La alteridad indígena de Luis Villoro
Publicado en: mar, 23 ago 2016 12:39:00 -0500
Mario Teodoro Ramírez, profesor e investigador de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México.

Mario Teodoro Ramírez Cobián, un filósofo cultural, profesor e investigador de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia (México), asistió al VI congreso colombiano de Filosofía con el fin de departir sobre el otro en la filosofía y cómo Luis Villoro lo describe para pensar en la exclusión de los indígenas, las etnias, lo poco comprendidos, integrados y respetados. ¿Y por qué el otro? Por la visión distinta de la mestiza, europea y occidental.

Para él no hay culturas superiores y ese ha sido uno de los logros del pensamiento cultural. En nosotros, desde el siglo XX, no solo en México sino en la mayor parte del mundo, surge el pensamiento del “multiculturalismo”, “pluralismo cultural” y “el valor igual de todas las culturas”, y no se trata, de ninguna manera, ser acríticos sino qué y cómo se logra reconocer ese valor.

No obstante, se puede ser críticos con aspectos que no nos parezcan y, en primer lugar, ser autocríticos, porque solemos ver en otros y juzgar lo que nosotros también poseemos, y para él eso ha sido lo más importante que le ha enseñado la filosofía, que somos iguales.

 Está, como ejemplo, que el hecho de que nos parezca atractivas otras culturas y podamos acercarnos a ella, no significa que la de nosotros sea menos trascendental. Que nosotros podemos compartir, observar, experimentar otras culturas sin abandonar la propia. Apurando que cada cultura tiene su valor, tradición, su manera de ser en el mundo y que podemos aprender unas de otras sin idealizar.

Por último, el profesor Mario Teodoro nos aconseja a nosotros los estudiantes de Filosofía a no dogmatizarnos, a aprender a descubrir, aceptar y rechazar lo que nos parezca y lo que no. Estudiar problemas verdaderos tales como la justicia, el amor, la democracia, la educación, el pueblo entre otros, y buscarles una solución filosófica y cómo superarlos para tener una vida mejor, más justa y más correcta. Y, por supuesto, adentrarnos a todas estas complejidades sin perder el Norte.

Por Mónica Giraldo

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