones para elegir autoridades locales y departamentales en nuestro país y empiezan a calentarse las candidaturas a los diferentes cargos de elección popular como alcaldes, gobernadores, diputados, concejales y ediles. Hay candidatos que han sonado, otros que han postulado su nombre, otros ya se han retirado, otros siguen sonando, algunos suben en las encuestas, otros bajan, algunos se mantienen arriba y otros se mantienen abajo.

 

Todavía no suenan propuestas concretas, pero seguramente ya los candidatos están trabajando junto con sus respectivos equipos en la consolidación de ellas. Aprovecho entonces esta oportunidad para hacerle una respetuosa exigencia a los distintos candidatos y una respetuosa solicitud a los electores, de tener muy en cuenta la inclusión de las tecnologías de información y comunicaciones como un motor de desarrollo de la sociedad.

 

Y es que aunque el gobierno central, a través del Ministerio de Tecnologías de Información y Comunicaciones, ha desarrollado un gran trabajo en respecto a la infraestructura y apropiación de estas tecnologías a nivel general a lo largo y ancho del país, es claro que las necesidades de cada región de Colombia son distintas y por tanto requieren soluciones distintas.

 

Al gobierno central le queda muy difícil identificar todas y cada una de las necesidades puntuales que tenga nuestra región en temas portuarios, por ejemplo, que sin duda es uno de los polos de desarrollo más importantes que tenemos. También, tenemos un gran potencial cultural para explotar a través del turismo y la comercialización global de artesanías y que podrían tener un gran soporte en herramientas tecnológicas. Y así, son muchos los aspectos puntuales de nuestra región que no son del alcance del gobierno central y que han tenido la atención de la industria local a través de las empresas del sector pero que indudablemente deben tener el apoyo de las autoridades locales para lograr una verdadera articulación en pro del desarrollo social.

 

Para hablar específicamente de nuestra ciudad y nuestro departamento, el crecimiento ha sido bueno en los últimos años. Vale recordar que Atlántico fue el primer departamento digital del país, siendo pionero en tener todos sus municipios conectados a la red desde la gobernación anterior, dándole acceso así a colegios, bibliotecas y hospitales alrededor de todo el departamento.

 

Esto ha permitido a la gobernación actual seguir avanzando en materia de infraestructura y obtener, con apoyo del gobierno central, cerca de 20 puntos de acceso a Internet inalámbrico gratuitos y poco más de 10 puntos Vive Digital (centros de acceso comunitario a Internet) en diferentes corregimientos y cabeceras municipales. Esto permite incrementar las oportunidades de educación, empleo, productividad y hasta de salud, tal como he manifestado en anteriores artículos.

 

En Barranquilla, la infraestructura de red ha corrido por cuenta de los proveedores de servicio de Internet y a la alcaldía le ha quedado fácil esta tarea. Sin embargo, los avances desde lo público se empiezan a ver con la conexión de algunos parques que cuentan con acceso a Internet inalámbrico de manera gratuita.

 

Se ha logrado mucho en cuanto a infraestructura. Sin embargo, hay un largo camino por recorrer en servicios y aplicaciones que permitan a los usuarios apropiarse realmente de toda esta infraestructura. Hay que trabajar muchísimo en el aprovechamiento de las TIC para mejorar procesos de educación, salud, agropecuarios, turísticos y muchos más.

 

Sería interesante que los candidatos a las distintas corporaciones públicas que definiremos el próximo 25 de octubre, tuvieran dentro de su plan de gobierno un apartado sobre lo que trabajarán en materia de tecnologías de información y comunicaciones y cómo estas serán protagonistas en el proceso de desarrollo social que liderarán una vez sean elegidos. 

Sin conciencia para la ciencia

En febrero del año pasado publiqué en este mismo espacio el artículo “Al rescate de los cerebros fugados”. Una entrada en la que expresaba mi opinión acerca de las buenas nuevas que anunciaba el Gobierno Nacional a través del Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación – Colciencias con el programa Es tiempo de volver, que buscaba repatriar una buena cantidad de investigadores colombianos formados a nivel de Maestría y Doctorado en el exterior para que vinieran al país, promoviendo de esta manera un gran dinamismo en los procesos de investigación, innovación y desarrollo.

El programa en teoría resultó ser magnífico. En teoría… Muchos investigadores aplicaron a la convocatoria que ofrecía un salario de $6.000.000 libres de retenciones (bueno aunque no excesivo), por 2 años, facilidades para la mudanza hacia el país con todo y familia y hasta un rubro para iniciar un buen proyecto de investigación. Fueron en total 140 los finalmente elegidos entre todos los que se presentaron.

