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¡Hasta luego! y no ¡Adiós! al gran maestro de maestros.

 

 

Valoro a esos seres que multiplican las semillas del bien. Es un verdadero lujo encontrarnos con seres humanos profesionales con vocación de servicio. Este es el caso de nuestro amigo, colega y destacado profesional, el Dr. Rodrigo Barceló M, médico, con formación en epidemiología y salud pública, quien por más de dos décadas dirigió el Departamento de Salud Pública de la Universidad del Norte y quien falleció el pasado 19 de septiembre de 2020.

Entre los ideales de este maestro estaba “realizar un sueño en relación al fortalecimiento de la academia, los servicios de salud y la comunidad”, y con constancia, esfuerzo y excelente gestión administrativa, logró consolidar proyectos internacionales como lo fueron PREDAS (Programa de Regionalización Docente Asistencial) y el Proyecto UNI Barranquilla, bajo la financiación y asesoría técnica de la Fundación W. K. Kelloggs. Estos proyectos favorecieron distintos nichos ecológicos en poblaciones vulnerables. El logro de consolidación de recursos por parte de organizaciones internacionales en pro de la salud y el bienestar impactó positivamente el entorno comunitario y, a la vez, generó muchas oportunidades y alianzas estratégicas para el trabajo en salud, desde distintas aristas de formación y organización con perspectiva interdisciplinar y multiprofesional. (1).

El Dr. Rodrigo Barceló logró realizar grandes aportes a la formación del capital humano, así como al desarrollo y evolución del Departamento de Salud Pública de la Universidad del Norte. Otros trabajos que realizó en beneficio de la formación académica de los estudiantes de salud y de  los servicios de salud  han sido reconocidos por directivas de las instituciones (2-3). Podemos considerar que el departamento de Salud Pública evolucionó en hombros de gigantes, los de este gran maestro, quien, desde que llegó a su trabajo avanzó en la consecución de bienestar y  y salud. Su trabajo se enfocó principalmente en poblaciones vulnerables, como se destaca en muchas de sus publicaciones académicas (4).

Este maestro lideró, con tesón y entusiasmo, al equipo de su proyecto UNI, a quienes reunía de manera incansable todos los jueves, para dialogar con ellos sobre los problemas de las comunidades, sus fortalezas, debilidades y sus capacidades de respuesta relacionadas con las metas del proyecto. Acude a mi memoria que este equipo lo conformaban médicos, enfermeras, abogados, administradores en servicios de salud, economistas, comunicadores y otros profesionales. El maestro tenía una gran capacidad de diálogo, ética social y un perfil administrativo idóneo para liderar equipos.

Paso a paso, trascendía y lograba entablar diálogos con distintas universidades en los conversatorios que sostenía más allá del edificio de la universidad, buscaba sinergias y unidad. De igual manera, se ocupaba por la visibilización de la ciencia y la tecnología; fue así como, con la colaboración de su equipo de trabajo, registró el grupo de investigación Proyecto UNI en COLCIENCIAS. Aún puedo visualizar su alegría cuando terminó esta exhaustiva tarea en unión de su equipo.  

Por más de 20 años, el Dr. Barceló sembró en las comunidades conocimientos en educación en salud, conciencia del cuidado de la salud y, sobre todo, les abonó cimientos para afianzar su autoeficacia en relación a la salud. Esta tarea no se logró de la noche a la mañana, requirió esfuerzo, pero cada paso dado en dirección a la meta fue firme. Así se generó una unión tripartita entre la comunidad, el servicio y la academia, logros que se socializaron en muchas de las publicaciones que se gestaron en el proyecto UNI.

Hoy, a este gran maestro le agradecemos todo su trabajo, su compromiso, la enseñanza de cómo, a partir de la experiencia comunitaria, se lograron introducir ajustes curriculares, sobretodo la valoración de las familias en la salud. Además se destaca su empeño en exhortar  cada día, la importancia de escribir para publicar y de constituir redes globales de trabajo. Nos enseñó a reconocer el valor de hacerse preguntas, de replantearse continuamente y realizar ajustes necesarios. Su fuente de inspiración era el pensamiento crítico,  sello inscrito en las transformaciones que generó en las comunidades, sin desconocer el legado que dejó en la gestión de proyectos y en la importancia del relacionamiento organizacional.

