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Cambiemos fusiles por computadores

Es mucho lo que se ha hablado del proceso de paz en La Habana. Semanalmente nuevos rumores sobre lo que se está negociando se publican en los diferentes medios de comunicación y nos hacen tomar una posición tanto a favor como en contra del proceso. Algunos colombianos se han mantenido firmes en su desacuerdo, otros se han mantenido firmes en su apoyo y algunos todavía prefieren esperar la publicación final de los acuerdos para definir una posición.

Lo cierto es que más allá del proceso que se vive en la capital cubana, la paz no es algo que se firme o que se acuerde entre dos bandos, en este caso Gobierno Nacional y guerrilla de las Farc. La paz es un estado que construimos todos los colombianos y que requiere del aporte de todos y cada uno de nosotros para que sea duradera.

Algunos de los pilares de esta construcción de paz son mayores oportunidades de empleo y mejores oportunidades de educación. Ambas convergen en lo que llamamos la disminución de brechas sociales. Y en esto el Internet, y en general las Tecnologías de Información y Comunicaciones, pueden jugar un papel clave de acuerdo a lo que expuso el ministro de las TIC David Luna en su visita a la Universidad del Norte para el Foro TIC y su aporte a la construcción de paz.

La base de todo está en pasar del Internet del consumo al Internet de la producción. Esta consigna que viene trabajando el ministro Luna nos hace reflexionar acerca de la importancia de no quedarnos solo en comprar el último teléfono móvil, estar al día con los relojes inteligentes, dotar nuestro carro de la más alta tecnología y muchas cosas más, sino realmente apropiarnos de todas estas herramientas para volvernos más productivos, no solo a nivel personal y profesional, sino a nivel social, impactando de manera positiva nuestra ciudad, departamento, región y por ende, nuestro país.

Colombia ha sido uno de los países de mayor crecimiento en la región respecto a conectividad de Internet. Es uno de los países de Latinoamérica con mayores velocidades promedio de Internet. El apoyo a emprendimientos digitales ha desembocado una gran cantidad de nuevos empleos basados en el desarrollo de tecnología y además en la solución de distintas situaciones sociales y productivas gracias a este tipo de herramientas. La apropiación de tecnología es usada para soportar procesos de educación y salud. Estos son solo algunos de los ejemplos de cómo las TIC vienen ganando un espacio importante en el desarrollo del país.

Por todas estas razones no es descabellado pensar lo que vienen proponiendo algunos líderes del sector TIC tanto de la empresa privada, como de la academia y el Estado: Colombia debe pasar de la bonanza minero-energética a la bonanza digital.

Para que todo esto sea posible, es necesario que la gran mayoría de los colombianos seamos ciudadanos digitales. Es decir, ciudadanos que no solo sepamos usar el computador, el celular y navegar en Internet, sino que también nos apropiemos de todas estas tecnologías para hacer nuestras tareas más eficientemente y nuestra vida más fácil. Tengamos una mejor calidad de educación; podamos acceder a mejores oportunidades de empleo, incluso, desde nuestro lugar de origen en caso de que sea distante de las grandes ciudades; facilitemos el cuidado a nuestra salud; entre muchas actividades más.

En este orden de ideas, me atrevo a proponer que una de las primeras actividades que se hagan con los militantes de las Farc que se reincorporen a la vida civil sea un gran programa de capacitación en el uso y apropiación de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. De esta manera, no solo tendrán capacidades para facilitar el entrenamiento en actividades laborales para iniciar una vida productiva, sino que tendrán herramientas para iniciar la vida productiva misma, dando por hecho que en el mundo digital está el futuro económico de nuestro país.

Pescando con redes móviles

La semana pasada se celebró el Congreso Internacional de TIC en Cartagena y aunque podría dedicar no una sino varias entradas de blog para hablar sobre los últimos avances de la tecnología de consumo, prefiero hablar de un proyecto cuyo propósito he mencionado tangencialmente en algunas entradas anteriores, pero que ya he escuchado de testimonio propio de un beneficiario.

 

Una alianza entre entidades públicas y privadas como MinTIC, CINTEL, la Institución Educativa de La Boquilla, Fundación Proboquilla, Fundación Telefónica Colombia, Qualcomm Wireless Reach y USAID han permitido que pescadores de La Boquilla en Cartagena, Tumaco y la isla de Providencia, se capaciten en el uso de las TIC para incrementar la productividad de sus actividades laborales.

 

Pescadores que en su gran mayoría no alcanzaban la educación media y con muy pocas posibilidades de acceder a oportunidades de educación superior, pero con un gran espíritu de aprendizaje y ganas de optimizar sus labores para ser más productivos, se propusieron convertirse en ciudadanos tecnológicos y con ayuda de las TIC mejorar sus labores de pesca.

 

Don Winston, uno de los pescadores beneficiarios del programa en el sector de La Boquilla de Cartagena, me contó de su experiencia y todo lo que puede lograr gracias a las aplicaciones móviles que utiliza en su tableta, que a propósito, domina con toda propiedad.

 

En primer lugar, me contó don Winston, ingresa a una aplicación que le da toda la información sobre el pronóstico de velocidad y dirección del viento, temperatura y corrientes de agua. Con esta información, puede ir tranquilo a realizar su faena de pesca. Una gran ventaja con la que cuenta ahora, puesto que anteriormente iban al mar sin saber las condiciones con las que iban a contar y muchas veces se encontraban con que estas condiciones no eran aptas para la pesca y lastimosamente perdían el viaje.

 

Luego de realizar su faena y obtener una pesca productiva, proceden a relacionar sus gastos de producción y el inventario de la pesca obtenida en otra aplicación que ya tiene configurados  y actualizados los gastos de la gasolina de la embarcación, los utensilios requeridos para la operación, entre otros. Además, tiene relacionados los valores en los que se vende cada una de las especies para, una vez inventariados cuántos kilos de cada pez se obtuvo, se calcule automáticamente el valor total producido.

 

Se tiene previsto para un futuro cercano, que la aplicación permita la comunicación directa con restaurantes y almacenes de cadena para que los pescadores mismos puedan vender su producción directamente y por ende a un mejor precio.

 

¿Qué se necesita para hacer realidad este proyecto en nuestro departamento?

 

En primer lugar, un buen programa de capacitación para los pescadores para que, en primer lugar, le pierdan el miedo al uso de las herramientas tecnológicas, y en segundo lugar se conviertan en unos expertos en el uso de las aplicaciones destinadas para este fin.

 

Se requiere también dotar a los pescadores beneficiarios con su dispositivo para la utilización de las aplicaciones que soportan los distintos procesos de pesca que se optimizan gracias a la tecnología.

 

Por su puesto, se requiere contar con la conectividad en la población en la que se encuentren los pescadores beneficiarios. Claro que esto no es gran problema en el Atlántico, puesto que desde hace ya más de 4 años todos nuestros municipios están conectados a Internet. Se requeriría entonces garantizar un punto de conexión WiFi para los pescadores.

 

Por último y con una gran importancia, se requiere una gran voluntad política, gobernantes convencidos y comprometidos con el desarrollo social y económico de nuestras comunidades con procesos soportados con las TIC.

Inclusión: requisito para una sociedad inteligente

Desde hace algún tiempo le hemos asignado el término de “sociedad inteligente” a aquella que utilice la tecnología para las distintas tareas que se desarrollan en ella. Esto ha sido una consecuencia de utilizar los términos de teléfonos inteligentes, televisores inteligentes, casas inteligentes, edificios inteligentes, etc. En conclusión, el término inteligente se asocia a la conexión a Internet y a la automatización de las actividades.

 

Personalmente no pienso que esté mal utilizar el adjetivo inteligente cuando hablamos de aparatos, entidades y/o sociedades que utilicen el Internet y la tecnología en general para el desempeño. Sin embargo, ya entrados en gastos y habiéndoles dado semejante responsabilidad, pienso que debemos exigirle un poco más a una sociedad para llamarla inteligente.

 

Las tecnologías de información y comunicaciones deben utilizarse para un crecimiento en el desarrollo de las personas y esa ha sido mi convicción desde hace mucho tiempo. Es lo que he dejado plasmado en la mayoría de estos escritos. Ahora bien, una sociedad inteligente, además de utilizar las TIC para automatizar sus procesos, debe tener un trasfondo social que la haga digna realmente de llamarse inteligente.

 

Una de las tareas en las que debemos como utilizar la tecnología para un crecimiento y un impacto social es la inclusión a los discapacitados. Con el paso del tiempo, la humanidad ha tratado de buscar la forma de facilitarle la vida a quienes tienen alguna discapacidad, logrando grandes cosas, pero aún faltando un largo camino por recorrer.

 

En Colombia, existe ya la posibilidad de facilitar a través de las TIC la inclusión a personas con discapacidades visuales y auditivas. La primera con el impulso del gobierno central y la segunda con el surgimiento de ideas de emprendedores colombianos.

 

Sin duda alguna, tener acceso a Internet representa una gran ventaja para cualquier ser humano. Comunicarse con amigos, estudiar, realización de trámites, entre muchas otras más son las ventajas que trae consigo el acceder a la gran red. Ventajas a las que aparentemente los 1.200.000 discapacitados visuales del país (entre ciegos y personas con baja visión) no podrían acceder por obvias razones.

 

El Ministerio de las TIC ha adquirido y puesto a disposición el software Convertic, que contiene un lector de pantalla para transformar la información de los sistemas operativos y las aplicaciones en sonido. También posee un magnificador que permite aumentar hasta 16 veces el tamaño de las letras de la pantalla.

 

Por su parte, emprendedores barranquilleros crearon HablameAPP: una aplicación que permitiría a los más de 450.000 sordos que hay en Colombia (de los cuales el 35% no sabe leer y escribir), comunicarse de una manera más ágil con los demás. La aplicación recibe información auditiva, escrita o de un escáner, y la convierte en lenguaje de señas para que el discapacitado auditivo la comprenda.

