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HACIA LA DISMINUCIÓN DE LA BRECHA DE INFRAESTRUCTURA EN COLOMBIA

Hacia el 2030 se requiere una inversión global de US$ 71 trillones para suplir las necesidades de infraestructura de transporte, energía eléctrica, agua y alcantarillado, y telecomunicaciones. Esta infraestructura no puede ser provista solamente mediante la inversión pública, si no que se precisa además de la inversión privada y de la participación público-privada. En mayo del 2018 Colombia fue admitida como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Con esto, Colombia se adhirió a los estándares y buenas prácticas de la OCDE, entre las que se incluye el compromiso de minimizar la brecha de infraestructura.

El gobierno colombiano identifica la relación positiva entre el volumen de infraestructura y la competitividad, y por lo tanto incluye como pilares para el desarrollo del país la meta de minimizar la brecha de infraestructura de transporte y afianzar el sector minero-energético. Dado que para este fin se requiere apoyar la innovación tecnológica para desarrollar nuevas actividades económicas y estimular la productividad, el gobierno anunció una estrategia de ciencia, tecnología e innovación, que sin embargo presenta algunas inconsistencias y más aún, no ha sido cabalmente cumplida.

A pesar de que en general muchas industrias han experimentado un crecimiento en su productividad, en los países miembros de la OCDE, la industria de la construcción de infraestructura muestra una pobre productividad, posiblemente debido a la fragmentación de la tecnología que se usa para construir infraestructura civil, industrial, especializada y de vivienda. Se ha identificado que en general, la mejora de la productividad en la producción de la infraestructura requiere de las siguientes acciones: [1] mejorar la selección del portafolio de infraestructura, [2] mejorar los servicios de operación, y [3] aprovechar la infraestructura existente. En este contexto, la academia tiene el potencial para aportar un análisis objetivo y neutral en el proceso de provisión de servicios de infraestructura. Seguidamente se discuten, sobre la base de algunos ejemplos resaltables, algunas de las tareas en las que podría darse este aporte en un corto o mediano plazo.

Es ampliamente reconocido que el libre acceso de datos hidroclimáticos (p.ej., niveles de precipitación, caudales de ríos, niveles de agua en el río, etc.) tiene un papel muy importante en el planeamiento de la infraestructura y el manejo de los riesgos de un proyecto; sin embargo, estos datos no son fácilmente accesibles o son escasos en muchos países en desarrollo como Colombia. Así, resulta importante la provisión de datos hidroclimáticos y la academia cuenta con profesionales especializados para esta labor. Un ejemplo para resaltar es el siguiente: la Universidad de la República (Uruguay) participó bajo relación directa con el Ministerio de Industria, Energía y Minería de Uruguay en el proceso de desarrollo del mapa eólico y los proyectos pilotos de granjas eólicas en dicho país. Esto le ha permitido a Uruguay ampliar sostenidamente su capacidad eólica instalada.

El aporte de la academia es seguramente más urgente en los casos en los que la producción de infraestructura potencialmente induce conflictos sociales, y en donde la academia puede concentrarse en validar o rebatir los aspectos técnicos asociados a esta. Por ejemplo, la Universidad de Concepción (Chile) revisó el estudio de impacto ambiental de cinco centrales hidroeléctricas de Hidroaysen (sur de Chile) que representaban una inversión aproximada de US$ 3,200 millones. A partir de dicho estudio se pudieron identificar ciertas deficiencias en el estudio, que finalmente proporcionaron argumentos objetivos a los tomadores de decisiones para decidir la cancelación del proyecto.

Toda industria requiere que su fuerza laboral sea constantemente entrenada. En este aspecto, se han desarrollado algunas iniciativas como la de Siemens Power Academy que se enfoca en la fuerza laboral de la industria energética de países desarrollados, pero se requiere una iniciativa similar acondicionada a la fuerza laboral de países de la región. La academia puede aportar sustancialmente con esta tarea, en tanto se enfoca tradicionalmente en labores educativas.

Se ha subrayado la necesidad de que la industria de la provisión de infraestructura incorpore la tecnología digital y automatización avanzada para mejorar su productividad. Esto implica hacer uso recurrente de drones, herramientas de colaboración digital, el internet de las cosas, la tecnología vestible, machine learning, entre otros, para levantar información, monitorear, y registrar el avance de obra. Estas tecnologías han sido ampliamente usadas para labores de investigación en la academia, por lo que ésta ha construido un importante cuerpo de conocimiento al respecto que podría dirigirlas ahora para propósitos prácticos en la industria de aprovisionamiento de la infraestructura.  

En conclusión, recientemente Colombia fue admitida como miembro de la OCDE por lo que en un corto/mediano plazo tendrá que minimizar la brecha de infraestructura siguiendo los estándares de aprovisionamiento de infraestructura de la OCDE. Así, se abre una oportunidad para que la academia aporte activamente en el proceso de producción de infraestructura.

El presente artículo con referencias puede encontrase en: http://ronaldrgutierrez.com/wp-content/uploads/2018/10/Hacia-la-reduccion-de-la-brecha-de-infraestructura-en-Col_2Publish.pdf

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