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Plantas medicinales y sociedad. Pasado, presente y futuro.

Muchos de los fármacos que hoy día se prescriben para mejorar o prolongar la vida humana se han obtenido a partir de productos naturales o compuestos sintéticos derivados de especies vegetales. Por ello, y por muchas otras razones, las plantas son un recurso valioso para la sociedad.

 

¿Qué plantas consumían o utilizaban para aliviar sus males nuestros antepasados? ¿Cuál fue la primera planta medicinal en ser documentada o sobre la que se hizo una revisión sistemática? Conocer el pasado para entender el presente y proyectar el futuro es una frase que en este caso tiene una validez enorme. Las investigaciones sobre la dieta de nuestros antepasados, tan cercanos como nuestros ancestros indígenas o tan lejanos como hasta el África misma, son fundamentales para orientar nuestra dieta actual y lo que comerá la humanidad en el futuro. Lo mismo aplica para las plantas medicinales. La paleo-etno-botánica o la paleo-etno-medicina es una línea de investigación promisoria y en la que nuestra comunidad académica puede hacer grandes aportes científicos.

 

El presente es ahora y el mañana es incierto. En la actualidad existe todo un movimiento relacionado con la salud que propende por volver a la medicina tradicional basada en las plantas medicinales. Recurrir y apoyarse en el saber ancestral sobre los usos de las plantas medicinales, la etnomedicina, así como del conocimiento de las plantas que constituían la dieta o para múltiples usos culturales de las comunidades, la etnobotánica, es toda una línea de trabajo científico. Asimismo, analizar las tendencias actuales de la biotecnología aplicada a la farmacéutica y la nutracéutica, así como las implicaciones legales sobre el uso con fines comerciales de las plantas que constituyen reservas de biodiversidad, son temas de gran relevancia y pertinencia. Estas, y otras más, fueron las líneas temáticas del VI Congreso Latinoamericano de Plantas Medicinales (COLAPLAMED), organizado y realizado en la Universidad de Trujillo (Perú) con el apoyo de la Sociedad Latinoamericana de Plantas Medicinales (SOLAPLAMED). En dicho evento, nuestro grupo de investigación tuvo la oportunidad de hacer sus aportes sobre la composición química y actividades biológicas (anti-cáncer) de plantas medicinales como Bursera simaruba (Indio encuero), Machaerium bondaense (Sangre de drago) y Dalea carthagenensis (Añís), entre otras, las cuales forman parte de la biodiversidad vegetal del bosque seco tropical del Caribe colombiano.

 

Así las cosas, el futuro es promisorio y alentador. Todavía hay mucho por conocer y nos queda un gran camino por recorrer sobre el conocimiento de nuestras especies vegetales y sus potenciales usos o aplicaciones para el bienestar humano. Nuestra esperanza de tener una vida cada vez más larga y con buena salud puede estar en la naturaleza misma.

 

Barrio Healey S. (2018). Cúrcuma y otras medicinas de la longevidad. Editorial Planeta, Lima, Perú.

 

Jara D.G. (2018). El reino ignorado. Una sorprendente visión del maravilloso mundo de las plantas. Editorial Ariel, Barcelona, España.

¿Es la biología la ciencia del siglo XXI?

Si dice que la matemática es la madre de todas las ciencias. Yo diría que, hoy día, es la madre de la física, la abuela de la química y la bisabuela de la biología. En la historia del universo y la naturaleza, de la humanidad y del pensamiento científico, primero fue el número y la forma; luego el espacio-tiempo y el movimiento; le siguen la combinación de partículas subatómicas, las reacciones y transformaciones de la materia; y a continuación la vida y sus múltiples manifestaciones.

