Circular a pie por Barranquilla, un reto para los más audaces
Publicado en: lun, 15 may 2017 18:09:00 -0500
Infraestructura del andén ubicado en la carrera 53 #72, tomada por Lab de Historias.

Por: Lucia Arrázola, Laura Ballesteros, Mariana Camero, Valeria Gonzalez Rubio y María José Pereira.

Caminos en mal estado. Carros mal parqueados. Andenes estrechos y llenos de huecos. Escalones demasiado altos. Estos son algunos de los tantos obstáculos con los que lidian los peatones en Barranquilla debido al mal estado de las zonas de movilidad. Muchos transeúntes no tienen más remedio que caminar en la calle, lo que resulta una amenaza potencial para sus vidas. A pesar de los diversos proyectos que se han realizado en la ciudad, como el de recuperación de la carrera 38, el de la canalización de los arroyos en las calles 79 y la 84; el estado de los andenes y la falta de cultura ciudadana siguen causando una problemática difìcil de resolver.

Según el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de 2012, los andenes “son la porción del espacio público, destinada a la permanencia o circulación de peatones, con cruce ocasional de vehículos para el acceso a los predios”. De acuerdo con la norma, están comprendidos entre la línea de bordillo y la línea de construcción y conformados por dos zonas claramente delimitadas. La primera es la franja de amoblamiento, que debe servir para separar a los peatones de los vehículos. En ella se deben ubicar la vegetación, bancas, las redes de servicios públicos y en algunas ocasiones, dependiendo del ancho y de la vía, una ciclo ruta. La segunda, es la franja de circulación peatonal cuyo ancho mínimo no puede ser inferior a 1.50 mts. Este referente, se cumple en escasas ocasiones en Barranquilla.

Por lo general, las aceras están llenas de obstáculos, como escombros, árboles en medio de los andenes y  carros estacionados. En ocasiones, también las rampas de acceso a los vehículos en las propiedades privadas impiden la movilidad.

El estado de los andenes: un constante problema

Los andenes deben constar de unas reglas para que su estructura sea adecuada para el paso de los peatones, incluyendo a los ciclo-conductores. Las aceras en Barranquilla puede que cuenten con la obligación de ser estructuradas de la manera que el Plan de Ordenamiento Territorial lo exige, pero detrás de esto todavía se encuentran muchas fallas a la hora de caminar por allí.

Muchos de los escombros que impiden la movilidad en los andenes son dejados después de finalizar obras de construcción, “las empresas de acueducto y alcantarillado son las encargadas de limpiar los andenes, sin embargo después de una construcción, la encargada de limpiar los escombros es la constructora, esto estaba regulado anteriormente por el DAMAB, Departamento técnico administrativo del medio ambiente, y ahora por “Barranquilla verde” que es una institución que regula los derechos ambientales. Si la constructora no cumple esto pueden cerrar la obra”, expresó Francisco Torres, director de inversiones de la constructora F Torres Developer Group SAS.

Por otro lado, al observar las calles del norte de Barranquilla, Edwin Lozano, vigilante de la cuadra en la Cra. 42f #90, afirmó que, “por esta calle yo he visto más de un accidente por causa de las rampas de parqueo, muchos señores y señoras de la tercera edad tropiezan ya que hay demasiados altibajos por aquí”. Estos reporteros recorrieron la calle y encontraron que, efectivamente, esta no estaba diseñada teniendo en cuenta al peatón. No existe en sí un andén uniforme sino que cada casa modificó lo que había al frente de ella y alteró el área por donde los transeúntes deben pasar. Esto resultó en una combinación de baldosas rojas, cemento negro o blanco, rampas de parqueo diseñadas únicamente con el garaje de la casa en mente,  sin pensar en el peatón, y escalones que dificultan la movilidad del ciudadano pero que los dueños de la casa consideran necesarios para su acceso. 

Infraestructura de la calle 42f #90m, Lab de Historias.

