"Becarios nos harán ser una mejor universidad", rector Adolfo Meisel
Publicado en: mar, 15 ene 2019 19:08:00 -0500
Grupo de becarios que ingresan este semestre a la universidad.

El pasado 6 de diciembre, el joven David de la Ossa Robles recibió la llamada en la que le comunicaban que había sido seleccionado como beneficiario de la beca Roble Amarillo para estudiar en la Universidad del Norte desde este semestre. Al principio no se lo creía y tuvo que insistirle a la persona que estaba del otro lado del teléfono que revisara si realmente era él a quien estaba llamando para darle esa noticia.

Efectivamente era él, un estudiante que durante todo su periodo académico en el colegio Personitas de Valledupar había tenido un desempeño sobresaliente, y que, además, era miembro activo de distintos grupos estudiantiles en áreas de investigación, oratoria y deportivos. Sus padres lloraron de la emoción al escuchar la noticia, porque es el premio que su hijo recibe por la constancia y la dedicación de tantos años.

Pero Daniel no cree que su caso sea tan extraordinario. Dice que cualquier estudiante puede lograr una beca sin renunciar a todo lo que significa esta etapa de la vida. “Yo soy una persona alegre, divertida, un joven igual que los demás que disfruta de sus amigos”, afirma, aunque sostiene que por encima de todo siempre estuvieron sus estudios.

Este martes, 15 de enero, la Universidad del Norte realizó la ceremonia de entrega de becas en la que Daniel fue uno de los 168 beneficiarios que desde este semestre ingresarán a estudiar sus carreras profesionales en la institución. Son los reconocimientos a jóvenes que siempre han destacado en sus estudios, pero para los que no era fácil acceder a una universidad.

De acuerdo con Adolfo Meisel, rector de Uninorte, en la búsqueda de la excelencia para una institución como la que dirige las becas juegan un papel importante para ser mejores. “Las becas son un instrumento para atraer a personas de mucho talento, de mucha capacidad. Estos becarios han demostrado excelencia académica, disciplina y muchas cualidades, y nos harán ser una mejor universidad”, dijo y recalcó que esta ceremonia es uno de los eventos más trascendentales del año para Uninorte.

Asimismo, el rector agradeció el apoyo por parte de las empresas y amigos que se vinculan con aportes económicos para financiar el programa de becas. Estas son: ISA, Transelca, Gecelca, Tebsa, Fundación Tecnoglass, Gases del Caribe, Allianz, Chapman y Asociados, Progreso Combarranquilla, Expreso Brasilia, Acesco, Fundación Peace and Hope, Fundación Semillas Alegría, Egresados, Colpatria, Familia Rodríguez Guarín, Grupo Folclórico Uninorte - Beca Jenny Pineda.

Jimena Toro, representante de la empresa ISA, cuya filial en la región es Transelca, señaló que para la empresa es importante aportar al desarrollo desde la educación, porque es el mejor camino para impactar en las comunidades. La beca que ofrece la empresa cubre el 100 % de la matrícula del pregrado e idiomas, así como manutención.

“ISA tiene una apuesta muy grande por la educación y en este momento la costa Atlántica hace parte de los planes de expansión de la infraestructura eléctrica. Decidimos que una forma asertiva de sumarse al desarrollo regional es a través de la formación con becas universitarias con nuestra actividad principal negocio”, dijo.

Al final, el rector Meisel los invitó a mantener el rendimiento académico que los ha caracterizado, porque harán que el ambiente de la universidad sea más competitivo, más exigente y entonces todos los demás deberán esforzarse más. “Esta universidad no solo busca formar personas que triunfen, sino que lo hagan de forma correcta, sin hacer trampa. Y que sean buenos profesionales, que para mí deben tener tres cosas fundamentales: buen conocimiento de su área de competencia, que sea un buen ciudadano y que sea buena persona”, señaló.

Reconocimiento al deporte


Grupo de beneficiarios de la beca Excelencia Deportiva.

 

Juan Pablo Zúñiga, uno de los 6 merecedores de la nueva beca de Excelencia Deportiva, no creció con un balón de fútbol en sus pies. A diferencia de sus compañeros de equipo, que desde los tres o cuatro años empezaron a entrenar, el futuro ingeniero industrial lo hizo hace siete años, cuando tenía 10. “Veía a mis compañeros ser buenos jugando fútbol. Siempre me decían que yo era muy malo y eso me motivó a serlo”, dice.

Poco a poco empezó a sentir el amor por el fútbol y luego de dos o tres años entrenando empezó a destacarse. Tanto así que ingresó al equipo Los Calamares de Cartagena, de donde es oriundo.

Hace tres años, cuando su hermana ingresó a Uninorte con una beca del programa Ser Pilo Paga, Juan Pablo se arriesgó y se mudó a la ciudad con ella a perseguir un futuro en el deporte. El joven dividía su tiempo entre sus estudios en el colegio Nuestra Señora de Nazaret y su rol de futbolista en el equipo de la fundación Forjando Futuro.

Si bien afirma que siempre ha sido complicado mantener las buenas notas y la disciplina con el deporte —sus entrenos eran de 10 a 12 de la noche y se levantaba a las 4 a.m. del día siguiente— se mantiene optimista al afirmar que la clave está en hacer sacrificios constantes. Mientras estudia para convertirse en ingeniero seguirá dedicado a su deporte.

“Estudiar esta carrera no es solamente un sueño mío, sino también de un tío a quien quiero con todo mi corazón y a quien considero mi segundo papá. Cuando él tenía mi edad siempre quiso estudiar ingeniería industrial, pero terminó graduándose fue de administración de empresas”, comenta.

Antes de aplicar a la beca de Excelencia Deportiva, Juan Pablo se postuló para la beca de Gases del Caribe sin llegar a ser seleccionado. Fue por la cuenta de Instagram de la Oficina de Financiamiento Estudiantil de la universidad que se enteró de que se había abierto una nueva beca para deportistas. “Apenas vi la información salté de la emoción y me inscribí enseguida. Cuando me enteré de que había sido seleccionado me quedé quieto. Estaba frío. No lo podía creer”, dice.

Su meta como estudiante de Uninorte es la de aprender algo nuevo diariamente, no solo de sus profesores, sino también de todas las personas que lo rodean. “Quiero aprovechar el tiempo al máximo. Hoy empieza, pero sé que en un abrir y cerrar de ojos se acaba”, puntualiza.

Por Jesús Anturi y Oriana Lewis