 

Hasta ahora, en cuestión de adquisición o desarrollo de tecnologías para la inclusión de discapacitados vamos por buen camino. Falta entonces que nosotros como sociedad, permitamos la masificación y la apropiación de esta tecnología para que cumpla a cabalidad su función. Por su puesto, es responsabilidad de los gobiernos locales y departamentales brindar las condiciones necesarias para esta labor.

 

Qué dicha sería que en todas y cada una de las escuelas, bibliotecas, puntos de acceso a Internet y demás centros de estudios se contara con la disponibilidad de estas dos aplicaciones para la inclusión social de los discapacitados visuales y auditivos a través de las TIC.

La Historia Clínica Digital empieza a ser realidad

Hace poco menos de un año, escribía un artículo en el que hablaba de la Telemedicina y sus retos en Colombia. Mencionaba en ese entonces algunos temas en los que hemos realmente avanzado en cuestión de aprovechar las tecnologías de información y comunicaciones para lograr una mejor atención en salud. Aplicaciones para facilitar la comunicación entre pacientes y médicos especialistas, dispositivos y herramientas para permitir la transmisión de datos de diagnóstico de distinto tipo, entre otras más.

 

Y es que de eso se trata la telemedicina. De usar las TIC para mejorar la prestación de salud. Mejorar la cobertura de atención en salud, mejorar la calidad de la atención de salud, mejorar la eficiencia en los distintos procesos de la prestación de servicios de salud, etc.

 

Un tema pendiente que cito en el anterior artículo es el de la historia clínica electrónica. Tema que empieza a convertirse en realidad, o por lo menos en una región del país. Vale recordar en este momento que con la ley 1438 de 2011 , todas las instituciones prestadoras de servicios de salud en Colombia debían implementar la historia clínica electrónica antes de diciembre de 2013.

 

Durante esta semana, el Ministerio de las Tecnologías de Información y Comunicaciones anunció que, en asocio con el Ministerio de Salud, desarrolló un proyecto con el que se puso en marcha la Historia Clínica Digital en Cundinamarca, a través de la cual una red 23 hospitales tendrá un registro único de la información de sus pacientes, agilizando así distintos tramites y servicios.

 

En este orden de ideas, si un paciente que reside en algún municipio y ha sido atendido constantemente en el hospital de éste, por algún motivo muda su domicilio o se encuentra de visita en otro municipio y luego tiene que ser atendido en esta nueva población, el personal a cargo en el nuevo hospital se ahorraría una buena cantidad de tiempo y el paciente se ahorraría una suma considerable de dinero por cuestión de trámites, búsqueda de información y autorizaciones de distintos procedimientos, traduciéndose esto en una mejora sustancial en la atención en salud.

 

Este proyecto desarrollado en Cundinamarca, además de ser digno de aplaudir, es un modelo a seguir para que en todo el país sea implementada la historia clínica electrónica no solo en hospitales públicos, sino en toda la red hospitalaria, tanto pública como privada.

 

En Atlántico, por ejemplo, contamos desde 2010 una gran infraestructura que conecta a todos los municipios a través de una red de fibra óptica que permite la conectividad de colegios, hospitales, bibliotecas, entre otras instituciones públicas. Esto quiere decir que en cuestión de infraestructura física, el Atlántico estaba listo para cumplir el plazo del 2013 en la implementación de la historia clínica digital. Sin embargo, en muchos casos esta infraestructura física no ha sido aprovechada al máximo en cuestión de apropiación para ofrecer a todos los ciudadanos distintos beneficios que pueden significar un incremento en la calidad de vida.

¿Y los candidatos TIC?

Se acercan cada vez más las elecciones para elegir autoridades locales y departamentales en nuestro país y empiezan a calentarse las candidaturas a los diferentes cargos de elección popular como alcaldes, gobernadores, diputados, concejales y ediles. Hay candidatos que han sonado, otros que han postulado su nombre, otros ya se han retirado, otros siguen sonando, algunos suben en las encuestas, otros bajan, algunos se mantienen arriba y otros se mantienen abajo.

 

Todavía no suenan propuestas concretas, pero seguramente ya los candidatos están trabajando junto con sus respectivos equipos en la consolidación de ellas. Aprovecho entonces esta oportunidad para hacerle una respetuosa exigencia a los distintos candidatos y una respetuosa solicitud a los electores, de tener muy en cuenta la inclusión de las tecnologías de información y comunicaciones como un motor de desarrollo de la sociedad.

 

Y es que aunque el gobierno central, a través del Ministerio de Tecnologías de Información y Comunicaciones, ha desarrollado un gran trabajo en respecto a la infraestructura y apropiación de estas tecnologías a nivel general a lo largo y ancho del país, es claro que las necesidades de cada región de Colombia son distintas y por tanto requieren soluciones distintas.

 

Al gobierno central le queda muy difícil identificar todas y cada una de las necesidades puntuales que tenga nuestra región en temas portuarios, por ejemplo, que sin duda es uno de los polos de desarrollo más importantes que tenemos. También, tenemos un gran potencial cultural para explotar a través del turismo y la comercialización global de artesanías y que podrían tener un gran soporte en herramientas tecnológicas. Y así, son muchos los aspectos puntuales de nuestra región que no son del alcance del gobierno central y que han tenido la atención de la industria local a través de las empresas del sector pero que indudablemente deben tener el apoyo de las autoridades locales para lograr una verdadera articulación en pro del desarrollo social.

 

Para hablar específicamente de nuestra ciudad y nuestro departamento, el crecimiento ha sido bueno en los últimos años. Vale recordar que Atlántico fue el primer departamento digital del país, siendo pionero en tener todos sus municipios conectados a la red desde la gobernación anterior, dándole acceso así a colegios, bibliotecas y hospitales alrededor de todo el departamento.

 

Esto ha permitido a la gobernación actual seguir avanzando en materia de infraestructura y obtener, con apoyo del gobierno central, cerca de 20 puntos de acceso a Internet inalámbrico gratuitos y poco más de 10 puntos Vive Digital (centros de acceso comunitario a Internet) en diferentes corregimientos y cabeceras municipales. Esto permite incrementar las oportunidades de educación, empleo, productividad y hasta de salud, tal como he manifestado en anteriores artículos.

 

En Barranquilla, la infraestructura de red ha corrido por cuenta de los proveedores de servicio de Internet y a la alcaldía le ha quedado fácil esta tarea. Sin embargo, los avances desde lo público se empiezan a ver con la conexión de algunos parques que cuentan con acceso a Internet inalámbrico de manera gratuita.

 

Se ha logrado mucho en cuanto a infraestructura. Sin embargo, hay un largo camino por recorrer en servicios y aplicaciones que permitan a los usuarios apropiarse realmente de toda esta infraestructura. Hay que trabajar muchísimo en el aprovechamiento de las TIC para mejorar procesos de educación, salud, agropecuarios, turísticos y muchos más.

 

Sería interesante que los candidatos a las distintas corporaciones públicas que definiremos el próximo 25 de octubre, tuvieran dentro de su plan de gobierno un apartado sobre lo que trabajarán en materia de tecnologías de información y comunicaciones y cómo estas serán protagonistas en el proceso de desarrollo social que liderarán una vez sean elegidos. 

Incentivando la ParTICipación Ciudadana

Los últimos artículos de mi blog se han enfocado al uso de las tecnologías de información y comunicaciones con el fin de soportar procesos productivos en pro de aumentar la competitividad de los distintos sectores de desarrollo económico, aspecto importante para cualquier ciudad, región o país. Sin embargo, no solo en esto pueden ayudarnos las TIC a tener mejores sociedades. Uno de los principales pilares de toda sociedad es la gobernabilidad y es aquí donde las tecnologías del Internet y las Telecomunicaciones también juegan un papel muy importante.

 

Tanto en la generación de mayor eficiencia dentro de los procesos gubernamentales como en una mayor comunicación e interacción entre los ciudadanos y los distintos entes de los poderes públicos, las TIC pueden posicionarse como una de las principales fuentes de efectividad.

 

¿Cuántas veces no nos ha pasado que debemos hacer un trámite y ni siquiera sabemos a qué entidad debemos dirigirnos?

 

A nivel nacional son muchos los avances que se han tenido al respecto en los últimos años desde la dirección nacional de Gobierno en Línea (en cuestión de procesos con el estado) que a su vez tiene una división llamada Urna de Cristal (en cuestión de participación ciudadana).

 

Muchos procesos se han podido digitalizar. Numerosos tipos de registros, emisión de certificados, radicación de formularios se pueden tramitar a través de este portal del gobierno central. Sin embargo, entra la pregunta que se relaciona directamente con la real utilidad de todas estas herramientas:

 

¿Todos los ciudadanos conocen todos los trámites que se pueden hacer hoy en día a través de un dispositivo conectado a Internet?

 

Sabiendo de antemano que la respuesta a esta pregunta es negativa, la siguiente pregunta es:

 

¿Es suficiente con los trámites que se han sistematizado hasta el momento?

 

Aunque debemos ser conscientes que todo esto es y debe ser un trabajo transicional y que no podemos pretender que de la noche a la mañana todos los procesos estatales estén digitalizados, también es nuestro deber como ciudadanos exigir cada vez más que hayan más procesos que puedan ser tramitados a través de Internet como registros de Cámara de Comercio, copias de registros notariales, entre muchos más.

 

Respecto a la participación ciudadana, desde el 2010 aproximadamente se creó Urna de Cristal. Un portal en el que los ciudadanos pueden hacer preguntas y/o propuestas al gobierno central. Pero aunque la interacción y los tiempos de respuestas son buenos, surge la misma inquietud que en el punto anterior:

 

¿Conocen todos los ciudadanos estos canales de comunicación con el Estado?

 

Incluso:

 

¿Los gobiernos locales y regionales tienen canales de comunicación similares?

