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La historia de Barranquilla que cuentan sus baldosas
Publicado en: jue, 19 sep 2019 05:20:00 -0500
Los asistentes escucharon historias, fotografiaron y conocieron distintos diseños de baldosa.

Barranquilla tiene un patrimonio que se descubre con su andar, que se descubre bajando la mirada y apreciando las baldosas sobre las que posan nuestros pies. Ese patrimonio se construye con las historias de miles de inmigrantes que llegaron a la ciudad en la época de la República (1848 – 1940). Por eso en el mes del Patrimonio, el Museo Mapuka se unió con un recorrido por sitios claves de la ciudad que hoy conservan sus baldosas como un libro abierto que narra la realidad de una época.

Las baldosas hidráulicas –denominadas así por el proceso de fabricación al que son sometidas– se caracterizan por sus diseños y colores que eran el reflejo de una cultura. Se componen de ornamentos fitomorfos, zoomorfos y antropomorfos, con algunos patrones que responden a la cultura griega. 

Con la mirada al centro

El inicio del recorrido fue en la Parroquia San Roque, ubicada en la Calle 30 con carrera 36. La construcción de estilo neogótico cuenta con varios diseños en sus pisos que identifican los diversos espacios del lugar. 

Omar Barboza, uno de los guías del recorrido y estudiante de octavo semestre de Arquitectura, destaca el lugar como uno de los primeros en tener este tipo de baldosa en Barranquilla y que “evidencian la falta de referencias al Caribe que tienen los ornamentos; estas primeras baldosas eran importadas y a eso se debe la paleta de colores y los ornamentos de origen clásico para denotar importancia”.

Frente a la parroquia, oculta entre maderos y herramientas de carpintería, se encuentra una de las primeras casas de Elías Muvdi, comerciante palestino de gran influencia en la historia comercial de la ciudad. Aunque desgastada por el tiempo, la casa da cuenta de la posición económica del sr Muvdi para la época. De los 5 espacios principales, todos tienen un patrón de baldosa diferente.

Entre quienes hacen el recorrido, una pareja de bogotanos conoce una cara de Barranquilla que no es muy contada. “Escuchar estas historias de la ciudad, nos hace conectarnos a ella desde un punto de vista diferente, que valora la historia”, comenta uno de ellos.

El edificio de la Aduana fue el tercer lugar del recorrido, este sitio que se convirtió en el primer monumento nacional de Colombia, guarda en sus caminos diversos diseños de baldosas que a diario recorren sus visitantes.

“En este lugar empezamos a ver patrones que ya eran creados en la ciudad, haciendo referencia al Caribe, como lo son las olas y colores más vivos”, explicó Sharon Goethe, también estudiante de Arquitectura y guía del recorrido.

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Patrimonio en el Prado

El mítico barrio que está próximo a cumplir 100 años de nacimiento, alberga hoy la mayoría de lugares con baldosas hidráulicas, allí la tendencia alcanzó su punto máximo y atesora la mayor cantidad de diseños y colores. Como parte del recorrido, los asistentes visitaron la Parroquia Nuestra Señora del Carmen y a la Casa Cultural La Perla.

La Perla es una mansión réplica de la casa de Charles Chaplin, hoy está a cargo de la Universidad Simón Bolívar y guarda en sus espacios varios diseños en las baldosas hidráulicas. Allí, al final del recorrido, los asistentes reflexionaron sobre la importancia de estos espacios de conservación del patrimonio.

“Muchos consideran que deben ir tras la historia al continente europeo, porque tienen construcciones milenarias aún en pie, pero debemos valorar nuestra historia que, aunque corta, guarda muchas cosas interesantes”, mencionó Wilfredo Argüellos, arquitecto que llegó al recorrido, interesado por conocer el patrimonio de baldosa de la ciudad.


Asistentes al recorrido en la fachada de la Casa Cultural La Perla.

El recorrido fue posible gracias a Mapuka, que aunque nació para documentar la historia Caribe prehispánica, se vincula a actividades que permitan conectar a la ciudadanía con otros hitos. En asocio al Centro Cultural Cayena, que se une a las actividades por el mes del patrimonio.

Para Omar Barboza, “estos espacios conectan al ciudadano con su identidad Caribe, les entrega elementos de los cuales sentirse orgullosos y de los que deben aprender”. Para él, la ciudad necesita abrazar mejor su historia y no ver edificaciones antiguas como cosas por demoler. Siente que así como en su época las baldosas contaron un contexto socioeconómico de Barranquilla, hoy la ciudad da una mirada a la valoración del espacio público que será reconocida por el barranquillero del futuro en 50 o 60 años.

Las actividades contemplaron también un taller para aprender a hacer baldosas y un foto tour el 15 de septiembre, por otros lugares del barrio El Prado.

Por Omar David Alvarez