Uninorte se prepara con miras a renovar la acreditación institucional
Publicado en: mié, 13 sep 2017 05:35:00 -0500
Uninorte se prepara para la reacreditación institucional.

Desde que la ley 30 de 1992 sentara las bases para los sistemas de acreditación institucional en Colombia, la Universidad del Norte estuvo entre las primeras del país en presentar sus programas académicos para ser evaluadas a través de este proceso. De este modo, la institución se convirtió en una de las tres que obtuvieron inicialmente su sello de alta calidad por parte del Ministerio de Educación Nacional.

A la fecha, en el país hay más de 280 instituciones de educación superior, de las cuales casi medio centenar posee la acreditación institucional, luego de someterse a una evaluación, primero interna y luego externa, que permite establecer que cumplen con su misión, su proyecto educativo y los estándares de más alta calidad que establece el Consejo Nacional de Acreditación (CNA).

Se trata de un procedimiento voluntario que parte del principio de autonomía universitaria, pero que es necesario para certificar qué instituciones tienen sistemas internos de autorregulación y aseguramiento de la calidad, y cuáles se han sometido al escrutinio de pares, para que esta información esté disponible al público, los estudiantes y el gobierno al momento de tomar decisiones relativas a la educación superior.

“Tener la acreditación es un reconocimiento público. El Estado y el CNA dan fe pública de lo que aquí adentro pasa, de que aquí hay educación de alta calidad”, afirma el vicerrector académico de Uninorte, Alberto Roa Varelo, quien preside el comité de acreditación institucional de la universidad.

Dicho comité lidera el proceso de reacreditación de Uninorte, cuyo plan de trabajo se puso en marcha en marzo de 2016, en vista del final del periodo de vigencia de la actual acreditación institucional. Esta le fue otorgada a Uninorte el 28 de diciembre de 2010 y tendrá validez hasta el 28 de diciembre de 2018.

El comité lo conforman representantes de las unidades académicas y administrativas de la institución, como la Vicerrectoría Administrativa y Financiera, las direcciones de Investigación Desarrollo e Innovación, Extensión, Cooperación y Desarrollo Internacional, y Calidad y Proyectos Académicos, así como las decanaturas, el profesorado y el estudiantado.

Sus miembros se dividieron en doce grupos de trabajo para abarcar los doce puntos que contiene el modelo de autoevaluación, entre los que se incluyen aspectos como la misión institucional, los procesos académicos y de investigación, la visibilidad nacional de la universidad, su infraestructura física, la planta profesoral y todo lo referente a los estudiantes.

El informe general de autoevaluación que se genera de este ejercicio fue enviado al CNA, que programará una visita de pares académicos y posteriormente emitirá su concepto sobre la cantidad de años con que acreditará a la universidad.

“Este reconocimiento implica unos estímulos”, añade el vicerrector. “Para los créditos que se dan en el Icetex a estudiantes de bajos recursos con subsidios del Estado, se tiene en cuenta que esos jóvenes vayan a programas o instituciones acreditadas. Al ser dinero público, se entiende que eso se invierta en instituciones que han comprobado su calidad a través de evaluaciones externas”.

De igual forma, explica Roa, de la acreditación depende la continuidad de programas como Ser Pilo Paga, las becas de posgrados de Colciencias y diversos programas de investigación. “La acreditación institucional es una herramienta del Estado para poder hacer una política pública que fomente más la calidad y dé señas de cómo se deben hacer las cosas en la educación superior”, indica el vicerrector.

La acreditación constituye también una oportunidad para la consolidación de fortalezas y la superación de debilidades de procesos anteriores. Según Roa, en los últimos siete años desde la anterior acreditación, la universidad se ha fortalecido en aspectos como el porcentaje de profesores con doctorado, el posicionamiento de los grupos de investigación, la producción intelectual en revistas científicas de alto nivel, el uso de tecnología y herramientas pedagógicas para mejorar la calidad de la enseñanza, los índices de permanencia de los estudiantes, la sostenibilidad del campus y los procesos de internacionalización de la institución.

“Durante mucho tiempo hemos sido una universidad que ha mostrado que en el Caribe es posible tener educación superior de alta calidad, aunque estuvimos muy solos en la acreditación. Pero últimamente hemos visto que varias instituciones de la región se han acreditado, lo que significa que se han propuesto desde varios años atrás estrategias de mejorami1ento y las han ido cumpliendo. Eso lo vemos con buenos ojos”, concluyó Roa.

Por Andrés Martínez Zalamea