 

¿Todos los ciudadanos tienen acceso a este tipo de canales de comunicación?

 

¿Qué tan útiles son los canales virtuales de denuncias?

 

Aunque la última pregunta merece un análisis mucho más profundo y digno de un artículo exclusivo (que prometo hacer pronto), es importante tener en cuenta que es necesario que todos estos esfuerzos se hagan para mejorar en realidad la calidad de vida de los ciudadanos y no solo para cumplir una lista de requisitos.

 

También es necesario fortalecer los canales virtuales de denuncias. No solo en cuestión de promoción de los pocos que hay en la actualidad, sino también generando nuevos para distintos aspectos. Es increíble que en un país donde se cometen tantas faltas de tránsito no haya un canal para que los mismos ciudadanos hagan denuncias al respecto.

 

Es increíble también que en un país donde tan frecuentemente se acude a los medios de comunicación para denunciar casos de abuso por parte de las autoridades no hayan canales de denuncias para este tipo de situaciones. Por dar solo un ejemplo, la Policía Nacional ni siquiera acepta una queja por teléfono. Hay que ir personalmente a la oficina de Atención al Ciudadano. Y quién sabe cómo se le hará seguimiento a la denuncia que coloca un ciudadano.

 

Como vemos, las tecnologías de información y comunicaciones son una herramienta transversal a todos los pilares de una sociedad. Educación, salud, productividad, comercio e incluso la participación ciudadana y los procesos públicos son aspectos que sin duda las TIC permiten agilizar.

Don Luis: un redvolucionario carpintero on-line

Mucho se ha hablado sobre el magnífico trabajo que ha desarrollado el Ministerio de Tecnologías de Información y Comunicaciones en cabeza el ministro Diego Molano Vega, un Ingeniero Electrónico que ha manifestado un sinnúmero de ocasiones que es un convencido de que las TIC pueden ayudar a cerrar las brechas sociales en nuestro país.  Yo personalmente comparto esta premisa con el ministro Molano y estoy seguro que mucho es lo que se puede hacer masificando no solo la infraestructura de acceso a Internet, sino también el propio uso por parte de la comunidad, no solo para fines lúdicos, sino para fines productivos.

 

Uno de los programas sociales del MinTIC que podrá tener un mayor impacto sobre el desarrollo de las comunidades es Redvolución. Una iniciativa que invita a los que sabemos usar las tecnologías de información y comunicaciones a motivar, a inspirar, interesar a quienes no han tenido el mismo contacto con este tipo de herramientas y así puedan tener más recursos para facilitarse su día a día.

 

Llega entonces en este momento una pregunta para entender el por qué de este tipo de programas: ¿qué relación tiene la economía de una sociedad con el uso de Internet por parte de sus habitantes?

 

Consideremos el caso de don Luis, un carpintero como el que muchos de nosotros tal vez conoce. El tiene un taller de carpintería en un garaje y ahí hace camas, escritorios, puertas y todo tipo de muebles de madera. Como la gran mayoría de los carpinteros artesanales, don Luis es monótono en sus diseños, de vez en cuando hace algunos cambios en ellos pero siempre en marcados en la cama tradicional, el escritorio tradicional, la biblioteca tradicional, etc.

 

Adicionalmente, don Luis se ha mantenido casi siempre con los mismos clientes. De vez en cuando llega uno nuevo recomendado por alguno que ha recibido un buen trabajo, otro aparece porque necesitando un mueble en particular pasó por el taller y decidió llegar, pero por lo general siempre son los mismos.

 

¿Qué tal si don Luis decide utilizar las tecnologías de información y comunicaciones para mejorar su actividad laboral en su taller de carpintería?

 

Empecemos a pensar solo si hace uso de las redes sociales. Ni siquiera pensemos en tecnología avanzada, ni siquiera pensemos en Apps móviles. Don Luis utiliza Instagram para conocer nuevos diseños y utiliza Youtube para conocer nuevas técnicas de carpintería para nuevos tipos de productos. De esta manera, don Luis sale de los mismos muebles de siempre, empieza a innovar y amplia de esta forma su portafolio de productos. Ya en este momento don Luis sale de la monotonía y empieza a captar nuevos clientes.

 

Pero don Luis no se queda en esto. Además crea una cuenta de Twitter, una página en Facebook y utiliza su cuenta de Instagram para divulgar y promocionar cada nuevo producto que desarrolla. Con algunos hashtags determinados promociona específicamente cada tipo de mueble y así empieza a ganar seguidores que se convierten automáticamente en potenciales nuevos clientes. Lo que quiere decir, que don Luis no solo ha ampliado su portafolio de productos, sino que también ha incrementado su cuota de mercado.

 

Gracias a estas acciones, don Luis ahora tiene mejores ingresos y le puede dar una mejor calidad de vida a su familia. Además, que ahora sí puede pagar sus aportes de seguridad social.

 

Lo único que ha hecho don Luis es empezar a usar las redes sociales para volver más productivo su negocio de carpintería. Imaginemos ahora que a través de aplicaciones móviles se apoya para tener información a la mano de precios de la madera, dónde comprarla de mejor calidad, nuevos métodos de protección y muchas cosas más.

 

Ahora imaginemos que no solo don Luis, el carpintero, utiliza las tecnologías de información y comunicaciones para mejorar su productividad laboral. Imaginemos que también lo hace la modista, el del restaurante de la esquina, la vendedora de bollos, el artesano y muchos más. Sin duda tendremos trabajadores independientes con mejores ingresos, que a su vez tendrán una mejor calidad de vida, lo que se traduce en un crecimiento socio-económico de toda la comunidad.

 

De esta manera y de muchas maneras más, las TIC pueden ayudar a cerrar las brechas sociales en nuestro país.

Por un agro producTICvo

¿De qué manera pueden las TIC apoyar los procesos agropecuarios?

Soy un convencido de que las tecnologías de información y comunicaciones son claves en el desarrollo de un país. Bajo esa premisa, he sido un promotor de la implementación de las TIC como base de los distintos motores de desarrollo de nuestro país, convirtiéndose estas en un motor de desarrollo más, pero transversal a todos los demás.

Uno de los sectores de mayor importancia en la economía del país es el agropecuario. Cultivos agrícolas, actividades pecuarias y piscícolas marcan un eje fundamental del cual muchos colombianos dependen directamente y todos dependemos de manera indirecta.

Tal vez por eso es que Facebook incluyó a Agronet entre las aplicaciones a las que es posible acceder de manera gratuita a través de internet.org. Agronet es una aplicación del Ministerio de Agricultura, por medio de la cual los campesinos y los empresarios del campo obtienen noticias e información relacionada con el sector agropecuario colombiano.

Adicionalmente, emprendedores colombianos del sector de las TIC han desarrollado diversas aplicaciones que son del interés de los actores interesados en este sector. Desde alertas del clima a través de la aplicación AGROCLIMA, hasta guías de trazabilidad de las fincas, a través de KANPO, son funcionalidades que son posibles administrar desde un teléfono celular y que ayudan a optimizar todos estos procesos.  Esta última permite hacer un seguimiento a los formatos, procedimientos, evaluaciones y demás aspectos necesarios para certificarse en Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).

El proceso de comercialización también puede ser soportado a través de las aplicaciones web y móviles. SUGANET, por ejemplo, permite a las personas ofertar, comprar y recibir ganado de las subastas desde cualquier lugar, eliminando los costos de desplazamiento, incrementando así las oportunidades de este tipo de negocios. Comproagro.com le permite a los campesinos ofertar sus productos de manera directa a grandes superficies, eliminando intermediarios y permitiendo que los compradores obtengan lo mejor de las cosechas del campo. AGROINSUMOS es una aplicación en la que se pueden consultar los precios de venta de los principales insumos agropecuarios y compararlos con el promedio nacional y regional, además de identificar puntos de venta.

Pero no solo las aplicaciones móviles soportan los negocios agropecuarios. Este fin de semana, con la compañía de algunos de mis estudiantes, estuve visitando un sector de la Urbanización La Playa, muy cercano a la Ciénaga de Mallorquín y en el cual se encuentra una gran cantidad de pescadores que serán los beneficiarios del programa de Redvolución que desarrollaremos este semestre. En el marco de este programa, los pescadores aprenderán a usar Internet y a administrar cuentas de correo, redes sociales y otras funcionalidades del mundo de la conectividad y además, a identificar cómo pueden aprovecharlos para mejorar la productividad de su actividad laboral.

¿Qué puede ganar un pescador conectándose a Internet?

Esa es una pregunta aparentemente difícil de responder. Sin embargo, en los 40 minutos que estuvimos conversando, de ellos mismos nació la idea de promocionar la flora y fauna de la Ciénaga de Mallorquín a través de Internet. Además, con bastante dedicación y compromiso en un futuro cercano tendrán algunos restaurantes en la zona que servirán como vitrina de la diversidad de la naturaleza del sector.  Por su puesto, por medio de las TIC, todos conoceremos estos magníficos lugares, lo que se traducirá en un gran movimiento de su economía y un factor de crecimiento y desarrollo de la comunidad.

Como siempre he manifestado en muchos de mis artículos, las TIC no son solo para estar en contacto con nuestros amigos. Las TIC son un eje transversal para optimizar los distintos procesos económicos y a través de estas podemos tener un mayor desarrollo socioeconómico de nuestro país.

Internet.org: Critiquemos menos y trabajemos más

Hace poco fue noticia la llegada de Mark Zuckerberg, creador y CEO de Facebook al país. El joven multimillonario se apoderó las portadas de todos los medios de noticias, sean nacionales, económicos, de farándula y casi también los de deportes. El objetivo principal de su visita, el lanzamiento en Colombia de la iniciativa internet.org, que promueve Facebook para dar una mayor conectividad de manera gratuita a personas que, tal vez, no tengan este acceso.

