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La historia de los estudiantes de un colegio de Hibácharo que mandarán un cubo al espacio

Por segundo año consecutivo, estudiantes de la Institución Educativa Niño Jesús de Praga de Piojó participarán en el programa de la Nasa, Cubes In Space. Su proyecto: comprobar si un derivado de la moringa puede servir como purificante de agua en misiones del hombre a otros planetas. Para saberlo, un pequeño cubo con una muestra de la sustancia viajará en un avión a Wallops Island, Virginia; luego en un cohete Terrier Improved-Orion sounding rocket al espacio y de vuelta. Una vez regrese, los jóvenes necesitarán de la ayuda de Uninorte para realizar el análisis del extracto de moringa.

Los profesores Luis Walteros y Germán Escorcia llegaron el 24 de mayo al laboratorio de Ingeniería Ambiental, junto a sus estudiantes Alejandra Bula, Jimena Torregrosa Ricardo Parejo y Einer Padilla, todos entre los 12 y los 15 años. Allí fueron recibidos por Carlos Pacheco y Rafael Amador, docentes de Uninorte, quienes escucharon la historia de este equipo de investigadores que viven en el corregimiento de Hibácharo, a unos minutos de Piojó.

El proyecto de los jóvenes consiste en utilizar un derivado de la moringa como coagulante en el agua, es decir, para que pueda librarse de ciertos contaminantes en el proceso de convertirse en agua potable. Esta idea se enmarca perfectamente en el objetivo de Cubes in Space, un programa que existe desde 2014, y que lleva experimentos relacionados a materiales que pueden servir a los seres humanos en el espacio. En ese sentido, la moringa podría ser una opción para purificar el agua en otros planetas. Pero para el grupo de seis, que durante 2 horas y media viajó en una camioneta desde el Hibácharo hasta el campus de Uninorte, también significa una opción para ayudar a su corregimiento.

La dos actividades económicas principales en Hibácharo son la ganadería y el carbón. No hay alcantarillado y el agua que consumen proviene de pozos o jagüeyes. En el corregimiento solo llueve 55 días al año. Los profesores Walteros y Escorcia llegaron a la Institución Educativa en 2015 como profesores de química y biología respectivamente. Ya habían trabajado juntos en el colegio Colón. Una vez llegaron al corregimiento, se dieron cuenta de la situación social que se vivía y decidieron generar un cambio.

“Los chicos no tienen oportunidades para continuar su educación en una institución de educación superior. Queríamos aprovechar todos los elementos que había en el contexto del colegio, de sus hogares y trabajar con ellos para generar esas oportunidades. Inicialmente cambiar la mentalidad, más allá de ser ama de casa o ser padre de familia, existe un mundo de oportunidades para ser profesionales y para generar después un beneficio a su comunidad”, contó el profesor Escorcia sobre la idea detrás del semillero de investigación, llamado Ágora, que han creado y hace parte de la fundación Red Colombiana de Semilleros de Investigación (RedCOLSI).

En 2018, el equipo de investigación participó en Cubes in Space, no obstante, ninguno de los cuatro proyectos que presentaron fueron escogidos para el viaje final al espacio. Para esta nueva edición, los profesores quisieron concentrarse en una solución que funcionara en su contexto. En esa búsqueda encontraron un video de YouTube realizado por el profesor Carlos Pacheco, quien ya había trabajado en un proyecto similar con uno de sus estudiante de maestría para llevar agua potable a pueblos palafitos de la Ciénaga Grande del Magdalena.

“Ellos por medio de la enseñanza en la ciencia están generando la formación de ciudadanos. Dando posibilidad de que estos jóvenes no se queden únicamente en labores de campo sino que proyectan, contribuyen a la formación y al bienestar de estos lugares”, señaló Amador, docente del Instituto de Estudios en Educación (IESE) y quien ayudó a conectar a los jóvenes con la División de Ingenierías.

En su corregimiento, los jóvenes no tienen laboratorio y trabajan al aire libre, y por esto han basado su proyecto en la teoría que existe y en la observación. El profesor Carlos Pacheco, del programa de Ingeniería Civil y Ambiental, explicó que necesitan un ensayo de jarras para encontrar la dosis óptima para hacer un proceso de coagulación, floculación, sedimentación con equipos que posee la universidad. Este proceso debe ser replicado con la muestra que vuelve del espacio para conocer los resultados.

La muestra de moringa ya fue enviada a Wallops Island en Virginia, EEUU. Desde allí, junto a otros 79 cubos de plástico, viajará el próximo 20 de junio. Será regresada a Colombia y traída al Laboratorio de Ingeniería Ambiental, donde será probada y comparada con una dosis de control. De no haber ningún cambio, habrá sido exitoso el experimento y un equipo de investigadores de Hibácharo, Atlántico será responsable de aportar un nuevo elemento que sirva para la exploración espacial de los humanos. Y si no, será otro paso en el nuevo mundo que les abrió la investigación y del que podrá beneficiarse su corregimiento con un elemento que ayude a potabilizar el agua.

“Nuestro deseo es vincularnos con universidades, hacer convenios con instituciones que nos faciliten y orienten en la parte técnica de laboratorios, de docentes que nos puedan orientar y culminar con estas investigaciones que por falta de recursos se quedan en la teoría”, concluyó Escorcia.

Fuente: Grupo Prensa Uninorte

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