Creo que todos los que trabajamos con el Dr. Barceló quedamos estimulados por su impronta y enseñanzas; reconocemos que el norte es siempre mirar adelante, con nuevas preguntas, pero con principios de amor a la comunidad y un compromiso con la ética social y el bien de las comunidades. Y, ¿qué más podríamos decir? El Dr. Barceló nos enseñó reconocer que el deseo sin trabajo desvanece el espíritu, y que el truco es apuntar por la otra cara: trabajar con alegría, en equipo y siempre pensando en el bien común. Hoy, con el paso de esta pandemia, los sistemas en las organizaciones se plasman volátiles, inciertos, complejos y hasta ambiguos; es un planteamiento que está en la agenda común. En ese contexto, recordamos las enseñanzas de ese gran maestro que siempre se anticipaba a distintos escenarios; precisamente, es la mentalidad que se requiere en la salud pública. Recuerdo una vez mencionó al observar unas cifras de boletines epidemiológicos y confrontar con indicadores de respuesta ante lo que sus ojos observaban: - “qué vaina… qué tal una pandemia, ¿cómo le vamos a hacer?”.

En lo personal, el maestro de maestros era amigo, buen jefe y, sobre todo, poseía un gran corazón y espíritu de justicia; daba valor al trabajo que hacían sus equipos y, si algo fallaba, nos daba la oportunidad de saberlo sin reticencias y siempre visionaba las capacidades del equipo, reconocía las diferencias y potencialidades.

Cuando hacía sus recorridos por las distintas comunidades, conversaba con los miembros de los equipos de salud y allí se notaba que un gran maestro, no es sólo el que tiene los conocimientos, el que revisa y lee afanosamente cuanta revista le cae en las manos, sino el que vibra en sus obras más allá de lo que lee. Al seguir sus pasos, podíamos aprender, en vivo y en directo, qué es la salud pública y cómo pensar en transformarla.

Respecto a la ética social, le otorgo un diez de diez; siempre pensó en el desarrollo y evolución de su equipo, al que le brindó todas las oportunidades para su desarrollo. La sensibilidad humana era un tema que recalcaba, no en sus palabras, sino en sus acciones y se manifestaba en cualquier situación o vulnerabilidad percibida o expresada por los equipos. Sus afanes eran monitorear los cambios que surgían en relación a la atención del paciente, la dinámica demográfica, la legislación y las tendencias epidemiológicas entre otros, esto lo llevaba a replantearse nuevas formas de mercadeo social en salud dando énfasis a las unidades familiares. El valor que le daba a la planificación estratégica, a la investigación acción y al enfoque sistémico fue fundamental en su visión, sin dejar de valorar la importancia de la comunicación en salud.  Este maestro trabajaba a diario por el bienestar y la salud que son prioridad de nuestra actual agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Estas palabras ameritan un cierre, y creo que lo que le podemos decir a nuestro maestro, colega y amigo es un ¡hasta luego! y no ¡un adiós!, porque siempre tendremos que volver a retomar sus enseñanzas y a mirar nuestras acciones a la luz de su guía.

Lecciones aprendidas que nos dejó:

  1. El amor a la salud pública.
  2. La responsabilidad social es una prioridad.
  3. La importancia de la gestión de proyectos.
  4. Lo perentorio del relacionamiento organizacional.
  5. La fuerza para no permitir el estigma y la discriminación.
  6. Todos sumamos más que 1.
  7. El adaptarnos a distintas situaciones y el visualizar distintos escenarios es un aprendizaje continuo.
  8. Reflexión constante y pensamiento crítico.
  9. Un amor a nuestra institución.
  10. Por último, ser agradecido.

