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Un diálogo con Adolfo Schlegel: la 'historia sin contar' de un creativo

El arquitecto fue el invitado de la primera edición del año de "Diálogos, historias sin contar", organizado por la Escuela de Negocios. Un espacio donde personajes destacados de la región comparten con el público las actividades que realizan, la forma cómo creen han marcado la historia de su industria y una mirada más íntima de sí mismos.

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El arquitecto Adolfo Schlegel durante el conversatorio.

Por: José Luis Rodríguez R.

12 abr 2023

Con el propósito de seguir inspirando a los estudiantes de nuestra universidad con anécdotas y testimonios de líderes de la costa Caribe que han marcado la pauta en su industria, el arquitecto Adolfo Schlegel participó de la primera edición del año de Diálogos, historias sin contar, organizado por la Decanatura de la Escuela de Negocios de la Universidad del Norte.

En conversación con María Clemencia Sierra, decana de la Escuela, Adolfo Schlegel se definió como una persona romántica, servicial, soñadora, optimista y, “definitivamente”, un arquitecto. Para él, la arquitectura es un concepto donde confluye todo lo humano, “el arte vivido por los seres humanos”. 

"Eso me ha hecho definitivamente un incluyente por naturaleza. Es decir, vivo la vida de todas las personas que van a vivir mis edificios, mis espacios, antes incluso de que el espacio exista. Y tengo que vivirlo de la forma más amable, comprensiva, sin excluir nada, para que al final un edificio o un espacio dé respuestas de confort y de unión social a las personas que le van a habitar", explicó el barranquillero en la terraza del edificio Álvaro Jaramillo Vengoechea (Bloque G), una de sus obras arquitectónicas que evidencian dicha premisa. 

Este moderno edificio, que homenajea el papel como fundador de Álvaro Jaramillo Vengoechea, consta de seis niveles construidos en un área de 8459 mts2, en donde funcionan salones de clases, salas para estudiantes y profesores, aulas magistrales, zonas de estudio, aulas digitales y de informática, además de oficinas administrativas. Una estructura desarrollada con el fin de propiciar un ambiente que cumpliera con las expectativas de diversificación académica.

Diálogos, historias sin contar es una iniciativa liderada por María Clemencia Sierra, decana de la Escuela de Negocios de Uninorte, en el que personajes destacados de la región comparten mensualmente con el público las diferentes actividades que realizan, la forma cómo creen han marcado la historia de la región y, sobre todo, una mirada más íntima de sí mismos.

 

“He ejercido la arquitectura prácticamente desde mi niñez. El no tener tantas cosas con que matar el tiempo o divertirme, el tener carencias, me hacía encontrar creación en lo que tenía como elemento cotidiano. Pedazos de madera, cubetas de hielo, jeringas vacías, rollo de máquinas de escribir. Hacía carros y trenes con eso. Esta manualidad me lleva a ser muy curioso y buscador de formas nuevas y de usos nuevos en las cosas que hago constantemente"

Adolfo Schlegel.

Ser empresario, ser creativo

Al empezar su profesión decidió montar una carpintería con control de calidad, buen uso de la madera y la parte técnica. Un negocio que hoy es una ebanistería de muebles manejada por sus hijas.

Esa faceta de empresario, explica, ha surgido con tiempo y con calma, a diferencia de la prisa con la que hoy mucha gente quiere las cosas. En los procesos creativos y de la vida de un creador, enfatizó, “hay que dar mucho tiempo para que algo se vaya madurando y una semilla vaya germinando para poder dar respuestas concretas”. 

“Un proyecto no nace por inspiración divina. Me cierro mis ojos y sueño todo un edificio; eso no ocurre. Ocurre un proceso intelectual a lo largo de un tiempo y así es la vida. En el comienzo nadie conocía de mis actitudes ni de hacia dónde iba. Simplemente me daban pequeños proyectos que me generaban una confiabilidad para nuevos proyectos. Los primeros eran de decoración básicamente, hacer de pronto un mueble de biblioteca, una puerta principal o una ventana. Y había que tener la certeza de que lo que estuviéramos haciendo funcionara y fuera de muy buena calidad”, argumentó.

Desde su experiencia, con la cantidad de información que llega y con la evolución tan rápida que hay en materiales, advirtió que hoy es más que necesario las especializaciones en diferentes ámbitos y formar equipos, pues “ya no podemos ser toderos como lo eran nuestros padres y abuelos” en una sociedad cada vez más moderna.

“Todas las profesiones son servicios, pues no existe una profesión que no sea entregar una ayuda a otro. Eso lo hacemos todos, ahí no hay prisa y exige empatía”, puntualizó.

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