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100 Dias de soledad

100 DIAS DE SOLEDAD

Por Mario Valencia.

Tomado de www.justiciatributaria.co

Buena parte de los impuestos se los roban y el Estado no es más que un intermediario de negocios particulares, de grandes poderes, de grandes banqueros, de grandes constructores, de grandes medios. Todos se tapan con la misma cobija y todos ocultan sus ganancias en las mismas guaridas financieras.

Usted puede ser de la tendencia política que quiera, pero no me diga que 14 reformas tributarias en 28 años son prueba de éxito. La que presentaron Duque y Carrasquilla, a 100 días de su mandato, además, es una burda copia y profundización de todas las anteriores y consiste en hacer que los grandes capitales paguen menos impuestos. La forma de lograrlo, obviamente, es que la clase media y los sectores populares los asuman.

Para que la sociedad exista, se desarrolle, progrese y mejore su calidad de vida, todos debemos pagar impuestos. De hecho, todos lo hacemos. Hoy la mitad del total del recaudo tributario proviene de impuestos indirectos, es decir, el que paga exactamente igual el pobre que don Luis Carlos.

Entre más impuestos se paguen, más recursos tiene el Estado para suplir las necesidades de bienes y servicios públicos, como la educación, la salud, las vías, los servicios, los subsidios a los agricultores y el estímulo a los emprendedores. Pero esto no es lo que pasa en Colombia; aquí buena parte de los impuestos se los roban y el Estado no es más que un intermediario de negocios particulares, de grandes poderes, de grandes banqueros, de grandes constructores, de grandes medios. Todos se tapan con la misma cobija y todos ocultan sus ganancias en las mismas guaridas financieras.

En este sentido, la estructura de impuestos de Colombia es un mecanismo de transferencia de riqueza desde los consumidores hacia las arcas privadas. Sus bolsillos se rompen y los de los trabajadores no aguantan un remiendo más. Hasta el neoliberalismo que predican es una farsa: confiscan el ingreso de los consumidores y después los productores no tienen a quien vender.

¿Cuál libre mercado? ¿Su logro es un PIB per cápita de US$6.000? No importa, porque todavía queda petróleo para 5 años y la deuda externa ha crecido 112 veces en 30 años.

Solo se preocupan de los negocios, por eso se cubren las fechorías los unos a los otros. Todos son igualitos: Duque protege a Uribe, a Pastrana, a Gaviria, Vargas Lleras protege al fiscal que nombró Santos y todos lo defienden porque es el ‘consigliere’ de don Luis Carlos.

Todavía le queda sangre al anémico, vienen por lo que queda del salario, por las pensiones, por lo que queda de producción agrícola e industrial, mientras gremios como la SAC y la Andi defienden las políticas que arruinan a sus afiliados.

Por eso la gente protesta y lo único que saben hacer negociantes como Peñalosa es lanzar al Esmad. No tienen respuesta a los problemas, no tienen plan B, ni les interesa.

La única solución es reemplazarlos y cambiar la orientación: que los más ricos paguen impuestos, eliminando las exenciones tributarias, cobrando impuestos a los dividendos, a las herencias, al patrimonio, a las remesas de las utilidades empresariales. Establecer una tarifa diferenciada para pequeñas, medianas y grandes empresas. Combatir la corrupción, para invertir en competitividad y en estimular la producción nacional y la mano de obra bien paga, como en Alemania, donde el salario mínimo es más de 6 veces superior al colombiano. La esperanza, es que no hay mal que dure 100 años, ni contribuyente que lo resista.

Pensiones: personas o grupos financieros?

LAS PENSIONES NO SON PARA IR A PASEAR A MIAMI

Mario Alejandro Valencia, Bogotá, julio 16 de 2018

Justiciatributaria.org Julio 16 del 2018

Es extraño que los banqueros estén tan preocupados por la situación fiscal del país, que ellos mismos han ayudado a agravar, con negocios lesivos para el patrimonio público como algunos de las alianzas público-privadas.

