Blogs Blogs

Atrás

Ciudades y Pandemias: intentos de reflexión en cuarentena…

CA Doxiadis, "Ciudad del mañana de Ecumenópolis" (1968), https://funnelme.wordpress.com/2012/01/03/doxiadis-04-ecumenopolis/

CA Doxiadis, "Ciudad del mañana de Ecumenópolis" (1968), https://funnelme.wordpress.com/2012/01/03/doxiadis-04-ecumenopolis/

Está claro que la mejor recomendación para nuestra comunidad universitaria y la conducta idónea que debemos asumir para estos días de incertidumbre, es tal cual reza el mensaje institucional #YoMeQuedoEnCasa o el que hace alusión a la estricta e innegociable conducta de higiene personal #EstaEnTusManos. Aún así, atendiendo al llamado de cordura y para aprovechar de alguna manera el inesperado tiempo de “cautiverio” que nos esta proporcionando dicha situación, decidí hacer una pequeña retrospección (sintética y panorámica) en principio para mis estudiantes de la asignatura Siglo XIX del programa de Arquitectura; sobre los cambios de paradigmas, las formas de gestión y algunas estrategias que adoptaron Las Ciudades o Colectivos Sociales a través de la historia para contrarrestar diferentes estados de crisis en salud pública; que en su momento, les correspondieron asumir como entes territoriales rectores, escenarios “sine qua non” de la vida en sociedad.

Se espera con la propagación del Covid-19 (Coronavirus) de hoy, como ya pasó con un sinnúmero de epidemias y catástrofes tanto de tipo natural como antrópicas, ésta termine emergiendo como factor preponderante de “reinvención social” a lo que algunos autores en la contemporaneidad reivindican con el nombre de “inteligencia colectiva” (Pierre Lévy, 1997); descrita con claridad por George Pór (2004) como "la capacidad de las comunidades humanas de evolucionar hacia un orden de una complejidad y armonía mayor, tanto por medio de mecanismos de innovación, como de diferenciación e integración, competencia y colaboración". De este ultimo concepto podemos resaltar entre una cantidad considerable de ejemplos, la muestra representativa de tres casos singulares en la historia moderna:

  1. Diferentes procesos de Invasión, Conquista, Colonia y los Tratados de Urbanismo: Para nadie es un secreto, que la principal causa de perdidas humanas con la agresiva irrupción de los países Europeos sobre los territorios Americanos, Africanos, Asiáticos y de Oceanía; se dieron a causa de los virus transmitidos por los ejércitos conquistadores, incluso por encima de la crudeza manifiesta debido al uso irresponsable de las armas de fuego o posteriores catástrofes que tuvieron un carácter destructivo. La transculturización, que incluyó cambios tan radicales como de religión, idioma, dinámicas de auto sostenimiento y hasta de la forma de ocupación del territorio con la aplicación de tratados urbanísticos como “Las Leyes de Indias del siglo XVI” o “Los Ensanches del Siglo XIX”; derivó en una larga transición de aproximadamente tres siglos que proporcionó cierta estabilidad y sosiego, bajo unas condiciones básicas de higiene, control político-militar y de orden social.
  2. La Peste Negra y el Renacimiento: Ya los Europeos habían sufrido a mitad del siglo XIV el rigor de una epidemia que acabó con la vida de aproximadamente el 45% de su población y cuya propagación no pudo ser contenida hasta llegar a tener una fuerte incidencia en África y Asia. Sus acciones de restablecimiento no solo fueron centradas en recuperar la fuerza productiva que puso en jaque el enraizado Sistema Feudal – tal cual puede quedar resentida “La Globalización de la Ciudad Red”[i] con la actual situación – sino que derivó en los avances tecnológicos y cualitativos necesarios que dieron paso del Teocentrismo al Antropocentrismo (Ciudades Ideales); consolidados en el renacimiento con la invención de las maquinas requeridas para paliar la ausencia de mano de obra calificada a causa de la altísima tasa de disminución poblacional.
  3. La Malaria y la Quinina: Entre los siglos XVII y XVIII Europa también fue sacudida por la crudeza de una enfermedad como la Malaria (del Italiano “mal aire”). No fue hasta la muerte de diez cardenales en Ciudad del Vaticano para el año de 1623, que el papa Urbano VII hace un llamado a toda la sociedad occidental para encontrar de manera colectiva la neutralización de esta dura pandemia; pero la solución solo se encontraría mas de un siglo después por Charles Marie de La Condamine en 1737, a través del procesamiento de la corteza del árbol de Quino originario de Suramérica (la cual fue reproducida sin mucho éxito de manera sintética, con varias vacunas entre los años 1944 y 1987). A partir de los descubrimientos de Condamine, los grandes imperios optarían por hacer control del cultivo de Quino con fines militares y expansionistas; lo que convirtió a esta forma de ocupación territorial en un “instrumento de poder político” según lo establecido por la científica Australiana Maxine Whittaker.

