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No fue un tornado, pero casi

 

Lo ocurrido hacia las dos de la tarde de ayer miércoles en la zona nor-oriental de Barranquilla, no es raro en nuestro departamento del Atlántico. A veces, las altas temperaturas de la zona provocan un ascenso del aire cálido que al chocar con aire húmedo y frío se producen estas inestabilidades atmosféricas. En el caso de ayer, las altas temperaturas (que se registran normalmente entre las 11 am y las 2 pm) y el tránsito de nubes de tormenta producto de la inestabilidad atmosférica producidas por una onda tropical por el Caribe ocasionaron el fenómeno. Otros elementos como la variabilidad de los vientos en la baja y media atmósfera con efecto llamado cizalladura o efecto cortante, son importantes.

¿Fue un tornado?

En esta zona tropical donde vivimos no se producen los supertornados de las películas de Hollywood; estas hacen alusión a los tornados que se forman en una extensa zona de los EE.UU (corredor de los tornados) que incluyen varios estados como Texas, Oklahoma, Nebraska, entre otros. Allí se forman unas nubes de tormenta gigantes llamadas supercélulas, producto de choque entre el aire frio polar y el aire cálido del Golfo de México.

Aunque no tenemos supertornados, si hemos tenido algunos de menor intensidad (los tornados se miden por una escala similar a la de los huracanes y se llama E-Fujita y van desde los F0 hasta los F5, estos últimos pueden alcanzar vientos de 500 km/h). El ocurrido el 15 de septiembre del 2006 (ver Fig. 1) en Barranquilla creemos que fue un F2 y algunos similares han ocurrido hacia el área del municipio de Soledad e incluso Sabanalarga (Este trabajo completo lo publicamos en: Ortiz J.C. and Rosales M 2012  Severe Tornadoes on the Caribbean Coast of Colombia Since 2001 and Their Relation to Local Climate Conditions. Natural Hazard Journal (2012) 64:1805-1821).

Fig. 1. Tornado en Barranquilla, septiembre 15 de 2006.(Fuente. Ortiz J.C. and Rosales M 2012  Severe Tornadoes on the Caribbean Coast of Colombia Since 2001 and Their Relation to Local Climate Conditions. Natural Hazard Journal (2012) 64:1805-1821 y El Heraldo)..

Lo visto en el cielo barranquillero ayer (Fig. 2, derecha)) fue el inicio de un tornado, teníamos altas temperaturas a las 2 pm (el del 2006 ocurrió a las 2:15 pm) y las nubes de tormenta aportaban el aire húmedo y frío (Fig. 2 izquierda), y el viento en la baja y media atmósfera pudieron favorecer la formación del fenómeno. Lo que es inusual es que no teníamos ninguno registrado en octubre, siempre se presentan entre mayo y septiembre.

Fig. 2. Vórtice que no tocó tierra en Barranquilla, octubre 5 de 2017. (Satelite GOES e imagen de Internet)

Como no se desarrolló el vórtice y tampoco tocó tierra, no se le puede denominar como un tornado. Pero pudo haber sido uno, tal vez similar al del 2006, de menor intensidad o peor. 

¿Qué tan probable es que un huracán como Irma impacte a Colombia?

 

Estos días me han hecho la pregunta anterior y quiero aprovechar la coyuntura para tratar este tema.

La extensión territorial colombiana, de acuerdo a la Comisión Colombiana de Océano (CCO), se divide en un 55.14% terrestre, 28.46% marino en el Mar Caribe y 16.40% marino en el océano Pacífico. Es decir, nuestro país es 44.86% mar territorial. Posee una línea de costa de 1.600 km en el Caribe y 1.589 km en el Pacifico. La costa Pacífica colombiana no sufre de impactos directos, ni indirectos de huracanes y su principal amenaza son los tsunamis, así que el mar territorial Caribe es la zona donde se desarrollarían estos fenómenos.

Fig. 1 Mar territorial colombiano (fuente: Comisión colombiana del océano-CCO).

El Caribe colombiano tiene más de 600.000 km2 de extensión e incluyen una serie de Islas y cayos que pueden observarse en la Fig.1, así que las zonas probables de impactos de huracanes se reducen a zonas costeras continentales de los Departamentos de Guajira, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba, Antioquia y Chocó y todas las Islas y cayos del territorio nacional.

Desde 1854 se tienen los registros del paso de tormentas y huracanes en océano Atlántico, y basados en ese registro dividimos al Caribe el cuatro zonas respecto a la frecuencia y potencial impacto de las tormentas, considerando importantes aquellos huracanes cuyo centro esté a menos de 150 km de la zona de interés (Wornon, 2004). Este trabajo salió publicado en  Ortiz J.C. (2012). Exposure of the Colombian Caribbean Coast, including San Andrés Island, to Tropical Storms and Hurricanes, 1900–2010. Nat Hazards (2012) 61:815-827 y se puede ver en la Fig. 2.

Fig. 2.  Zonas de mayor frecuencia de huracanes en el Caribe colombiano (fuente: modificado de Ortiz J.C. (2012). Exposure of the Colombian Caribbean Coast, including San Andrés Island, to Tropical Storms and Hurricanes, 1900–2010. Nat Hazards (2012) 61:815-827).

Las conclusiones más importantes las podemos resumir en lo siguiente:

  1. La zona más probable que un huracán importante impacte de manera directa en Colombia, son las Islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Al menos un huracán importante afecta el Archipiélago cada diez años y el más devastador fue el huracán Joan en 1988.
  2. En el continente, la mayoría de los huracanes vienen del este y se dirigen hacia el noroeste; así que la zona costera de la Guajira está en segundo lugar, donde Matthew causó la mayor afectación en 2016.
  3. En tercer lugar está las zonas costeras caribeñas que incluye Santa Marta, Barranquilla y Cartagena, donde la afectación ha sido más indirecta (lo que llamamos coletazos).
  4. Es muy poco probable que las costas de Sucre, Córdoba, Antioquia y Chocó se vean afectados.

El peligro para las principales ciudades de la zona central del Caribe (es decir Sta. Marta, Barranquilla y Cartagena) es que un huracán se forme en el Caribe y tenga una dirección contraria a lo habitual, es decir de oeste a este. Un escenario con esta característica sería muy significativo, ya que los vientos más fuertes, marejada y oleaje extremo impactarían la costa ‘de frente’. Resulta que si hubo uno en 1999 llamado Lenny, que para fortuna nuestra se mantuvo al norte de la línea de costa (Fig. 3).

Fig. 3.  Trayectoria huracán Lenny de oeste a este (fuente: Ortiz J.C. (2009). Application of a Parametric Wind Model and a Spectral Swell Model for the Study of Maximum Swell Generated by Hurricane Lenny on the Colombian Caribbean Coast in 1999. Boletín Científico, CIOH, No. 27:29-36).

La vez que, Barranquilla, Santa Marta y Cartagena, han estado ‘más cerca’ de un huracán fue en octubre de 1988 cuando el huracán Joan (o Juana) hacía tránsito por el Caribe colombiano y de hecho en ese momento era una tormenta tropical, ni siquiera era cat1 lo podemos observar en la Fig. 5. El Heraldo en su página principal el 21 de octubre de hace casi 29 años lo reseñaba (Fig. 6).

Fig. 5. Imagen de satélite GOES 13 (Ortiz J.C. (2012). Exposure of the Colombian Caribbean Coast, including San Andrés Island, to Tropical Storms and Hurricanes, 1900–2010. Nat Hazards (2012) 61:815-827).

