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Disposición, preguntas y ejemplos: elementos de tres tutorías en escritura creativa

Por Sergio Álvarez Uribe

Mi trabajo en el Centro de Tutorías Exprésate del CREE en la Universidad del Norte consiste en ofrecer apoyo académico en la formación de los tutores siguiendo las directrices del Departamento de Español del Instituto de Idiomas. Ocasionalmente, ofrezco tutorías a estudiantes de diversas disciplinas.

Durante el primer semestre del 2015 coincidieron varios estudiantes solicitándome asesoría en textos de escritura creativa. Tres estudiantes tenían la tarea de desarrollar una historia corta de ficción en la forma de un guion cinematográfico. Mi formación en comunicación audiovisual y mi interés personal hicieron que mi disposición para las tutorías fuera la mejor. Estoy convencido de que el interés real que le puse al acompañamiento que ofrecí  a los tres estudiantes que decidieron buscar ayuda fue decisivo para el resultado positivo que creo haber logrado.

Las tutorías consistieron en conversaciones de una a dos horas, en tres o cuatro encuentros distintos, sobre el centro de la historia de cada uno de los guiones que los estudiantes querían desarrollar. Yo hacía preguntas para entender qué era realmente lo que los autores querían contar y ver de qué manera eso que querían contar se reflejaba en sus guiones.

En el Departamento de Español aplicamos la pedagogía de géneros para abordar la enseñanza de competencias comunicativas. Así, intentamos acercar a los estudiantes a un modelo de texto que se pueda replicar. Pero en el caso de los guiones cortos de ficción no encontré un modelo específico. De todos modos es posible definir unos rasgos que toda historia debe tener y que también les fueron solicitados a los estudiantes por sus respectivos profesores: unos personajes definidos que se encuentran con un conflicto o una situación conflictiva y finalmente una resolución. Es una visión muy simplista de una historia, pero los elementos señalados pueden servir para darle forma a la historia particular que se quiere contar.

Lo que en realidad funcionó fue preguntarles a los estudiantes sobre las motivaciones de determinadas acciones de los personajes de sus historias. Cuando los estudiantes intentaban dar una respuesta surgían los porqués de cada acción o su ausencia. A las preguntas les adicioné alguna referencia de una historia que tuviera una situación similar como un modelo, ya no de todo el texto sino de una parte del mismo. La tutoría se convirtió en una reflexión dialogada sobre las razones de la historia y la necesidad de aclararlas. Los estudiantes recibieron con entusiasmo nuevas tareas por hacer. Sentían que se estaban acercando a un mejor final de sus historias. Ya no hablaban de “este final no me gusta” sino de “voy a buscar una acción para el personaje X que sea consistente con el comienzo, y ese puede ser un mejor final”.

Identificar los problemas en el caso de la escritura creativa es casi resolverlos. Pensé entonces que uno de los usos más poderosos de un modelo de texto o de un ejemplo claro de un aspecto particular es que hace que quien lo lee y lo comprende sienta que es posible desarrollar el propio texto. Lo difícil es encontrar ese modelo. Pero con buena disposición y preguntas concretas, lo más seguro es que eventualmente se encuentren buenos ejemplos.

Respuestas creativas para el aprendizaje mutuo

Por Glennys Parra

Necesito producir un  texto argumentativo…, no sé si mi puntuación es la correcta…, debo elaborar un mapa conceptual…, tienes idea de cómo diseñar una presentación en power point…, podrías revisar errores ortográficos y gramaticales en mi texto…, me cuesta identificar el tipo de texto de esta lectura, ¿me colaboras?..., son el tipo de inquietudes que en el transcurrir académico de la Universidad del Norte suelen tener los estudiantes en el Centro de Tutorías Exprésate, espacio creado por el CREE, Centro de Recursos para el Éxito estudiantil, en el cual los tutores, como yo, ofrecemos asesorías gratis y personalizadas a estudiantes de todos los programas académicos, con el propósito de desarrollar, fortalecer y perfeccionar sus competencias comunicativas.

El Centro de Tutorías Exprésate es un espacio que ha generado en mí, como tutora, experiencias gratificante. Siempre trato que mis ideas y sugerencias hagan eco en la vida académica de los estudiantes.