Resulta que después de más de 4 meses pasada la publicación de resultados y luego de que la mayoría de los beneficiados renunciaron a sus respectivos trabajos en distintos lugares del mundo, la mayoría en EEUU y Europa, una gran parte de ellos aún no tiene su situación resuelta. Como menciona el diario El Espectador en una noticia al respecto, varios de ellos han empezado a devolverse a su anterior lugar de residencia a conseguir un nuevo trabajo o intentar recuperar el anterior. Otro artículo publicado en el portal Las 2 Orillas, muestra el inconformismo e incluso el resentimiento de un investigador que se encuentra desempleado luego de haber llegado al país confiado del tentador ofrecimiento.

Ahora el salario no es tan libre de retenciones y en algunos de los casos estarían recibiendo cerca de $4.000.000 y la tercera parte del rubro ofrecido para el desarrollo de la investigación es para la infraestructura que utilizan, lo que disminuye fuertemente el impacto que podrían lograr. Esto sin contar que los no han sido contratados aún no están contando con seguridad social.

Entre toda esta situación, llama la atención las declaraciones que se han recibido por parte de Colciencias. En una de ellas, la directora Yaneth Giha, trata de calmar los ánimos expresando que todos los beneficiados por la convocatoria tendrán lo prometido y que nadie se quedará sin trabajo. 

El problema, doctora Yaneth,  es que el hecho de que ellos hayan llegado y que todo no haya estado listo para que, luego de un corto periodo de tiempo instalándose en su nueva residencia, no estuvieran iniciando su trabajo de investigación y no estuvieran recibiendo cumplidamente sus respectivos pagos. Uno podría pensar que tal vez se entendió mal y no había que venirse a Colombia de una vez sino esperar el aviso para que todo sucediera sin ningún contratiempo. Pero, ¿será que ninguno de los brillantes cerebros que teníamos en el exterior entendió bien?

Otra de las expresiones que se han lanzado por parte de Colciencias fue la que les dieron, según el beneficiado que escribe para Las 2 Orillas, en la única reunión que habían tenido con ellos por lo menos hasta el momento de la publicación del artículo (2 de febrero de 2015) donde un representante de la entidad estatal les dijo que: “ustedes viven en Disneylandia y no han engranado con la realidad colombiana”.

¿Es que la gracia precisamente no era traer gente de “Disneylandia” para que nos ayudaran a parecernos un poquito a esos países (suponiendo que con “Disneylandia” se refirirera a los países desarrollados donde los trámites simplemente fluyen)?

¿Cómo es que traemos gente que está cómodamente viviendo y trabajando en “Disneylandia” y la bienvenida que les damos es que aquí las cosas no se cumplen, o si se cumplen se hace después de meses y meses de quejas?

¿De qué comen y cómo pagan sus cuidados médicos estas personas que llegan de “Disneylandia” donde no tenían ningún problema y estaban en su zona de confort?

Me hago esas preguntas solamente para no gastar tiempo en semejante respuesta que a mi parecer ni siquiera merece ser debatida en este artículo.

Aquí lo cierto es que la ineficiencia de nuestros procesos burocráticos y la falta de doliente de la ciencia por parte del Estado han convertido un gran programa en semejante vergüenza. El problema no es de plata, sencillamente porque antes de definir cuántos y cuáles son los beneficiados del programa ese rubro ya está más que apartado. 

En algún eslabón de la cadena que va desde la Directora de Colciencias (o alguno de sus asesores que se ideó tan magnífico programa) hasta el equipo que materializa los contratos se perdió la buena voluntad o simplemente el compromiso con hacer bien el trabajo. ¿Por qué el proceso de las 10 mil becas no tuvo este tipo de inconvenientes?

Con esta experiencia vivida en la primera versión del programa Es tiempo de volver, ¿qué ganas tendrán nuestros cerebros fugados de presentarse a una nueva convocatoria para venir a hacer investigación en el país?

Todo esto demuestra el verdadero compromiso que tiene nuestro país con la ciencia y la generación de nuevo conocimiento.