Fig. 6. Página principal Periódico El Heraldo del 21 de octubre de 1988. Archivo histórico.

La geografía de la línea de costa, no es horizontal y casi todos los huracanes transitan paralelos y nosotros quedamos en una 'zona de sombra; la Guajira está más expuesta (como expresa el vallenato de la autoría de Rafael Manjarrez, Benditos versos, que cantan los Betos del Vallenato) y la física (La fuerza de Coriolis, hace que la mayoría de los huracanes se ‘tuerzan’ a derecha en el HN y por esto toman al noroeste) están a favor de la costa continental colombiana ante el impacto directo. Pero en el caso de las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina la realidad es totalmente diferente.

¿Cómo esto podría cambiar por el aumento sostenido de la temperatura superficial del mar y cuáles serían los escenarios futuros para nosotros? Es una pregunta que no tiene una respuesta (aún), pero al menos estamos frente a lo que ya varios científicos han publicado: ante un inminente calentamiento del mar, esperaríamos huracanes cat 4 y cat 5 más frecuentes en el océano Atlántico y Mar Caribe.

En el GEO4 seguiremos investigando.

El ‘monstruo’ que acecha al Caribe

 

Aún Texas no se recupera del huracán Harvey y otro potente huracán categoría 5 se acerca peligrosamente a Islas Vírgenes, Puerto Rico, La Española (R. Dominicana y Haití), Cuba y tal vez la Florida.

Durante los próximos días estaremos observando en las noticias nacionales los efectos y desastres que podría causar este nuevo huracán (IRMA, el noveno de este año). Hasta la redacción de este documento presenta vientos de casi 250 km/h y se mueve lentamente por el océano Atlántico.

De acuerdo al Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) se espera que llegue a las Antillas menores en la madrugada de este miércoles 6 de septiembre, cuya zona ha sido declarada en alerta de huracán (es decir su llegada es inminente) y a Puerto Rico hacia las horas de la tarde de ese día (Hasta ahora hay aviso, es decir se espera que llegue pronto). Aun no hay certeza si subirá de categoría, pero como ha ocurrido en otras ocasiones, es probable que la peor parte la lleve Haití, aun así todas las Islas mayores del Caribe están preparándose para los peor. Se espera que este sábado 9 llegue a la Florida y el gobierno ha emitido la orden de desalojo mas grande en su historia.

Para fortuna nuestra, el centro de este potente huracán está lejos de nuestras costas y es poco probable que haya algún efecto significativo en la costa Caribe colombiana. No descartemos los vendavales y tornados que que podrian desarrollarse por sistemas nubosos asociados de manera indirecta con los dos huracanes que existen en este momento en el Atlántico.

Irma ha sido el huracán que más tiempo ha sido categoria 5 desde que se tiene registro, incluso se midieron vientos de hasta 295 km/h, en promedio la rapidez con que compiten los autos de la fórmula 1.

Y aunque no es la primera vez que tres huracanes se formen en el Atlántico y Golfo de México, es la primera vez que tres huracanes importantes  (Irma, Jose y Katia) amenazan de manera  simultánea zonas costeras. José ya es categoría 4 y algunas Islas del Caribe volverán a sentir, en solo unos días, los efectos de la geoamenaza mas letal y devastadora del planeta Tierra.

Un físico y químico sueco mencionó (sin imaginárselo) lo que está pasando: hace 120 años,  Svante Arrhenius, en 1896 publicó uno de los primeros trabajos cientificos que describía la posibilidad de un aumento de la temperatura global, si las concentraciones de CO2 aumentaban. Como algo curioso, la comunidad científica no dio mucho crédito a tal pronóstico ya que las cantidades de CO2 en la atmosfera descritas por Arrhenius para darse tales cambios eran, en ese entonces, impensables. Arrhenius ganó el premio nobel de química en 1903 por otra investigación.

Como los huracanes son unos motores termodinámicos, es decir, su energía la obtienen de la evaporación del agua de mar (esto se llama calor latente de vaporización), hace una década algunos climatólogos publicaron una serie de articulos cientificos de los efectos regionales del calentamiento del océano y sus resultados fueron contundentes: en algunas décadas estaremos ante la amenaza de huracanes cada vez más intensos, empezaremos a ver transitar  los categoría 4 y 5 en el Océano Atlántico y Mar Caribe con mayor frecuencia y estos 'monstruos' como Irma llenaran los medios de comunicación cada año entre junio y noviembre.

¿Y nosotros?

En el GEO4 llevamos más de 10 años estudiando huracanes en el Caribe colombiano y hemos publicados varios articulos internacionales al respecto: las noticias no son buenas. El Archipielago de San Andres y Providencia es el lugar mas vulnerable de Colombia y como van las cosas yo no descartaría un Harvey, Irma o José en los próximos años sobre la Isla.

Del continente, la Guajira es la zona que está en segundo lugar, ya tuvimos una pequeña muestra con Matthew el año pasado.

En ciudades como Barranquilla, Santa Marta y Cartagena y toda la costa colombiana, los efectos del paso de un huracan de manera directa seria una situación que la colocaría en el mismo orden (o peor) del terremoto de Popayán o La avalancha de Armero,  sería muy dificil de imaginar y cuantificar la devastación que nos podría causar. La marejada arrasaría con las zonas costeras, los intensos vientos borrarían comunidades costeras que apenas tienen un techo de zinc en sus viviendas, y la lluvia causaría una inundación descomunal donde la desbordación de las fuentes hidricas arrasarían zonas enteras y se producirían deslizamientos de terreno por la saturación de humedad del suelo. ¿Recuerdan el último aguacero en la ciudad que duró 2 horas?, imaginense esa cantidad de lluvia por dos días seguidos y sin pausa. Esa es una de las cosas que pasan durante el ataque directo de un categoria 3 o 4.

Como anécdota les cuento que cuando estudiaba, viví el huracán George en Puerto Rico en 1998, un categoría 2 cuyo ojo era del diámetro de la Isla y fue una experiencia de vida. En 2008 regresé por asuntos de investigación con la UPR y encontré un aviso en la prensa que me llamó la atención: Hoy reabren las cavernas de Camuy, después de los estragos del huracán George. Es decir sólo después de 10 años este parque natural pudo recuperarse.

Dr. Arrhenius  su estudio pionero, qué causó mas detractores que adeptos, era cierto; pero se estimó que tardaríamos cientos o miles de años en poder alcanzar esa concentraciones, y fíjese, en solo 120 años ya se nos forman y amenazan tres huracanes devastadores al mismo tiempo.

Es el momento de incluir estos temas en la agenda científica nacional (aunque con el recorte presupuestal lo veo díficil) y Mr. Trump no nos venga a decir mañana en CNN, una frase similar a la de su colega colombiano: 

'' El tal calentamiento global, no existe''

Tsunamis en el Caribe: ¿Una amenaza real?

A propósito de las noticias acerca del 'microtsunami' o 'minitsumani' (como lo han llamado la mayoría de los medios) que afectó algunos sectores del Dpto. del Magdalena hace una semana, quisiera hacer la primera interpelación: un tsunami es eso, un tsunami, al mostrarlo como un 'mini', de entrada le estamos enviando un mensaje erróneo a la comunidad, minimizando algo que requiere mucha atención.

