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La Guajira

Por: Fanny Ravel y Aurore Darmandieu

Estudiantes Internacionales

Francia

 

Pendant la semaine de vacances universitaire, nous avons choisi d’aller passer quelques jours à la Guajira. C’est une région colombienne qui nous a attiré pour sa diversité de paysages (désert, plages, dunes de sable, etc), pour sa population indigène et pour son esprit traditionnel qui nous offrait l’opportunité de nous plonger dans la culture colombienne.

Nous sommes partis de Barranquilla avec l’agence de transport Brasilia à 2 heures du matin. Nous sommes arrivées à 7h30 à Riohacha où nous avions pris contact avec une agence de voyage. A 8h, nous partions pour le désert avec une famille de Bogota très agréable.

La matinée, nous sommes allées à Manaure, Uribia et avons visité une saline.

Figure 1: La Saline

 

Nous avons ensuite traversé le désert pour le Cabo de la Vela.

Figure 2: Le Cabo de la Vela

 

Nous avons déjeuné …

Figure 3: Le déjeuner

 

… et nous sommes ensuite reposer dans des chinchorro avant de reprendre les visites.

Figure 4: Chinchorro

 

A 15 heures, nous sommes parties à la découverte du paradisiaque désert.

Nous avons passé tout notre séjour au Cabo de la Vela pour les différents repas et pour dormir. Chaque journée a été remplie par les visites.

Nous sommes allées :

  • Au phare
Figure 5: La vue du phare      Figure 6: Le phare

 

  • A la Playa de Ojo

 

  • Au Pilon de Azucar

 

  • Cabo playa

 

  • Arco ilis

 

  • La Virgen de Fatima

 

Cette expérience nous a non seulement enchantées pour la beauté des lieux que nous avons traversés, mais aussi pour l’expérience humaine. Les Colombiens locaux que nous avons côtoyés étaient ravis de nous faire découvrir la Guajira et de converser avec nous sur des sujets divers et variés. Nous avons également voyagé avec d’autres familles, notamment originaires de Bogota, dont l’enthousiasme, la chaleur, et la gentillesse nous ont particulièrement touchées. Nous sommes donc revenues à Barranquilla bien reposées, ravies de ces trois jours et des rencontres que nous avons faites. 

¡Ave María, pues!

Por: Riti Patel

Estudiante Internacional

Estados Unidos

 

Durante las vacaciones fui a Medellín con unos amigos de la U. Era una experiencia full chevre! Quedamos en un apartamento en un barrio se llama Laureles que es 20 minutos de pie del estadio donde juega el equipo de Medellín, Nacional. El primero día fuimos el Hueco, un lugar en el centro de la cuidad para ver el centro. Había mucha gente y actividades que podría hacer.

 

El Segundo día fuimos a muchos lugares. Caminamos al Cerro Nutibarra, uno de los puntos mas altos en la cuidad, donde se podía ver toda la cuidad. Absolutamente lindo. Nos detuvimos a una iglesia en camino el estación de tren. Después fuimos a la Plaza Botero para ver esculturas de Fernando Botero, un artista de Medellín. En el Plaza es el Museo Antioquia que contiene mas pinturas de Botero y también arte moderno. Tuve la oportunidad de aprender sobre la cultura de Colombia y sus regiones diferentes a través de las diferentes artistas de todo el país de sus diferentes formas de arte.

 

Siempre necesito un día a mi. Así pues un día fui sola a mirar un partido de algunos amigos que estaban en Medellín para jugar en un torneo de ultímate. En la U, juego ultímate con ellos, me invitaron uno de sus partidos cerca de me quede en Medellín. Era divertido verlos jugar y después miramos el partido de Colombia fuera del estadio. Fuel indo ver fuera de ultímate y solo para parar el rato con los colombianos porque estaba con extranjeros todo el tiempo.

 

Los otros días fuimos la piedra de peñol, otras Iglesias, un templo para hindus en Medellín, y muchas restaurantes. En realidad, Medellín es un cuidad llena con cultura y tiene un personalidad muy distinto. Lo único que no me gusto era que me falta todo el tiempo mi casa porque Medellín me recordó de Chicago. En la ciudad de Barranquilla, con todo el calor humano, nunca me siento la ausencia de mis amigos, mi familia, mi casa o amor ni voy a volver a sentir nostalgia. Por eso, me alegre que he tenido la oportunidad de visitar Medellín pero que estoy de vuelta en Barranquilla.

 

Cartagena de Indias

Por: Heber Gomez

Estudiante Internacional

México

 

Hablar de experiencias de vida es hablar de mi experiencia en Colombia, toda una odisea llena de emociones, de momentos y color. Tuve la oportunidad de conocer Cartagena de Indias y debo decir que he quedado enamorado de tal bella ciudad, toda una fantasía hecha realidad.

Desde que llegue me encanto, primero que nada su clima, ni hacía calor ni frio, estaba perfecto para poder caminar por sus calles, conocer y seguir caminando sin sufrir por dichas temperaturas. Desde un inicio pude apreciar lo bastante colorida que lucía toda la vista, pero no fue hasta que estuve en la Ciudad Amurallada donde mi amor por esta Cartagena se concretó, la arquitectura que pude encontrar era hermosa y perfecta, mucha gente feliz, mucha música, comida y una perfecta luna que podía iluminar perfectamente cada rincón del lugar.