“La mayoría de las cosas importantes en el mundo han sido logradas por personas que lo han seguido intentando cuando parecía que no había ninguna esperanza”

Dale Carnegie

Referencias

  1. Barceló Martínez, R. El proyecto UNI Barranquilla: Una alianza estratégica para el desarrollo de la comunidad. Tomado de: Barceló, R. & Cervantes, J. UNI Barranquilla: Un compromiso social, 1ª ed. Barranquilla (Col) Ediciones Uninorte, 2006. pp 33-49.
  1. Malabet, Carlos. Hospital Universidad del Norte: Historia de un sueño hecho realidad. Salud Uninorte; 2007. Vol 23(1):127-130 http://www.scielo.org.co/pdf/sun/v23n1/v23n1a13.pdf
  1. Baquero L. Hernando. Intervenciones colectivas. https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/hernando-baquero-latorre/intervenciones-colectivas-739242

     4. Barceló Martínez, R.  Desplazamiento, salud y pobreza: Obstáculos para el desarrollo de los          adolescentes más vulnerables de asentamientos marginales de Barranquilla (Colombia) .    Salud   Uninorte; 2007. Vol (23):302-316.

See you later! And not a Goodbye! To the great teachers of the teacher

By: Luz Marina Alonso Palacio

I value those people who multiply the seeds of good. It is a real pleasure to meet professional humans with a great vocation of services. This is the case of our friend, colleague and outstanding professional Dr Rodrigo Barceló M, doctor with formation on epidemiology and public health specialist, who for more than two decades, directed the Department of Public Health of the Universidad del Norte, and who died on September 19th, 2020.

Among the ideals of this teacher was “realize a dream in relation to the strengthening of the academy, health services and the community” and, with constancy, effort and an excellent administrative management, consolidate many international projects such as PREDAS (Program for Assistance Regionalization) and the UNI Barranquilla Project, under the funding and technical advice of the W. K Kellogg’s Foundation. These projects favored different ecological niches in vulnerable populations. The achievement of consolidation of resources by international organizations in favor of health and well-being positively impacted in the community environment and, at the same time, generated many opportunities and strategical alliances for the work on health, from different aspects of training and organization with interdisciplinary perspectives (1)

Dr. Rodrigo Barceló make great contributions to the formation of human capital, as well as to the development and evolution of the Department of Public Health of the Universidad del Norte. Other works that he carried out was for the benefit for the academic formation of health students and for the health services, have been recognized for many directives of the institute. (2-3). We can considerate that the Department of Public Health evolved on the shoulders of giants, those of this great teacher, who, since he arrived at this job, advanced to the achievement of well-being health. His job focused principally on vulnerable populations, as highlighted in many of their academic publications (4).

This teacher led, with determination and enthusiasm, his UNI project team, whom he tirelessly brought together every Thursday, to dialogue with them about the problems of the communities, their strengths, weaknesses and their response capacities related to the goals. of the project. It comes to my mind that this team was made up by of doctors, nurses, lawyers, health services administrators, economists, and other professionals. The teacher had a great capacity for dialogue, social ethics, and an ideal administrative profile to lead teams.

Step by step, he transcended and managed to establish dialogues with different universities in the talks that he held beyond the university building, he sought synergies and unity. In the same way, it was concerned with the visibility of science and technology; and this is how, with the collaboration of his work team, he registered the research group Projecto UNI in COLCIENCIAS. I can still visualize his joy when he finished this exhaustive task together with his team.

For more than 20 years, Dr Barceló sowed knowledge in health education, health care awareness and, above all, laid their knowledge for them to strengthen their self-efficacy in relation to health. This work was not accomplished overnight, it required effort, but each step taken forwards the goal was firm. Thus, a tripartite union between the community, the service and the academy were generated, achievements that were socialized in many of the publications that were developed in the UNI project.

