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Ser tutor: una mano en el arado

Por Yanitza Marimón García.

La Real Academia Española define la palabra tutor como la "persona encargada de orientar a los alumnos de un curso o asignatura". Esta definición se queda corta si se tiene en cuenta todo lo que implica ser parte del Centro de Tutorías Exprésate.

Ser tutor no es solo preocuparse de que los estudiantes  tengan un buen desempeño y superen sus falencias. Ser tutor se trata de guiar, ayudar, enseñar y, sobre todo,  perseverar en el crecimiento de los estudiantes. Estos, de alguna u otra forma, nos brindan su agradecimiento por la meta alcanzada, lo que nos llena de emoción y nos hace parte de su éxito.

Cada una de las personas que se acerca al centro es bastante interesante y diferente, tanto así que es necesario descifrar la manera correcta de abordarlas. Un día bastante tranquilo llegó una joven muy tímida que con voz pequeña preguntó si estaba en el lugar correcto. Supe que iba a ser todo un reto lograr que pudiera presentarse ante un público y hablar como si lo hubiera hecho toda su vida. Sin embargo, poco a poco esa seguridad indispensable fue asomándose y dejándome ver que ella no estaba lejos de ser una gran expositora. El proceso fue bastante sencillo: —Hagamos el ejercicio de expresarnos de tal forma que cualquier persona que te escuche, aunque no tenga ni idea del tema que vas a tratar, pueda comprenderte y entender lo que quieres transmitirle —le dije—.

Ideas claras y concisas fueron la base fundamental para el desarrollo de la ponencia, pero las palabras de apoyo y confianza fueron las que en realidad lograron que ella saliera satisfecha y sonriente de la sesión.

 Es fuente de alegría estar seguro de que estas ayudando a alguien que lo necesita y saber que seguramente en un futuro te agradecerán, directa o indirectamente, por haber creído en que sí podían hacerlo.

Una buena formación en competencias comunicativas abre muchas puertas y está en nuestras manos ser capaces de aportar a que los estudiantes que buscan nuestro apoyo puedan lograr sus propósitos. Ser tutor es como cuidar una planta: requiere de mucha perseverancia, dedicación y entrega, y aunque la planta no crezca tan rápido como pensamos, si damos todo por ella podemos estar confiados en que algún día será el gran árbol que tanto quisimos. Por esto, el estar dispuestos a dar para que otro crezca nos hace más humanos, nos enseña y nos hace progresar.

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