Sergio Clavijo, director de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, Anif, un centro de estudios económicos del y para el sector financiero, en un foro del Banco de la República afirmó –con desparpajo– que las pensiones no son para irse a pasear a Miami sino para sobrevivir. Además de su sinceridad extrema, llama la atención que quien lo afirma es una persona que el 29 de abril de 1996, trasladó su pensión desde Porvenir hacia Colpensiones. Es decir, uno de los representantes más importantes de los banqueros colombianos, tres años después de implementada la Ley 100, dejó de confiar en el sistema privado como la mejor forma de pensionarse y, al igual que lo hicieron 11.383 colombianos el año anterior, se pasó al sistema público, que ofrece más beneficios.

Anif advierte que existe una “bomba social y fiscal”, como resultado de la baja tasa de cobertura pensional, los altos subsidios que se pagan en el fondo público, la caracterización demográfica del país, con tendencia al envejecimiento, y la alta tasa de reemplazo que se paga. En este sentido, Anif propone marchitar a Colpensiones, fortaleciendo el sistema privado de ahorro individual, aumentando la edad de pensión, igualando la de hombres y mujeres, y disminuyendo el pago de la mesada pensional. La justificación, según Clavijo, es que así lo hacen los países de la Ocde, club neoliberal al que acaba de ingresar Colombia aunque tiene condiciones de calidad de vida muy inferiores al promedio de países que lo conforman.

Por supuesto, lo que no dice Anif, ni Asofondos, ni Fedesarrollo, ni el FMI y la Ocde, todas instituciones que han propuesto desmejorar las condiciones de pensiones de los colombianos, es que, en el sistema privado, conocido como Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad, Rais, una persona que haya tenido ingresos salariales por $3‘125.000, se va a pensionar con $781.000. Es decir, una tasa de reemplazo de 25%, suponiendo una tasa de rendimiento real de 3%, que es la promedio en los últimos 5 años. Estos cálculos, elaborados por el profesor Stefano Farné, de la Universidad Externado, han puesto sobre la mesa un debate adicional sobre pensiones inadecuadas o insuficientes en el Rais, que quienes se están pensionando lo sufren a diario.

Es extraño que los banqueros estén tan preocupados por la situación fiscal del país, que ellos mismos han ayudado a agravar, con negocios lesivos para el patrimonio público como algunos de las alianzas público-privadas. La Ley 1882 de 2018, obliga al Estado a asumir las deudas que los concesionarios que no cumplan o se quiebren hayan adquirido con el sistema financiero. Por cuenta de esta Ley, hecha a la medida, el fisco podría terminar pagando $3,6 billones a la corrupta Odebrecht y a su socio Corficolombiana, del grupo Sarmiento Angulo.

Tantas ideas expuestas sobre el tema pensional, lanzadas incluso por una parte del equipo de empalme del presidente electo Iván Duque, no logran ocultar que en la tal ‘bomba pensional’ Colombia gasta el 3,9% del PIB, mientras Estados Unidos gasta 7%, Dinamarca 8%, Bélgica 10,2%, Francia 13,8% e Italia 16,3%. La discusión debe girar –entonces– en la necesidad de una política integral de atención a la vejez, con un sistema público fuerte y uno privado complementario, así como buscar el crecimiento del PIB en lugar de reducir los derechos de los trabajadores y pensionados.

 

EVOLUCIÓN Y LA "RACIONALIDAD ILUSORIA"

EVOLUCIÓN Y LA “RACIONALIDAD ILUSORIA”

“El hombre se dirige al encuentro de la desdicha con los ojos abiertos”

Karl Marx

 

Occidente idolatra la racionalidad. A partir de la Ilustración en el siglo XVIII, esta irracionalidad se expandió por el mundo europeo y por los continentes que estos iban conquistando en todo el planeta. La razón es el camino, la razón es el instrumento, la razón nos hace humanos, la sociedad puede gobernarse mediante procesos racionales, la razón es progreso. Sin lugar a dudas, este valioso movimiento intelectual con sus novedosas propuestas acerca de las posibilidades de una nueva humanidad,  implicó un gran avance y se basó en la lucha contra las viejas ideas medievales provenientes de 1000 años de oscuridad,   impulsadas por la Iglesia católica.

Paralelo a la difusión de estas ideas iluminadoras del quehacer humano, los europeos conquistaban a través de formas bárbaras, primero al nuevo continente americano y luego a la extensa y misteriosa África. Internamente, luchaban entre ellos brutalmente por la supremacía de ideas religiosas a partir del cisma ocasionado por la figura de Martin Lutero. La naciente revolución industrial sometió sin compasión alguna a hombres, mujeres, ancianos y niños a condiciones laborales infrahumanas con tal de producir y producir a los más bajos costos posibles.