Soy estudiante de Negocios Internacionales. En la clase de marketing siempre se insiste en que debemos satisfacer las necesidades de nuestros clientes; ahora bien, ser tutora del Centro de Tutorías Exprésate implica generar procesos que suponen desarrollar creativamente y de manera ágil opciones de respuesta que permitan satisfacer las necesidades de los estudiantes. Estaas opciones pretenden estimular en ellos la capacidad de producir y adaptar significados, interconectar conocimientos de manera asertiva y, sobre todo, descubrir su propio estilo de redacción.

Sin embargo,  esto de hacer coaching lecto-escritor no es una tarea sencilla; así como el médico, para saber si el paciente tiene lesión interna, debe realizar análisis exhaustivos previamente, nosotros, los tutores del Centro de Escritura, aunque mucho más rápido en comparación que un galeno, debemos conocer las falencias y fortalezas de los estudiantes y su contexto. Así, podemos determinar el problema que quieren resolver.

Recuerdo tanto aquella estudiante de contaduría de primer semestre que llegó la segunda semana de haber iniciado clases. Desesperada, solicitaba apoyo para una actividad de oralidad. Debía presentar un proyecto final de la materia Introducción a la economía, ante un comité de profesores eruditos en el tema y una clase magistral de casi 120 estudiantes. Ella insistía que no tenía las habilidades suficientes para tal reto, pero que de alguna manera yo podría ayudarle a superar sus miedos.  

Durante ese proceso de interacción con la estudiante surgieron respuestas creativas e ingeniosas. Creamos un plan de acción para trabajar a lo largo del semestre, similar a una parcelación de curso. El plan incluía una prueba diagnóstica, manejo de voz, entonación, postura corporal,  apoyos visuales, puesta en escena y cómo vestirse. Esto no sólo permitió satisfacer su necesidad, sino generar un beneficio mutuo de aprendizaje, que rescato y es muy valioso para mi formación como estudiante. Por consiguiente, insisto en que ser tutora del Centro de Tutorías Exprésate no sólo resuelve inquietudes a los estudiantes, sino que estimula niveles más profundos de pensamiento y sobre todo genera una profunda satisfacción por ayudar a los demás en nosotros: los tutores.

Una manera diferente de crecer como persona: Centro de Tutorías Exprésate

Por Juan Mendoza

La decisión de ingresar al Centro de Tutorías Exprésate no fue en un principio mía. Fue mi hermano quien me persuadió para hacerlo. Hoy se lo agradezco, porque tuve la oportunidad de desarrollarme como apoyo y guía para otros. Él fue tutor durante los dos últimos semestres de su carrera. Cada vez que yo podía iba a su cubículo para entender qué hacía durante sus tutorías. Para mí era entendible que él fuera tutor, pues, por ser estudiante de derecho tenía que dominar la lectura y la escritura con maestría. Pero luego me pregunté: ¿qué aporte le puedo hacer al Centro de Tutorías Exprésate como estudiante de ingeniería civil?

La respuesta no fue inmediata. Luego de recibir y atender a estudiantes de diferentes disciplinas, desde ingeniería mecánica hasta psicología, me di cuenta de que la universidad es un claro ejemplo de diversidad: de creencias, de pensamientos, de costumbres, de preferencias. En un solo lugar convergemos todos y así pienso yo que debería ser el Centro de Tutorías Exprésate. Un espacio aprovechado por todos los miembros de la universidad donde haya tutores de todos los programas académicos.

La experiencia que adquirí en cuatro meses ha sido más que suficiente para demostrarme a mí mismo que tengo capacidades para ayudar a otros y servir de apoyo, porque nosotros los tutores no somos más que eso, servidores de aquellos que nos requieren.

Finalmente, tengo una respuesta: el mayor aporte que le puedo hacer al Centro de Tutorías Exprésate es estudiar una carrera no muy común entre los tutores para ofrecer una perspectiva enriquecedora. Es mi deseo continuar creciendo en esta gran estrategia, ¡gracias, Centro de Tutorías Exprésate!

