¿Mi media naranja?
Publicado en: sáb, 08 ago 2015 13:25:00 -0500

Por: Edwin Alonso Caicedo Ucros

La conocí en nuestra clase de periodismo. No era nuestra única asignatura juntos, ni tampoco la primera vez que me la encontraba. De falsos cabellos rubios -posiblemente fue castaña de nacimiento- con unos ojos cafés almendrados, más baja que yo -de 1.50 o 1.55 a lo sumo- y un marcado acento a la Costa Caribe. Es cartagenera, amante de las motocicletas de alto cilindraje, con especial gusto hacia la literatura adolescente, cantante, guitarrista y ciertamente risueña: ¿cómo no la había notado antes? Todo esto lo descubrí, tan solo con revisar sus fotografías en la red social Instagram. Nathaly es su nombre, con "th" y "y" al final, siempre hacía especial énfasis en ello.

Se nos delegó como primer taller periodístico, un perfil del compañero sentado a nuestro lado. Lo que no imaginé siquiera fue quedar tan estupefacto mientras escuchaba sus gustos: encajaban casi a la perfección con los míos. "Antes de estudiar periodismo quería entrar a las fuerzas armadas, siempre me atrajo la naval" dijo, cuando encontré en sus redes sociales fotografías de buques y marineros, a lo que respondí al instante y con una gran sonrisa: "a mi igual". "Me encantan las motocicletas e incluso tengo la mía", declaró y, exaltado, ya casi a punto de invitarle un café respondí: "¿es en serio? Creo que mi empecinada búsqueda por el amor de mi vida ha terminado hoy", alcancé a musitar. Sonreímos al instante. Altiva, vivaz y con un tono de voz peculiar, Nathaly Pabón, mi compañera de clase, mi colega y hasta -podía tomar el riesgo de afirmar- mi amiga, ¿era también mi media naranja?

Tuve dos horas para conocerla y creo, no fueron suficientes. Me enteré que no solo  coincidíamos en los gustos, sino que nuestra situación académica es la misma, ambos somos estudiantes becarios. La acompañé al terminar la clase y de no ser por mis obligaciones universitarias, me hubiese pasado con ella el día completo. No volveríamos a vernos sino hasta la próxima semana, aún así, me invitó a un evento de motocicletas próximo a realizarse en la ciudad al que acepté  ir al instante,  con tal de verla una vez más.  No puedo afirmar que Nathaly sea mi media naranja o que haya encontrado el amor en mi clase de los jueves, pero ojalá, en la próxima sesión que tenemos juntos de Periodismo I, Nathaly se  vuelva a sentar a mi lado...