El siglo XX vivió los dos más grandes conflictos bélicos conocidos en la historia de la humanidad. La primera guerra mundial ocasionó 20 millones de muertos y la segunda 60 millones la cual terminó con el bombardeo atómico a Hiroshima y Nagasaki.  A más de otras guerras menores frente a estas dos como fueron la guerra civil en España que de todos modos dejó un millón de muertos en tres años, la guerra de Corea y la guerra de Vietnam que arrastraba guerras anteriores de ese heroico pueblo, victorioso frente a Francia y luego frente a los Estados Unidos y muchos otros conflictos a lo largo del siglo.

Y en Colombia? Bueno, siempre resolviendo los conflictos a través de formas violentas desde la Patria Boba luego de 1810. Ya en 1812-13 se dieron los primeros conflictos nacionales entre centralistas y federalistas. Es decir, llevamos 200 años en que nuestras élites siguen aplicando los mismos mecanismos excluyentes y agresivos para mediar  las diferencias

Entonces, dónde se encuentra la razón “ilustrada”?

La ciencia, la propuesta más racional generada por occidente para conocer el mundo natural, el mundo social y el mundo personal, ofrece algunas respuestas que debemos considerar. La biología evolutiva nos dice desde Darwin que no hay línea divisoria entre los otros organismos y nosotros. No hay discontinuidad sino que nosotros sencillamente somos una especie más que lucha por el territorio, por los recursos, por las hembras y a partir de la evolución cultural, luchamos y competimos por un nuevo recurso, las ideas. Las neurociencias complementan afirmando que nosotros  tenemos entonces un cerebro igual al de los otros mamíferos y primates. Con áreas muy antiguas en la filogenia moldeadas en la dura lucha ancestral por la supervivencia y la reproducción de las cuales no nos hemos desprendido ya que el cerebro se ha organizado evolutivamente superponiendo nuevas áreas a las viejas, no eliminándolas. Esas áreas antiguas son capaces de generar fuerzas impulsivas, reactivas, de lucha y alerta necesarias para enfrentar las amenazas, peligros y hostilidades presentes en el entorno vengan de donde vengan. Pero tanto en la filogenia como en la ontogenia, esas áreas antiguas, base de la conducta instintiva y de la impulsividad se desarrollan y maduran, se interconectan en intrincadas redes neuronales mucho antes que maduren las áreas cerebrales responsables del control, la autoregulación y  la cognición consciente como es la corteza cerebral la cual es de reciente aparición en la filogenia y la  última en madurar en el desarrollo ontogenético. Cuando nuestra razón quiere comenzar a manifestarse, ya llevamos una vida emocional acumulada. Así, toda nuestra vida consciente y racional, siempre se va a ver influída por nuestra vida emocional

Además, no solo que estas áreas antiguas maduren primero que las áreas encargadas de nuestros procesos racionales, sino que según Joseph Le Doux, importante neurocientífico, autor del excelente libro “El cerebro emocional”, si bien es cierto que las áreas que regulan la razón están íntimamente conectadas con las áreas que regulan la emoción lo cual sienta las bases biológicas de la unidad razón-emoción que parece caracterizarnos, las conexiones que ascienden desde las áreas emocionales humanas son mucho más que las que descienden desde las áreas racionales cerebrales. Es decir, prima más en nosotros la respuesta emocional que la respuesta racional. Toda nuestra vida mental, las percepciones, creencias, intenciones y propósitos, relaciones, conductas y decisiones, están influídas por nuestra vida emocional. No existe la cognición “pura”. Si existiera, ya los problemas humanos se habrían resueltos. Y si agregamos la fragilidad de nuestras conexiones nerviosas, siempre moldeadas por nuestras complejas interacciones con nuestro entorno que es fundamentalmente social, podemos comprender que estos procesos emocionales y racionales, se pueden disociar generando psicopatologías propias de los homos sapiens sapiens. La esquizofrenia, la psicopatía, el narcicismo, los trastornos de personalidad, la violencia intrafamiliar especialmente la violencia de pareja y en un extremo, las guerras y conflictos masivos (sin reducir estos conflictos a un  problema solo emocional), son también manifestaciones del potencial violento que todos llevamos con nosotros. La violencia es una impronta en el mundo natural. Ya Marx afirmaba que “la violencia es la partera de la historia” y Ralph Waldo  Emerson, decía “no te sorprendas de los actos de los otros porque solo significan que tu también los puedes cometer”. Además, que de racional tiene un sistema económico que lleva al hombre  a extinguir especies en forma masiva hasta el punto que ya están en este peligro nuestras queridas jirafas, símbolos incluso de paradigmas evolucionistas? Qué de racional tiene un sistema económico que amenaza con destruir el planeta a través del cambio climático solo por ganarse, como en la pelicula de Sergio Leone de los años 60s, unos dólares más? Si unimos impronta evolutiva, genética y cerebral con entorno excluyente y endiabladamente competitivo, por qué extrañarnos de la violencia humana? Es nuestra racionalidad una ilusión? O es más bien una racionalidad limitada?

