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Enhorabuena entró la empatía.

La ciencia y la tecnología se unen cada vez más para lograr grandes avances científicos para el diagnóstico, tratamiento y prognosis  de la  mayoría de las enfermedades, pero a la vez y paradójicamente,  han establecido un distanciamiento y deshumanización en la  relación médico-paciente. En muchas ocasiones este distanciamiento  sirve como barrera que limita el proceso curativo en tiempo y calidad. Surge entonces y cada día es más evidente la necesidad de derribar dichas barreras con una medicina más humanizada que haga énfasis en la empatía que tanto enriqueció en siglos pasados la enseñanza y el ejercicio de la medicina y de las demás ciencias de la salud y que con nostalgia nos recuerda las imágenes icónicas del médico sentado al lado de la cama del enfermo, quien con su mera presencia y debido a  su relación humana con el paciente iniciaba exitosamente el proceso curativo.

Empatía y cuidado

Vera Regina Waldow reconocida por su trabajo y publicaciones en el cuidado (1), al preguntarle sobre su opinión sobre la empatía y el cuidado, expresa: “En relación al cuidado y su relación con  la empatía primero deseo aclarar que el cuidar Cuidar/cuidado se presenta hoy como un fenómeno plural, lo que significa que abarca una gama de  significados; el cuidado es un tema   antiguo, filósofos  como Platón, Sócrates y Aristóteles  ya  hacían reflexiones sobre el  mismo; menciona a  Martin Heidegger, este autor considera que el cuidado es la esencia del ser, dice, que en verdad, el cuidado es lo que le da al ser la condición de humanidad. Además Waldow manifiesta que el cuidado es un fenómeno existencial, relacional y contextual, presenta  significados o constructos compuesto de principios y valores, que se ofrece en términos de comportamientos y actitudes  direccionadas al ser que se encuentra en situación de vulnerabilidad”.

Para la autora el cuidado  tiene una connotación moral, principalmente en el área de las ciencias de la salud y enfatiza que todas las acciones de carácter técnico de los procedimientos y tratamientos  que  se realizan en el sentido de cuidar y/o curar deben ser acompañadas de involucramiento. Refiere que debemos recordar que  las actividades realizadas siempre ocurren de un sujeto hacia otro y los requisitos son: respeto, solidaridad, compromiso y responsabilidad, aquí se dan aspectos como la subjetividad, intersubjetividad y alteridad, por lo que menciona a  Emmanuel  Lévinas; dice: - definitivamente la empatía es clave en estos procesos-.

Revisando a la vez lo mencionado por la escritora norteamericana Leslie Jamisón citada por Gutiérrez F, quien destaca “la empatía no consiste sólo en acordarse de decir: «debe ser muy duro», sino también en una forma de sacar los problemas a la luz para que no pasen desapercibidos. La empatía no consiste sólo en escuchar, sino en formular las preguntas cuyas respuestas deben ser escuchadas. La empatía requiere saber que no se sabe nada. La empatía equivale a reconocer un horizonte contextual que se extiende perpetuamente más allá de lo que uno alcanza a ver. La empatía equivale a percatarse de que ningún trauma posee contornos discretos, el trauma sangra por las heridas y más allá de las fronteras…..”).(2). Es claro que el trabajo de Waldolw está amparado en la convergencia de investigaciones, preocupaciones y posturas sobre la importancia de la empatía en la salud y bien como ella lo expresa: “La empatía es una de las más ennoblecedoras  actitudes para con el otro ser, significa comprender el otro, su sufrimiento, dolor, miedos, inseguridad, por lo que  el cuidador debe  estar disponible, presente de cuerpo y alma,  escuchar,  saber usar el silencio,  manteniéndose  cercano con una mirada  de apoyo y una postura  que demuestre  aceptación; es ponerse en su lugar.” Poniendo a dialogar el punto de Leslie Jamisón y Waldow, la empatía es comprender entonces que el trauma sangra por las heridas y más allá de las fronteras, pero  siempre el cuidador debe estar  allí.

La empatía y su rol en las organizaciones y el trabajo en redes que consolidan proyectos.