Todos los colegas con quien he podido conversar, dentro de los cuales están dos prestigiosos investigadores costeños muy idóneos en este tema: Dr. Nelson Rangel (Uniatlántico) y el Dr. Luis Otero (Uninorte), al parecer efectivamente la onda que se observa en los videos corresponden a una onda de tsunami.

Como en el Caribe colombiano no existe una red sismológica de monitero para tsunamis es complicado conocer el origen de esta onda, por fortuna la DIMAR ya está trabajando para mapear el fondo oceanico  y establecer si existió un desplazamiento importante de terreno en la plataforma continental lo suficientemente significativo para que haya liberado la energía necesaria para producir la onda y tal vez poder concluir que esta habría sido la causa. Estuvimos revisando los aspectos atmosféricos de la zona en esos días y no hallamos nada anormal, es decir no se evidencia variaciones significativas de la presión atmosférica o alguna tormenta lejana.

Tuve la oportunidad durante mis años de estudiante doctoral en Puerto Rico hacer parte del programa tsunami ready, un proyecto para preparar a las comunidades de la Isla ante la amenaza de tsunamis financiado por FEMA, dicho sea de paso, el último gran tsunami del Caribe ocurrió allí en 1918, y los que hoy visitan la Isla observarán las zonas de evacuación demarcadas con carteles azules y se hizo una fuerte capacitación con las escuelas (inluyendo simulacros) y se convirtió en una política pública que maestros y estudiantes se capacitaran en tsunamis, como lo habían hecho con los huracanes.

Los tsunamis tienen caracteristicas que los hacen muy peligrosos, aunque la mayoría son producidos por sismos, el impacto de un asteroide y deslizamientos submarinos (en Alaska han sido muy comunes de este tipo), también los pueden producir y por otro lado, su periodos de recurrencia son muy largos, pueden pasar cientos de años sin que haya uno en una zona especifica, pero históricamente cada 100 años en promedio se produce un tsunami importante en las zonas tsunamigénicas.

El Dr. Otero hizo una investigación importante con el estudiante de maestría en física aplicada Rodney  Correa acerca de la amenza de tsumanis en el Caribe, analizando las potenciales fuentes sismicas y concluyeron que aunque la costa Caribe colombiana, no está cerca de grandes fallas o limites entre placas (como lo está Puerto Rico, al pie de la fosa del mismo nombre de más de 8 km de profundidad) la posibilidad de tsumanis existe. 

En el año 2018 se cumplirán 100 años del último gran tsunami en el Caribe, si tenemos en cuenta eso, entraríamos en cuenta regresiva para el próximo. Además de eso tenemos más de 20 ondas tropicales en el año, al menos cada 10 años un huracán importante afecta el Caribe colombiano, al menos 6 frentes fríos cruzan el Caribe todos los años que alteran el estado del mar (son los que hicieron desaparecer el deteriorado muelle de Puerto Colombia) y llevamos 6 tornados en el Atlántico desde 2001. Las amenazas naturales son un hecho real, no es cuestión de la noticia del día, en el grupo de investigación GEO4 seguimos trabajando para entenderlas mejor.

Recordé un artículo que escribí para El Heraldo el 26 de febrero de 2005, hace más de 12 años y de donde tomé el nombre de esta entrada a mi blog. Lo podrán descargar en el adjunto y finalizo con el párrafo con que inicia ese documento:

'Los científicos coinciden en establecer que la pregunta no es si ocurriría o no, sino cuándo. Y hacen un llamado para crear sistemas de alerta de tsunamis en el Mar Caribe y el Golfo de México, así como una mejor educación pública acerca de la amenaza real de estos eventos'

El Heraldo, Feb. 26 de 2005. Juan C. Ortiz

¿Huracanes en noviembre en el Caribe?

 

La temporada de huracanes inicia el 1 de junio y termina el 30 de noviembre. Años de investigación de estos fenómenos han llevado a la conclusión que las condiciones meteo-marinas que dan origen al fenómeno más devastador de la naturaleza, sean más adecuadas en este periodo del año, siendo octubre el mes más activo. Así que Otto, aunque parezca rara su aparición Ad portas de la temporada decembrina, está dentro de las posibilidades.   Aunque la formación y desarrollo de un huracán es un complejo juego de elementos marinos y atmosféricos que de vez en cuando algunos de ellos se alinean y los producen, los científicos han podido descifrar en gran medida el detonante de estos devastadores procesos.

Son tres esenciales: 1. un cúmulo nuboso inicial producto de la convección térmica, el paso de un frente atmosférico o una baja presión atmosférica, 2. Temperaturas superficiales del mar superiores a 26 oC (ésta la dará el combustible) y 3. Vientos débiles en la baja atmosfera (esto permitiría que se organice sin mucha resistencia). Cuando los tres elementos se combinan la receta para un huracán está lista. La costa este africana es ideal para que se conjuguen estos elementos y allí nacen la mayoría de los huracanes que afectan el Caribe, sin embargo en teoría en cualquier parte del Caribe podrían formarse, en el caso particular de Otto, el paso de un frente frío y las aguas cálidas frente a Panamá ayudaron a su formación (esta zona es especialmente caliente respecto al resto del Caribe y algunos autores les llama la piscina cálida del Darién).

Pero un huracán no se forma de inmediato, de acuerdo a como vaya evolucionando y organizando adquirirá mayor fuerza (traducido en el aumento de los vientos en la pared de su centro) y migrará desde una onda tropical (solo un disturbio atmosférico con mucha lluvia) a depresión tropical (se organizan las nubes y aumentan los vientos hasta 63 km/h) y cuando los vientos alcanzan los 64 km/h, se le denomina tormenta tropical y se le asigna el nombre de acuerdo a un listado previo del Centro Nacional de Huracanes (CNH) del año correspondiente, hasta alcanzar los devastadores H5 que tienen vientos de más de 250 km/h (en promedio la velocidad con que corre un auto de la F1). A la temporada 2016 se le había pre-asignado el nombre Otto a la tormenta No. 16 del año. Los párametros fisicos en las tormentas son medidos a través de satélites y un avión especial del CNH (El Caza Huracanes) , que en realidad no los caza, sino que vuela encima de ellos y deja caer una sonda multiparamétrica en el centro del huracán para medir los vientos y la presión para así poder estabecer su categoría.

La escala para categorizar los huracanes lo propusieron dos meteorólogos estadounidenses en los años 70´s: Herbert Saffir (1917-2007) y Robert Simpson (1912-2014), y es más conocida como la escala Saffir-Simpson. Por ejemplo, si un aviso de huracán establece vientos de 64 km/h, corresponde a los vientos cercanos al centro de la tormenta y la intensidad que pueda recibir una región dependerá de que tan lejos esté de su centro. Expertos han establecido un radio de 150 km respecto al centro la zona más peligrosa de los efectos directos de un huracán que van desde los vientos fuertes, oleaje, marejada (aumento significativo del nivel del mar), lluvias, etc.

Los huracanes son como los motores de los autos, con la diferencia que el combustible no es gasolina, sino, la energía al evaporarse el agua de mar superficial y siempre tratarán de buscar donde obtengan mayor 'combustible', es decir aguas más cálidas. La latitud donde se formen determinará que tanto puede afectar su trayectoria (tiende a curvarse a la derecha en el hemisferio norte) la rotación terrestre, más conocido como el efecto Coriolis (publicado por el matemático francés Gustav Coriolis por ahí en 1830).

