El papel de la pedagogía social en la construcción de paz en Colombia
Publicado en: mar, 13 jun 2017 04:30:00 -0500
Ángel Martín Peccis, director en Colombia de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Por segundo año consecutivo se realiza en la Universidad del Norte el Simposio Iberoamericano de Pedagogía Social en Colombia, evento que reúne profesionales del campo a fin de colaborar en la construcción de una cultura de paz en nuestro país a través de la educación.

Durante el evento, que tuvo inicio el 12 de junio y finalizará el día de hoy, se trabaja la pedagogía social como área que busca, desde la práctica educativa y social, el empoderamiento de comunidades y grupos y la promoción sociocultural, al igual que la mejora de la madurez social de personas y grupos, encaminada a mejorar la calidad de vida y su circulación social.

El simposio, en su segunda edición, cuenta con la participación de alrededor de medio centenar de expertos de Iberoamérica, que abordaron temas tan diversos como educación para la paz, rehabilitación social, etnoeducación, educación rural, igualdad de género y derechos humanos; todos encaminados a generar una cultura de paz en el marco del posconflicto colombiano.

El acto de inauguración del simposio tuvo lugar en el auditorio de la Universidad del Norte, y fue presidido por Eduardo Verano, gobernador del Atlántico; José Aparicio Serrano, decano del Instituto de Estudios en Educación de Uninorte, y Ángel Martín Peccis, director en Colombia de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Para Aparicio, el área de la pedagogía y educación social “es una de las áreas más importantes de todas las disciplinas”, capaz de tender puentes entre la negatividad de la desigualdad, el conflicto y la violencia, y la esperanza de la cooperación, la resocialización y de un proyecto común como país.

“Estamos aquí como académicos, con el apoyo de la sociedad civil, nuestros dirigentes y todas las organizaciones para crear las alianzas necesarias para que nuestro país deje atrás esta oscura historia. Sin duda, la educación es clave para que este proceso se lleve a cabo”, dijo Aparicio, quien manifestó su deseo de que el simposio haga “un aporte significativo para esta situación crítica que vive el país, ad portas del mejor momento histórico que podríamos haber vivido”.

“La responsabilidad que tiene el sector académico es inmensa, porque obviamente habrá discusiones, indiferencia, mucha ignorancia y mucha mala interpretación del proceso de paz en el que ahora estamos”, añadió por su parte el gobernador Verano, quien señaló que “no hay que tenerle miedo a la paz” y hay que, por el contrario, “crear espacios de análisis que nos permitan consolidarla”.

Por este motivo, el gobernador Verano calificó como “maravilloso”, el comienzo de dos días de reflexión sobre un tema clave para el país, como es la educación para el posconflicto. “Son granos de arena que al juntarse nos darán la montaña que se requiere para consolidar el proceso de paz en Colombia”

“La invitación es cada uno con su granito de arena nos ayude a construir la educación como apoyo al proceso de la paz y la paz como apoyo al desarrollo económico”, finalizó Verano.

Los retos de la educación social

No será una tarea fácil, como describió Ángel Peccis, en la conferencia inaugural del simposio, titulada ‘Las políticas socioeducativas y la cooperación iberoamericana’, donde señalo los retos de la educación social como proyecto común de ciudadanía y de paz.

Uno de estos es el hecho de que más de 750.000 niños colombianos trabajen en lugar de estar estudiando. “Lo hacen porque necesitan aportar recursos en la casa, o simplemente porque no valoran la educación, porque no ven la movilidad social que eso trae y cómo puede evitar el círculo vicioso de la desigualdad”.

Peccis afirma que es un problema que no “viene desde ahora, sino desde décadas de retraso”. “El problema es que la educación no se ve a corto plazo, sino a medio y largo plazo”, apuntó.

El director también denunció el hecho de que la educación sea vista “como un servicio” en lugar de considerarse un derecho. “Tiene que ser un derecho, independiente de cuánto un gobierno le pueda presupuestar, porque si no, tendremos dificultades si queremos hacer un país más homogéneo socialmente, donde todos tengan oportunidades de vida”.

Y además declaró su descontento por el concepto arraigado en la sociedad colombiana de que lo privado es lo mejor y de mayor calidad, en comparación con lo público. “No es que no deba existir lo privado, pero lo que garantiza los derechos es lo público”, subrayó.

Peccis lamentó de igual forma la existencia de escuelas públicas, cuya única finalidad es garantizar cobertura. “En el retraso colombiano de décadas, parte de lo que se ha hecho es lograr cobertura. Pero si no se tiene calidad, ¿de qué me sirve tener que los niños vayan al colegio? Los colegios deben tener buenos profesores, una logística para dar clase de manera adecuada y unos currículos adecuados”, indicó.

“Los modelos educativos tienen que ser pertinentes, que no sean de espaldas al territorio, que sean adecuados al desarrollo de esos muchachos. Por lo tanto, que la educación tenga muchos componentes y muchas dimensiones, no solo la productiva, sino también la de ciudadanía, la de ser integral, crear una cultura. Debemos trabajar en esa línea”, añadió el director.

“Ponemos sobre la mesa eso. Las posibilidades que tiene Colombia son todas. Pero pasarán porque todos los colombianos vayan hacia adelante pactadamente. La primera premisa de una cultura ciudadana para trabajar todos juntos es tener consensos y acuerdos porque pasan por diálogos colectivos”, agregó Peccis. “La educación está metida de lleno en la sociedad y tenemos que pensar en la educación para transformar la sociedad”.

Por Andrés Martínez Zalamea

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