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¿Bajas de peso y a los pocos meses vuelves a subirlo?



La naturaleza de los seres humanos es buscar la vía rápida y fácil para cualquier resultado, sobretodo, si de bajar de peso se trata. ¿Qué hacemos cuando se avecina un matrimonio, grado o viaje a la playa? Enseguida lo que se nos viene a la mente es:

  1. ¿Qué me pongo?
  2. Cómo le hago ahora para perder esos kilos de más y verme espectacular en ese vestido (llámese de baño, de gala, de fiesta, de matrimonio, de grado).

Y no han pasado 5 minutos desde que nos dieron la noticia que en 30 días vamos a tener la reunión de los 20 años de egresados, cuando ya estamos empezando a maquinar en nuestra mente la solución inmediata y poco dolorosa para llegar a esa meta: vernos radiantes cuando entremos por esa puerta y que nos digan: “A ti sí que no te pasan los años” o “como estás de delgada(o), qué hiciste?”. 

Y basándonos en ese ideal de llegar y que todos noten lo espectacular que nos sentimos, caemos en el error de buscar las famosas dietas “hágame el milagrito”, sí son esos anuncios donde nos prometen bajar hasta 14 kilos en un mes (no es una exageración, los he visto) y es allí cuando nos equivocamos, decidimos hacerle caso a esta publicidad  y terminamos por hacer  aquel detox con jugos por 5 días o la dieta de solo proteínas sin un solo grano de arroz; a la semana ya hemos bajado varios kilos y nos sentimos dichosos. Efectivamente logramos entrar en el vestido y nos vamos al viaje o asistimos a ese encuentro especial luciendo un cuerpo escultural, pero vaya sorpresa, a las pocas semanas o meses, recuperamos el peso perdido (en muchos de los casos terminamos duplicándolo).

¿Por qué bajamos de peso tan rápido?

A simple vista estos programas para bajar de peso rápido parecen efectivos, ya que casi todos los que intentan seguirlos empiezan perdiendo peso de manera acelerada, pero lo que no saben esas personas es que están perdiendo el peso equivocado (hablando en términos biológicos). Por ejemplo, una dieta que es alta en proteínas induce a un estado metabólico que es anormal y este se llama cetosis.* Esto ocurre cuando no se tienen las suficientes reservas de carbohidratos almacenados en el hígado y por lo tanto no hay combustible para satisfacer de manera inmediata las exigencias de nuestro cuerpo y cerebro (que por cierto es un glotón de azúcar), y esto lleva a que se empiece a usar a la grasa como gasolina.

Perfecto, pero eso es lo que todos queremos, ¿no?  Sí, pero desafortunadamente con una dieta alta en proteínas y baja en carbohidratos el proceso de convertir la grasa en energía entra en cortocircuito y como resultado nuestras células comienzan a fabricar estos productos bioquímicos anormales llamados cuerpo cetónicos. Y para no alargarles mas el cuento, como al cuerpo estas sustancias no le aportan nada, busca inmediatamente liberarse de ellas aumentando el volumen de orina, por lo tanto el número que vemos que disminuye en la balanza no es mas que el líquido que se pierde en este proceso. Adicional en nuestras células adiposas ocurren cambios que hacen que estas aumenten hasta 10 veces su capacidad secuestradora de la grasa y es por esto que cuando abandonas esa dieta restrictiva de carbohidratos, comienzas a subir de manera acelerada.

Es importante que sepamos que existe una gran diferencia entre perder peso y perder grasa; estar “gordito” no es simplemente un tema de estar pasado de peso, es la acumulación de un exceso de grasa corporal que se ha ido generando a lo largo de los años. Sea cual sea la razón o motivo para que esto se diera, no podemos pretender en bajar en una semana lo que hemos venido haciendo por años, debemos saber que somos mas que una apariencia física, nuestro peso está distribuido en contenido de agua, grasa, músculos, tendones, huesos, etc., y es precisamente por esto que si deseamos lograr un peso saludable o lucir una mejor figura, la vía correcta siempre va a ser que consultemos con un especialista que nos enseñe hábitos de alimentación que no solo sean sostenibles en el tiempo, sino que nos permitan bajar en peso de grasa y no en el resto de componentes que les mencioné anteriormente, porque es esto lo que precisamente sucede cuando hacemos dietas extremas, inducimos a nuestro cuerpo a desgastar masa muscular, perder líquidos y por supuesto a trabajar a media marcha, predisponiéndolo no solo a engordarse con mayor rapidez una vez retomamos nuestros viejos hábitos, sino también a enfermarse.

“La solución está en aprender hábitos saludables que nos permitan lograr resultados perdurables en el tiempo”

Esto se logra con aprendizaje, mi recomendación es que siempre antes de iniciar un programa para pérdida de peso, se planteen una meta que sea objetiva sin que ella deteriore la salud física ni tampoco emocional, para esto sugiero que consulten con un experto que los guíe y que los acompañe de manera humanizada y amorosa en este camino.

*Estado de acidosis caracterizado por la elevada concentración de cetona en los tejidos o líquidos orgánicos.

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