Complicada nuestra historia. Somos una especie “dual”. De reciente aparición, moviéndonos tanto en lo biológico como en lo cultural. Siempre en la frágil línea que separa la autoregulación y la impulsividad. Siempre en conflicto con nosotros mismos y con los otros. Siempre con miedo de vernos en el espejo tal como somos y no como creemos ser. Pero paradójicamente como especie solo contamos con la razón para regular la emoción. Contamos con la democracia como sistema político para regular la sociedad y con la educación para formarnos mejor como humanos. La democracia, con sus diálogos, acuerdos, consensos, derechos, tolerancia, es un desafío a nuestra “naturaleza” como especie. La educación, para una verdadera transformación no debe contemplar solo los procesos racionales y cognitivos enfocados en el mundo natural, sino que debe contemplar también el aspecto de la educación emocional, de la educación en valores y en la ética (aunque en verdad soy un poco escéptico ante la fuerza del capitalismo). El solo talento intelectual y cognitivo, no garantiza ni la felicidad ni la asertividad en las decisiones. Tal vez así, seamos un poquito mejor en 5.000 años.

 

Luis Felipe Zapata

Docente Departamento de Psicología

 

Evolución y fundamentalismo

EVOLUCION Y FUNDAMENTALISMO

 

Los humanos nos formamos a partir de pequeños grupos de primates que cambiaron su hábitat de bosques húmedos por la ardiente sabana africana. Un cambio fundamental  que implicó nuevas presiones adaptativas tales como enfrentarse a nuevos depredadores, nueva dieta, nuevo ambiente, que con el transcurrir del tiempo condujo a modificaciones anatómicas y cerebrales, que permitieron la emergencia de una especie completamente nueva en la naturaleza. La causa original fue un cambio radical de entorno.

Pero a pesar de estas adaptaciones, bipedismo, liberación de manos, disminución del sistema digestivo, crecimiento y complejidad cerebral, desaparición del prognatismo, cambios faciales que permitieron la aparición de un nuevo rostro, seguíamos siendo una especie débil frente a las tremendas demandas del nuevo entorno. No poseíamos garras, ni afilados colmillos ni suficiente fuerza muscular para enfrentar a los temibles depredadores con los que se compartía el nuevo nicho. Estábamos expuestos todo el tiempo. Y esa tensión nos configuró para siempre. Aunque no seamos conscientes, siempre estamos en alerta, en alarma, dispuestos al impulso y a la reactividad, lo cual ya no es dirigido hacia los feroces felinos del pasado sino hacia los otros humanos con los que convivimos.

Aún con estas debilidades nuestros ancestros dieron un paso enorme, emigrar de África como antecediendo al éxodo bíblico, y afrontar nuevos paisajes, húmedos, secos, calurosos, desérticos, montañosos, glaciales, selváticos, vacíos como las inmensas estepas asiáticas.

Se generaron así nuevas adaptaciones más allá de las manifestaciones fenotípicas visibles: cognición compleja y conformación de incipientes grupos sociales. Y aún, estamos en esa. Una cognición diferente a todas las existentes: flexible para aprender y contemplar nuevas y diferentes opciones y adaptarnos así a los entornos cambiantes; una memoria a largo plazo que nos permitió almacenar lo aprendido y recordar los caminos recorridos; una capacidad de autoregulación para luchar contra  los impulsos y las reactividades antiguas. Una nueva cognición capaz de manipular más y más información al mismo tiempo.

