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“No puede educar quien atenta contra los derechos humanos y justifica la discriminación o la desigualdad por diversidad de género”

La pluralidad es inherente a la complejidad existencial de lo diverso en la humanidad. Ello proyecta la necesidad de comprender al ser humano desde sus matices y sus aristas a fin de dignificar sus profundidades desde las entrañas antropológicas, sociológicas o pedagógicas. La educación debe ser inclusiva o no es educación; quizás sí pudiera acercarse a la instrucción, pero sin el desarrollo de la competencia del ser y del saber convivir; el propósito educativo-formativo, se desvirtúa; y hasta se contradice.

El día 1 de agosto de 2016 el Viceministerio de Educación dando cumplimiento de la sentencia del Tribunal Constitucional T-478 de 2015, envía una carta a las instituciones educativas donde se indica que se revisen los manuales de convivencia y sean respetuosos de la orientación sexual y diversidad de género” (MEN, 2016).

Por algunas de las respuestas y ciertos planteamientos vertidos en redes sociales  o en los medios de comunicación, pareciera que la cientificidad de la investigación, la a-confesionalidad de las administraciones educativas del Estado,  la justificada pertinencia de las recomendaciones de los organismos internacionales y nacionales de Derechos Humanos (ONU, 2012) o las sentencias de los tribunales de justicia, tuvieran que pedir permiso al conocimiento vulgar de lo mitológico o al adoctrinamiento religioso, político o comunicativo de directrices acríticas patriarcales y de poder sin cuestionamiento filosófico, científico (y hasta teológico, desde el mandato principal del amor al prójimo), para poder promover el desarrollo humano y la mejora comunitaria desde la diversidad humana que constituye el aprendizaje de lo individual en relación con lo social.

“Las orientaciones lesbianas, gays y bisexuales no son trastornos” (APA, 2012:3). Aunque a estas alturas de la evolución humana pareciera que se da por sentado, volveremos a aclarar que existe suficiente evidencia  científica a nivel mundial para aceptar la orientación del mismo sexo como una variante normal de la sexualidad humana (OMS, 1992), y ésta “no implica una disfunción psicológica objetiva o deterioro del juicio, la estabilidad o la capacidad profesional” (WPA, 2016). Desde esta premisa es indebido promover o generar procesos de moldeamiento o cambio de la opción humana no heterosexual hacia el binarismo de la única opción posible de la hetenormatividad excluyente: radicalismo antinatural y anticultural. (Rao y Jacob, 2012)

Una vez aclarado lo evidente, existe una circunstancia indiscutiblemente más grave a nivel pedagógico, y es el fomento del rechazo a las personas LGTBI o el bloqueo permanente a las posibilidades de las interacciones comunicativas y socioculturales de los principios y enfoques educativos que buscan remover las desigualdades a fin de poder formar al ser humano capaz socialmente de convivir y aprender desde y con la otredad diversa. Eso es lo único “anormal” de este asunto: favorecer estrechamente los riesgos y problemas con estas personas que tienen experiencias de prejuicio y discriminación en sus entornos (en gran parte escolares) hasta llegar a aislarse, deprimirse,- o en algunos casos si no se previene o se acompaña debidamente-, suicidarse (APA, 2012)

Es una obligación ética y pedagógica, educar para la igualdad de género, desde las familias o las amistades, pero principalmente desde las funciones sociales, académicas y profesionales de las instituciones educativas, a fin de atenuar los impactos negativos de la convivencia y favorecer mecanismos de reducción de prejuicios a partir de las relaciones coeducativas que construyan ciudadanía y no toleren o fomenten la violencia o la indiferencia (APA, 2012; Jiménez y Del Pozo, 2013). Este principio de igualdad de género, no entra en contradicción con la autonomía de los centros, porque no puede existir ningún establecimiento educativo en Colombia que vulnere los derechos humanos o no los promueva. En este sentido, existen propuestas educativas muy interesantes para instituciones religiosas o privadas avaladas por la UNESCO (UNESCO, 2010).

 

Referencias:

APA. Asociación de Psicología Americana (2012). Para una mejor comprensión de la orientación sexual y la homosexualidad. Washington: APA

Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos del Alto Comisionado (2012). Nacen libres e iguales: la orientación sexual y la identidad de género en las Normas Internacionales de Derechos Humanos. Nueva York y Ginebra: Oficina de los Derechos Humanos Alto Comisionado de las Naciones Unidas; 2 Disponible en: http://www.ohchr.org/Documents/.....EqualLowRes.pdf . [Último acceso el 2013 Dic 31]

Organización Mundial de la Salud (OMS) (1992). Clasificación Internacional de Enfermedades 10: Clasificación de conducta y trastornos mentales. Ginebra: OMS

MEN (2016).Carta a rectores de establecimientos educativos oficiales y privados. Disponible en: http://www.mineducacion.gov.co/1759/articles-357757_archivo_pdf.pdf

Rao TSS, Jacob KS (2012). La homosexualidad y la India. Indian Journal of Psychiatry, 54: 1-3.

Jiménez, M y Del Pozo, F. (Coord.), (2013). Propuestas didácticas de Educación para la Igualdad. Granada: Editorial Natívola.

UNESCO (2010). Unidades didácticas para el tratamiento de la diversidad afectivo-sexual en el área de religión católica Disponible en: http://hivhealthclearinghouse.unesco.org/library/documents/unidades-didacticas-para-el-tratamiento-de-la-diversidad-afectivo-sexual-en-el

WPA. World Psychiatry Association (2016) Position Statement on Gender Identity and Same-Sex Orientation, Attraction, and Behaviours. Disponible en: http://www.wpanet.org/detail.php?section_id=7&content_id=1807

 

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