Today, we want to thank to this teacher for all his work, his dedication, and teaching how, based on community experience, curricular adjustments were made, especially on the assessments on family health. In addition, his commitment to exhort every day the importance of writing to publish and of forming global work networks is highlighted. It taught us to recognize the value of asking questions, continually rethinking, and making necessary adjustments. His source of inspiration was critical thinking, a stamp inscribed in the transformations it generated in the communities, without ignoring the legacy he left in project management and the importance of organizational relationships.

I consider that all of us who work with Dr. Barceló are stimulated by his imprint and teachings; We recognize that the north is always looking ahead, with new questions, but with principles of love for the community and a commitment to social ethics and the good of the communities. And what else we could say? Dr. Barceló taught us to recognize that the desire without work fades the spirit, and that the trick is to aim for the other side: to work with joy, as a team and always thinking about the common good. Today, with the passage of this pandemic, the systems in organizations are unpredictable, uncertain, complex, and even ambiguous; it is an approach that is on the common agenda. In this context, we remember the teachings of that great teacher who always anticipated different scenarios; precisely, it is the mentality that is required in public health. I remember once he mentioned when observing figures from epidemiological bulletins and confronting indicators of response to what his eyes were observing: “What a hell…... how about a pandemic, how we are going to do it?”

Personally, the teacher of teachers was a friend, a good boss, and, especially, he had a great heart and a spirit of justice.  He gave value to the work his teams did and, if something went wrong, he gave us the opportunity to know it without reluctance and he always envisioned the team's capabilities, recognized the differences and potentialities.

When he made his paths in the different communities, he talked with the members of the health teams and there it was noticed that a great teacher is not only the one who has the knowledge, the one that who diligently reviews and reads every magazine that falls into his hands, but the one who vibrates in his works beyond what he reads. By following in his footsteps, we could learn, live and direct, what public health is and how to think about transforming it.

Concerning social ethics, I give it a ten out of ten; He always thought about the development and evolution of his team, to which he provided every opportunity for its improvement. Human sensitivity was a theme that he emphasized, not in his words, but in his actions, and it manifested itself in any situation or vulnerability perceived or expressed by the teams. His efforts were to monitor the changes that arose in relation to patient care, demographic dynamics, legislation, and epidemiological trends. Among others, this led him to rethink new forms of social marketing in health, emphasizing family units. The value he placed on strategic planning and action research and the systemic approach was fundamental in his vision, while still valuing the importance of communication in health.

These words deserve a closure, and I think that what we can say to our teacher, colleague and friend is a see you later! And not a goodbye! Because we will always have to go back to his teachings and look at our actions in the light of his guidance.


Lessons learned that he left us

  1. The love of public health.
  2. Social responsibility is a priority.
  3.  The importance of project management.
  4.  The peremptory of the organizational relationship.
  5.  The force not to allow stigma and discrimination.
  6.  We all add more than 1.
  7.  Adapting to different situations and visualizing different scenarios is continuous learning.
  8.  Constant reflection and critical thinking.
  9. A love for our institution.
  10.  Lastly, be grateful.

“Most of the important things in the world have been achieved by people who have kept trying when it seemed there was no hope".

Dale Carnegie

References

  1. Barceló Martínez, R. El proyecto UNI Barranquilla: Una alianza estratégica para el desarrollo de la comunidad. Tomado de: Barceló, R. & Cervantes, J. UNI Barranquilla: Un compromiso social, 1ª ed. Barranquilla (Col) Ediciones Uninorte, 2006. pp 33-49.
  2. Malabet, Carlos. Hospital Universidad del Norte: Historia de un sueño hecho realidad. Salud Uninorte; 2007. Vol 23(1):127-130 http://www.scielo.org.co/pdf/sun/v23n1/v23n1a13.pdf
  1. Baquero L. Hernando. Intervenciones colectivas. <https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/hernando-baquero-latorre/intervenciones-colectivas-739242>
  1. Barceló Martínez, R.  Desplazamiento, salud y pobreza: Obstáculos para el desarrollo de los adolescentes más vulnerables de asentamientos marginales de Barranquilla (Colombia) . Salud Uninorte; 2017. Vol (23):302--316
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