Como es algo amplia la Ciudad Amurallada decidimos recorrerla por medio de bicicletas lo que lo hizo más entretenido, posteriormente estuve visitando algunas de sus discotecas las cuales fueron muy chévere. En otros días visite alguna de las islas cercanas a Cartagena como Barú, la cual me encanto por tan bellos tonos que manejaba en su agua, era estar en el paraíso, ese paraíso del cual nunca te quieres ir. En pocas palabras puedo decir que Cartagena es de esas experiencias de las cuales se quedan en tu mente y las recuerdas con el corazón.

Mompós, más que un pueblo colonial

Por: Andrea Guadalupe Gutiérrez Vargas

Estudiante Internacional

México

 

La experiencia de viajar a través de Barranquilla y sus alrededores es un mar de emociones que no se puede relatar en ningún texto ni mostrar en ninguna foto. Son experiencias y momentos que guardas en tu memoria y que esperas nunca se olviden, al menos, así me pasa este semestre a mi. Este fin de semana me dispuse a conocer un pueblo llamado Mompós perteneciente al departamento de Bolívar. Una aventura llegar a ese, mi destino. Tomar un bus de aquí a Magangué, una chalupa a Bodega y finalmente un taxi colectivo a Mompós.

Desde el momento que entras al pueblo respiras y percibes un aire diferente, un lugar donde se mantienen las casas e iglesias coloniales, sus calles limpias y sin contaminación de un bus, su gente alegre y amable, y las estatuas conmemorativas que guardan historia de un gran pueblo.

Caminar por las calles principales de Mompós me permitió ver su historia, a pocos pasos puedes observar todo. Conocí las siete iglesias de Mompós, cada una de ellas con algo peculiar, con algo colonial, con algo histórico, con algo bello. El cementerio del pueblo guarda las almas de aquellas personas que alguna vez habitaron el pueblo, a diferencia de muchos panteones, este tiene un respiro de tranquilidad, las tumbas están unas a lado de otras, como si todos los que yacen ahí fueran familiares.

Hay restaurantes de comida corriente a la orilla del río, la mejor comida del caribe que he comido, pollo, pescado, puerco, res, puedes disfrutar un deliciosa mojarra asada rellena de verduras a la orilla del brazo del Río Magdalena. Los turistas pueden comprar bolsas típicas de Colombia en diferentes tiendas del centro, así como un delicioso vino de corozo, que si vas a Mompós no puedes dejar de comprar y como habitante y turista no puedes dejar de comer queso de capa, solo y relleno de bocadillo, junto con un tinto, simplemente algo tan típico y natural que nos ofrecen los vendedores ambulantes.

 

“Si a Caracas debo la vida, a Mompós debo  la gloria”

Simón Bolívar

COLOMBIA, BARRANQUILLA, UNIVERSIDAD

Por: Vladimir Stremiz

Estudiante Internacional

Argentina

 

          Viajar  implica dar un salto impredecible, es movernos físicamente pero también de experiencias. Llegar a otro país no sólo involucra el hecho de estar en otro lugar que no es el nuestro, sino que también significa ponernos en contacto con maneras de ver y sentir el mundo diametralmente distintas. Los latinoamericanos somos y nos pensamos como una unidad pero, a la vez, cada país posee características propias que nos diferencian y que nos vuelven interesantes.

          Colombia, en general, se destaca y se diferencia de otros países por la marcada calidez, amabilidad y buena predisposición de sus habitantes y por la variedad y diversidad de sabores, olores y experiencias que se le ofrecen al viajero que recién llega. Barranquilla, en particular, es una ciudad verdaderamente hermosa, pintoresca, organizada y me recibió de la mejor manera posible. Todos aquellos quienes hemos viajado alguna vez sabemos lo desorbitados y perdidos que nos sentimos apenas llegamos a un lugar nuevo, pero la verdad es que desde el primer día comencé a sentirme integrado y eso sólo es posible cuando las personas tienen la disposición, el humor y la convicción de hacer sentir al extranjero como parte de una misma cultura.

          En la Facultad también me encontré no sólo con una Universidad muy sólida en cuanto a lo que instalaciones se refiere sino también en cuanto al nivel académico de los docentes, la intensidad de las clases, la apertura al diálogo, al debate, al encuentro con la palabra del otro. Estoy, también, más que satisfecho con el grupo humano con el que comparto mi paso por la Facultad, tanto los extranjeros como los “locales” son muy divertidos y siempre están dispuestos a planificar y realizar actividades de lo más variadas.

          Como asignatura pendiente me queda viajar y conocer mucho más. Llegué hace no más de veinte días y, hasta ahora, tuve la dicha de conocer los paisajes de Taganga y Tayrona que son verdaderamente increíbles y de ensueño: el color del agua, la textura de la arena, el clima…

 

         Agradezco enormemente la oportunidad que me han dado, como estudiante de Ciencias Políticas, de poder estudiar un semestre en un país tan intrigante, bello y diverso como éste. Esta experiencia  como estudiante de intercambio es, seguramente, una de esas que se quedan grabadas para siempre en el anecdotario de nuestras vidas y que sirven para crecer personal e intelectualmente y para conocer y contemplar otras maneras de ver el mundo.