¿El líquido preseminal puede causar embarazo?
Publicado en: mié, 14 jun 2017 04:30:00 -0500

Durante la estimulación sexual los hombre segregan involuntariamente un líquido incoloro y viscoso (preseminal) que muchos suelen confundir con el semen, pero que tiene características distintas. Quizás por su origen, que está estrechamente ligado a la reproducción, algunos mitos se crearon alrededor de los efectos que podría tener a la hora de producir un embarazo. Y como seguro mató a confianza, en este caso siempre será recomendable prevenir y no aventurarse en correr riesgos.

Precauciones que se han ido heredando entre generaciones y que pocos osaban cuestionar. Sin embargo, en la ciencia los mitos deben respaldarse en hechos demostrables para sostenerse o derrumbarse. Una tarea que emprendió el doctor Luis Fernando Vásquez, del grupo de investigación en Salud Reproductiva y Sexual de Uninorte, quien lideró un estudio científico que buscaba comprobar si este líquido preseminal era capaz de embarazar.

La conclusión a la que llegó es contundente: por sí solo, este no puede embarazar, pues no contiene espermatozoides. Su función es otra. Este fluido se expulsa por el pene en pequeñas cantidades (de 100 a 200 micras) durante la excitación sexual. Proviene de unas glándulas parauretrales conocidas como Cowper y Littre, localizadas bajo la próstata. Su función es preparar un ambiente idóneo para que el semen pueda transportar los espermatozoides hasta la vagina.

“La uretra, el camino que va desde la vejiga hasta la punta del glande, tiene un pH ácido ocasionado por la orina. El líquido preseminal, al contrario, es alcalino, con un pH superior a 7,2. Y los espermatozoides solo sobreviven en un medio alcalino; por eso cuando llegan a la vagina mueren rápidamente, pues esta tiene un pH más bajo. La función del fluido preeyaculatorio es de alcalinizar la uretra para garantizar que los espermatozoides lleguen a la vagina y cumplan su función reproductiva”, explica el doctor Vásquez.

Pero además de neutralizar el ácido de la uretra para proteger a los espermas, el líquido preseminal lubrica las paredes vaginales para facilitar la penetración del miembro en la vagina. Así que, lo que quiso descifrar el grupo de investigadores es bajo qué condiciones el fluido permitiría la fecundación sin semen.

Analizaron el líquido preseminal y el semen de 25 universitarios de Barranquilla de entre 18 y 25 años; luego de una abstención de dos días. Entre las pruebas se realizó un espermograma a cada participante para determinar la capacidad fecundante de sus espermatozoides.

“Eso permitió incorporar en el estudio solo a aquellos jóvenes con buena calidad de semen; es decir, con adecuados índices de volumen, número y movilidad de espermatozoides. De modo que su fertilidad estuviese garantizada”, expuso Vásquez, quien es experto en fertilidad.

De este modo conluyeron que el líquido preseminal no contiene espermatozoides, ni lo transporta siempre y cuando exista, por lo menos, dos días de abstinencia eyaculatoria. Razón por la cual, por sí mismo, no puede ser responsable de los embarazos ocurridos en prácticas como la del contacto sexual del pene sobre los genitales externos femeninos.

“En general, si no hay eyaculación de seis a diez horas antes, no va a haber espermatozoides en la uretra que sean arrastrados por el líquido preeyaculatorio”, afirma Vásquez. Así, es improbable —agrega— que si un hombre eyacula a las seis de la tarde y vuelve a tener relaciones sexuales a la media noche, el fluido tenga oportunidad de embarazar. El docente también aclara que sin penetración no habrá fecundación; si el juego del pene es sobre la parte externa de la vagina, no hay riesgo.

Pese a esto, métodos anticonceptivos como el coito interrumpido no son seguros, pues el hombre puede perder control emocional y eyacular antes de retirar el pene de la vagina de la mujer. “En el pasado era efectivo porque no se contaba con otras tecnologías para evitar quedar en embarazo. Hoy no es recomendable. Los únicos con una seguridad del 99,9% son el condón y los reguladores de hormonas como pastillas e inyecciones”, manifiesta.

Por Adriana Chica García

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