Televisión interactiva o televisión integrativa

Hace unos días participé en el Congreso Internacional de Telecomunicaciones organizado por la Universidad Austral de Chile, en la ciudad de Valdivia. La actividad final del evento fue un panel acerca de la Televisión Digital Terrestre. Una de las buenas impresiones que me llevé fue que estaban discutiendo temas que en Colombia estábamos discutiendo hace ya varios años, lo que me ratifica que en materia de tecnología estamos muy bien dentro de la región, incluso comparándonos con uno de los países económicamente más prósperos.

En algún momento del debate, la discusión giró hacia un tema que nosotros no consideramos y que lastimosamente, por intereses políticos, comerciales o económicos de la mayoría de los panelistas, no se abarcó a profundidad y fue la posibilidad de no realizar altas inversiones en las redes de difusión de televisión digital terrestre, sino impulsar la difusión de contenidos televisivos a través de Internet.

El punto consiste en lo siguiente: desde hace algún tiempo se han venido incorporando al mercado distintas aplicaciones (ejemplo: Crackle o Netflix) que permiten la visualización de contenidos televisivos, llámese series, novelas o cualquier otro, con la ventaja que el usuario mismo decide a qué hora verlo o pausar sin tener que someterse a la programación agendada por un canal de televisión. Incluso, hoy en día en Colombia los canales de televisión privados ya ofrecen una suscripción virtual a través de la cual los televidentes tienen acceso a todos los contenidos desde Internet teniendo la posibilidad de acceder a ellos a cualquier hora y desde cualquier lugar.

Partiendo de la premisa de que las principales ventajas de la implementación de la televisión digital terrestre son la alta definición en las imágenes y una futura interacción entre producción y usuarios, ¿estas ventajas no estarían claramente superadas con la televisión por Internet? Si ya encontramos en el mercado los “Smart TV” (Televisores que se conectan a Internet) con los cuales podemos tener imágenes de alta definición, y no puede haber un mejor medio para tener interacción entre dos o más puntos que el mismo Internet, ¿Qué ventajas traería la televisión digital terrestre frente a la televisión por Internet?

La respuesta que se dio a esa pregunta por parte del representante del Gobierno de Chile en el panel fue que la televisión es un derecho de todos y que hay que democratizar el acceso a toda la información que se difunde a través de la televisión nacional. Pero entonces, ¿Si democratizamos mejor el acceso al Internet?, ¿No tendríamos así acceso, no solo a la información que se difunde a través de la televisión nacional, sino también a mejor calidad de educación, mejores opciones de cuidados de la salud, mayores opciones de trabajo, mejor calidad de entretenimiento, entre muchas cosas más? Lastimosamente al hacer estos cuestionamientos se empezó a dispersar la atención volviendo a temas que ya habían discutido anteriormente, pero vale la pena reflexionar al respecto.

Hace un par de artículos traté el tema de la posibilidad planteada en el Congreso de la República sobre declarar el acceso a Internet como un derecho fundamental de los colombianos. Mi opinión al respecto es que el Estado no está preparado aún jurídicamente para asumir tal responsabilidad, pero es una necesidad tan importante que obliga a que desde ya se trabaje en las leyes que regulen esta condición para entonces sí ser declarado como tal.

En este orden de ideas, en vez de invertir tantas sumas de dinero en la infraestructura tan compleja que implica el dar cobertura a todo el país para la señal de televisión digital terrestre porque hay que democratizar este servicio, parecería ser más viable el democratizar el acceso a Internet y que a costos extremadamente inferiores todos los colombianos tengamos acceso a una televisión realmente interactiva, con ventajas indiscutibles en materia de flexibilidad de programación y una portabilidad incomparable.

Lastimosamente esta discusión no la tuvimos en el momento que la debimos haber tenido, aunque no es que sea muy fácil de tomar la decisión de no adoptar la tecnología que todo el planeta está adoptando. Incluso, tal vez yo me esté equivocando en esta postura. Sin embargo, es bueno tener en cuenta y poner a consideración para futuras políticas en materia de tecnología, que a través de Internet podemos dar solución a muchísimas situaciones y que en la mayoría de los casos, esas soluciones son mejores a las demás alternativas posibles.

Se cayó el Internet en el Congreso

Se hundió el Acto Legislativo 08 de 2014 que pretendía convertir en “derecho fundamental” el “disponer de acceso a banda ancha de Internet”. Lo más triste de esta noticia es que pasópor todos los medios de comunicación como una nota más, donde se hizo un corto repaso de lo acontecido sin ahondar mucho en el caso. Hasta donde alcancé a revisar, ni un solo medio de comunicación se tomó el trabajo de entrevistar a los senadores que votaron por el “no”, para preguntarles sobre sus motivos. Tampoco leí o escuche ninguna entrevista que le cuestionara al ponente de la propuesta acerca de cómo materializar el hecho de que el acceso a Internet sea un derecho fundamental.