Podríamos seguir referenciando una cantidad interminable de casos con similares efectos en la sociedad: el Tifus sufrido por los ejércitos napoleónicos en Francia, Rusia y el denostado caso de Haití entre finales del siglo XVIII e inicios del XIX; el brote de Cólera en la clase pobre Parisina cumplido el primer tercio del siglo XIX que derivaron en violencia y el implacable “urbanismo de bulldozer haussmaniano”; o ya en el siglo XX la estigmatización de colectivos como el de la comunidad LGTB-IQ o afrodescendientes a causa de la rápida propagación del VIH/sida, que no solo registraron patrones de segregación étnica y racial, sino también por la estigmatización de los primeros años (sobre la década de los 80’s) que acentuaron las migraciones y el progresivo fraccionamiento de la célula familiar.

Los mas optimistas esperamos que en el presente caso de Coronavirus, haciendo gala de la llamada “inteligencia colectiva” ya adquirida, sea la garantía para no alcanzar y mucho menos desbordar el umbral del impacto social y de salud pública de las más radicales situaciones antes descritas. Siendo conscientes que así como las pandemias han sido capaces de cambiar el rumbo (muchas de ellas con resultados decorosos) en la forma de hacer nuestras ciudades y como ocupamos el planeta; nosotros, sus habitantes hemos propiciado con los excesos de la globalización, desequilibrios ambientales que han provocado además del cambio climático la propagación meteórica de las ultimas enfermedades como la gripe A/H1N1 (2009-2010) o el Zika/Chikungunya (2016-2018)​.

En conclusión, y mientras seguimos en cuarentena o encontremos una solución de choque en forma de vacuna, se nos plantean varios retos de obligada reflexión para el futuro, que tocará ir resolviendo en la brevedad:

¿Cuáles serán las nuevas funciones de los espacios colectivos y redes de infraestructura urbana de aquí en adelante?

¿Se tendrá que volver a un modelo de dispersión que proporcione los espacios de aislamiento que hoy se nos está pidiendo para mitigar los efectos del virus?

O por el contrario, ¿insistir en la densidad y plantear nuevas tipologías edificatorias que aseguren el distanciamiento o aislamiento de manera compacta y ecológicamente responsable?

¿Será necesario, ahora sí, apostarle decididamente a la autosostenibilidad obligatoria en todos sus niveles, como los huertos urbanos o la generación de energías limpias y renovables?

Y por último, ¿será que estamos en frente de la inexorable muerte del fenómeno de globalización y siendo testigos del nacimiento o mutación de una nueva utopía planetaria participativa, social-comunitaria y no fósil? Visionada por la Ekística de Constantinos Doxiadis en 1967 con el nombre de Ecumenópolis

Referencias Web:

 


Nota al Pie:

[i] Sassen, Saskia (2010); La ciudad global: introducción a un concepto. Universidad de Columbia, Nueva York, USA. https://www.bbvaopenmind.com/articulos/la-ciudad-global-introduccion-a-un-concepto/

Siguiente
Comentarios
No hay ningún comentario aún. Sea usted el primero.