Los habitantes de Barranquilla también lamentan el estado de los andenes ya que les limita a la hora de movilizarse a pie. “Caminar por Barranquilla es muy difícil“, comentó Mónica Giraldo, residente de Barranquilla desde hace tres años. “Yo he vivido en otras ciudades, y caminar en esta es demasiado diferente”. Este sentimiento es compartido por varios ciudadanos, ya que según la encuesta de percepción ciudadana 2016, Barranquilla ¿Cómo vamos?, un poco menos de la mitad de los barranquilleros (49%) está satisfecho con el espacio público de la ciudad.

Discapacidades: un reto adicional

Con la falta de control sobre las normas al momento de construir los andenes y las calles, las personas discapacitadas se ven aun más afectadas, ya sea que sufran de problemas motrices, en los que los andenes mal estructurados pueden complicar y obstaculizar a la hora de girar con su silla de ruedas, o problemas visuales, por lo que se les dificulta calcular bien el espacio. Mayoritariamente en Barranquilla, se pueden encontrar andenes muy estrechos y de difícil movilidad, también algunos casos como rampas que no cumplen las reglas de diseño de infraestructura de manera adecuada, con pendientes muy empinadas o muy estrechas en las que se les dificulta el paso al público.

Estos problemas deberían resolverse para que las personas que poseen estas discapacidades, al menos, a partir de la infraestructura se les propicie la autonomía  en su vida y con esto también su movilidad. Cabe recalcar que en la mayoría de la ciudad las rampas para discapacitados brillan por su ausencia y, en caso de haberlas, muchas veces no siguen las reglas pre establecidas para su construcción.

“Caminar por las calles de Barranquilla es muy dificil para mi, tengo problemas con la vista, muchas veces los andenes están destruidos y con piedras con las que me puedo tropezar fácilmente, también se me dificulta que muchos solo tienen escalones y al no estar señalizados me he caído. Usualmente me toca caminar acompañada para evitar estos problemas pero me gustaría poder caminar con más tranquilidad”, expresó María Laura Ávila, joven con visibilidad limitada por su trastorno genético del albinismo.

Las reglas de las rampas en particular constatadas por el Plan de Ordenamiento Territorial 2012 indican que para distancias cortas de hasta 3 mts debe ser una pendiente máxima del 12% (se recomienda el 10%) mientras que en distancias más largas que constan de 3mts en adelante hasta 0 mts, debe ser una pendiente de 10%, pero es más recomendable del 8%.

En longitudes superiores a 10 mts y hasta 15 metros debe ser una pendiente de 8%, pero es recomendable de 6%, con descansos intermedios de 1.5 mts de longitud por cada 15 mts de distancia lineal. Todas estas indicaciones muchas veces no son cumplidas a la hora de construir, haciendo que el transitar por la ciudad sea una odisea para los discapacitados.

Barranquilla crece, pero sus andenes no

Se han hecho grandes inversiones en la infraestructura de la ciudad, actualmente sigue en marcha un plan de desarrollo de aproximadamente $10 billones donde algunos proyectos ya han sido entregados como la Avenida del Río, el megaproyecto de La Loma, la canalización de arroyos, el centro de eventos y convenciones del Caribe Puerta de Oro y el Puente Pumarejo. Se quieren renovar 11 espacios deportivos, construir parques, mejorar el centro de la ciudad, edificar nuevos hospitales y centros de salud, crear un edificio para promover la cultura “fábrica de la cultura” y efectuar arreglos en el aeropuerto, entre muchas más obras que buscan el progreso de Barranquilla. 

A pesar de ser proyectos bastantes significativos para la ciudad, hay muy pocos planes para la mejora de los andenes, ya que se ha dejado de lado la movilidad de los peatones. Cada día estos se encuentran en peor estado porque muchas constructoras no cumplen las normas establecidas, y las instituciones gubernamentales encargadas de regularlos no están cumpliendo con su deber. Una buena infraestructura de movilización de la ciudad debe estar diseñada de tal manera que sea de fácil acceso para todos los ciudadanos, lo que incluye a los discapacitados y los adultos mayores.