Ser tutor: una mano en el arado

Por Yanitza Marimón García.

La Real Academia Española define la palabra tutor como la "persona encargada de orientar a los alumnos de un curso o asignatura". Esta definición se queda corta si se tiene en cuenta todo lo que implica ser parte del Centro de Tutorías Exprésate.

Ser tutor no es solo preocuparse de que los estudiantes  tengan un buen desempeño y superen sus falencias. Ser tutor se trata de guiar, ayudar, enseñar y, sobre todo,  perseverar en el crecimiento de los estudiantes. Estos, de alguna u otra forma, nos brindan su agradecimiento por la meta alcanzada, lo que nos llena de emoción y nos hace parte de su éxito.

Cada una de las personas que se acerca al centro es bastante interesante y diferente, tanto así que es necesario descifrar la manera correcta de abordarlas. Un día bastante tranquilo llegó una joven muy tímida que con voz pequeña preguntó si estaba en el lugar correcto. Supe que iba a ser todo un reto lograr que pudiera presentarse ante un público y hablar como si lo hubiera hecho toda su vida. Sin embargo, poco a poco esa seguridad indispensable fue asomándose y dejándome ver que ella no estaba lejos de ser una gran expositora. El proceso fue bastante sencillo: —Hagamos el ejercicio de expresarnos de tal forma que cualquier persona que te escuche, aunque no tenga ni idea del tema que vas a tratar, pueda comprenderte y entender lo que quieres transmitirle —le dije—.

Ideas claras y concisas fueron la base fundamental para el desarrollo de la ponencia, pero las palabras de apoyo y confianza fueron las que en realidad lograron que ella saliera satisfecha y sonriente de la sesión.

 Es fuente de alegría estar seguro de que estas ayudando a alguien que lo necesita y saber que seguramente en un futuro te agradecerán, directa o indirectamente, por haber creído en que sí podían hacerlo.

Una buena formación en competencias comunicativas abre muchas puertas y está en nuestras manos ser capaces de aportar a que los estudiantes que buscan nuestro apoyo puedan lograr sus propósitos. Ser tutor es como cuidar una planta: requiere de mucha perseverancia, dedicación y entrega, y aunque la planta no crezca tan rápido como pensamos, si damos todo por ella podemos estar confiados en que algún día será el gran árbol que tanto quisimos. Por esto, el estar dispuestos a dar para que otro crezca nos hace más humanos, nos enseña y nos hace progresar.

Sobre la experiencia de ser tutora

Por Warlis Benítez

La experiencia de ser tutora en competencias comunicativas en el Centro de Tutorías Exprésate ha sido grata; puesto que brindar un apoyo para la redacción de textos, comprensión de lectura, expresión oral y la aplicación de normas APA se ha convertido en un trabajo de disfrute, que contribuye al crecimiento de los tutores y al de los estudiantes a la vez. Se puede afirmar que ser tutora es una experiencia de formación bidireccional e integral, puesto que favorece el crecimiento profesional, social e individual.

Ser tutora ayuda al proceso de formación estudiantil  porque  permite afianzar los conocimientos dados en clase y ponerlos en práctica de una forma más compleja. Tanto quien busca el apoyo como quien lo da trae un conocimiento de sus profesiones y lo afianza en la relación tutor-estudiante. Una sesión de tutoría resulta ser una experiencia de formación  constante e integral por los conocimientos que cada participante aporta.

 Asimismo,  dicha experiencia favorece el ámbito profesional debido a que para el tutor se consolida como una práctica laboral que se le agrega a su currículo. Y para el solicitante del apoyo representa una guía hacia la excelencia.

Ahora bien, las tutorías favorecen una dimensión social para el crecimiento de ambas partes (tutor-estudiante): se fortalecen habilidades de comunicación, se desarrolla un sentido empático mutuo y se evidencia el altruismo del tutor y el estudiante. Simultáneamente, se vivencia un crecimiento a nivel individual.

Se puede concluir que la experiencia de las tutorías permite a los tutores y a los estudiantes atendidos crecer en todas las dimensiones (profesional, social e individual). Es una experiencia de formación integral bidireccional.