En la actualidad se promueve la discusión en relación a  la empatía no solo en cuanto a lo que se gana y se pierde por el valor de su práctica en relación a la salud y el cuidado, sino también el papel que la misma ejerce en las metas de las organizaciones y en actividades subyacentes como la organización de redes y proyectos. La empatía es vista como fuerza necesaria para ejercer el liderazgo  positivo que busca que las organizaciones aprendan a promover emociones, elogios, el cultivo de la compasión y agradecimientos, como bien señaló recientemente el doctor Antonio Celia gerente de Promigas cuando dialogaba con nuestro rector el doctor Adolfo Meisel Roca, sobre  el liderazgo de la  región caribe, señaló la importancia de  la empatía para el fomento del mismo, a la vez que mencionó un conjunto de valores que actúan como  puentes a lo que el denominó “pegantes” para fortalecer trabajos colaborativos con intereses afines  y sacarlos adelante para el desarrollo de las regiones, entre estas cualidades manifiesta: ser buena persona, ser amable y ponerse en el lugar del otro. Estamos complemente convencidos de lo señalado por este líder y  lo propuesto por nuestro rector en relación a fortalecer esfuerzos y capital social para el desarrollo de la región caribe, en este sentido es conocido que productivamente se documentan  los beneficios de la empatía, no solo  en relación a la sintonía emocional sino en reconocimientos,  en  calidad de servicios y mantenimiento de las redes interpersonales en el tiempo.

La empatía  cuando se  trabaja a conciencia, la aprendes, la aceptas en tu vida  y llega para quedarse y fortalecerse, cuando  la ejercemos se afina nuestra observación, nuestra capacidad de escucha ya no está en el plano de solo dar una respuesta sino comprender  al otro, este constructo nos abre muchas miradas y caminos para aprender, de hecho es enriquecedora,   hay muchas formas de valorar y entender la perspectiva del otro, empatía es flexibilizar y disminuir las diferencias y barreras es apreciar la sensibilidad.

La empatía pasa fronteras

La Universidad del Norte no ha estado ajena a esta temática, desde hace varios años ha hecho parte de un estudio Multicéntrico latinoamericano que investiga la empatía en la formación de los estudiantes de salud, con el fin de ir introduciendo cambios para fomentarla  en los currículos de las carreras de la salud. Los resultados obtenidos hasta el momento están construyendo una línea base que soportará las investigaciones futuras al respecto (3-7). En la misma línea, la empatía ha sido tema de interés de investigación en el Doctorado de Comunicación de la Universidad del Norte. En días pasados se presentó la defensa doctoral de la tesis titulada “La calidez y el intercambio de información en la relación médico-paciente: Un análisis narrativo desde el efecto de la empatía y la comunicación verbal y no verbal como variables mediadoras y moderadoras en la intención de adherencia al tratamiento del paciente”, en el que se aborda la problemática de la relación médico-paciente y se presenta el papel mediador que la empatía desempeña para lograr adherencia al tratamiento.

En relación a la empatía además de anotar cómo puede funcionar en el  liderazgo de las organizaciones y el cuidado del paciente, es importante conocer opiniones de líderes investigadores quienes trabajan proyectos que han tenido gran adherencia a nivel internacional, por ello  se le pregunta al dr. Víctor Patricio Díaz, director internacional del Proyecto Empatía, ¿Cómo ha sido el trabajo sobre empatía que dirige a nivel multipaís?

Un poco de historia para tratar de responder a esta pregunta. En realidad la empatía la descubrí, de forma racional, a través de la curiosidad científica. Todo se inicia con una tesis de pregrado (o grado, según el país). Un estudiante se acerca y me dice si es posible que pueda asesorar su tesis y me plantea su interés en medir la empatía en estudiantes de odontología en una universidad chilena. Me siento halagado (de forma inmerecida) por su solicitud, pero le comunico que debía estudiar este concepto para una asesoría responsable.

Efectivamente, así lo hago y me encuentro repentinamente con un concepto complejo que es producto de fenómenos evolutivos y ontogénicos que fueron determinando, intrínsecamente, una madeja de componentes  cognitivos y emocionales que se entrelazan entre sí con diferentes grados de correlaciones que, a su vez, dichos grados, al parecer, están modulados por factores contextuales que son diferentes en cada sujeto en dos tiempos: el evolutivo y el circunstancial-contextual dado por los límites de la existencia humana, el microespacio (determinado por su existencia familiar e inmediata) y el factor socioeconómico. Por otra parte, en el espacio, porque su construcción en un sujeto depende de la conformación de una estructura neurológica que permita que la relación entre las estructuras que sostienen los fenómenos cognitivos y emocionales alcancen el desarrollo adecuado y la forma adecuada. Sin embargo, esta es una pálida descripción de las complejas interacciones bidireccionales que se producen entre los fenómenos neurológicos y los macrofactores y microfactores antes señalados.