Debo admitir que si yo fuera senador, a pesar de ser un convencido de que el Internet sí debe ser un derecho fundamental para los colombianos en pro de un mayor desarrollo social y económico del país, hubiera votado por el “no” debido a que tendrían primero que ser resueltas una gran cantidad de preguntas que surgen de inmediato: ¿Debería tener cada casa una conexión de acceso a Internet? ¿Los ciudadanos que disponen del recurso para pagar deberían seguir pagando? ¿Pagarían menos por ser derecho fundamental o pagarían más para subsidiar a los que no tienen los recursos? ¿Se podría dar solución a dicho servicio a través de centros comunitarios de acceso a Internet?

La provisión de servicios de Internet es un gran negocio hoy en día. Convertir este negocio en derecho fundamental, sin antes regular la puesta en marcha del cumplimiento de ese derecho fundamental, podría ser peligrosísimo para las finanzas del Estado, ya que entrarían a jugar muchísimos intereses dentro de la reglamentación que podrían terminar beneficiando a unos pocos. Un ejemplo muy claro es: si se termina reglamentando que en cada hogar colombiano debe haber una conexión de banda ancha y un equipo terminal, ¿cuánto le costaría al Estado cumplir con todos estos requerimientos?

Es cierto que el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de las TIC ha venido otorgando subsidios de acceso a banda ancha a hogares de escasos recursos y también ha venido entregando equipos terminales como computadores y tabletas a colegios públicos. Sin embargo, estos subsidios se hacen en zonas donde ya hay una infraestructura domiciliaria montada y el proveedor simplemente debe hacer la conexión del usuario final a la red. En el caso de los computadores y tabletas, estos se entregan a los colegios, cubriendo de manera comunitaria a más de un estudiante por equipo. ¿Cuánto costaría levantar toda una infraestructura de red domiciliaria para llevar Internet a todos y cada uno de los hogares del país, incluso en todas las veredas y demás zonas rurales? ¿Qué pasaría si por mal uso, o simplemente porque los vendan, un hogar se quede sin su equipo terminal?

Seguramente sería más ventajoso presentar un Acto Legislativo que incluya en la constitución la declaración del acceso a Internet como derecho fundamental de los colombianos, pero que éste venga ligado de una vez a un Proyecto de Ley que reglamente tal implementación y así dar respuesta de una vez a las preguntas expuestas al inicio de este artículo y a muchas más. Una buena opción sería reglamentar los puntos de acceso comunitario, al estilo de los Puntos y Kioscos Vive Digital. Si cada vereda y demás zonas rurales cumple con un punto de acceso comunitario que cuente con una relación entre el número de equipos terminales y los habitantes de la zona, se garantizaría este derecho a un costo mucho más razonable. Otra propuesta puede ser dar incentivos a los proveedores de servicio de Internet para montar sus infraestructuras en las zonas donde no hay cobertura actualmente.

El acceso a Internet sí debe ser un derecho fundamental. No solo por razones informativas y de derecho a libre expresión, como se proponía en el Acto Legislativo, sino por las ventajas en educación y capacitación que consigo vendrían. Sin embargo, podría ser contraproducente declarar derecho fundamental un gran negocio antes de regular cómo se garantizaría ese derecho, para evitar intromisiones de intereses durante dicha reglamentación.

Colciencias debe ser Colciencias

Hace un poco más de una semana, el diario El Espectador publicó un artículo en el que planteaba que el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones pretendía adherir a Colciencias como una de las dependencias de esta cartera. El artículo iniciaba con un resumen de la hoja de vida de Diego Molano, mostrando sus éxitos en grandes multinacionales del sector de las telecomunicaciones y unos pasajes de sus inicios como Ministro, explicando cómo convirtió el Ministerio en una entidad altamente funcional. Todo esto, pocas semanas después de que se conociera la salida de la Directora de Colciencias, luego de haber manifestado en un encuentro de investigadores que el presupuesto asignado a Colciencias para desarrollo de ciencia y tecnología se recortaría para el 2015. 

