Uninorte presenta observatorio para atender necesidades del río Magdalena

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Humberto Ávila, director del Observatorio del río Magdalena, durante su presentación.

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23 ago 2017

Entre 1967 y 2005 en el río Magdalena ocurrieron cuatro caudales picos por encima de los niveles promedio, pero entre 2005 y 2017 se han registrado 6, de acuerdo con análisis del Instituto de Estudios Hidráulicos y Ambientales (IDEHA) de la Universidad del Norte. Es decir, el fenómeno que antes se dio en cuarenta años ahora se presenta en un periodo de diez años.

Este tipo de situaciones muestran que el río ha venido cambiando con los años en su comportamiento, ya sea de manera natural o antropogénica (por intervención del hombre). Conocer científicamente lo que ocurre permite la toma de decisiones pertinentes sobre la estabilidad del afluente. Sin embargo, con el cierre en 2015 del Laboratorio de Ensayos Hidráulicos de Las Flores —que operó Uninorte por más de 30 años para la elaboración de estudios científicos y técnicos sobre el Magdalena-, el río quedó sin un horizonte científico que diera respuestas a las necesidades actuales de su dinámica.

Es por eso es que la Universidad del Norte presentó este martes el Observatorio del Río Magdalena. Una plataforma de investigación, monitoreo y divulgación de las condiciones y evolución del río Magdalena, orientada a generar y aplicar conocimiento y soporte científico-técnico para la gestión de la navegabilidad, inundaciones y sequías, procesos de erosión/sedimentación y de obras de ingeniería.

Para Humberto Ávila, director del Instituto de Estudios Hidráulicos y Ambientales, es necesario ir a la historia para conocer lo que sucede hoy en el río Magdalena. Por ejemplo, conocer las intervenciones que se han hecho en el canal de acceso, o lo relacionado con la actividad portuaria, que consta de cerca de 20 kilómetros, pero incluyendo a Puerto Pimsa comprende unos 38 kilómetros.

“Esas intervenciones y estudios han respondido a la identificación de necesidades: ¿qué es lo que requiere el río y cómo ha venido evolucionando?. La construcción, en 1930, de los tajamares, del primer Puente Pumarejo, del dique direccional, cuyo diseño hizo Uninorte; todo nos dice que el río tiene una dinámica que requiere ser estudiada día a día”, puntualizó Ávila, director técnico del Observatorio y quien encabezó la rueda de prensa realizada en Uninorte.

El Observatorio, cuyo sector de estudio comprende 115 kilómetros del río, entre Bocas de Ceniza y Calamar (Bolívar), busca generar y aplicar conocimiento sobre las condiciones y la evolución fluvial del río Magdalena para su manejo sustentable y aprovechamiento, a través de la investigación y la generación de espacios de comunicación que permitan desarrollar proyectos estratégicos para la región Caribe, en el área de influencia de este sistema fluvial.

De acuerdo con Ávila, actualmente el río presenta condiciones de crisis por falta de conocimiento reciente, y los fenómenos que se presentan en su interior generan preguntas que, sin la información oportuna y el monitoreo adecuado, no se pueden responder con precisión.

“Estamos evitando que se pierda la continuidad en el monitoreo del río para poder dar aportes y opiniones oportunas, en relación con lo que sucede en el río, con el fin de evitar la especulación y decisiones que no estén basadas en un soporte científico (…) Los proyectos que se gestan hoy son productos de decisiones reactivas y no de investigaciones verdaderamente orientadas a las necesidades actuales”, recalcó.

La Universidad del Norte operó entre 1986 y 2015 el Laboratorio de Ensayos Hidráulicos de Las Flores (LEH-LF), y a través de otros proyectos con fondos externos, que permitieron recopilar información y realizar estudios que le permitieron a Cormagdalena y a las autoridades portuarias tomar decisiones oportunas sobre el río Magdalena.

El Observatorio enfocará sus actividades en dos sectores del río Magdalena: el primero está entre Bocas de Ceniza y Calamar, incluyendo un sector de 30 km de radio en el mar Caribe y un segmento de 90 km del Canal del Dique hasta el Villa Rosa. El segundo sector está entre Calamar y El Banco, incluyendo la desembocadura del río Cauca en el sector de Pinillos. Este sector será considerado para casos o proyectos particulares en función de necesidades específicas.

“Estamos debatiendo sobre cómo está el río hoy, pero lo fundamental es saber cómo estará en los próximos meses y años, y no se hace con un solo estudio”, concluyó Ávila.

Por José Luis Rodríguez R.

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