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Información del Evento
Conversemos sobre salud mental y sociedad - Youtube (regresar)
Fecha: jueves, octubre 1, 2020 (04:30 PM - 06:00 PM)
Categorías: Padres de familia y psicorientadores, Ciencias de la salud, Humanidades y Ciencias sociales, Académicos, Investigación, Psicología, Comunicación social, Egresados, Estudiantes, Profesores, Funcionarios, Medicina, Pregrados, Salud, Vida Universitaria, net-event
Descripción:

Conversemos sobre salud mental y sociedad

Fecha: Jueves, 1º de octubre

Hora: 4:30 p.m.

Ingresar a la conferencia.

Panelistas:

  • Juan José Amar. Sociólogo y Psicólogo. Profesor Dpto. de Psicología
  • José Joaquín Andrade. Filósofo. Profesor Dpto. de Humanidades y Filosofía 
  • Pedro Gómez. Médico Psiquiatra. Profesor Dpto. de Medicina
  • Alberto De Castro. Psicólogo Clínico, enfoque existencialista. Decano División de Humanidades y Ciencias Sociales
  • Luis Felipe Zapata. Psicólogo, con especialidad en Neuropsicología. Director Dpto. de Psicología
  • Marjorie Rodríguez. Psicóloga Clínica, enfoque cognitivo
  • Profesora Dpto. de Psicología
  • María Eugenia Reátiga.Psicóloga Clínica, enfoque psicoanalítico
  • Profesora Dpto. de Psicología

Moderador:
Jair Vega
Comunicador Social y Sociólogo
Profesor Dpto. de Comunicación Social

Descripción: 

Una reflexión sobre la salud mental

Para comprender el sufrimiento  mental sin estigmas y prejuicios

Por María Eugenia Reátiga Hernández, psicóloga clínica

Reflexionar sobre la salud mental implica pensar sobre el ser humano concreto y actual y el que podría llegar  ser, e inevitablemente en  los tiempos actuales, porque todo lo que somos o pudiéramos ser está enmarcado por la historia y el contexto que nos determina. El ser humano ante todo es uno, en distintas e infinitas dimensiones y cualidades y está sujeto a los valores y presiones de su época.

 La OMS dice que…   La salud mental, dice la OMS, se relaciona con un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, trabajar de forma productiva y fructífera, y es capaz de contribuir a su comunidad. Enfatiza en que la salud es bienestar a nivel físico, mental y social y que esta debe ser positiva y real; mucho más que ausencia de enfermedad. Parece que desde la OMS desde hace tiempo se está pensando que por no caer en algunos de los cuadros con que se suele valorar el amplio espectro de trastornos mentales , si no llevamos una vida digna y de calidad no podemos hablar de salud mental.

La verdad es que todos tenemos heridas. La verdad es que todos guardamos al interior de nosotros mismos la posibilidad de reaccionar frente a la adversidad desde lo más insano, destructivo y alucinante, dependiendo del contexto.

Por otra parte, qué podría decirse entonces de esos grandes espíritus que, aunque tuvieron que lidiar con el trastorno mental grave, brillaron desde el punto de vista humano y asumieron su condición de padecer un trastorno, hicieron un importante aporte a la humanidad y continuaron creciendo? Quizá debamos, al menos, relativizar el paradigma y entender que lo que nos hace mejores como humanos no es la presencia o ausencia de trastornos en el sentido de los DSM, sino el acercarnos al ideal de conocernos y estar a la altura de nuestras circunstancias.

 A pesar de los inmensos avances a nivel material y científico en todos los ámbitos , pareciera que no somos más felices, que no estamos mejor. William Ospina ha escrito largo sobre las trampas del progreso. El mundo entero está sufriendo mucho. Los trastornos por depresión, por ejemplo, nos aplastan. En Colombia nuestros jóvenes además comenzaron a suicidarse!(DANE,2013)..No podía ser diferente, dados los tiempos actuales de competencia extrema, de productividad centrada en el resultado económico, de mentalidad efectista y de deshumanización que vivimos y de falta de oportunidades.

Byung Chul Han dice que en la sociedad  comtemporanea  nos estamos explotando a nosotros mismos, creyendo que nos estamos realizando. Vivimos cansados. Vivimos menos para no morir tanto(Freud).. morir es fracasar como trabajadores competitivos y productivos!!

 Hoy en día, se ha llegado a comprender que el trastorno mental   es un fenómeno complejo, en el que intervienen múltiples factores, tanto biológicos como sociales. El ser humano es uno, su biología está sujeta a factores y tensiones del contexto. Desde la Epigenética ha sido posible  constatar cómo el trauma afecta de manera clara y contundente  la expresividad de los genes, ocasionando anomalías manifiestas. Del mismo modo, la disposición biológica   determinarán el grado de vulnerabilidad a las presiones del contexto. En consecuencia, si asumimos la complejidad de lo humano, podemos sostener que los trastornos mentales no son una variante de una enfermedad orgánica. Son, en gran medida, la forma como se sobrevive a un contexto amenazante.  No obstante   la complejidad del fenómeno, se incurre en la naturalización o reduccionismo del mismo, considerándolo un asunto exclusivamente orgánico. Al naturalizarlo, se deja de mirar la historia y el contexto del trastorno. Y es que, si hay algo que nos construye es la historia vivida; el sentido que le demos a esta y la posibilidad de ser. En consonancia con el énfasis dado al contexto la ONU, en el mes de agosto del 2019 sostiene: no es medicación, sino mayor igualdad social y un contexto de apoyo, cuidado y seguridad es lo que se necesita, si queremos promover la salud.

Pero somos muy conservadores, preferimos segur pensando que los trastornos son algo que le pasa al “Otro”; no a los míos, ni a mí; que con la medicación todo se arreglará; que la sociedad, es justa y solidaria y que no tiene nada que ver con nuestra condición individual. Esta posición es fuente de estigma!  El estigma genera rechazo, distancia social y nos permite ubicarnos en el lado “deseable” y al que sufre el trastorno en el banquillo del “otro” despreciable. Por el estigma , solo el 37,5 % de las personas con trastornos buscan ayuda. El estigma dificulta la aceptación del problema en la familia y con ello   los apoyos requeridos en la dinámica familiar. Cuanto más tarde se ofrezca la atención, más sombrío será el pronóstico, mayor será el deterioro y el sufrimiento. Finalmente, el estigma y el rechazo representan una de las mayores dificultades que debe enfrentar el que padece un trastorno ¿Por qué se hace tan difícil reconocer que tenemos dificultades emocionales? ¿Por qué la resistencia y la dificultad en pedir ayuda? Por qué tanto miedo? La respuesta es muy compleja y exige ser abordada desde muchos y distintos  vértices, por lo que   preguntarnos y reflexionar sobre la sociedad y los tiempos que vivimos, sus lógicas y dinámicas se hace imperativo.

De momento, lo invitamos a ser uno de esos que consideran que “todos tenemos heridas y  todos guardamos al interior de nosotros mismos  la posibilidad de reaccionar frente a la adversidad desde lo más insano, destructivo y alucinante”, por lo que la necesidad de un mundo más sano,  justo, solidario y  ama-ble, donde predomine la compasión madura  se hace imperativo.

 

Costo de admisión: Gratis