Este 2016 ha sido especialmente significativo, en Caribe colombiano es una zona de muy baja probabilidad de afectación de tormentas y huracanes cuando la comparamos con las Antillas mayores y las costa sureste de EE.UU, pero este año no sólo tuvimos a Matthew muy cerca sino que ahora hay un riesgo potencial para nuestra área insular con la tormenta Otto.  Expertos en huracanes han establecido una fuerte correlación entre la actividad ciclónica en el Caribe a los periodos de transición Niño-Niña, como ha sido este año para nosotros.

Es probable que nuestro Archipiélago no sufra efectos significativos con Otto, como podría pasar con Costa Rica y Nicaragua y fuimos muy afortunados con Matthew en el continente hace un par de meses y aun así colapsaron zonas enteras por efectos indirectos, lo cual debería llevarnos a pensar y reflexionar lo que sucedería si un huracán tocara tierra colombiana en estos tiempos.

Frecuencia de huracanes en diferentes zonas del Caribe colombiano en los último 100 años (elaboración propia).

¿Qué sabemos desde el tornado en Barranquilla del 15 de septiembre de 2006?

(Fotografía tomada de El Heraldo, septiembre 16 de 2006)

Este jueves 15 de septiembre se cumplen diez años del que se considera el evento meteorológico más importante desde el huracán Joan (Juana) en octubre de 1988, que haya afectado a Barranquilla y su área metropolitana.

Eran aproximadamente las 2:00 pm cuando, después de padecer una altísima temperatura y humedad durante la mañana, el cielo se tiñó de un gris muy oscuro y una leve brisa fría empezaba a correr por algunos barrios de Barranquilla. Aproximadamente a las 2:15 pm fuertes vientos derribaban paredes en La Normal La Hacienda, fachadas de vidrio de droguerías en el Recreo se hacían pedacitos y los techos volaban por todos lados. Era una realidad, un tornado había hecho estragos por casi 15 minutos en varios sectores de la ciudad. ¿Un tornado?, sí, al menos desde que se tienen registros de prensa local, era la primera vez que ocurría esto en la ciudad, ya que en el pasado se habían concentrado en el municipio de Soledad.

Dos años después del tornado (2008), decidimos  estudiar este fenómeno y en 2011 publicamos el primer artículo internacional sobre el tema en el Natural Hazard Journal explicando lo que estaba sucediendo en el Atlántico desde 2001. Diez años después del tornado de 2006, hemos logrado responder algunas de las preguntas que nos hicimos en ese entonces:

¿Fue un hecho aislado?

No, los vendavales (entiéndanse como hermanos menores de los tornados) han sido muy comunes en el Caribe, así que la región no era ajena a estos fenómenos, lo que parece es que el aumento de la temperatura y el aumento en el número de disturbios atmosféricos (ondas tropicales, frentes fríos, coletazos de huracanes, etc), han favorecido las condiciones para que se formen tornados. Es posible que haya habido eventos similares en el pasado y no se tengan registros.

¿Qué diferencia hay entre un vendaval y un tornado?

Su mecanismo de formación es similar: las altas temperaturas calientan el aire cercano a la superficie y este aire al ser más liviano tiende  a subir, si choca con aire frío y húmedo como los que trae un frente frío o una onda tropical y las condiciones de vientos son favorables se forma una fuerte corriente de aire. Si esta corriente es en forma de embudo (vórtice), la corriente es ascendente y se forma un tornado, si la corriente es hacia abajo y paralelo a la superficie (tangencial) entonces es un vendaval. Durante un tornado el material desprendido (los techos, por ejemplo) ascienden, mientras que durante un vendaval no.

¿Cuándo se forman y dónde?

Barranquilla y el departamento del Atlántico tienen temperaturas altas todo el año mientras que el aire húmedo y frío suele presentarse cuando inician las lluvias en el Caribe desde el mes de abril y se extienden hasta el mes de octubre, por lo que éste es el periodo más  factible que puedan ocurrir. Hasta el 2006, creíamos que sólo se presentaban en Soledad, hoy en día sabemos que Barranquilla y algunos municipios del Atlántico han sido afectados, como es el caso del Sabanalarga, Sabanagrande, Ponedera, entre otros.

¿Son nuestros tornados como los que ocurren en EE.UU?

Si y no, nuestros tornados son llamados no supercelulares y de este tipo sí se forman en EE.UU, pero los otros, llamados tornados supercelulares o supertornados (los que salen en las películas, tipo twister), no podrán formarse aquí,  ya que las condiciones que los forman allá nunca se podrán tener aquí por la cercanía al Ecuador.

¿Cuántos tornados han  ocurrido y que deberíamos esperar en el escenario del calentamiento global (CG)?

Desde 2001 llevamos seis tornados: dos en Barranquilla (2006 y 2016), tres en soledad (2001, 2007 y 2008) y uno en Sabanalarga (2012), y no todos los años hay tornados. Lo que si podemos afirmar es que en cualquier año se pueden presentar. Respecto al calentamiento global, tenemos muy poco tiempo de registro para poder asociar los tornados en el Atlántico con el CG, pero si hemos observado un aumento sistemático de las temperaturas máximas entre las 11 am y 2 pm en el departamento en los últimos 50 años y es probable que haya relación. Recordemos que los científicos del clima han establecido que en un escenario de CG, los fenómenos naturales aumentarán en intensidad, más que en número, lo cual podría llevarnos a pensar en que en el futuro tengamos tornados más violentos. A lo anterior hay que adicionarle la deforestación; la eliminación de la cobertura de bosques favorece las condiciones de formación.

¿Estaremos en la capacidad de predecirlos?

Hacia allá queremos ir en los próximos años, con el apoyo de Colciencias y el IDEAM, hemos podido instalar estaciones que registran datos cada 5 min e incluso cada 1 min que nos está ayudando a entender el clima del departamento (Tenemos tres: Soledad, Puerto Colombia y Sabanalarga). Para predecirlos se necesitan primero poseer datos por mucho tiempo, tener muy claro las condiciones que los acompañan con la información satelital y hacer las correlaciones respectivas. Estamos terminando de documentar el ocurrido el 24 de abril de este año 2016,  en el barrio Evaristo Sourdis. En EE.UU hay un sistema de alerta muy robusto apoyado con radares Doppler, información satelital y tecnología de última generación. Todavía nos falta mucho, pero ya tenemos más información de la que teníamos hace 10 años, todo este trabajo científico debe acompañarse con un trabajo continuo de capacitación en colegios y comunidad vulnerable.

¿Qué hacer cuando nos toma por sorpresa un vendaval o un tornado?

Principalmente buscar protección, nunca ‘salir a ver’  lo que sucede. Cualquier teja mal puesta, roca, poste o ramas son potenciales proyectiles que pueden causarle la muerte a una persona de manera instantánea. Alejarse de ventanas si estamos en casa o en el trabajo y tener listo un plan de evacuación a lugares seguros si estamos en alguna edificación. Una vez pase el fenómeno, estar atentos a las entidades oficiales como Defensa Civil y Cruz Roja quienes son las idóneas para ayudarnos. Salir a la calle después de un fenómeno de este tipo puede ser muy peligroso ya que los vientos pudieron haber tumbado cables de energía.

‘El Niño’ comienza a ceder, no olvidemos la lección que nos dejó en el 2010.