Desde luego, este conocimiento permitió tratar de encontrar una mirada de la empatía y de su comportamiento que fuese más allá de la explicación psicológica de la empatía. Pero la pregunta es: ¿desde dónde se debe mirar la empatía que no sea desde la psicología? Surgió la idea de analizar la empatía desde un punto de vista regional (América Latina) por la riqueza que existe en nuestro continente en relación con nuestras costumbres, la forma de comportarnos antes de los demás, las tradiciones familiares y también sus diferencias, sus conflictos internos, su forma de conducir su vida. Esto implicaba asumir que la empatía era un “vector resultante” (pero de ninguna manera pasivo) de la interacción de muchos factores que actuaban a diferentes niveles. El resultado esperado es que los niveles de empatía no tenían por qué ser iguales entre los diferentes países, incluso entre diferentes regiones de un mismo país, no tenían por qué ser iguales entre hombres y mujeres. Los resultados observados por todos los investigadores de nuestra red, muestran entre muchos otros aspectos, que no parece existe una “variable relevante” en la determinación de la empatía final en un sujeto, conglomerado de una universidad o entre diferentes universidades dentro y entre los países de américa Latina.

Esta última observación es del todo relevante toda vez que, de ser cierta, conduciría a dos conclusiones muy importantes para la formación empática de nuestros estudiantes: a) no existe un programa, una forma, universal de introducir la enseñanza-aprendizaje de la empatía (depende de la correlación específica de los factores antes señalados) y b) las intervenciones que no consideran la forma de mitigar o estimular los factores específicos que influyen de una forma determinada en un momento determinado, no tienen destino y sólo es posible para nuestras universidades influir en los niveles de empatía si y solo si se interviene por completo el curriculum y se educan a nuestros docentes en la “impartición” de la empatía sobre la base de métodos activos de aprendizajes e introducidos transversalmente a lo largo de toda la carrera.      

Desde lo institucional que pensamos del valor de la empatía

La oportunidad de entrevistar a la profesora Sara Caro, docente con más de 30 años de servicios en el área de la salud en la Universidad del Norte, sobre  el valor de la empatía en su aula de clase, nos expresa al respecto: “La empatía es una destreza básica de la comunicación interpersonal, que facilita entender a las personas, sus mensajes y poder establecer el dialogo, en la formación del estudiante, debemos formar la inteligencia emocional para unas relaciones interpersonales exitosas, creo también es fundamental el trabajo en la promoción y comprensión de la inteligencia social, todo esto es trabajo fértil para la empatía”.

En relación a lo comentado por la profesora Sara, estoy completamente de acuerdo y en Uninorte tenemos muchas oportunidades para el trabajo con esta temática, el CEDU trabaja distintas metodologías y muchas de ellas se relacionan con el fundamento de este valor.  En mi experiencia como coordinadora de trabajo en red internacional de empatía se ha visto  progresos y sobre todo motivación para el trabajo en esta temática como  producto se encuentran videos disponibles, artículos relacionados con variables asociadas a la empatía y en general  producción intelectual tanto de estudiantes a nivel de pregrado y postgrado como de la red de empatía, de igual manera fusión de grupos de investigación con otras universidades que están trabajando está temática en hospitales, centros de formación y comunidades en general.  VER MAS

La empatía entró para quedarse

En relación a todo lo anterior nos permite tomar consciencia que en las situaciones que incluyen experiencias sencillas de vida  como dar un saludo, sonreír,  trabajar con vocación, compadecerse, ayudar con amor, hasta realizar  experiencias gradualmente más complejas como el proyecto internacional de empatía relacionada en esta nota  y la investigación doctoral referida,  allí privilegiamos el valor de la empatía, y somos conscientes que enhorabuena entró  la empatía y llegó para  fortalecerse y quedarse.

 

Referencias

 

(1)Waldow V. Cuidado de enfermería: reflexiones entre dos orillas. Fundación Index: Granada.2014.228p.

(2)Gutiérrez Fernández R. La humanización de (en) la Atención Primaria. Rev Clín Med Fam,2017; 10(1): 29-38

(3) Díaz V, Alonso LM, Caro S, Silva M, Arboleda J, Bilbao J et al. Compassionate care component of the construct empathy in medical students in Colombia and Dominican Republic. Acta Medica Mediterranea, 2017, 33: 115

(4) Diaz V, Alonso LM, Caro S, Arboleda J, Bilbao et al. Empathic orientation among medical students from three universities in Barranquilla, Colombia and one university in the Dominican Republic.Arch Pediadr 2014; 112 (1);41-49

(5) Alonso LM, Rios Ana, Brown M, Cervantes M,Alonso J, Diaz V et al.  Empatía en estudiantes de la Universidad del Norte, comparación de dos grupos 2012-2015. Revista de la Facultad de Medicina;. Universidad Nacional de Colombia, 2018 (En edición)

(6) Erazo A, Alonso LM,Rivera I, Zamora A, Diaz V. Evaluación de la orientación empática en estudiantes de odontología de la Universidad Metropolitana. Salud Uninorte, 2012; 28(3);354-363

(7) Diaz V , Salas D, Bracho F, Ocaranza J. Empatía en estudiantes de Kinesiologia. Universidad Mayor. Sede Temuco.Rev. Cienc. Salud. 12 (3): 383-393 / 383

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