Como es costumbre, en todo lo que sucede en el mundo y sobretodo en el país siempre llegan algunos, no a criticar, sino a enlodar cualquier esfuerzo que se haga en cualquier área. Muchos activos de las redes sociales iniciaron una “campaña” que buscaba mostrar no solo que internet.org no era la gran panacea que anunciaron los medios de comunicación, sino que por el contrario, era algo extremadamente perjudicial para nuestro país.

Para contextualizar un poco, internet.org es una iniciativa de Facebook para dar acceso gratuito a algunas aplicaciones de Internet. ¿Cómo funciona? Sencillo. Todo smartphone que tenga un a sim card de algún operador móvil que preste servicio de Internet está conectado a la red. Cuando el plan de datos no tiene saldo, simplemente se bloquea el acceso a ella. Lo que sucede en este caso es que el operador Tigo no bloquea el acceso a la aplicación internet.org y a través de ella, es posible acceder a otras aplicaciones como Wikipedia, Agronet, Mama, 1doc3, Su Dinero y algunas más. Si lo analizamos técnicamente desde el punto de vista de la ingeniería, SÍ ES INTERNET GRATIS. No es todo el Internet gratis, pero sí es Internet gratis. 

Incluso, hago un especial énfasis en que las aplicaciones a las que se puede acceder de manera gratuita son de un importante interés especial. Hay aplicaciones para que los chicos en los colegios puedan investigar sus tareas, consejos relacionados con el cuidado de la salud, búsqueda de empleo, consejos para chicas adolescentes, consejos para mamás gestantes, tips para el cuidado del agro, entre otras más. 

¿Quién puede decir que dar acceso gratuito a este tipo de aplicaciones no aporta un grano de arena a disminuir la brecha social? 

No va a eliminar esta brecha. No va a acabar la pobreza. No va a hacer que ganemos el primer puesto en las pruebas Pisa. Sin embargo, es un gran aporte a un niño de 13 años que vive en alguna remota vereda al que le regalaron un celular baratico que se puede conectar a Internet y no tiene plan de datos. Seguramente con la ayuda de Wikipedia, le será más fácil resolver sus tareas. Este ejemplo aplica también para la chica adolescente, para el campesino, etc.

Algunos, dándole un toque político a la crítica, manifestaron que el gobierno nacional se está lavando las manos con el trabajo de darle acceso a Internet a los más pobres y que internet.org es limitado para todo lo que una persona necesita. Muy seguramente no conocen los programas como los Puntos Vive Digital, Kioskos Vive Digital, Puntos de WiFi gratuito, planes de banda ancha para estratos 1 y 2, entre otros más, que son los verdaderos esfuerzos que el gobierno nacional, a través del Ministerio TIC ha venido desarrollando para dar verdadero Internet a los más pobres. Sin embargo, la facilidad de tener la conectividad al alcance del teléfono, así sea limitada a algunos sitios, es de gran importancia.

Otra crítica fue que favorece a una red social en específico y a un operador móvil, atentando contra la libre competencia. Sin embargo, al ser una iniciativa de una empresa privada como Facebook cuenta con toda la libertad de elegir cuál o cuáles son sus socios comerciales. No creo que Twitter tenga algún impedimento para crear su propia aplicación y ofrecerla a través de la red de Claro o de Movistar. Y si se da este caso, no creo que vaya a incluir a otra red social en tal aplicación.

Le hago la especial invitación a todos a que saquemos lo bueno de todas las oportunidades que se nos dan en el país. En este caso, más que criticar la lingüística de que si es o no es Internet gratis, más que resaltar o desprestigiar la gestión del gobierno de turno, más que aplaudir o renegar la manera como Zuckerberg busca incrementar el número de usuarios de su red social, propongámonos exhortar a los usuarios de Internet.org para que le saquen el máximo provecho a las aplicaciones que pueden ser de su interés.

El Internet puede generar un verdadero desarrollo socioeconómico, pero para eso hay que utilizarlo y aprovecharlo de la mejor manera posible.

Tecnología de Futurama y mentalidad de Picapiedras

Leyendo una de las entradas de Tiempo Presente, gran libro de José Antonio Salazar, titulada Ideas, en la era tecnológica, me encontré con una reflexión que solo puedo calificar con dos palabras: totalmente cierta. Menciona el autor que la humanidad cuenta con la capacidad de avanzar progresivamente en su tecnología pero presenta una incapacidad y resistencia natural para poder cambiar de mentalidad varias veces en una misma generación y esto nos causa problemas.

Un ejemplo claro es que tenemos la tecnología de guerra del siglo XXI pero utilizamos conceptos del siglo XIX para comprender y tratar los conflictos políticos. La verdad es que pienso personalmente que en plena era de la información, con todo lo que nos permite el Internet, deberíamos ser capaces de solucionar conflictos políticos sin recurrir a la guerra. Tal vez algunos digan que las guerras son simplemente un pretexto para conseguir algunos objetivos económicos, pero sigo firme en que eso sigue siendo muestra de nuestro pensamiento del siglo XIX.

Siguiendo con la reflexión de José Antonio, mencionaba que muchos utilizan la tecnología en el marco conceptual de épocas anteriores. Algunos usan el computador como si fuera una máquina de escribir, el Internet como si fuera el correo y las redes sociales como si fueran la crónica social del periódico. Aunque los ejemplos pueden llevarse también al extremo contrario. Muchos usan Instagram, y en extensión a sus demás redes sociales, como si fuera su diario visual, publicando fotografías de todo lo que pasa a su alrededor, sea relevante o no.

Muchas veces tenemos una gran cantidad de infraestructura tecnológica a nuestra disposición pero la utilizamos, si es que esto sucede, para realizar las acciones más triviales que podemos encontrar.

En varios puntos de la ciudad y del país se están estableciendo puntos de conexión inalámbrica gratuita. Magnífica obra del Ministerio de Tecnología de Información y Comunicaciones con el apoyo de algunas administraciones locales y regionales. Sin embargo, yo me pregunto:

¿Cuántas personas podrían disfrutar de tan espectacular beneficio y realmente cuántas personas lo hacen?

De las personas que realmente lo hacen, ¿cuántas lo utilizan para fines productivos?

Es importante que vayamos grabando en nuestro subconsciente una palabra muy importante: APROPIACIÓN. O bueno, tal vez no en el subconsciente. Es necesario que tengamos esa palabra bien presente en el consciente. APROPIACIÓN. ¡Qué falta nos hace que tengamos una real apropiación de la tecnología! Que toda esa infraestructura, ya sea en redes, en equipos y en software que tenemos a nuestro alcance, tanto de manera pública como privada, la apropiemos para fines productivos y no simplemente quede ahí a la deriva.

La tecnología no es como los sofás lujosos que están en las “salas de estar” donde realmente nadie está. La tecnología es para tenerla, aprenderla, apropiarla, disfrutarla y aprovecharla. Si no, seguiremos, en todos los ámbitos, con tecnología del siglo XXI pero con actuaciones del siglo XIX.

Por otro lado, nuevo año, nuevas metas y nueva forma de llevar el blog. Ahora, invito a los que deseen participar como blogueros invitados que me envíen su artículo. Luego de una pequeña revisión (redacción, ortografía y afinidad en los temas) con gusto publicaré el escrito, dando por supuesto los créditos correspondientes.

Educación e Innovación

Albert Einstein dijo alguna vez una frase que es muy conocida por todos: “Si quieres tener resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Esta frase la compartimos por Facebook, WhasAPP, Twitter y muchos medios más, pero nunca la compartimos en nuestro actuar. Día tras día seguimos actuando de la misma manera en nuestro trabajo, en nuestros estudios, en nuestros asuntos personales y aún así esperamos que los resultados de nuestras acciones cambien. Incluso, cuando hablamos de innovación y de lo importante que es promoverla, caemos en la misma situación de no cambiar nuestros paradigmas.

Antes de seguir con el tema principal de este artículo, deseo tener claro el concepto de Innovación. Wikipedia la relaciona con el sentido de nuevas propuestas, inventos y su implementación económica. Sin embargo, aclara que su significado estricto se refiere a generar nuevos productos, servicios o procedimientos que encuentran una aplicación exitosa. Para tener una definición un poco más formal, la Real Academia de la Lengua define la palabra Innovación como la creación o modificación de un producto y su introducción al mercado.

En síntesis, innovar no es más que crear algo nuevo y demostrar su exitosa aplicación. Claramente, si deseamos tener algo nuevo, sea producto, servicio, procedimiento o cualquier otra cosa, necesitamos hacer las cosas distintas. Precisamente en eso fallamos mucho al momento de tratar de fomentar la innovación.

Nuestra educación, tanto en el nivel escolar como en el nivel universitario, debería estar enfocada a la innovación. Y es que no necesariamente debe verse la innovación como la capacidad de crear una empresa. Error que también cometemos muchas veces. La innovación debe verse como las definiciones que revisamos anteriormente y esto se puede hacer como empresario, como empleado, como miembro de una familia, entre muchos roles más. Y la mejor forma de educar para la innovación es precisamente innovando en nuestra educación. ¿Cómo va a inquietarse un estudiante con que tiene que innovar si ve que sus profesores siguen haciendo lo mismo de siempre?

Hace algunas entradas escribía sobre cómo era la educación en Finlandia. Exponía que mientras en Colombia buscamos que el estudiante se aprenda de memoria los elementos de la tabla periódica (por dar un ejemplo), en Finlandia buscan que el estudiante piense, interprete, analice y resuelva problemas en los que se relacionan varios de estos elementos. Y no necesariamente tiene que aprenderse de memoria en qué grupo o periodo se encuentra.