 

El Centro de predicciones climáticas y el Instituto Internacional de Investigación de clima y sociedad de la Administración Nacional de la Atmósfera y el Océano de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) acaba de emitir su comunicado acerca del fenómeno ENOS del mes de marzo de 2016. Hay indicios que la temperatura superficial del océano Pacifico empezó a disminuir, lo que indica que El Niño inicia su transición a su fase neutral (en pocas palabras a condiciones climáticas normales para nosotros).

Este comunicado debe entenderse que el régimen bimodal de la precipitación de nuestra región Caribe empiece a normalizarse. Es decir, las lluvias inician en abril y se magnifican en octubre (excepto la región de Urabá, que por su ubicación geográfica, suele llover más en mayo), para que luego entre noviembre y marzo haya una disminución de las lluvias y se vuelve a repetir el ciclo (todo asociado a la migración de la ZCIT en gran medida)

Hasta ahora, El Niño’ del 2014-2015 es muy similar al del 2009, lo que podría indicar que la probabilidad que el fenómeno transite hacia su fase contraria (La Niña)  a finales de julio-agosto es significativa. Para nosotros los habitantes del Caribe, El Niño representa sequía y La Niña más lluvia de la normal.

Como predecir el clima es una de las tareas más complicadas de la ciencia, solo podemos hablar de probabilidad, pero tenemos un hecho relativamente reciente en 2010. En 2009 los caudales del Magdalena disminuyeron a valores históricamente bajos (como este año) y luego hubo la transición a La Niña en 2010 y tuvimos los caudales altos históricos; un hecho tristemente recordado por la rotura del Canal del Dique (30 de noviembre de 2010) y la inundación de muchas comunidades en el Atlántico y que aún no se han recuperado totalmente.

Es probable que El Niño nos 'vuelva a visitar' en 2021 y después La Niña ( un poco antes o después, imposible predecirlo con exactitud), lo han hecho y lo harán siempre (son procesos naturales terrestres). ¿Cómo nos adaptamos a ellos?, es lo que debemos aprender los seres humanos y a no intervenir el trabajo natural de nuestros ecosistemas (cuencas hidrográficas, bosques, etc), para que sean ellos mismos los que nos ayuden a mitigar sus efectos, así lo han hecho por miles de años. Si no lo hacemos, cada cinco años en promedio, las sequías y las inundaciones serán peores y no le vayamos a echar la culpa de apagones o roturas de diques.

Unas cuantas  fotos para refrescar la memoria (tomadas de El Heraldo de Barranquilla) y ojalá no se repita la triste historia de hace 6 años.

Nace una nueva Escuela de Geología desde el Caribe al servicio del país.

 

La evolución de la Geología se remonta al S. IV (A.C) con los trabajos de Aristóteles, quien  hablaba de la lentitud de los procesos terrestres. Una de las primeras ramas de la Geología que se desarrolló de manera formal fue la mineralogía, con el trabajo de Bauer G. (1494 – 1555), quien es considerado el padre de esta disciplina.

Leonardo Da Vinci fue el primero del que se tiene reporte que levantó el primer perfil geológico e identificó muestras fósiles en el S. XVI. La Geología comienza a constituirse como ciencia propia e independiente en la segunda mitad del siglo XVIII, es la época que K. von Zittel denomino "época heroica de la Geologia" y en 1778, J. A. de Luc (1727 -1817) empleó por primera vez el término "Geología". W. Smith (1769-1839) es considerado como el fundador de la Estratigrafía. Fue el primero en intentar datar las capas sedimentarias y correlacionarlas en base a los fósiles contenidos en ellas.

En Colombia se establece como fecha y suceso que dio inicio a los estudios geológicos, la ‘’Expedición de La Condamine’’ en 1735, auspiciada por la Academia de Ciencias de París, que buscaba medir la longitud de 1o en una zona cercana el Ecuador y luego compararla con una medición similar en el Polo Norte, para poder tener un estimado de la forma de la Tierra. Esta expedición incluyó a Panamá-Cartagena-Guayaquil y Quito y estuvo a cargo de Charles La Condamine, Pierre Bouger y Lois Godin.

En el campo académico la primera carrera de Geología fue fundada en 1956 en la Universidad Nacional de Bogotá, le siguen en ese orden la Universidad de Caldas en Manizales (1972), La Universidad Industrial de Santander en 1979,  la Universidad de Eafit en 1983 y recientemente la Universidad de Pamplona en 2006.

60 años después de la primera carrera de geología, la costa Caribe colombiana tiene su primer programa de geología. Pero el nuestro no es un programa cualquiera, es un programa que responde a los desafíos de un planeta totalmente diferente del de hace 60 años y con grandes retos: la falta de agua, la exploración offshore (aguas profundas) en el Caribe que jalonará la economía de nuestra región en las próximas décadas y la búsqueda incansable de nuestro pasado geológico, para poder entender el presente y el futuro, son sólo algunos ejemplos.

Nuestra región Caribe lo reclamaba, por hacer parte de ella, por vivir de ella; el país requiere profesionales para atender la demanda en el ámbito laboral donde, el conocimiento y comprensión de los procesos terrestres, se hace cada dia más necesario.

 

Cuando la amenaza natural representa el alivio

 

La llegada de un huracán representa preocupación y alerta a las comunidades costeras y a las autoridades de gestión del riesgo por los estragos que lo acompañan (fuertes vientos, precipitación, marejadas, etc). Pareciera que no es el caso de los más de 3.7 millones de Puertorriqueños que han recibido a la tormena Danny más como una amenaza, un gran alivio a la sequía que sufren desde casi un año. Durante una tormenta puede caer hasta 3 veces la precipitación que cae en un aguacero 'normal' en Barranquilla.

Los embalses han recibido desde ayer una buena parte de las precipitaciones que han caído  en la Isla, como un alivio a la escases de agua para casi un tercio de la población, es decir unos 1.2 millones de habitantes, que desde hace meses conviven con un horario de racionamiento de agua, en algunos lugares sólo llega agua dos veces por semana. Los embalses del área metropolitana y Este de la Isla están 33.74 metros y al llegar a 30 metros estarían fuera de operación (Fuente: El Nuevo Día de Puerto Rico).

Un ejemplo de cómo la amenaza puede ser un alivio.

 

Llegaron los vendavales al Departamento

 

Se venia venir, desde mayo las condiciones climáticas de la costa Caribe favorecen la formación de tornados y vendavales: El Niño, las altas temperaturas, el paso de ondas tropicales, todo juega. Hicimos un Cafe tertulia en S2000 en mayo y le dijimos a la comunidad, la  Cruz Roja, la Defensa Civil y las oficinas de manejo de desatres, que ésta es la época que debemos estar máatentos.

Ayer 13 de agosto se presentó el primer vendaval en el Dpto. del Atlántico en 2015, un campanazo de alerta para lo que pueda pasar en lo que queda de este mes y el próximo mes de septiembre (que son los meses donde más se han reportado estos fenómenos en esta zona). Por fortuna no hubo victimas que lamentar, pero la poca o nula socializacion y sensibilizacion ante la amenaza, hace mas vulnerable a las comunidades; al menos en S2000 hemos dado algunos pasos y estamos capacitando a la comunidad y sobre todo a los niños.

Tenemos tres estaciones monitoreando desde diciembre del año pasado a S2000, Sabanalarga y Puerto Colombia, gracias al apoyo de Colciencias, el IDEAM y el valioso interés de tres instituciones educativas y sus rectores: Colegio Metropolitano de Soledad 2000, Colegio Francisco Cisneros de Puerto Colombia y El Colegio de Jose Joaquin Barros Barrios de Sabanalarga, esperando medir el clima de estas zonas y tratar de ir desenredando este complejo e impredecible fenómeno. 