En una primera impresión, pensé que el hecho de adherir Colciencias a MinTIC, tal vez como un Viceministerio, sería de gran beneficio para el desarrollo de ciencia y tecnología en el país. Sin embargo, pasados algunos segundos empecé a razonar que toda la ciencia que requiere desarrollarse en nuestra nación no necesariamente tiene que estar relacionada con las TIC. A pesar de que Colombia tiene planes y además las capacidades para convertirse en potencia mundial en materia de TIC, es necesario también investigar en salud, historia, matemáticas y todas las demás áreas del conocimiento. A todas estas, el artículo no citaba en ningún momento a Molano o cualquier otro miembro de MinTIC expresando el interés de apoderarse del ente rector de la ciencia y la tecnología.

Luego del razonamiento anterior, pensé en que la solución podría darse al revés. Convertir el Ministerio TIC en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, y que lo que actualmente conocemos como MinTIC dependa de esta nueva cartera. De esta manera, iniciativas como AppsCo, Talento Digital, Agrotón y otras más de esta naturaleza, entrarían a ser dirigidas por un ente estatal encargado de promover el desarrollo de ciencia, tecnología e innovación. Sin embargo, hay otras iniciativas y funciones de la cartera de TIC que para nada están relacionadas con la misión de Colciencias o de un nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, tales como los marcos regulatorios, iniciativas como En TIC Confío, Gobierno en Línea, entre otras más.

Fue en ese momento cuando caí en cuenta que lo único bueno que le estaba viendo a la adhesión de Colciencias al Ministerio TIC era que iba a estar bajo el mando de un Ministro como Diego Molano, que nos ha demostrado a todos los colombianos que una entidad del Estado puede trabajar eficientemente sin entrar en juegos políticos y también gestionar recursos para mostrar resultados contundentes, cosa que no hemos visto en Colciencias a pesar de los múltiples directores que ha tenido en los últimos años. En este sentido, lo que necesita Colciencias no es unirse a un Ministerio. ¿Qué pasaría después de que Molano sea relevado por un nuevo Ministro? ¿Si el mejor Ministro del Gobierno fuera el de Relaciones Exteriores adheriríamos a Colciencias a la Cancillería?

Al poco tiempo de haber hecho eco la noticia de El Espectador, Molano desmintió tal interés a través de un mensaje en su cuenta de Twitter: “NO es cierto que el Plan Vive Digital incluya a Colciencias bajo @MinisterioTIC. aquí pueden ver el plan http://www.mintic.gov.co”. El Diario nacional respondió a esta publicación con un nuevoartículo el día siguiente en el que argumentaba que MinTIC estaría contando con parte del presupuesto de regalías destinado para ciencia y tecnología y administrado por Colciencias. Cabe aclarar que este presupuesto de regalías no hace parte de la cifra de inversiones de Colciencias, sino que pertenece a las regiones y es administrado por la entidad.

Todo esto pasó entonces como una chiva periodística que afortunadamente resultó ser falsa. Sin embargo, debería servir para reflexionar sobre la importancia y la efectividad de una entidad como Colciencias, que no debe ser adherida a un Ministerio por el simple hecho de que dicho Ministerio haga las cosas bien. En lugar de esto, debería tener a la cabeza a una persona con las mismas cualidades, o mejores, que Diego Molano Vega, y que haga una transformación en Colciencias como la ha tenido el Ministerio TIC. Colciencias debe ser Colciencias, incluso si es posible, no como Departamento Administrativo del Estado sino como Ministerio Nacional, por la importancia que esto implica tanto en toma de decisiones como en su presupuesto asignado.

Las TIC y el debate presidencial

Dentro de 20 días los colombianos decidiremos quién llevará las riendas del país en los próximos cuatro años. Esta es la decisión más importante que todos juntos tomamos cada cuatro años. Este artículo, más que inclinar a los lectores hacia uno u otro candidato, busca tomar conciencia sobre las propuestas de cada uno de ellos relacionadas con las Tecnologías de la Información y Comunicaciones. Debo aclarar también que no insinúo que los candidatos deben enfocarse solo en este tipo de propuestas. Por su puesto que para elegir entre uno u otro candidato debemos como ciudadanos escucharlos en temas relacionados con la paz, educación, salud, agro, entre otros. Pero definitivamente, nos hemos dado cuenta en mis anteriores artículos, que el tema de TIC debe estar incluido en la agenda de los candidatos como uno de los ejes base para el desarrollo del país. También, aclaro que el uso de primera o tercera persona con uno u otro candidato no se debe a una preferencia personal sino a que en algunos casos copié textualmente lo que mencionan los planes de gobierno.