La posibilidad de almacenar y manipular nueva información,  de convertir la percepción en pensamiento, facilitó la emergencia de algo completamente nuevo en la naturaleza, que ha terminado por apartarnos de ella para siempre: la producción de ideas, de creencias ante la propia naturaleza, hacia nosotros mismos, hacia los otros y hacia las interacciones sociales, que poco a poco emergían a partir de la conformación de los primeros grupos como forma de superar nuestra debilidad como especie.

Lo que nos distingue o diferencia frente a los otros organismos es precisamente eso: la capacidad de producir ideas ante  los diferentes mundos circundantes. No poseemos solo la dimensión biológica, sino también poseemos la dimensión cultural, conformada esta por el conjunto de ideas que hemos construido. Y las mismas ideas nos han conducido a considerar estas dos dimensiones de lo humano, lo biológico y lo cultural, como mundos in dependientes, sin conexiones entre sí, cuando la complejidad de lo humano está precisamente en que somos lo uno y lo otro al mismo tiempo y en cada instante Y dado que este nuevo fenotipo cognitivo fue fundamental para la supervivencia como especie, ha adquirido tal necesidad y fuerza, que se ha convertido en el principal campo de competencia intraespecie en los humanos. Ya no competimos únicamente por los recursos, por las presas, por las hembras sino que lo hacemos en forma intensa, principalmente por las ideas, por el conocimiento. Las ideas que incorporamos al llegar al mundo, que al ser compartidas por el grupo al cual pertenecemos, son ideas sociales, creemos en ellas no porque necesariamente sean ciertas, sino porque son compartidas con los otros. Las creemos únicas, mejores, procuramos imponerlas a los otros,  las defendemos a muerte y sufrimos enormemente si consideramos que nos las quitan,  que nos las roban. Las ideas y creencias han alcanzado tal significado e importancia en la vida como especie –no podemos olvidar esto, que solo somos una especie más como cualquier otra- que las percibimos como una amenaza si las consideramos diferentes, dignas de desconfianza e intolerancia. Diríamos en perspectiva psicológica que somos  organismos narcisos autoreferenciados.

Los grupos, única forma de supervivencia para enfrentar un entorno hostil,  amenazante día tras día, se convirtieron lentamente en la forma de vida de los humanos. Los grupos incipientes facilitaban la distribución de  las tareas, la  cohesión de sus miembros ante el  peligro y entre todos  generaban  múltiples  estrategias. Pero con la emigración de África, los pocos y pequeños grupos quedaron aislados unos de otros. De tal forma que, el contacto intergrupal se hizo mínimo. La llegada o presencia de un miembro de otro grupo se hizo  extraña y amenazante. Y en esas estamos todavía. Llevamos en  nosotros esa impronta xenófoba la cual emerge con fuerza si el entorno la incita. No hay que olvidar que la integración universal se ha empezado a dar apenas hace unos 500 años con los viajes de Marco Polo al lejano oriente en el siglo XIII, a través de la ruta de la seda, el descubrimiento de América y Australia, la circunnavegación de África en el siglo XVI y el acercamiento a China, Japón y al sudeste asiático por parte de los europeos, a partir del siglo XVI y XVII. El África sub sahariana tuvo que esperar hasta el siglo XIX y el siglo XX.

Somos una mezcla de experiencia individual y experiencia social, de biología y cultura, síntesis de un pasado remoto y un presente incierto. Nuestra mente individual de especie, se funde con nuestra mente social y tendemos a considerar que nuestras creencias religiosas, sociales, políticas y culturales son las ciertas, las únicas válidas y negamos las otras formas culturales cuando en verdad siendo todas las formas una mera diversidad de lo humano, nos enriquece conocerlas, abrirnos a ellas ya que así ampliamos nuestra vivencia de lo que somos como especie.