Recordemos que el próximo año 2016 se cumpliran 10 años del único tornado (reportado en la historia reciente) que ha ocurrido en Barranquilla.

Este es el link del Cafe Tertulia sobre vendavales y tornados:

https://www.youtube.com/watch?v=9_v6gD4VKk8&feature=youtu.be

 

 

 

 

La Tierra tiene sed

 

En esta semana de celebración del día de la Tierra y evocando la poesía vallenata del gran Octavio Daza e interpretada por el Cacique Diomedes Díaz y  Colacho Mendoza en 1980; este abril de 2015 podríamos decir que ‘nuestra costa Caribe tiene sed’.

‘Abril, aguas mil’, reza un viejo adagio popular haciendo referencia a un punto de inflexión de las estaciones climáticas en las latitudes medias. Abril pone fin al invierno y da paso a la primavera. Por nuestra posición geográfica, los colombianos no tenemos estaciones y nuestro clima se define por el régimen de lluvias; una época seca (diciembre a marzo) y una época lluviosa (abril a noviembre, ver Fig. 1), los campesinos del Atlántico esperan la primeras lloviznas en este mes para sus cultivos.

Figura 1. Régimen estacional de la precipitación en la zona central del Caribe.

Fuente: Sindy Henriquez. Estudiante de la Maestría en Física Aplicada (área de océano y atmosfera) de Uninorte. Datos del IDEAM (1984-2012).

Precisamente abril marca el inicio de la temporada lluviosa en el país y en la costa Caribe (caen 80 mm en promedio), a excepción de algunos chaparrones aislados en la parte central, no ha caído ni una gota. ¿Esto se debe al calentamiento global y seguirá así en los próximos años?, es ciertamente, incierto.

El régimen de lluvias en el Caribe responde fuertemente al desplazamiento de una zona de mucha nubosidad y humedad que rodea al planeta cerca al Ecuador, llamada zona  de convergencia intertropical (ZCIT). De manera simple, para esta época, esa banda húmeda y lluviosa se desplaza al Norte, ya que los vientos Alisios fuertes de los tres primeros meses del año,  han disminuido y no obstaculizan su migración (Fig. 2).

Figura 2. Zona de convergencia intertropical.

Fuente: Ortiz J.C. Introducción a la Oceanografía Física. Notas de Clase. Ed. Uninorte, 2015.

Estamos cerrando abril y los registros de precipitación en Barranquilla son nulos, hemos tenido días nublados, pero nada que cae el aguacero. Podríamos proponer algunas hipótesis al respecto:

Estamos en un año de Oscilación ‘El Niño’ que está alrededor de un 70% y este fenómeno cada 4-7 años reduce el régimen de lluvias en nuestra costa, además, aún hay vientos fuertes en el Norte que puedan estar haciendo bloqueo a la ZCIT. Es decir, posiblemente estamos en un bajo de la oscilación de la lluvia en la zona, debido al ‘Niño ‘.

Así las cosas, es muy probable que esta primera parte de lluvias de este año, en Barranquilla, sea  menor al promedio, por los dos factores anteriores; ¿va a continuar así por efectos del aumento de la temperatura global? ¿y nos convertiremos en una zona desértica en 100 años? Para responder está pregunta deben existir fundamentos científicos serios que estudien el clima por muchos años  para que podamos al menos confirmar el presente y tener una aproximación del futuro, aún así, esto no lo garantizaría 100%.

Así es el clima, no lineal, poco predecible, complejo, caprichoso, como lo queramos llamar (En los años 90’s , Max Henriquez  daría fe de eso con seguridad)

Un par de estrofas de la hermosa letra del maestro Octavio Daza (tal vez cuando la compuso era un año 'Niño'):

Amanecía

en el oriente se veía

que los rayos del sol despedían

las últimas sombras de la noche

 

Hacía tiempo no llovía

continuaba la sequía

y en toda la región

ya se morían los montes

 

Amanecía y el cielo seguía despejado

en el rostro de la gente se marcaba el desespero

pero en el pueblo seguían esperanzados

porque cambiara el tiempo y reventara un aguacero

 

Marea atípica SI, del siglo NO.

 

He leído en varios medios nacionales acerca de una  'marea del siglo' que se presentará por estos días en las costas de Colombia. Primero no es ningún suceso del fin del mundo, ni nada que se le parezca, segundo esto sucede cada 18 años y se debe a la alineación del sistema Sol-Luna-Tierra, es decir es un fenómeno astronómico normal.

Las mareas son una variación del nivel medio del mar (puede subir o puede bajar) en respuesta a la atracción gravitacional que experimenta la Tierra por efectos de la Luna y el Sol y a la rotación Terrestre. La Luna al estar más cerca de la Tierra, ejerce mayor fuerza gravitacional que el Sol, pero cuando ambos se alinean con la Tierra, el efecto se superpone; algunos autores le llaman marea viva (Ver figura). 

Las costas colombianas tienen patrones de mareas muy diferentes, en el Pacífico el régimen es macro-mareal, es decir el nivel del mar puede bajar y/o subir hasta 3 m, mientras que en el Caribe es micro-mareal (mas o menos de 30 cm a 40 cm). Esto debe fundamentalmente a la cercanía de la costa Pacifica colombiana a un punto de marea nula llamado punto anfidrómico.

Así que no es ninguna marea del siglo, es un evento astrónomico más, que incluso es celebrado en algunos países. En el Caribe, no va a suceder nada fuera de lo normal (será praticamente imperceptible) y en el Pacifico es probable que las mareas puedan aumentar casi 1 m de lo normal. Esperemos volverla a ver en el año 2033

En la figura puede observarse un esquema de la alineación Sol-Luna-Tierra:

Alineación del sistema Tierra-Sol-Luna (tomado de: Introducción a la Oceanografía Física-Notas de Clase de Juan C. Ortiz, 2015).

 

¿Por qué ‘tanta brisa’ en estos días?

 

El incremento atipico de las condiciones meteo-marinas en el Caribe son usuales en esta época del año. Son procesos muy complejos que trataremos de explicar a continuación:

En las dos últimas semanas hemos sentido un aumento considerable en los vientos sobre Barranquilla. Algunas ráfagas han alcanzado los 70 km/h lo que equivale un huracán categoría 1, las condiciones meteo-marinas se deterioran, lo que puede producir caída de árboles, estructuras (antenas, avisos, techos mal amarrados, etc) y el aumento súbito del oleaje, causa mares de leva e inundación costera. Recordemos que hace 6 años colapsó un tramo del deteriorado muelle de Puerto Colombia (7-9 marzo 2009) por el paso de un frente frio. No tendría nada raro que este fenómeno se lleve lo poco que queda del muelle.

Tratemos de explicar brevemente lo que pasa: En Colombia se distinguen dos épocas climáticas: diciembre-marzo es un periodo seco de muy poca lluvia, buen tiempo y aumento de los vientos alisios del este (esto ocurre todos los años), en Barranquilla se presenta la mejor época del año respecto al clima; disminuye la temperatura y la humedad. Desde abril cesa esta época y se presentan las primeras lluvias del año.

