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Hablando de tesoros...

Para empezar con los proyectos en los que el grupo de investigación viene trabajando en los últimos tiempos, os dejamos el enlace a una noticia aparecida este fin de semana en prensa.

 

 

 Más adelante, más...

 

JM

 

 

¿Y eso para qué sirve?

He ahí la pregunta a la que todos los que nos dedicamos a la Arqueología o la Historia nos hemos tenido que enfrentar alguna vez. Dentro del complejo mundo de las preguntas que no esperan respuesta, esta la podríamos incluir en la categoría de “diálogos y reflexiones de coctel”. Imaginen el típico acto social: la reunión de compañeros de colegio veinte años después, la boda de ese familiar que no ves desde niño… Pues eso, ahí, no falla, siempre hay alguien que en medio de la insustancial conversación de turno, copa en mano y mientras distrae el hambre presumiendo de sus propios éxitos, lanza la pregunta en cuestión…

-¿Y tú qué? ¿A qué te dedicas?

-¿Cómo?

-¿Pero se puede vivir de eso?

–Nunca entendí para qué servía esa vaina ni por qué nos la hacían estudiar de pequeños…

Eso sí, la gente al menos suele ser muy considerada cuando uno les confiesa la verdad. No cambian de repente a otro tema de conversación y hasta fingen cierto interés… Aunque claro, si siguen preguntando es solo por pura educación, porque ellos ya saben que esa vaina no sirve para nada. Como hobby –porque el mundo está lleno de antropoarqueologohistoriadores aficionados, aunque no lo crean, como fantasía de niño que sueña con descubrir mundos desconocidos, tal vez… ¿Pero como profesión? Por favor, ningún adulto serio se dedica a esas cosas. La gente decente se hace ingeniero o médico o abogado. Todavía si uno se decanta por la Arqueología la cosa no es tan grave. Como todo el mundo sabe, siempre cabe la posibilidad de encontrar algún tesoro o que después de una exitosa vida académica alguna productora de Hoollywood se interese por llevar tu vida a la gran pantalla, que le pregunten si no al Dr. Jones, espejo de todo buen arqueólogo… Pero la Historia, la Historia no hay cómo salvarla. No hay nada de aventurero en turbar el sueño de los ratones en las bibliotecas y desde luego ninguna, absolutamente ninguna, posibilidad de hacer plata siendo historiador, así que como profesión es un fracaso.

No obstante, como debe haber de todo en esta vida, unos cuantos de inconscientes sí que nos dedicamos a estas cosas. Será que somos unos inadaptados sociales o que no crecimos… Mi madre lo plantea desde otro punto de vista: ¿Qué te importarán a ti las cosas que pasaron hace tanto tiempo? Y tal vez, esa sea la cuestión –porque las madres directa o indirectamente siempre tienen razón— que no crecimos y por eso seguimos teniendo ganas de preguntar, de descubrir respuestas y de no conformarnos con lo que nos cuentan… Nunca las cosas son como son porque tienen que ser así, sino por algo.

Dedicarse a la Historia, a la Arqueología, a la Antropología… no es lo que ustedes imaginan. Es mucho más apasionante y más útil y más serio –y que me perdone el Dr. Jones.

Si se atreven a seguirnos en este blog, lo descubrirán.

JM