Los colombianos tenemos una gran capacidad de innovación. Lo podemos notar en la gran cantidad de innovaciones comerciales que salen al mercado, lo podemos notar en todas las innovaciones caseras para dar soluciones “temporales” a alguna situación y que normalmente conocemos como “colombianadas”, y lastimosamente también lo podemos notar en la gran cantidad de innovaciones “artimañosas” que se inventa más de uno para encontrarle el quiebre a la ley. ¿Se imaginan todo lo que podríamos lograr como país si desde la formación escolar educamos para la innovación, obviamente, acompañado de un gran componente ético?

Hay que educar para la innovación y para eso hay que innovar al educar. No se puede predicar sin aplicar y mucho menos podemos educar de la misma manera y pretender que los estudiantes se formen de manera distinta. Los dejo con esta reflexión, les deseo una muy feliz navidad y un año 2015 lleno de mucha prosperidad, pero también lleno de muchas innovaciones. 

Televisión interactiva o televisión integrativa

Hace unos días participé en el Congreso Internacional de Telecomunicaciones organizado por la Universidad Austral de Chile, en la ciudad de Valdivia. La actividad final del evento fue un panel acerca de la Televisión Digital Terrestre. Una de las buenas impresiones que me llevé fue que estaban discutiendo temas que en Colombia estábamos discutiendo hace ya varios años, lo que me ratifica que en materia de tecnología estamos muy bien dentro de la región, incluso comparándonos con uno de los países económicamente más prósperos.

En algún momento del debate, la discusión giró hacia un tema que nosotros no consideramos y que lastimosamente, por intereses políticos, comerciales o económicos de la mayoría de los panelistas, no se abarcó a profundidad y fue la posibilidad de no realizar altas inversiones en las redes de difusión de televisión digital terrestre, sino impulsar la difusión de contenidos televisivos a través de Internet.

El punto consiste en lo siguiente: desde hace algún tiempo se han venido incorporando al mercado distintas aplicaciones (ejemplo: Crackle o Netflix) que permiten la visualización de contenidos televisivos, llámese series, novelas o cualquier otro, con la ventaja que el usuario mismo decide a qué hora verlo o pausar sin tener que someterse a la programación agendada por un canal de televisión. Incluso, hoy en día en Colombia los canales de televisión privados ya ofrecen una suscripción virtual a través de la cual los televidentes tienen acceso a todos los contenidos desde Internet teniendo la posibilidad de acceder a ellos a cualquier hora y desde cualquier lugar.

Partiendo de la premisa de que las principales ventajas de la implementación de la televisión digital terrestre son la alta definición en las imágenes y una futura interacción entre producción y usuarios, ¿estas ventajas no estarían claramente superadas con la televisión por Internet? Si ya encontramos en el mercado los “Smart TV” (Televisores que se conectan a Internet) con los cuales podemos tener imágenes de alta definición, y no puede haber un mejor medio para tener interacción entre dos o más puntos que el mismo Internet, ¿Qué ventajas traería la televisión digital terrestre frente a la televisión por Internet?

La respuesta que se dio a esa pregunta por parte del representante del Gobierno de Chile en el panel fue que la televisión es un derecho de todos y que hay que democratizar el acceso a toda la información que se difunde a través de la televisión nacional. Pero entonces, ¿Si democratizamos mejor el acceso al Internet?, ¿No tendríamos así acceso, no solo a la información que se difunde a través de la televisión nacional, sino también a mejor calidad de educación, mejores opciones de cuidados de la salud, mayores opciones de trabajo, mejor calidad de entretenimiento, entre muchas cosas más? Lastimosamente al hacer estos cuestionamientos se empezó a dispersar la atención volviendo a temas que ya habían discutido anteriormente, pero vale la pena reflexionar al respecto.

Hace un par de artículos traté el tema de la posibilidad planteada en el Congreso de la República sobre declarar el acceso a Internet como un derecho fundamental de los colombianos. Mi opinión al respecto es que el Estado no está preparado aún jurídicamente para asumir tal responsabilidad, pero es una necesidad tan importante que obliga a que desde ya se trabaje en las leyes que regulen esta condición para entonces sí ser declarado como tal.

En este orden de ideas, en vez de invertir tantas sumas de dinero en la infraestructura tan compleja que implica el dar cobertura a todo el país para la señal de televisión digital terrestre porque hay que democratizar este servicio, parecería ser más viable el democratizar el acceso a Internet y que a costos extremadamente inferiores todos los colombianos tengamos acceso a una televisión realmente interactiva, con ventajas indiscutibles en materia de flexibilidad de programación y una portabilidad incomparable.

Lastimosamente esta discusión no la tuvimos en el momento que la debimos haber tenido, aunque no es que sea muy fácil de tomar la decisión de no adoptar la tecnología que todo el planeta está adoptando. Incluso, tal vez yo me esté equivocando en esta postura. Sin embargo, es bueno tener en cuenta y poner a consideración para futuras políticas en materia de tecnología, que a través de Internet podemos dar solución a muchísimas situaciones y que en la mayoría de los casos, esas soluciones son mejores a las demás alternativas posibles.

Investigación, Aplicación e Impacto

En los comentarios de uno de mis anteriores artículos, un lector (al parecer egresado de Uninorte), me solicitó dedicar una entrada de mi blog al impacto que tienen las investigaciones que lleva a cabo nuestra Institución en la vida práctica de la sociedad de nuestro país, de dónde surgen los temas a investigar y otros aspectos más, analizando sobretodo desde el punto de vista de una persona que no sea experta en el tema y que probablemente por este hecho no valore dicho trabajo de investigación. Menciona esta persona en su comentario, que de las investigaciones solo recuerda publicaciones llenas de fórmulas, diagramas, mapas conceptuales y pocas descripciones del impacto sobre la sociedad.

A pesar de no ser la persona con una voz autorizada para dar una respuesta formal a dichos interrogantes, sí puedo dar mi opinión y mi concepto frente a los cuestionamientos planteados, desde mi óptica, primero como miembro de la comunidad universitaria, pero también investigador y compañero de más investigadores de la universidad.

Podría asegurar que si bien no a todas las investigaciones se le podría relacionar fácilmente a un impacto inmediato sobre la sociedad de nuestro país o nuestra región, esto no indica que tal impacto no exista, pues toda la creación de conocimiento que se desarrolla en la universidad está enmarcado en las líneas estratégicas de cada grupo de investigación, que a su vez están ligadas a nuestro desarrollo social como ciudad, departamento o país.

En este punto hay que plantear una diferencia entre dos tipos de investigación: la investigación básica y la investigación aplicada. La investigación básica busca contribuir a la creación de nuevo conocimiento o ampliación de los ya existentes, desarrollo de nuevas teorías o modificación de las teorías existentes. La investigación aplicada es la utilización de estos conocimientos en la práctica para ser aplicados en provecho de la sociedad. Ninguna de estas dos investigaciones es más importante que otra. La primera genera resultados prácticos a largo plazo, mientras que la segunda los genera a mediano plazo. En este sentido, no encontraremos investigaciones que generen impactos prácticos a corto plazo, pues no sería investigación. Asimismo, si no somos conocedores del área de estudio, nos será difícil encontrar la practicidad para nuestra sociedad, a menos que los investigadores hagan un gran énfasis en este punto.

Sobre el tema de las fórmulas, diagramas, mapas conceptuales, etc., debemos tener en cuenta que la validación científica de toda investigación se hace a través de artículos en publicaciones indexadas, cuyas evaluaciones a los manuscritos se basa en la demostración objetiva de que los resultados de la investigación son correctos. Por tal motivo, encontramos una gran cantidad de elementos en estos artículos que pueden dificultar la lectura si lo que queremos saber es “de qué trata” pero servirían de gran ayuda si somos investigadores relacionados con el tema y queremos saber el “cómo lo hicieron”. Sin embargo, generalmente en la introducción y las conclusiones de estos textos es posible comprender una idea general del “para qué sirve”.

Teniendo conciencia sobre la dificultad de encontrar fácilmente la aplicación práctica de las investigaciones científicas, la Dirección de Investigación, Desarrollo e Innovación de Uninorte, ha desarrollado un programa llamado Ciencia a tu Alcance que a través de posters, folletos, programas radiales, entrevistas en video, permite que los investigadores muestren el impacto que las investigaciones tienen en la vida práctica de nuestra sociedad en un lenguaje adecuado para la comprensión de todos, así no seamos expertos en el tema investigado.

Santa Tecnología

Si Jesús viviera en nuestros tiempos, utilizaría el Internet y todas las Tecnologías de Información y Comunicaciones que tuviera a su alcance para que su mensaje llegara a la mayor cantidad de gente posible. Nada más cierto que esta frase que nos invita a utilizar las TIC para poder hacer llegar nuestras ideas hacia la mayor cantidad de gente posible, a utilizar las TIC para poder recibir información de la mayor cantidad de fuentes posibles y a utilizar las TIC para que ese proceso de envío y recepción de información sea para buenas ideas, que construyan mas no destruyan.

 

El pasado domingo me retrasé un poco en mi jornada del día y no alcancé a asistir a la Eucaristía que acostumbro. Tuve que ir entonces a otra Parroquia que celebraba la Eucaristía un poco más tarde. Durante la reflexión que hizo el Sacerdote, supe que había una razón para haber cambiado mi rumbo y haber asistido a una Parroquia distinta a la de todos mis domingos, por lo cual decidí corresponder escribiendo este artículo relacionando la experiencia vivida.

 

He notado que algunas parroquias, por lo menos la que acostumbro a asistir y a la que fui este domingo, han implementado el tener proyecciones para que los fieles tengamos acceso a las letras de las canciones y podamos cantarlas todos juntos. Esto no es nada del otro mundo desde el punto de vista tecnológico, aunque es un gran aporte que se hace utilizando los medios que tenemos para involucrar un poco más a los fieles en los procesos de la Eucaristía. Sin embargo, me sorprendió gratamente que durante la reflexión de este domingo, el Sacerdote haya solicitado a los fieles que sacáramos nuestro teléfono celular. Luego de tenernos a todos a la expectativa, nos pidió que abriéramos la aplicación de la Biblia y buscáramos un versículo específico. Parte de lo positivo en mi sorpresa se debió a que él asumía a priori que todos teníamos la aplicación de la Biblia en el celular, aunque luego sugirió que los que no la tenían, podían colocar “Santa Biblia” en Google y ahí la encontraban de inmediato.