Asi que es usual que los vientos se sientan más fuertes en esta temporada, de hecho se han ido ‘corriendo’ en el tiempo, es decir, ya el aumento de los vientos se siente más entre febrero-marzo y hace un par de décadas atrás se presentaban en diciembre. Pero bueno eso lo podríamos abordar en otro post.

El aumento de los vientos de esta manera súbita e inesperada, que se suma al aumento normal de la época, puede asociarse a la alteración de los centros de presión atmosférica cercana al Caribe. Algunas ocasiones por el tránsito de masas frías polares (frentes fríos) o por altas presiones en el Norte del Caribe. En estos días está ocurriendo lo segundo.

Veamos cómo es esto: los vientos se mueven de las zonas de mayor presión atmosférica hacia las zonas de menor presión atmosférica forzando el aire a moverse en esa dirección y haciendo que los vientos aumenten de su valor normal, es decir están sobrealimentados con energía extra (ver la fig. 1).

Fig. 1. Movimiento del aire de altas a bajas presiones atmosfericas.

Una zona de alta presión se presenta en estos días al Nor-Este del Mar Caribe, y ha le ha dado mas energía a los fuertes vientos típicos de este mes, es como si le estuvieran dando  un ‘empujon’,  al aire encima nuestro. Mira la figura 2 recreada de los vientos hoy 3 de marzo de 2015.

 

Fig. 2 Recreación con datos satelitales del viento sobre el Caribe. (eartnull).

Debemos estar atentos en casa, en la calle por cualquier cosa que se convierta en proyectl, árboles que puedan caer, amarrar bien los techos, y por supuesto, mucho cuidado a los bañistas de las playas porque las corrientes de retorno generadas por el oleaje serán muy fuertes. Las corrientes de retorno (chorros de agua perpendiculares a la costa y hacia mar adentro)  son las verdaderas responsables de los ahogamientos. Estas alteraciones atmosféricas pueden estar presente hasta por una semana.

Histórico, llegamos a la Antártica!

 

Después de muchas reuniones de preparación logistica, científica y administrativa, la Comisión Colombiana del Oceáno o CCO con el apoyo de la Presidencia de la República y la DImar, con el acompañamiento de los miembros del comité técnico para asuntos antárticos (del cual Uninorte hace parte), llegó el día: el 13 de enero de 2015 el ARC 20 de julio de la Armada Nacional ha llegado al continente blanco y quedará para el regsitro histórico de las ciencias marinas de la comunidad internacional.

El área del océano y la atmósfera del grupo de física aplicada participa en la expedición desde dos perspectivas; el Prof. Juan Camilo Restrepo está con el privilegiado grupo de cientificos de a bordo con equipos de medición nuestros, haciendo la primera campaña oceanográfica totalmente colombiana en la historia. Los que nos quedamos en tierra, estaremos a la espera de los datos colectados para su respectivo análisis y procesamiento con el objetivo de establecer relaciones del clima global con las corrientes, el Niño, las ondas planetarias ecuatoriales y muchos procesos más que se derivarán de esta campaña.

Gracias Almirante Soltau  por invitarnos y darnos ese voto de confianza a tan importante y significativa tarea y hacer parte de este histórico suceso. Gracias Dr. Ferro y Dr. Roa por su valioso apoyo.

Imagenes en este link: El Tiempo

 

 

¿Qué pasó con 'El Niño'?

 

Hace tan sólo tres meses hubo un gran despliegue nacional por las consecuencias de la sequía en gran parte de la costa Caribe y los Llanos Orientales, en ese entonces, 'el dedo acusador' apuntó hacia el fenómeno de 'El Niño' y se prendieron las alarmas por la llegada inminente del fenómeno. Hoy, tres meses después, algunas regiones del país sufren el estrago de lluvias, inundaciones, y hasta granizo cayó en Antioquia y Cundinamarca. Entonces, ¿Qué pasó con 'El Niño'?

Lo que ha sucedido con 'El Niño' este año es la prueba contundente de lo complejo que es la dinámica climática. Desde 1939 el Físico y Estadístico del clima Sir Gilbert Walker presentó, en el V encuentro del clima de la Royal Society of Meteorology en Inglaterra, la primera aproximación de como era la interacción entre la atmósfera y el océano Pacífico Tropical, ese trabajo se le conoce como la circulación de Walker y a partir de allí se comenzó a entender que El Niño Oscilación del Sur- ENOS (o ENSO por sus siglas en inglés), es una oscilación (es decir, una onda) que se propaga desde Indonesia hacia las costas suramericanas y produce un aumento de la temperatura superficial del mar, lo que causa (entre muchos otros efectos) que las aguas frías del fondo y ricas en nutrientes no lleguen a las costas peruanas, perjudicando así, la industria pesquera; de hecho los pescadores peruanos 'bautizaron' al fenómeno como 'El Niño' porque usualmente se presentaba cada 3 a 5 años para la época de navidad y el 'El Niño Dios'.

Desde el trabajo de Walker hasta el día de hoy, hay interrogantes sobre de 'la Física del ENOS' (es decir, como funciona el fenómeno). Se sabe que una disminución de los vientos alisios del Este en la zona Ecuatorial desencadena el fenómeno y hasta ahora solo se tienen modelos que plantean diferentes mecanismos de formación y propagación, es un tema cientifico apasionante que ha llevado a crear centros de investigación especializados en todo el mundo.

La forma de monitorear el ENOS, se hace por medio de un sistema de boyas que miden variables del océano y la atmósfera, desplegadas a lo largo del Pacifico Ecuatorial. Es tan complejo el fenómeno, que incluso lo han dividido por zonas ( ENOS 3,4, ENOS 1+2, etc), de acuerdo al lugar donde se monitorea el fenómeno. La zona que más cerca tenemos los colombianos es el El Niño 1+2 y las alertas se encienden cuando las boyas muestran alteraciones propias del fenómeno (por ejemplo aumento atípico de la temperatura superficial del mar).

Por alguna razón la probabilidad ha disminuido y en estos momentos el Centro para la Predicción del Clima (CPC) de la Adminstración Nacional para el Océano y la Atmósfera de los EEUU (NOAA), publica en su página Web que existe una probabilidad del 58% que el ENOS se presente a finales de este año y se extienda hasta la primavera Norteamericana (Abril-Mayo).

Por cierto, en Colombia 'El Niño' no sólo se debe asociar con sequía, de hecho ya se ha publicado en varios trabajos de investigación que mientras que en la costa Caribe 'padecemos de sed', en la costa Pacifica  las lluvias no paran.  

No podemos culpar a 'El Niño' de cualquier desastre ambiental que ocurre en este pais.  La alerta de 'El Niño' de este año no es responsable de lo ocurrido en el Lago del Cisne o de la crisis de agua en La Guajira, Córdoba y los Llanos, estas situaciones han sido potenciadas por la influencia de varios actores que durante años han alterado el clima local; el manejo indebido de las fuentes hidricas, el uso irresponsable del suelo y las alteraciones artificiales, sin el debido manejo de los ecosistemas, son solo algunos ejemplos. 

Habrá que esperar y estar atentos al monitoreo de 'El Niño', a ver que sucede en los próximos meses, literalmente es imposible conocer con exactitud lo que va a suceder. Si deseas saber como vá 'El Niño' visita la página Web de alerta del ENOS del CPC en este enlace:

http://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/enso_advisory/index.shtml

Incluso hallarás reportes en español.

 

 

Evaluation of extreme waves associated with cyclonic activity in San Andres Island on the Caribbean Sea since 1900

Ortiz J.C, Plazas J.M  and Lizano O.

