Habitantes del barrio Miramar aislados por falta de transporte
Publicado en: mar, 26 may 2015 09:23:00 -0500

Por: Camila Cervantes, Carolina Medina, Melissa Maury, Paulette Bancelin y Wendy Alvarado

El pasado 22 de Abril, la precaria movilidad de los habitantes de Miramar sufrió un nuevo golpe. La ruta U-30 de Transmetro eliminó varias paradas que cubrían ese barrio. Pareciera que los miles de ciudadanos que habitan los conjuntos multifamiliares que abundan en el sector, están destinados a padecer mayores dificultades para transportarse.

Desde su creación, ha existido una creciente problemática con respecto a la movilidad de los habitantes. Son muy pocas las rutas de transporte público que cubren esta zona y por excelencia se ha escogido al Transmetro por ser el que mayor cubre la zona, sin embargo hace un mes, por las obras del puente de la Circunvalar con carrera 51B, las paradas "Rotonda Miramar" y "Calle 100" ya no son cubiertas por la ruta U-30, afectando el traslado de los ciudadanos.

No en vano, el transporte colectivo pese a su ilegalidad, resulta prácticamente la única alternativa a la que pueden acceder quienes necesitan llegar a sus sitios de trabajo o estudio y no tienen la facilidad de contar con un carro particular.

Denisse De La Hoz Solano, residente del barrio Miramar, que le comentó a las reporteras del Lab de Historias los inconvenientes que ha tenido con el transporte, señaló que: "el transporte se pone pesado, generalmente  en las horas de la noche, ya que los alimentadores y el servicio como tal se ve afectado porque no hay servicio de la ruta A-7-1. Toca caminar o tomar un taxi. Me movilizo en carro o taxi por los costos de gasolina. No hay suficientes rutas ni alimentadores hacía Las Delicias; toca tomar el transmetro hasta el Joe Arroyo, bajar hasta la 44 y tomar otro bus que vaya bajando porque no hay suficiente transporte desde aquí", se quejó la  usuaria.

Para despejar las dudas sobre la evolución de esta problemática, este equipo de investigación se comunicó con Transmetro S.A. para indagar cuándo podría pasar nuevamente la ruta U-30 por la "Rotonda Miramar" y "calle 100". Mayerly Pérez, funcionaria de Transmetro S.A. que hasta el momento el área metropolitana no ha dado la orden y habría que esperar por ella.

La falta de transporte no viene sola

La escasez de transporte está unida de forma estrecha a otro de los flagelos que padece el barrio: la inseguridad. Varios miembros de esta unidad investigativa padecen la problemática en carne propia. Una de ellas vive desde hace dos años en el sector; siendo muchos los inconvenientes que se viven en el barrio, como atracos a plena luz del día a mano armada. Las calles solitarias y sin vigilantes han creado un ambiente de inseguridad alrededor de los conjuntos residenciales, haciendo que el barrio quede muy  propenso a incidentes como los atracos a las personas en la puerta de sus viviendas. Es común escuchar una y otra vez el "alboroto" en la calle debido a que intentaron atracar a una persona que estaba a punto de ingresar a su residencia.

El pasado diciembre, uno de los taxistas que se situaba frente a las puertas de los conjuntos de la calle 100 fue atracado por una persona que llevaba en mano un palo de madera, los compañeros de este se levantaron contra el hombre que intentaba agredirlos; lanzaban piedras que estaban cerca de los árboles; todos los habitantes que tenían vista desde sus balcones a esa calle se asomaron a observar lo que ocurría pero ninguno llamó a las autoridades competentes. De este hecho surgieron varios problemas, los taxistas dejaron de estacionar frente a este conjunto y el agresor nunca fue capturado.

Como si fueran pocos, los problemas ya mencionados, en días pasados el periódico El Heraldo mencionó que  los habitantes del sector de Miramar se ven además amenazados por un problema mayor y más complicado de resolver que el asunto de las rutas del Transmetro. Cada vez que llueve se rebosa el alcantarillado y a los habitantes les toca sacar el agua de sus apartamentos, por esta razón, se ha dado una decisión unánime de presentar una demanda dirigida específicamente hacia Construcciones Marval S.A, ACH Ingenieros Constructores S.A.S y Distrito Especial y Portuario de Barranquilla.  El abogado de los demandantes  aclaró que " todos los propietarios de Miramar están incluidos en esta demanda y pueden dar o no dar poder, pero igualmente se encuentran incluidos en la misma".  Los habitantes sostienen que el objetivo que pretenden alcanzar con la demanda es que las constructoras paguen por los perjuicios materiales a los propietarios de las viviendas que se han visto afectadas.

La problemática de este sector de Barranquilla puede traer graves consecuencias parecidas a las que se presentaron en el sector de Campo Alegre. Las zonas con mayor defecto en su infraestructura son las laderas. El punto específico de lo que  sucede en Miramar es que es una ladera muy inclinada. Al construir en terreno de laderas inclinadas se debe tener en cuenta que son espacios con mucha deformidad y que  se necesita aplanar el terreno lo suficiente para tener una tierra compacta. El terreno no se encuentra nivelado y esto provoca que el agua no circule y se empoce, lo cual provoca que parte de las edificaciones se inunden.

Desde su inició con el pie izquierdo

El uso de suelo del barrio Miramar estaba dispuesto para construir colegios, bodegas, hileras de casas y todo bien inmueble susceptible de compra para diseñar en su lugar edificios y centros comerciales para suplir la falta de espacio en Barranquilla para proyectos constructivos.

"En el corte abrupto de la ladera en donde termina la carrera 20 de Julio, en la calle 96 comenzó el trazado de la urbanización Miramar. Conjuntos residenciales, altos edificios con calles de un adoquinado especial para que los vehículos no patinen en las escabrosas subidas o bajadas. Esa ‘alfombra' de adoquín constituye parte importante del paisaje de este barrio en donde en cuestión de dos minutos se suben casi 70 metros de altura y se permite vislumbrar la justificación de su nombre: Miramar." Así lo describe Adlai Stevenson Samper en Latitud, Revista del Heraldo en su artículo Dos barrios con acento cubano.

El conjunto de problemáticas reportadas sugieren que la vida cotidiana de los miles de habitantes del barrio Miramar va a hacer más complicada en el futuro inmediato. Por lo menos queda la esperanza de que las autoridades de transporte tengan un poco más en cuenta estas dificultades y le alivien en parte lo que para ellos es un derecho.