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Transformación digital: la convergencia entre coronavirus, resiliencia y economía.

Estamos en tiempos de resiliencia. Si no somos resilientes, no vamos a superar esta eventualidad. Y no me refiero al reto de salud pública. Este se está trabajando con medidas preventivas y recomendaciones que la OMS y las autoridades públicas y privadas han venido haciendo y que como individuos pertenecientes a una sociedad estamos obligados a seguir. Este artículo compete al segundo reto y es el que se genera precisamente al seguir estas recomendaciones.

 

Ante esta situación, nos llegamos a interrogar: ¿estamos listos como sociedad para enfrentar un escenario en el que debamos evitar al máximo salir de nuestros hogares? ¿está preparado nuestra empresa para afrontar el hecho de que nuestros colaboradores y nuestros usuarios no deban asistir masivamente a nuestras instalaciones? ¿nosotros mismos como personas estamos en condiciones de llevar a cabo nuestras actividades remotamente?

 

Esto no es tan sencillo como no salir, quedarnos en nuestras casas y ya. Si no seguimos trabajando, ¿cómo sigue produciendo el mundo? No se trata que las actividades sigan normales como si nada pasara, pero tampoco se trata de suspender todas nuestras actividades y que el mundo se paralice. Las industrias, sobretodo las de servicios tipo comodities, deben seguir produciendo; los estudiantes deben seguir adelantando sus clases; las productoras de alimentos deben seguir generando; y así, muchos sectores de la economía deben (o pueden) mantenerse activos durante esta época de crisis.

 

Venimos hablando hace años de transformación digital. La diferencia ahora es que ya la premisa no es que “debemos transformarnos para ser competitivos” sino que “debimos transformarnos para ser resilientes”. Una empresa transformada digitalmente está enfrentándose a grandes retos ante la eventualidad que vivimos hoy, pero una empresa que no esté transformada simplemente no va a poder mantener sus actividades si la recomendación es de quedarnos en nuestras casas.

 

Algunas empresas tendrán que suspender sus servicios un tiempo para hacer ajustes a sus actividades. A otras simplemente les será extremadamente difícil adecuarse a este tipo de realidades.

 

Y esto no es solo responsabilidad de la empresa: no es solo haberse dotado de herramientas digitales para llevar a cabo los procesos de manera virtual. Nosotros como individuos también hemos tenido la obligación de abrirnos a una cultura digital que nos permita utilizar esas herramientas para desarrollar esos procesos. Si las empresas deciden enviar a sus colaboradores a trabajar remotamente, ¿tenemos las competencias para ser lo más eficiente posible en nuestros hogares? Planificar el día a día, seguir la rutina laboral, organizar rutinas y prioridades, tener un espacio físico cómodo y apropiado para concentrarnos, toma de descansos y marcación de horarios de finalización de jornada… Este es el momento de comprender la importancia y la eficacia del trabajo en casa y todo lo que este implica.

 

En cuanto a la información, ¿Hemos simplemente cambiado el gran número de archivadores llenos de archivos físicos a un gran número de carpetas y archivos digitales o contamos con herramientas de flujos de información automatizados e integrados que permitan desarrollar los procesos de manera virtual? ¿Estamos acostumbrados o culturizados para planificar y desarrollar nuestras actividades de esta manera?

 

En cuanto a la interacción con los demás ¿La interacción que debemos tener con nuestros compañeros, usuarios y proveedores solo puede ser física o estamos preparados para tener una interacción virtual? ¿Solo contamos con aplicaciones de chat y videoconferencia o contamos también con herramientas que nos permitan una interacción interactiva y colaborativa? ¿Estamos en condiciones de utilizar este tipo de herramientas y cambiar nuestros hábitos de manera inesperada sin afectar el buen desarrollo de nuestras actividades?

 

En cuanto a los procesos de producción industrial, ¿necesitamos a nuestros operarios 100% al lado de las máquinas para que ellas puedan funcionar o pueden mantener una tarea de supervisión que pueda realizarse de manera remota? ¿Contamos con sistemas predictivos que nos ayuden a la identificación de patrones y así no requerir total humana?

 

Si tu empresa o tú no han logrado un buen nivel de madurez de transformación digital, no es tarde, todavía es posible empezar a incrementarlo. Pero sin duda las entidades y las personas que hayan alcanzado ya un buen nivel de madurez serán las primeras en ser resilientes ante los grandes retos sociales y productivos que nos plantea el Covid 19.

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