Journal of Coastal Research - JCR (sep. 2014)

Abstract

San Andrés Island is one of the most important tourist destinations in the Caribbean. The extreme waves associated with storms and hurricanes since 1900 were studied. A total of 17 important events were identified in the last 100 years. During seven of these events, the eye of the storm was located less than 150 km from the coast: hurricanes Hattie (1961), Alma (1970), Irene (1971), Joan (1988), Cesar (1996), Katrina (1999), and, the most recent, Beta (2005). Most commonly, the storms approached from the southeast, these storms affected the northern and southern portions of the island. Using the parametric hurricane wind model and SWAN wave model, the wind and wave fields were modeled for the aforementioned hurricanes. The results showed that the western area of the island was unaffected by extreme waves, except for the waves caused by Beta in 2005, which were less than 2 m in height (on the 50 m isobath). However, the situation is different in the east. The wide insular shelf and coral reefs located along the northeastern coast act as a natural barrier dissipating the extreme waves so that most of the wave energy is dispersed before reaching the coastline. The southeastern coast is totally exposed to wave energy because of its narrow insular shelf and the limited presence of coral reefs. The maximum estimated significant heights were as much as 5 m on the 50 m isobath and occurred during Hurricane Joan (1988), the peak wave period was 12 s, and most of the hurricanes came from the southeast. The present paper establishes a fundamental basis for implementing management plans during emergencies related to hurricanes, considering that the island has been affected by at least one hurricane every 10 years for the last 50 years.

Full text: http://www.jcronline.org/doi/abs/10.2112/JCOASTRES-D-14-00072.1

INVESTIGATING THE COLLAPSE OF THE PUERTO COLOMBIA PIER (COLOMBIAN CARIBBEAN COAST) IN MARCH OF 2009.

Ortiz J. C., Salcedo B and Otero L.

Journal of Coastal Research, March 2014 (JCR Vol.30 No. 2).

 

On March 7, 2009, a 200-meter section of the Puerto Colombia Pier collapsed during the passage of a cold front through the Atlántico Department of Colombia on the Caribbean coast.

In the present study, the most important meteo-marine event of the last ten years in the Colombian Caribbean area was reconstructed using SWAN software and the Wavewatch III (WW3) global wave model, which uses wind fields as input. The modeling involved a nested grid approach for the generation and propagation of waves in a particular sector of the central Caribbean coast of Colombia. To validate the numerical model, the time series of the event generated using modeling data was compared with the recorded wave data of buoy 42058, located in the Caribbean Sea and operated by the National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), and buoy 41194, located near the mouth of the Magdalena River and operated by the General Maritime Directorate (DIMAR). The simulation results were incorporated into the CMS-WAVE and CMS-FLOW models for the reconstruction of the cold-front event. The modeling results were also compared to previously reported data for the waves generated by the hurricanes Joan (1988) and Lenny (1999).

The results revealed that the analyzed study area was more heavily impacted by the ocean conditions produced by the 2009 cold front event than those produced by the hurricanes that have affected the Colombian Caribbean coast. The findings also indicate that the proposed methodology utilizing several wave propagation models produces results that adequately characterize the processes occurring in deep, intermediate and shallow waters.

Full text:http://www.jcronline.org/toc/coas//294

Freshwater discharge into the Caribbean Sea from the rivers of Northwestern South America (Colombia): Magnitude, variability and recent changes.

Restrepo, J. C., Ortiz J. C., Pierini J., Schrottke, K., Maza, M., Otero, L., and Aguirre, J.
Journal of Hidrology, Jan 2014.
 
The monthly averaged freshwater discharge data from ten rivers in northern Colombia (Caribbean alluvial plain) draining into the Caribbean Sea were analysed to quantify the magnitudes, to estimate longterm trends, and to evaluate the variability of discharge patterns. These rivers deliver 340.9 km3 yr1 of freshwater to the Caribbean Sea. The largest freshwater supply is provided by the Magdalena River, with a mean discharge of 205.1 km3 yr1 at Calamar, which is 26% of the total fluvial discharge into this basin.
From 2000 to 2010, the annual streamflow of these rivers increased as high as 65%, and upward trends in statistical significance were found for the Mulatos, Canal del Dique, Magdalena, and Fundación Rivers.The concurrence of major oscillation processes and the maximum power of the 3–7 year band fluctuation defined a period of intense hydrological activity from approximately 1998–2002. The wavelet spectrum highlighted a change in the variability patterns of fluvial systems between 2000 and 2010 characterised
by a shift towards a quasi-decadal process (8–12 years) domain. The Intertropical Convergence Zone (ITCZ), El Niño – Southern Oscillation (ENSO) events, and quasi-decadal climate processes are the main factors controlling the fluvial discharge variability of these fluvial systems.
 

Cold fronts in the Colombian Caribbean Sea and their relationship to extreme wave events

Juan C. Ortiz, Luis Otero, Juan C. Restrepo, Julie Ruiz and Marta Cadena.

Natural Hazards and Earth System, Nov (2013)

Extreme ocean waves in the Caribbean Sea are commonly related to the effects of storms and hurricanes during the months of June through November. The collapse of 200 m of the Puerto Colombia pier in March 2009 revealed the effects of meteorological phenomena other than storms and hurricanes that may be influencing the extreme wave regime in the Colombian Caribbean. The marked seasonality of these atmospheric fronts was established by analyzing the meteorological-marine reports of Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales of Colombia (IDEAM), based on its initials in Spanish) and Centro de Investigación en Oceanografía y Meteorología of Colombia (CIOH, based on its initials in Spanish) during the last 16 years. The highest number of cold fronts was observed during the months of January, February, and March, with 6 fronts occurring per year. An annual trend was observed and the highest number of fronts occurred in 2010 (20 in total), moreover, an annual strong relationship between the maximum average wave values and the cold fronts, in the central zone of the Colombian Caribbean during the first three months of the year was established. In addition, the maximum values ​​of the significant height produced by the passage of cold fronts during the last 16 years were identified.

Although the Colombian Caribbean has been affected by storms and hurricanes in the past, this research allows us to conclude that, there is a strong relationship between cold fronts and the largest waves in the Colombian Caribbean during the last 16 years, which have caused damage to coastal infrastructure. We verified that the passage of a cold front corresponded to the most significant extreme wave event of the last two decades in the Colombian Caribbean, which caused the structural collapse of the Puerto Colombia pier, located near the city of Barranquilla, between March 5th and 10th, 2009. This information is invaluable when evaluating average and extreme wave regimes for the purpose of informing the design of structures in this region of ​​the Caribbean.

Full text: http://www.nat-hazards-earth-syst-sci.net/13/2797/2013/nhess-13-2797-2013.html

A wave parameters and directional spectrum analysis for extreme winds

Ruben Montoya, Andres Osorio, Juan C. Ortiz and Francisco Ocampo

Ocean Engineering, May (2013)

In this research a comparison between two of the most popular ocean wave models,WAVEWATCHIII™ and SWAN,was performed using data from hurricane Katrina in the Gulf of Mexico.The numerical simulation of sea surface directional wave spectrum and other wave parameters for several parameterizations and its relation with the drag coefficient was carried out.The simulated data were compared with in-situ NOAA buoy data.For most of the buoys,WAVEWATCHIII™ presented the best statistical comparisons for the main wave parameters,such as significant wave height and peak period.

Full text: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0029801813001637

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