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Formar para garantizar el desarrollo en la región Caribe de Colombia

Desde 2008, el Observatorio de Educación del Caribe Colombiano (OECC) de la Universidad del Norte, ha venido avanzando en la generación de conocimiento que contribuya al debate generalizado de la educación, desde sus diferentes dimensiones y niveles, el cual ha sido reconocido en 2013 con la Mención de Honor al Mérito Investigativo y Educativo por parte de la Red Iberoamericana de Pedagogía (REDIPE).

El trabajo realizado desde el OECC, parte de la concepción existente desde la Constitución colombiana, en la que se concibe a la educación como un derecho fundamental y un servicio público que tiene una función social. Desde esta perspectiva, la educación es reconocida como garante de la equidad, justicia e inclusión. Esta concepción se encamina hacia la formación de ciudadanos en ejercicio del pleno desarrollo de la personalidad, respetuoso de los derechos, deberes y la diversidad cultural, que vivan en paz y armonía con sus semejantes y la naturaleza y con capacidad para acceder al conocimiento científico, técnico, cultural y artístico y competente en su desempeño personal, social y laboral. 

Solo a partir de un “Saber Hacer”, desde el fortalecimiento de las competencias básicas, ciudadanas y laborales, el sistema educativo logra ofrecer al país estudiantes con la dotación necesaria para dar respuesta a las necesidades de desarrollo personal y colectivo. Según datos del ICFES, un 37% de escuelas del Departamento del Atlántico, se clasifican en los niveles inferiores de la prueba Saber 11. Ello, enmarcado en un contexto caracterizado por la no existencia de mediciones periódicas de habilidades no cognitivas o socioemocionales dentro de todos los niveles del sector educativo nacional. Ambas situaciones son preocupantes, toda vez que en investigacione en el área de la competitividad indican que los empresarios demandan personal con habilidades asociadas a los tres tipos de competencias promovidas por el Ministerio de Educación Nacional (MEN).

De acuerdo con los resultados obtenidos en uno de los estudios realizados desde el OECC de la Universidad del Norte, todos los grupos de habilidades (Cognitivas, No cognitivas y Específicas de la Ocupación) son altamente valorados por las empresas del Atlántico. Por otra parte, las empresas del departamento manifestaron tener dificultad para encontrar habilidades de pensamiento crítico (55%), matemáticas (21%) y responsabilidad y Compromiso (20%) entre los aspirantes a las vacantes en ocupaciones asociadas de forma directa con su línea de producción. Lo aquí expuesto se replica a nivel de la región Caribe, de acuerdo con los datos recabados por el Observatorio Laboral del MEN.

El escenario planteado en el párrafo anterior, se corroboran en los resultados de las pruebas de lenguaje y matemáticas de los estudiantes participantes en el estudio realizado por el OECC de la Universidad del Norte. Solo un 30% de estos es capaz de establecer relación entre la información obtenida de los textos y el contexto exterior, además de identificar la finalidad de las frases; mientras que, cerca de la mitad de los estudiantes (49%) no fueron capaces de identificar la información integral expuesta del texto e inferir  la intención, la postura y  el juicio del autor.  Asimismo un 92,1% de la población en estudio no alcanzó los niveles deseables en la resolución de problemas matemáticos sencillos, el razonamiento y la modelación.

Los resultados del estudio tomado como referente de este trabajo, presenta un escenario marcado por un déficit en el nivel de adquisición durante el proceso de formación, de unas habilidades valiosas para la inserción exitosa al mercado laboral de los jóvenes que recién egresan de los diferentes niveles del sistema educativo, siendo la media vocacional un nivel de especial interés ya que en el convergen o pueden converger la formación para el trabajo, el emprendimiento y/o la educación superior. En este sentido el fortalecimiento de los procesos de aprendizaje, la articulación entre la media con niveles educativos y la  superiores emergen como las opciones más atractivas  para la  mejorara de la calidad del capital humano en el departamento del Atlántico y de la región Caribe. Un escenario que se replica también a nivel de la región Caribe, en el que apenas el 44% de los jóvenes ingresan a la formación superior y el 50% deserta antes del 4to semestre; bajo un escenario educativo superior que ha adolecido de fortalezas a nivel de formación técnica profesional y tecnológica, en los últimos 10 años por ejemplo (7% y 9% es la media de graduados en cada nivel mencionado anteriormente a nivel de toda la región Caribe).

Resulta clave aumentar la cobertura y calidad en la educación superior; así como el diseño de estrategias de fomento a la demanda y permanencia en este nivel educativo, con el fin de aumentar el número de estudiantes que ingresan a la educación superior, una vez culminan su ciclo de formación básica. Esto, sin olvidar el requerido proceso de diseño de Modelos de Orientación Vocacional, que apoye a los estudiantes a conocer y fortalecer sus habilidades desde las fases previas de educación formal dispuestas a nivel nacional, que contribuyan a la generación de procesos transversales de articulación y orientación sustentados en: 1) La  promoción de mayores y mejores oportunidades de formación académica y profesional; 2) El mejoramiento continuo de las competencias básicas, laborales, ciudadanas y empresariales de los estudiantes; y 3) el desarrollo de una adecuada capacidad de toma de decisiones de parte de los estudiantes respecto a sus futuro académico y profesional.

 
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