 

Desde los griegos, con Aristóteles como uno de los más influyentes en el desarrollo del pensamiento científico, hasta mediados del siglo XVI las matemáticas fueron la esencia pura de la ciencia. De hecho, en la actualidad escucha uno decir con mucha frecuencia que estamos influidos por el pensamiento aristotélico. Pasada la mitad del siglo XVII, con Newton y su lucha con Robert Hooke por la autoría de la “teoría de la luz”, hasta finales del siglo XVIII la reina del espacio fue la física. Desde inicios del siglo XIX, con la teoría atómica de John Dalton, hasta mediados del siglo XX, con la evidencia contundente de la bomba atómica, la supremacía le correspondió a la química. Por supuesto, desde la historia misma de la humanidad hasta nuestros días, las ciencias se nutren unas a otras y se complementan en una dinámica de interdisciplinariedad. Así que tal separación temporal no lo es tanto.

 

Ahora bien, desde mediados del siglo XX cuando físicos, químicos y biólogos deciden unir esfuerzos para descifrar los secretos de la vida empieza todo un desarrollo de la biología como ciencia. Es más, se dice que el paso de la historia natural (contemplativa y descriptiva) a la biología como ciencia se da cuando se incorpora a la estadística para el análisis de datos experimentales y la validación de las hipótesis propuestas sobre problemas biológicos. Un ejemplo, la dilucidación de la estructura del DNA, la famosa doble hélice o modelo de Watson y Crick, fue una contribución de James Watson (zoólogo), Francis Crick (físico), Maurice Wilkins (físico) y Rosalind Franklin (química), entre otros científicos.

 

Desde el descubrimiento de la estructura del ADN, el desarrollo de las ciencias biológicas, en particular de la biología celular y molecular, ha sido un proceso vertiginoso y toda una carrera por descifrar los secretos de la vida. Hoy día hablamos mucho de la clonación, células madres, reproducción asistida, medicina molecular, terapia génica, alimentos transgénicos y vida sintética. Sobre la clonación, aunque los primeros experimentos de clonación animal se hicieron en la tercera década del siglo XX, con la obtención de clones de anfibios a partir de la separación de células de embriones, realizados por el zoólogo alemán Hans Spemann utilizando un pelo de su propia cabellera, el mayor logro en esta línea de investigación se da en 1996 con la clonación de la oveja Dolly por un grupo de científicos, liderados por Ian Wilmut y Keith Campbell del Instituto Roslin de Edimburgo.

 

Para terminar, esta frase de Craig Venter, uno de los padres del proyecto genoma humano de la vida sintética, que fue tomada del libro “El mundo es un pañuelo” de Bartolo Luque Serrano, fue la que dio origen a la reflexión de esta entrada: “El siglo XX fue el siglo del átomo. El siglo XXI será el siglo del gen. La cara serán avances en medicina y en salud sin precedentes. Y la cruz: nuevas armas biológicas que nunca imaginó la humanidad”.

 

Luque Serrano B. (2009). El mundo es un pañuelo. Editorial Universidad de Valencia, Valencia, España.

¿Es necesaria la comunicación de las ciencias?

La idea del título de esta entrada surgió de la lectura de los libros “¿Es necesaria la ciencia?”, del Premio Nobel de Química Max Perutz, “La memoria secreta de las hojas”, de la científica y PhD en geobiología Hope Jahren, y “El ingenio de los pájaros” de la reconocida divulgadora científica Jennifer Ackerman; así como también del texto “Como Se Dice DNA? de Naturejobsblog.

 

En primer lugar, el libro de Max Perutz recoge su visión y pensamiento sobre la ciencia y la tecnología, en el que se resalta que la ciencia ha de tener como meta fundamental la búsqueda del mayor bienestar posible para el ser humano. Con igual fuerza, hace planteamientos sobre la responsabilidad y el compromiso ético que tienen que asumir los científicos con su trabajo de investigación. Asimismo, sugiere sobre la importancia del poder político y económico en el respaldo de la investigación científica. La ciencia, en palabras de Perutz, no sólo es fundamental en la producción de bienes y servicios para satisfacer necesidades básicas, sino que ayuda a la comprensión de forma efectiva de los grandes problemas de la humanidad.