Tristemente, debo iniciar el artículo mencionando que ninguno de los candidatos presenta las TIC como uno de los ejes fundamentales de su plan de gobierno, o por lo menos no les otorga un capítulo dentro de su documento de propuestas. Sin embargo, algunos sí son conscientes que este sector de la economía es transversal a todas las necesidades de la ciudadanía y lo mencionan como apoyo a varias de sus políticas. A continuación, se encuentra un despliegue (aunque parezca un resumen) de lo que he encontrado en los sitios Web de las distintas campañas. 

En candidato del Partido Alianza Verde, Enrique Peñalosa no menciona en ningún momento la implementación de este tipo de herramientas para apoyar procesos de educación, salud, entre otros temas. Gran sorpresa, dado que su partido, desde su fundación, ha sido promotor de políticas relacionadas con Ciencia, Tecnología e Innovación. 

Oscar Iván Zuluaga, del Centro Democrático menciona que “crearemos la Embajada de Silicom Valey para atraer inversionistas con capital de riesgo para promover el emprendimiento nacional”. Una propuesta muy interesante, sobretodo si se articula con programas existentes hoy en día como AppsCo, por ejemplo.

La candidata Clara López, del Polo Democrático y la Unión Patriótica, propone una formación de los docentes con un “vasto programa de dotación tecnológica nunca antes visto en el país”. También menciona que se incrementará el presupuesto de ciencia, tecnología e innovación y que se fortalecerán los parques tecnológicos convocando el concurso del Estado, el sector privado y las universidades. Por último, propone “impulsar la soberanía tecnológica y digital, así como el concepto de software libre, complementándolo con el desarrollo de nuestros propios software y tecnología, así como la implementación de servidores y redes propias”.

Por el Partido Conservador Colombiano, Marta Lucía Ramírez menciona que “en cada escuela garantizaremos la infraestructura básica de servicios públicos y de telecomunicaciones”. También menciona que “crearemos aulas virtuales para que nuestros niños exploren el mundo y en todas nuestras regiones las escuelas vuelvan a ser un centro de interés para toda la comunidad”. Además, propone darle continuidad a los programas de conectividad para que el apoyo de la tecnología a la educación llegue a todos los municipios. Respecto al empleo, menciona que “Reformularemos el esquema de inversión extranjera, dirigiéndola hacia la generación de nuevas tecnologías e industria” y que “Haremos énfasis en promover las industrias innovadoras, culturales, de tecnología, entretenimiento y servicios digitales”.

Por último, Juan Manuel Santos, candidato por la Unidad Nacional representada por el Partido de la U, Cambio Radical y el Partido Liberal Colombiano, propone crear el programa Todos a Aprender en el que, entre otras acciones, “se les darán computadores gratis y formación en TIC a 350.000 maestros tutores”. Además, propone la continuidad y el incremento de inversión en programas como Computadores para Educar, que ha dotado de computadores y tabletas a una gran cantidad de colegios públicos del país. Respecto al empleo, ofrece más recursos a programas de impulso a emprendedores como AppsCo, además de la continuidad de los créditos condonables del programa Talento Digital, para contrarrestar el déficit de profesionales que tiene el país en el sector TIC. En el tema de inclusión social, propone la creación de más puntos Vive Digital para que las poblaciones menos favorecidas cuenten con el servicio de acceso a Internet.

Como expresé en las primeras líneas, este artículo no busca apoyar a uno u otro candidato y mucho menos proponer que debemos elegir al Presidente pensando únicamente en sus propuestas relacionadas con TIC. Sin embargo, es importante saber qué propone cada uno de los candidatos en este tema, ya que eso nos dará una idea de cuán importantes serán estas tecnologías dentro de su gobierno y sabemos que su nivel de implementación será determinante en el desarrollo del país.

Valga la oportunidad para hacer mención a un grupo de ciudadanos que a través de la cuenta de Twitter @FuerzaTIC viene solicitando a los candidatos propuestas que se basen en las TIC como motor de desarrollo del país.

También, este fin de semana en la Universidad del Norte, en un evento organizado entre la Universidad y Barranquilla Cómo Vamos, un grupo de estudiantes de Ingeniería de Sistemas, Ingeniería Electrónica, Derecho, Ciencia Política, entre otros programas, desarrollaron aplicaciones web y móviles que nos servirán a los ciudadanos para escoger al candidato que más se acerque a nuestras exigencias. Cuando sean habilitadas para descargar, las ayudaré a difundir en mi cuenta de Twitter @CesarViloriaN.