Una mirada a la educación en el Departamento de La Guajira

Mejorar la calidad de la educación es, sin lugar a dudas, un factor decisivo para el desarrollo social a nivel nacional y local, así lo certifica la importancia dada al tema de la educación como motor del desarrollo 

social en los planes de gobierno nacionales y territoriales. Ser capaces de alcanzar mayores niveles de calidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje de los niños y niñas, con una mayor eficiencia del sistema educativo, de forma tal que se alcancen mejores resultados a partir de un uso más racional de los recursos, se convierte en el requisito fundamental para lograr las metas de desarrollo que el país, la región y el departamento se han trazado. Bajo esta premisa,  es importante garantizar el acceso de todos los niños(as) y jóvenes a la educación primaria y secundaria, además de  promover  una educación con calidad, orientando los procesos de enseñanza–aprendizaje con principios de equidad, ciudadanía y multiculturalidad, de tal forma que se generen aprendizajes en y para toda la vida.

En Colombia, los resultados obtenidos a nivel internacional en las pruebas PISA son evidencia de los grandes problemas que, en materia educativa, enfrentan las regiones de este país, los cuales son consecuencia directa de la poca eficacia de la políticas educativas y la dificultad para:  operacionalizar la descentralización de la administración pública. Situación que ha generado un marcado rezago en materia de calidad en educación en las regiones más apartadas de los centros de las principales zonas urbanas del país. Esto, sin olvidar de los altos niveles de pobreza y desigualdad social existentes en Colombia, muy a pesar de los esfuerzos estatales y locales, realizados en las últimas décadas, como el eje de la transformación productiva con equidad para las regiones. (CEPAL, 1991).

El departamento de La Guajira, a pesar de su potencialidad económica y riqueza cultural, padece de un entorno socioeconómico adverso, caracterizado por: un alto porcentaje población con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), sólo superado por el Departamento de Chocó y el de Vichada; así como la brecha educativa aún existente, de acuerdo al grupo étnico al que su población pertenece (solo el 7,7% de los profesionales de ese Departamento son indígenas).

Tal como es manifestado por Roca (2007), existe una estrecha relación entre el capital humano guajiro y la etnicidad, en el que la pobreza existente La Guajira ésta correlacionada con los bajos niveles de cobertura en educación y estos, a su vez, con el alto porcentaje de población indígena allí existente, la cual durante muchos años ha sido excluida sistemáticamente de la participación en la vida del departamento y la nación.

En lo que respecta a la Educación Inicial, se destaca el impacto positivo de las iniciativas dirigidas a garantizar el acceso y permanencia de los estudiantes en el preescolar en el Departamento de La Guajira. Los avances en los servicios de alimentación, transporte y gratuidad en la matrícula tuvieron un impacto positivo sobre la matricula en transición entre 2011 y 2014, en este sentido se avanza en la prestación del servicio educativo en una etapa directamente asociada con el desempeño escolar posterior. Sin embargo, no deben descuidarse aspectos de eficiencia del sistema como la extraedad, se deben idear estrategias para superar esta problemática en la cuales se reconozcan y no se afecten las tradiciones culturales. En el que la comunidad o  wayuu, contempla en su cultura un ciclo de formación específico para los niños en esta edad de 0 a 3 años, llamado Jo’uiwa’aya, el cual debe articularse y complementarse con los procesos de educación inicial, enmarcados en las políticas de Atención Integral a la Primera Infancia.

Asimismo, a nivel de Educación Inicial, no deben descuidarse aspectos relacionados con la calidad de vida de los Infantes tales como: la salud, la nutrición y la disponibilidad de ambientes adecuados. En especial, cuando La Guajira, históricamente, ha ocupado ha ocupado los primeros puestos de indicadores negativos, relacionados con la mortalidad y la desnutrición.

En cuanto los indicadores del sistema educativo en los niveles de Básica y Media, los indicadores del Ministerio de Educación Nacional indican aumentos en las tasa de cobertura bruta y neta entre 2012 y 2014, en especial en Básica Primaria. Sin embargo, el aumento de la cobertura ha estado acompañado del crecimiento de la tasa de extraedad en todos los niveles educativos y en la totalidad de los municipios del Departamento de la Guajira.

Los resultados de aprendizaje de los estudiantes guajiros, derivados de las pruebas Saber, muestran que el puntaje promedio alcanzado por los estudiantes de La Guajira, en las áreas de lenguaje, matemática y ciencias naturales en grado 3°, 5º y 9º, se encuentra  por debajo del promedio nacional y es uno de los más bajos a nivel regional. Por otra parte, la clasificación de los planteles educativos de este Departamento, a partir de los resultados de la prueba Saber 11° de 2013, revelan que la mayoría de escuelas de este Departamento se encuentran clasificadas en las categorías de menor desempeño de la prueba, siendo el sector oficial quien aporta mayor número de planteles en los niveles de desempeño bajo e inferior.

Urge superar los obstáculos que han dificultado la eficacia de la política educativa en La Guajira, para lo cual se debe cambiar la concepción de construcción de la Política Publica en dicho Departamento, en el que se aborden, de forma estructural: la construcción de programas de seguridad alimentaria con enfoque diferencial; el mejoramiento de la cobertura y calidad de la etnoeducación; la generación de un ambiente propicio para el desarrollo científico y tecnológico regional; la promoción de la investigación pedagógica como una vía de solución de los problemas educativos entre otros aspectos.

El enfoque que debería tomar la política pública aplicada en La Guajira, no podrá ser viable ni sostenible, sino es permeada por el respeto a la cultura de todas las etnias que conviven en este Departamento. Hasta entonces, no solo la educación, sino todos los ámbitos de acción social en La Guajira, seguirá estando a la cabeza de los Departamentos que exigen los constantes llamados a incidir, en el fondo y no solo en la forma, de los problemas que adolecen sus habitantes, en especial de los niños(as) y jóvenes que hacen parte del Sistema Educativo Oficial.   

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