 

Esta fue una forma de hacernos participar un poco más activamente de la celebración. Es muy poco probable que los católicos llevemos con nosotros una Biblia física para todas partes,  pero casi todos tenemos un teléfono móvil en el que podemos tener instalada la aplicación y poder llevar la Biblia, virtualmente, siempre con nosotros. De hecho, el que no había caído en cuenta, muy seguramente la instaló para ocasiones futuras. Pero adicional a eso, el uso de la Biblia virtual permite una mayor interacción de los fieles con el Sacerdote durante la Eucaristía, lo que aplica también para los cultos de cualquier otra religión.

 

Pero esta no es la única forma de utilizar las Tecnologías de la Información y Comunicaciones para que los creyentes tengamos un contacto más cercano y constante con Dios. En Semana Santa de este año, El Tiempo sacó una nota con cinco aplicaciones para usar en Semana Santa, aunque las relacionadas son aplicaciones que podemos usar en cualquier momento del año. También, el portal de noticias en tecnología Enter.co publicó su lista de aplicaciones para facilitar, a través de nuestros teléfonos móviles, las costumbres de los católicos.

 

El Internet es la manera más efectiva de llegar a la mayor cantidad de gente posible y sobretodo a los jóvenes y el Papa Francisco es consciente de esto. Por esta razón, además de mantenerse activo a través de Twitter  publicando casi una reflexión diaria, ha lanzado The Pope App, que mantiene a los usuarios informados de todas las noticias oficiales del Sumo Pontífice, ver en vivo y en directo los eventos en los que participa (incluyendo las homilías en la Plaza de San Pedro) y hasta permite personificar notificaciones de fechas y importantes de acuerdo a las preferencias de cada uno.

 

Definitivamente las Tecnologías de Información y Comunicaciones son grandes herramientas para usar en todos los aspectos de nuestra vida y nuestra faceta espiritual, sea cual sea nuestra creencia o culto religioso, no es la excepción. Este uso de las tecnologías permite que en un mundo tan materializado y tan visual, sobretodo para los jóvenes, éstos puedan mantenerse más cerca de Dios a través de los dispositivos con los que más se familiarizan.

La manzana de la discordia

Hace pocos días fue el tan esperado lanzamiento de los nuevos productos de Apple: el iPhone 6 y su hermano mayor que vino de sorpresa, el iPhone 6+. De paso, anunciaron la pronta venida del iWatch, con el que el grande de la manzana se involucra en el negocio de los relojes inteligentes. 

No había terminado el evento del lanzamiento cuando ya las redes sociales se habían convertido en un gran campo de batalla (últimamente no salen de este rol), esta vez entre los usuarios de Apple y los usuarios de los productos con sistema operativo Android. Al parecer, los fanáticos de este último fueron los que más estuvieron pendientes de cada detalle expuesto sobre los dos nuevos iPhone, no tanto para ver si se cambiaban (creo que muchos no son tan usuarios de Android sino anti iPhone), sino para ver en qué no superaban a su teléfono o en su defecto a cualquier otro en el mercado. Tanto así, que la redacción de tecnología de El Tiempo sacó dos artículos sobre 5 razones tanto para comprar como para no comprar dispositivos de Apple. Antes de seguir en este escrito, vale la pena destacar que la intención no es exaltar o despreciar ningún equipo, sino mostrar mi posición personal al respecto.

Incluso, una crítica repetitiva que se le hace a los iPhone, y que se encuentra entre las razones para no comprarlo, es que es más costoso que las ofertas de la competencia. Otra crítica por parte de los demás fabricantes es que la batería es de poca duración. Siendo sinceros, si quisiera un equipo de bajo costo y con larga duración de batería me compraría un Nokia 1100. Lastimosamente, lo que personalmente yo busco en un teléfono celular es mucho más que estos dos aspectos.

La crítica que más me causó curiosidad de las que circularon viralmente en redes sociales fue una imagen titulada “Usuarios del iPhone, bienvenidos al 2012” exponiendo una comparación plana del iPhone 6 con el LG Nexus 4 (que fue lanzado en ese año) donde muestran solo los aspectos en los que son iguales y uno en el que el Nexus es levemente superior. Me causó tal curiosidad no solo al preguntarme cuántos de los que compartieron la imagen tendrían en su propiedad alguno de estos Nexus, sino porque por un daño que tuve en mi iPhone 5C (por puro descuido mío mas no por deficiencia del equipo), hace un mes me vi obligado a usar un LG Nexus 4 por unos días. Debo confesar que a pesar que este equipo aparentemente fuera superior en dichos aspectos al mío (al parecer con tecnología del 2011), mi experiencia no fue para nada buena. 

Y es que un factor definitivamente diferencial en los dispositivos de Apple es la experiencia de usuario. La simplicidad para ejecutar cualquier tarea es un criterio fundamental en mí para escoger un teléfono. No se trata de no comprender cómo funciona otro sistema operativo o tener dificultades cognitivas para aprenderlo. Se trata de despreocuparse por cosas por las cuales yo no veo la necesidad de preocuparme. Se trata de tener un dispositivo que me simplifique las cosas, mas no que me las complique. Este equipo, cuya versión actual supongo que contará con la tecnología del iPhone 8, me complicó la vida durante estos días en los que lo tuve, tanto que me terminó de confirmar que mi marca es Apple.

Otras comparaciones que se encuentran en Internet son respecto a la velocidad del procesador y la capacidad de la memoria RAM. Lo que no saben es que al Apple diseñar  tanto el software como el hardware y no tener que diseñar un sistema operativo genérico que funcione en cualquier tipo de teléfono, tienen la ventaja de presentar tal armonía que con tan pocos recursos el teléfono tiene el mismo rendimiento (o incluso mejor) que muchos Android que cuentan con un hardware más robusto.

Al fin de cuentas, en la variedad está el placer y afortunadamente existe en el mercado una gran diversidad de teléfonos para que, dependiendo de si nuestra prioridad es el costo, el hardware, la batería, la cámara (que dicho sea de paso, es una ventaja indiscutible de los Samsung Galaxy), el sistema operativo o cualquier otro aspecto, cada uno pueda encontrar su teléfono ideal. De hecho, entre más competencia exista, todos los fabricantes se preocuparán por hacer un mejor trabajo para sus usuarios. Yo personalmente no tengo pensado adquirir el iPhone 6 ni el iPhone 6+. El 5C todavía soporta perfectamente un año y es compatible con el iWatch, así que esperaré a ver a qué le apostará Apple para el iPhone 7, o como lo quieran llamar. 

¿Estamos formando intelectos mediocres?

La semana pasada asistí al 9º Foro PEP, Pasión por la Excelencia. Un evento organizado por los jóvenes que hacen parte de la formación PEP (Programa de Excelencia Personal) en la promoción 2014. Aunque todas las conferencias me parecieron de un muy alto nivel, hubo una en particular que me hizo reflexionar profundamente sobre la labor que desempeñamos los docentes y cómo desarrollamos esa labor. La intervención del investigador colombo-canadiense Alejandro Jadad. Hago la aclaración que cuando mencione algo de lo expuesto por el conferencista, no cito frases textuales dichas por él, sino lo que recuerdo haber escuchado y pueda que esté ligeramente modificado (sin intención) por mi memoria o interpretación.

Alejandro Jadad, médico, investigador y educador, mencionaba en una pequeña parte de su gran y magnífica conferencia que el sistema educativo global está diseñado para que los aprendices adquieran ciertas habilidades y se mantengan con una capacidad intelectual limitada. En resumen, que “los colegios y las universidades están embruteciendo a la gente”. Cuando escuché esto no pude evitar pestañar dado que en ese caso yo, en mi calidad de profesor universitario, estaría participando del embrutecimiento de la gente. Sin embargo, luego empecé a recapacitar acerca de cuáles eran sus argumentos para lanzar tal juicio. Jadad cuenta que el sistema educativo global se basa en enseñar temas previamente determinados, de una manera específica y que el estudiante no puede salirse de una línea planteada porque siempre debe obedecer al patrón determinado en el modelo. Es decir, se le corta la creatividad y esto se refleja en que se crean seres intelectualmente mediocres. 

Sin ánimos de entrar a promover o debatir sobre ninguna teoría conspirativa, y creo que tampoco era la intención de Alejandro, pienso que de alguna forma sí coartamos la capacidad creativa de los estudiantes cuando definimos no solo qué es lo que deben aprender sino también cómo y cuándo. Ahora bien, al momento de dar un título de educación formal, se acredita que la persona ha adquirido ciertos conocimientos y competencias que la hacen merecedora de dicho título, cosa que influye altamente en el qué es lo que se debe aprender para adquirirlo. Sin embargo, probablemente fallamos en el cómo se adquieren esos conocimientos y esas competencias.

En este momento quiero aclarar una diferencia muy grande entre enseñar y formar. Planteo la primera como la transferencia de un conocimiento o habilidad y la segunda como la promoción del desarrollo del pensamiento en búsqueda de un aporte a la sociedad. Hace algunos meses publiqué un artículo acerca de mi percepción de por qué nuestros malos resultados en las pruebas PISA respecto a la resolución de problemas y la relación de estos resultados con nuestras metodologías de enseñanza-aprendizaje basadas más en la transmisión de conocimiento que en el desarrollo del pensamiento. Tal vez esto está relacionado con el tema del embrutecimiento de la gente, la limitación de la creatividad y el desarrollo de un intelecto mediocre que menciona Alejandro Jadad. Y es que mientras nos dediquemos a una simple transferencia de conocimiento sin promover una cultura analítica, argumentativa e investigativa no estaremos formando seres realmente productivos para nuestra sociedad, sino máquinas capaces de desarrollar tareas determinadas.

