Un juego que facilita la integración social de niños con discapacidad intelectual
Publicado en: mié, 01 mar 2017 06:00:00 -0500
MoJi busca mejorar las relaciones de niños con DI leve con sus pares y cuidadores a través del juego de roles.

Según la definición de la Asociación Americana de Psiquiatría, la discapacidad intelectual (DI) es un trastorno del desarrollo que limita el funcionamiento intelectual y adaptativo en dominios conceptuales, sociales y prácticos.

Menos participación en actividades sociales, altos niveles de soledad y más posibilidades de ser víctimas de matoneo, son algunas de las consecuencias que esta condición puede traer a niños y adolescentes.

Con el propósito de crear una herramienta de integración social para la infancia con DI leve, Estephanía Estupiñán, egresada del programa de Diseño Industrial, dio vida a MoJi: un kit de juego que favorece la interacción y socialización entre los niños con este trastorno, sus cuidadores y otros niños de edad similar.

Uno de los rasgos característicos de este set lúdico es que es de libre y fácil acceso. A través de la web se pueden descargar las piezas y puede ser armado ya sea por los cuidadores o por los mismos niños.

El kit incluye un proyector de luz en forma de personaje (Mo o Ji), fichas de luz para proyectar diferentes formas y una guía de mapas que delimita el espacio de juego. El combo está pensado para llamar la atención de otros niños e integrarlos al juego.

Para la creación del proyecto, que fue presentado en una convocatoria de Colciencias, Estupiñán trabajó de la mano de un grupo interdisciplinario del cual hicieron parte Libardo Reyes, profesor del programa de Diseño Industrial; Ana Lilina Ríos, profesora del programa de Medicina y Eliana Rocío Peñaloza, profesora del programa de Pedagogía Infantil. Diana Lopera Pérez, estudiante de Psicología, y Cristian Díaz Cardona, estudiante de Diseño, también fueron parte crucial del proceso.

Con una metodología de investigación-acción, que contó con entrevistas a los participantes y uso experimental del diseño, se llegó a un prototipo final que integra los aportes hechos por médicos, psicólogos, terapeutas ocupacionales y diseñadores industriales.

“El proceso de diseño se realizó con la metodología del Design Thinking, identificamos la necesidad de este grupo de niños, y de allí, en conjunto con el equipo, fuimos probando con diferentes diseños hasta encontrar el que se adaptaba o resolvía mejor la necesidad de los niños”, relató Estupiñán.  

Así mismo, explicó que con el uso del kit se favorece la imaginación y la expresión de los pequeños con DI y se busca que experimenten sentimientos de autoeficacia e incremento de la autonomía.

Por otro lado, con la manipulación y personalización del objeto y las fichas se busca desarrollar habilidades motoras finas, dominio y control del propio cuerpo. “Por esto, puede ser una excelente adición a cualquier baúl de juguetes, pero especialmente al de un niño con discapacidad intelectual”, puntualizó.

Por Oriana Lewis

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