¿Y qué hacemos con las clases en zonas sin internet, ni computador?

Es fácil decir  “hagamos clases virtuales” en países en dónde las necesidades básicas están cubiertas, sin embargo, en países como Colombia, muchas regiones del país no cuentan ni con luz eléctrica permanente y muchos estudiantes no tienen computador en casa, ni internet.

Estar en crisis deja al descubierto cuáles han sido nuestras prioridades como país. Es complejo decir “lávense las manos” cuando el agua es escasa y se recoge en balde, o “vamos a hacer todo por internet” cuando en casa no  hay un solo computador y hay luz eléctrica sólo unas cuantas horas al día.

¿Qué podemos hacer para que los estudiantes que están en zonas remotas o que están en ciudad, pero no cuentan con internet,  ni computador, puedan seguir con sus clases? Aquí algunas ideas (lo del agua se lo dejo a lo expertos) .

Es clave el apoyo del Ministerio de Educación y MinTIC para iniciar un plan de contingencia que incluya a Señal Colombia, el canal ZOOM y a los canales regionales. Puede ser valioso que algunos profesores puedan tener clases en vivo televisadas. En muchas regiones la televisión sigue siendo clave. Esto también aplica para realizar alianzas rápidas con emisoras comunitarias y rurales. ¿Qué tal si hacemos podcast con las clases de profesores?  Luego los docentes de planta pueden organizar guías de estudio y actividades en papel.

Otro factor importante sería la vinculación de la telefonía móvil.  ¿Podrían las empresas de celular habilitar Ships pre-pago para que los padres puedan tener datos y los niños puedan recibir contenido vía wasap?  ¿Podrían los profesores hacerles vídeo llamada para tutorías? ¿cómo podrían habilitar líneas especiales para educación?  ¿Podría FB tener espacios y garantizar datos para que profesores puedan hacer grupos y clases en directo? ¿Podríamos tener contenidos qué no necesiten internet y hacerlos llegar a las casas de los estudiantes?

Es esencial también el trabajo colaborativo entre profesores. Mentores que ayuden a sus colegas a tener ideas para el diseño de clases remotas y compañeros de clases solidarios que puedan compartir computadores  cuando no los usan. También es fundamental que los puntos VIVE DIGITAL tengan buena velocidad y equipos disponibles y algunos colegios que cuentan con salas de informática puedan seguir abiertos, sin embargo este punto es sensible porque la idea es no salir de casa por  un tiempo prudente.

Se hace necesario que seamos creativos y solidarios y que el Gobierno pueda destinar recursos económicos en caliente para solventar el tema de la luz eléctrica en cabeceras municipales  y que entidades privadas como hoteles o restaurantes, por ejemplo, puedan liberar el WI- FI en algunos casos.  ¿Podrían algunas empresas de tecnología donar algunos computadores con acceso a internet en sus zonas de impacto?

¿Qué más podemos hacer? ¿Qué otras ideas se te ocurren para que los estudiantes de zonas apartadas y en situación de vulnerabilidad, puedan seguir conectados con su proceso de enseñanza – aprendizaje?

 

 

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MOOC si, MOOC no

Los cursos masivos, abiertos, en línea, MOOC, (por sus siglas en inglés) se proclamaron como una de las más grandes innovaciones en materia de educación virtual desde que iniciaron carrera en 2012. Sin duda, el gran reto de este tipo de propuestas es sostener las altas expectativas con las que llegan porque en temas de aprendizaje, los movimientos no son tan rápidos. 


Recientemente la Revista Science plantea algunas preguntas sobre si los MOOC efectivamente están logrando el objetivo de democratizar el conocimiento, especialmente porque los niveles de deserción son bastante altos y porque además, quienes toman este tipo de cursos son personas que ya cuentan con estudios profesionales.  Otro punto clave a revisar en este tipo de cursos es la tendencia  a replicar modelos de enseñanza – aprendizaje centrados en la transmisión de información, ya que se privilegia el ver videos y responder pruebas automatizadas. 


Si bien los MOOC puede que no hayan logrado su cometido inicial si son buenas herramientas que favorecen la innovación pedagógica con uso de tecnología. Los contenidos que se generan promueven el diseño de clases invertidas, la preocupación del aprendizaje basado en vídeos, y una búsqueda constante por explorar el diseño de aulas virtuales que promuevan el aprendizaje significativo.  Aún falta mucho por hacer. 


Que este tipo de cursos no puedan llegar de manera efectiva a la población que no tiene acceso a educación superior también obedece a variables de pobreza e inequidad. Conviene seguir explorando cómo a través de alianzas gubernamentales una educación virtual de calidad pueda aportar a reducir la brecha social. 


En Uninorte, a través del CEDU, contamos con tres cursos masivos en la plataforma Miriada X ( en español) y están en producción cinco cursos más. La experiencia ha sido un aprendizaje constante, y al menos, cerca de 10 mil estudiantes de distintos lugares del mundo, han tenido contacto con nuestros cursos, con nuestra experiencia de aprendizaje. 

Lo que nos lleva a pensar que si logramos enlazarlos a otras estrategias de posicionamiento podremos expandir más fronteras por fuera de lo regional. Para esto se necesita dejar atrás el miedo por lo virtual, pensar en términos de reinvención y diseñar un campus innovador, no sólo por el hecho de usar tecnología, sino por las motivaciones e intenciones que se demuestran en la transformación de cómo se enseña y se aprende. 


En Cátedra Europa 2019  tendremos un simposio muy interesante sobre la perspectiva de la educación virtual. En unión con el IESE reuniremos a un grupo de expertos internacionales en valiosas conversaciones sobre el tema. En próximas entregas les contaré cómo hacer parte de este evento.

 
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