Es importante promover el pensamiento creativo y desarrollar procesos de aprendizajes basados más en el análisis de situaciones que en la transferencia de información. En la medida en que docentes y estudiantes no solo tengan clara esta premisa sino que además la apliquen, estaremos formando seres con una mayor capacidad intelectual, habilidades de resolución de problemas más efectivas y por tanto más competentes y útiles para mejorar los niveles de desarrollo de nuestra sociedad.

Colciencias debe ser Colciencias

Hace un poco más de una semana, el diario El Espectador publicó un artículo en el que planteaba que el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones pretendía adherir a Colciencias como una de las dependencias de esta cartera. El artículo iniciaba con un resumen de la hoja de vida de Diego Molano, mostrando sus éxitos en grandes multinacionales del sector de las telecomunicaciones y unos pasajes de sus inicios como Ministro, explicando cómo convirtió el Ministerio en una entidad altamente funcional. Todo esto, pocas semanas después de que se conociera la salida de la Directora de Colciencias, luego de haber manifestado en un encuentro de investigadores que el presupuesto asignado a Colciencias para desarrollo de ciencia y tecnología se recortaría para el 2015. 

En una primera impresión, pensé que el hecho de adherir Colciencias a MinTIC, tal vez como un Viceministerio, sería de gran beneficio para el desarrollo de ciencia y tecnología en el país. Sin embargo, pasados algunos segundos empecé a razonar que toda la ciencia que requiere desarrollarse en nuestra nación no necesariamente tiene que estar relacionada con las TIC. A pesar de que Colombia tiene planes y además las capacidades para convertirse en potencia mundial en materia de TIC, es necesario también investigar en salud, historia, matemáticas y todas las demás áreas del conocimiento. A todas estas, el artículo no citaba en ningún momento a Molano o cualquier otro miembro de MinTIC expresando el interés de apoderarse del ente rector de la ciencia y la tecnología.

Luego del razonamiento anterior, pensé en que la solución podría darse al revés. Convertir el Ministerio TIC en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, y que lo que actualmente conocemos como MinTIC dependa de esta nueva cartera. De esta manera, iniciativas como AppsCo, Talento Digital, Agrotón y otras más de esta naturaleza, entrarían a ser dirigidas por un ente estatal encargado de promover el desarrollo de ciencia, tecnología e innovación. Sin embargo, hay otras iniciativas y funciones de la cartera de TIC que para nada están relacionadas con la misión de Colciencias o de un nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, tales como los marcos regulatorios, iniciativas como En TIC Confío, Gobierno en Línea, entre otras más.

Fue en ese momento cuando caí en cuenta que lo único bueno que le estaba viendo a la adhesión de Colciencias al Ministerio TIC era que iba a estar bajo el mando de un Ministro como Diego Molano, que nos ha demostrado a todos los colombianos que una entidad del Estado puede trabajar eficientemente sin entrar en juegos políticos y también gestionar recursos para mostrar resultados contundentes, cosa que no hemos visto en Colciencias a pesar de los múltiples directores que ha tenido en los últimos años. En este sentido, lo que necesita Colciencias no es unirse a un Ministerio. ¿Qué pasaría después de que Molano sea relevado por un nuevo Ministro? ¿Si el mejor Ministro del Gobierno fuera el de Relaciones Exteriores adheriríamos a Colciencias a la Cancillería?

Al poco tiempo de haber hecho eco la noticia de El Espectador, Molano desmintió tal interés a través de un mensaje en su cuenta de Twitter: “NO es cierto que el Plan Vive Digital incluya a Colciencias bajo @MinisterioTIC. aquí pueden ver el plan http://www.mintic.gov.co”. El Diario nacional respondió a esta publicación con un nuevoartículo el día siguiente en el que argumentaba que MinTIC estaría contando con parte del presupuesto de regalías destinado para ciencia y tecnología y administrado por Colciencias. Cabe aclarar que este presupuesto de regalías no hace parte de la cifra de inversiones de Colciencias, sino que pertenece a las regiones y es administrado por la entidad.

Todo esto pasó entonces como una chiva periodística que afortunadamente resultó ser falsa. Sin embargo, debería servir para reflexionar sobre la importancia y la efectividad de una entidad como Colciencias, que no debe ser adherida a un Ministerio por el simple hecho de que dicho Ministerio haga las cosas bien. En lugar de esto, debería tener a la cabeza a una persona con las mismas cualidades, o mejores, que Diego Molano Vega, y que haga una transformación en Colciencias como la ha tenido el Ministerio TIC. Colciencias debe ser Colciencias, incluso si es posible, no como Departamento Administrativo del Estado sino como Ministerio Nacional, por la importancia que esto implica tanto en toma de decisiones como en su presupuesto asignado.

La Telemedicina y sus Retos en Colombia

Estaba en deuda de escribir sobre el impacto de la tecnología en el cuidado de la salud. De hecho, los inicios de mi carrera fueron en este sector. Por eso, es mi deseo que la implementación de todas las tecnologías posibles en el campo de la salud sea una realidad en Colombia.

Pienso que vamos bien en cuestión m-Health (Salud Móvil), que se refiere al uso de dispositivos móviles para facilitar desde la comunicación con nuestro médico de confianza hasta distintos recordatorios y guías para poder llevar a feliz término algún tratamiento. Sea esta la oportunidad para hacer la cuña a Dengue App, desarrollada por la Universidad del Norte y que permite tener un mejor control y facilitar el diagnóstico de casos de dengue en zonas afectadas. También la cuña va para Doctor App, desarrollada por emprendedores de la misma Universidad y que ayuda a tener una comunicación más constante y efectiva con nuestros médicos de confianza.

El Ministerio de Tecnologías de Información y Comunicaciones está también en plan de la implementación de la Historia Clínica Digital. Sería realmente fantástico que todas las instituciones de salud mantengan un sistema estandarizado para la administración de nuestras historias clínicas, cosa que no sería ni tan complicado aprovechando la tecnología de datos en cloud a la que podemos acceder hoy en día. Ya no se perdería tanto tiempo para continuar un tratamiento cuando migramos de una entidad de salud a otra. Incluso, no tendríamos que esperar procedimientos administrativos cuando solicitamos una historia clínica después de cualquier tipo de procedimiento. Simplemente ingresaríamos un usuario y una contraseña a un sitio Web y descargaríamos la historia clínica, como si fuera un adjunto de un correo electrónico.

Por su parte, las universidades y algunos fabricantes comerciales, se encuentran desarrollando diversas tecnologías para transportar los datos de información de diagnóstico tales como electrocardiogramas, radiografías, entre otras más, a través de la red celular con el fin de recibir la información de manera confiable y ocupando la menor cantidad de ancho de banda posible. Esto permite el diagnóstico de distintas enfermedades a personas que se encuentran en lugares remotos donde no existen hospitales adecuados para tales fines y apenas existe un puesto de salud, en el mejor de los casos, con un médico rural.

Sin embargo, hace falta mucho, pero mucho en poder satisfacer muchas necesidades de salud, precisamente de esa población remota donde no hay instituciones ni personal especializado en distintas áreas. Y cuando hablo de que falta mucho, ni siquiera me refiero a que hace falta tecnología. Esa ya la tenemos. Pero hace falta mucha voluntad por parte de las entidades encargadas de administrar los servicios de salud. ¿O es que es muy difícil instalar cualquier aplicación de videoconferencia (Skype, Google+, o cualquier otro) en un computador del puesto de salud de una población remota y que un especialista lo pueda atender por este medio desde cualquier otro lugar del país?

Tal vez podamos pensar… “Pero es que los puestos de salud a veces ni siquiera cuentan con un computador…” ¿Será en verdad ese el problema? Un computador muy bien dotado tiene un costo aproximado de $2.000.000 y casi el 100% de los municipios de Colombia cuentan con Internet de banda ancha. ¿Será ese realmente el problema?

Son muchísimos los colombianos que viven en zonas rurales o apartadas en las que no se cuenta con un pediatra, un internista, un ginecólogo u otras especialidades más, cuyas consultas de control y prevención, en su mayoría, no requieren al 100% el hecho de tener a especialista y paciente en la misma ubicación. Por su puesto habrán algunas consultas que sí requieran el desplazamiento del paciente a las ciudades, pero sería un número mucho más bajo, que requeriría un menor esfuerzo, pero se ganaría muchísimo permitiendo que el especialista desarrolle una interconsulta a través de una videocámara y con el soporte de una cámara fotográfica de alta resolución. Tecnología para la telemedicina hay. Falta solo la voluntad.

 

 

 

 

Hinchas y Redes Sociales: Reporteros de Talla Mundial

Desde que se crearon y masificaron las redes sociales, la opinión pública pasó de ser la opinión de los medios, a ser eso: opinión pública. Estas herramientas, que empezaron a popularizarse hace poco menos de diez años y que en un principio utilizábamos para reencontrarnos con viejos amigos de la infancia, compañeros del colegio, de la universidad, de los trabajos anteriores, etc., pasaron luego al estado en el que nos permitían estar enterados de las vidas de aquellos con quienes no interactuamos diariamente. Sin embargo, hoy en día, además de todo esto, son nuestro principal medio para lograr manifestarnos sobre los temas de actualidad, pasando desde simples comentarios que probablemente a pocos les importa, hasta incluso llegar a grandes protestas nacionales o internacionales que pueden desembocar en la renuncia de una Embajadora de Buena Voluntad de la Unicef que ofendió a un país.