Así, podemos afirmar, que los humanos –por historia evolutiva- tienden a ser autoreferenciados a nivel cognitivo, tanto individual como a nivel grupal. Tenemos un cerebro que genera una mente individual y que al encontrarse en grupo  genera a la vez una mente social, grupal. Nos distinguimos de las otras especies por ser generadores de ideas, de sólidas creencias, que con el devenir de la evolución cultural, son de todo tipo, religiosas, políticas, científicas, filosóficas,  étnicas, sociales. Dado que esta capacidad ha sido una estrategia de supervivencia, las defendemos a muerte, con violencia si percibimos que se nos quieren imponer ideas y creencias diferentes a las que el grupo al cual pertenecemos posee. Los fundamentalismos en cualquier época histórica, caracterizados por esa actitud contraria a cualquier cambio o desviación en las doctrinas y las prácticas que se consideran esenciales e inamovibles en un sistema ideológico, sea político y  especialmente religioso, orientales u occidentales,  con  sus creencias dogmáticas de  depositarios de la verdad absoluta, rígidos frente al mundo cambiante, intolerantes y violentos frente a otras expresiones y posibilidades,  son  formas políticas y culturales de nuestro antiguo pasado.  Por lo tanto, son propuestas que en sus expresiones no contribuyen a la creación y al avance  de lo humano sino que por el contrario tienden a mantenernos en formas ancestrales de relacionarnos los unos con los otros no aptas para la complejidad y las exigencias de las sociedades actuales.

Pero la humanidad lucha contra esa impronta, trata de avanzar en desarrollar una sociedad  más incluyente, de dejar para siempre el deseo de imponer un grupo o sociedad las ideas y creencias sobre otra. Las humanidades y las ciencias sociales tan cuestionadas hoy en día, sumadas a la biología evolutiva nos enseñan que sí podemos abandonar ese narcicismo cultural e ideológico. Nos enseñan, que lo que siempre ha existido tanto en la dimensión biológica como en la dimensión cultural, es la diversidad, la diferencia, el otro, las diferentes posibilidades de expresión y que por lo tanto si queremos avanzar como humanos en este destino único para todos,  tenemos que aceptar,  tolerar y  comprender que las diferentes creencias, ideas, comportamientos  y concepciones no son más que la expresión del potencial que llevamos dentro.

Tal vez el humanismo renacentista, el movimiento de la ilustración, la aparición de la democracia liberal y la revolución científica y técnica sean formas emergentes de combatir esas viejas formas de concebirnos. Pero,  lo permitirá el fundamentalismo neoliberal con toda su carga de explotación, de desigualdad y de concentración cada vez más y más de la riqueza en pocos grupos? Será así el fundamentalismo neoliberal un camino contraevolutivo?

Razón tenía  Marx cuando afirmó que con  el capitalismo se terminaba la prehistoria de la humanidad

 

Luis Felipe Zapata
Departamento de Psicología

 

Evolución del rostro humano

 

Fuente: * peredhel *   Youtube

La evolución es un proceso de cambios lentos y acumulativos en el curso del tiempo. La selección natural  es un "diseñador ciego". Es un mecanismo de "selección" sin propósito alguno, de aquellos fenotipos que aportan a la adaptación de los organismos a las presiones del ambiente. Lo fundamental fue el el hecho de que los ancestros optaron por un cambio de ambiente que luego se intensificó con la migración fuera de África. Nuevos ambientes demandaron nuevas adaptaciones.  Así, nuestro rostro actual se ha venido fraguando desde los ancestros iniciales hace unos 3 millones de años y se propone que tres hechos han influído en este proceso evolutivo: el cambio de dieta, la emergencia de una cognición compleja y la interacción social como estrategia de supervivencia. La cara (rareza evolutiva) disminuye su tamaño para dar espacio al crecimiento del cerebro. La esclerótica (parte blanca del ojo) redujo su tonacidad oscura característica de los primates no humanos para facilitar captar adonde "apunta " la mirada, un conocimiento  fundamental en las intensas relaciones sociales de los humanos.  La mandíbula se encogió y los caninos disminuyeron sus tamaños debido al cambio de dieta. Los arcos superciliares desaparecieron para facilitar la visión  a distancia. La llamada frente aumentó su tamaño para facilitar el crecimiento de las áreas prefrontales las cuales son las sedes cerebrales de nuestros procesos cognitivos superiores. La reorganización interna del cerebro por las presiones sociales facilitó la emergencia de expresiones faciales emocionales. 

 

 

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