Y es que hoy en día todos somos periodistas, analistas y expertos en todas las áreas. Hace apenas un mes éramos los grandes analistas políticos, comentando, aprobando y reprobando cualquier acto o palabra de nuestros candidatos presidenciales, cosa que es muy importante, únicamente sí toda esa participación política también se ve reflejada en las urnas y además todo ese apoyo o crítica luego se convierte en una vigilancia constructiva al ganador de las elecciones, sea el de nuestra preferencia o el contrario. Pero ese no es el tema de relevancia en este artículo. Algo a destacar es la pluralidad periodística que tenemos los que participamos activamente en nuestro Twitter, Facebook, o cualquier otra red social. Tenemos una capacidad casi camaleónica para pasar del departamento de política de cualquier diario para entrar a ser los principales escritores de la página de deportes. Así fue. No habían pasado unos días cuando ya todos sabíamos cuál debería ser la nómina titular de la Selección (la nuestra o cualquier otra), qué cambios hacer, cómo jugar contra un equipo o contra otro y hasta todo el historial de cualquier árbitro designado a los partidos de nuestro equipo.

Ese es el mundo mágico de las redes sociales. Nos permite enterarnos rápidamente de noticias que saca cualquier medio y que no nos hubiéramos enterado si no somos lectores, oyentes o televidentes de dicho medio. Nos permite incluso disculparnos con nuestros hermanos ticos por las imprudencias de quien sus compañeros de micrófono consideran el mejor periodista deportivo del país. Ese mismo que casualmente, cuando llegó un Director Técnico que hizo exactamente todo lo contrario a lo que él sugería, la Selección hizo el mejor papel que había hecho en la historia de los mundiales. Esto último nos hace ver que la gran mayoría de los hinchas comunes, sin necesidad de rebuscar palabras en el diccionario, tenían una mayor visión sobre la realidad futbolística sobre algunos jugadores y directores técnicos que habían pasado por la Selección. Punto para las redes sociales.

Pero lo magnífico de estas herramientas no acaba allí. No solo nos permiten mantenernos en constante contacto con nuestros familiares y amigos, estén cerca o estén lejos. No solo nos permiten ser periodistas de cualquier especialidad, dependiendo del tema relevante de turno. También nos permiten interactuar con esas personas que admiramos y que nos representan. Antes era muy difícil hacerle llegar algún mensaje, pero hoy en día, no es más que sacar nuestro teléfono celular para escribirles cuánto los apoyamos y cuánto nos sentimos orgullosos de ellos. Bueno, en otros casos podemos hacer lo mismo pero para decirles totalmente lo contrario.

Durante este mundial, nuestros jugadores se mantuvieron en constante contacto con sus seguidores. A través de sus cuentas en Twitter, Instagram y Facebook, principalmente, nos permitían ver fotos y videos de sus momentos de esparcimiento, nos escribían mensajes acerca de lo que estaban sintiendo y nosotros también aprovechábamos para enviarles nuestros mensajes de acompañamiento y buena energía. Uno no lo creyera, pero esta interacción es sumamente importante para el estado anímico. Saber y sentir que 47 millones de colombianos se sienten orgullosos de ti te da la fuerza suficiente para lograr cualquier objetivo. Mostrar la alegría y la esperanza que tienen los jugadores le da a sus seguidores un sentimiento de optimismo incluso mayor a ver lo bien que juegan. Y todo esto se convierte en un círculo vicioso que resulta en la alegría de todos.

Lastimosamente las redes sociales también sirven para destruir. Después de la lesión de Neymar, muchos brasileros se abalanzaron sobre Camilo Zúñiga, lo cual nos llenó de mucha tristeza e impotencia. Sin embargo, debe ser este el momento que nos haga reflexionar sobre lo sucedido hace seis meses con nuestra estrella Falcao. Muchos no solo empezaron a reclamarle y a acusar al jugador que lesionó a nuestro goleador (como es normal que ocurra en momentos de tensión y calentura), sino que llegaron hasta el punto de desearle la muerte al jugador y amenazarlo a través de las redes. Sea en serio o no, ya nos damos cuenta con el caso de Zúñiga que no es agradable. Incluso, si así nos sentimos nosotros que simplemente somos compatriotas admiradores, ¿cómo se sentirán ellos?

Otro tema a reflexionar respecto a lo que hacemos en las redes sociales es el de nuestro orgullo patrio y nuestra sensibilidad frente a situaciones como cuando nos relacionan en el exterior con el narcotráfico, el terrorismo y otros temas de los cuales no nos sentimos orgullosos (o eso decimos cuando alguien no colombiano nos lo recuerda). Al unísono todos reclamamos la renuncia de Nicolette Van Dam y exigimos la rectificación a un caricaturista belga cuando colocaron sus respectivos memes. Pero cuando Colombia cayó eliminada del torneo, en menos de 5 minutos la frase “Si Pablo Escobar” era tendencia en Twitter en Colombia argumentando que si el legendario narco estuviera vivo no nos hubieran eliminado. Más aún, cada vez que sucede algo que no nos guste, somos los primeros en compartir memes colocando al mismo personaje “defendiéndonos” de quien nos ha ofendido. Y escribo “somos”, en primera persona del plural, porque en ocasiones yo también lo he hecho. ¿No será que los extranjeros, simplemente ven nuestros chistes y se quieren reír con nosotros? Por mi parte, como me ofende mucho cuando lo hacen desde afuera, tampoco lo haré yo y no volveré a compartir este tipo de imágenes, que ojalá se vayan perdiendo con el tiempo.

Estas son las redes sociales. A veces tan constructivas como queramos que sean, otras veces tan destructivas como queramos que sean. Está en nuestras manos, literalmente, que sean más lo primero que lo segundo. Sigamos siendo periodistas, analistas y expertos. Pero sobretodo, sigamos haciendo y escribiendo cosas positivas sobre nuestro país. Eso sí, sin dejar de lado la alegría que nos identifica.

 

 

Hablar de TIC ya no se refiere al futuro

El 6 de junio de este año se desarrolló el Foro Profesiones TIC en Colombia en la Universidad del Norte y tenía pendiente exponer las conclusiones del mismo. En este importante evento, en el que participaron la Viceministra de TI María Isabel Mejía, el Representante de las Universidades ante el Consejo Profesional de Ingenierías Antonio García y el Gerente Propietario de Extreme Technologies Guillermo Hernández, representantes de la academia, el sector empresarial y el gobierno debatieron sobre el estado de las ingenierías relacionadas con el sector TIC en el país.

La primera conclusión fue que definitivamente se requiere que se formen más profesionales en Ingeniería Electrónica, de Sistemas y otras relacionadas con el sector. Comúnmente se relacionan estas carreras como las profesiones del futuro, pero lo que no hemos terminado de entender es que ese futuro ya llegó, está aquí con nosotros y se va a quedar por un buen tiempo. Es por esto que las soluciones de telecomunicaciones, sistemas de información, infraestructuras de redes, soporte técnico, entre otros trabajos de tecnologías de información y comunicaciones, están siendo y seguirán estando muy apetecidos dentro del mundo laboral.
 

En el país hay gran necesidad de talento humano en el mundo de la tecnología de la información, no solo en el área del desarrollo de software, sino en la ideación, diseño y arquitectura de sistemas que resuelvan necesidades de distinta índole en las diversas regiones del país. Cada región tiene sus necesidades particulares, pero la constante en todas es que se requieren soluciones TI para fortalecer las distintas industrias que se muestran con fortaleza en cada zona del país.


En el caso de las telecomunicaciones, se planteó la realidad de que muchas licitaciones que se hacen en el centro del país quedan en manos de empresas multinacionales que contratan a sus ingenieros extranjeros para desarrollar distintos sistemas de radioenlaces, radares, y comunicaciones a nivel general. Lo que evidencia que es una realidad la premonición del Ministro TIC Diego Molano Vega, que indicó hace poco que si no se forman profesionales en las ingenierías del sector TIC, Colombia se vería en la necesidad de importar talento humano de otros países, lo cuál sería un panorama muy negativo para nuestros indicadores de empleo.

Las gran cantidad de necesidades y los apoyos y acompañamientos para crear empresas dedicadas al desarrollo de aplicaciones, sistemas, redes y soluciones tecnológicas, han provocado que hoy en día la empleabilidad en estas carreras esté cerca del 98%. Además, los estudios realizados muestran tendencias que evidencian que cada vez se requerirán más talentos que cubran nuevas vacantes que se generarán por la misma realidad. Estudios laborales también muestran que los ingenieros del sector TIC se encuentran dentro de los mejores pagos, ubicándose siempre dentro de los rankings de los top 10 de profesionales que mejor salarios reciben en el país. Para ponerlo en cifras, una empresa pequeña y responsable le está pagando a un recién egresado de estas áreas por lo menos unos $1.400.000. De ahí, empieza a subir la cifra dependiendo del tamaño de la empresa, la experiencia del funcionario, sus estudios, entre otras variables más.

Claro que no falta la empresa que ofrece salarios muy inferiores y que claramente están por debajo de lo que valen estos profesionales. La recomendación para estos casos es de NO aceptar estos empleos y obligar a estas empresas a replantear sus salarios. Sí hay empleo y empleo bien pago. 

Dada la naturaleza del sector TIC, otra buena alternativa es trabajar de manera independiente o emprender el camino de crear empresas de soluciones tecnológicas. Al no requerir una alta inversión inicial, esta opción ha conquistado a más de un emprendedor que, en la mayoría de los casos, resulta exitoso. Claro está, con el esfuerzo y la dedicación que requiere este camino. Esta es otra apuesta que están haciendo tanto las universidades como el gobierno. Las universidades formando a sus estudiantes con las competencias necesarias para tener la capacidad de emprender y el gobierno brindando el acompañamiento y los incentivos necesarios para poder materializar los sueños emprendedores.

Sin duda alguna, este es el momento propicio para ser un profesional TIC. Estas ingenierías, con total seguridad, son las que llevarán las riendas del desarrollo económico del país, convirtiéndose la industria TIC en una industria transversal a los demás motores de la economía nacional.

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