 

De igual importancia es la comunicación de las ciencias, la cual debe ser de forma atractiva y efectiva para que el conocimiento científico sea más accesible a las personas; lo que repercutiría en que la sociedad cambie su percepción sobre la ciencia, se apropie de los avances tecnológicos y se potencie el desarrollo del pensamiento científico en una comunidad más educada. En este sentido, los libros de divulgación científica mencionados son un claro ejemplo de capacidad de comunicar la ciencia de forma clara y amena. Hope Jahren, una mujer de ciencia que ha sido considerada por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes del mundo, nos lleva con su libro a un viaje apasionante por los caminos de la botánica, la geobiología y del quehacer de los científicos. Asimismo es de apasionante la propuesta de Jennifer Ackerman, quien lleva unos 30 años escribiendo sobre ciencia, naturaleza y biología humana. Su libro es todo un tratado de ornitología, en el buen sentido de la palabra, dado que explora con profundidad los avances científicos sobre la inteligencia de las aves y sus capacidades sociales. En ambos libros se trata también, de cierta forma, sobre la importancia de percibir y estar en contacto con la naturaleza para un equilibrio emocional y la capacidad creativa del ser humano.

 

En conclusión, así como las ciencias son necesarias para el desarrollo de la sociedad, también es muy importante la comunicación de las mismas para una apropiación por toda la humanidad. Como lo resalta Jacqueline Gamboa, quien desarrolla un trabajo científico en la Universidad de Harvard que integra la biología y química del DNA, hoy día es fundamental aprender y practicar sobre cómo comunicar las ciencias. En sus palabras, sería algo así como desmitificar la ciencia con nuestros abuelos para que luego al hablar con la gente en la calle sean pan comido.

 

Ackerman J. (2017). El ingenio de los pájaros. Ariel, Barcelona (España), 413 p.

 

Hope J. (2017). La memoria secreta de las hojas. Una historia de árboles, ciencia y amor. Paidós, Barcelona (España), 332 p.

 

Naturejobsblog (2018). Como Se Dice DNA? Revisado el 15-02-2018 en la página Web: http://blogs.nature.com/naturejobs/2018/02/14/como-se-dice-dna/

 

Perutz M.F. (1994). ¿Es necesaria la ciencia? Espasa, Madrid (España), 318 p.

El libro de los 70 sabios y humanistas. A propósito de la lucha de ideas sobre la ciencia y la espiritualidad.

Esta es una reflexión que surge a propósito de un evento organizado por estos días para confrontar las ideas plasmadas en dos libros: El espejismo de Dios, de Richard Dawkins y Los Fundamentos de una “Ilusión”, escrito por Gerardo Remolina. Estos autores, el uno científico y el otro humanista, son dos grandes y reconocidos pensadores, cada uno en su campo del saber.

 

La reflexión es que se está escribiendo, en una Universidad, un libro de 70 páginas, por un grupo de 70 académicos e investigadores de las Ciencias Básicas y Humanidades, y que en la actualidad van escritas, revisadas, publicadas y divulgadas 51 páginas. Las otras 19 están por escribirse, pero en la visión de los autores, guiada por sus dioses, está clara la idea de los párrafos a construir que culminarán con el párrafo final y la bibliografía que debe sustentar las ideas plasmadas en dicho libro.

 

Parte de esta reflexión también es que el mundo, por su origen mismo, es de naturaleza dual. Luz y oscuridad, materia y antimateria, protones y electrones, tierra y agua, vida y muerte, biodiversidad y medio ambiente, ciencia y tecnología, ciencia y humanismo, ciencias básicas y ciencias aplicadas, etc.

 

De acuerdo a lo anterior, el mejor ejemplo, y uno de los más visibles, para entender la razón de ser y actuar del mundo, y todos los mundos posibles, es ver cómo crece un árbol. Las raíces van creciendo hacia el interior, en busca de la oscuridad y lo profundo de la tierra. Las ramas van creciendo hacia el exterior, en busca de la luz y lo claro del cosmos. Ambas se ramifican de forma dual, con algo de redundancia. Otro buen ejemplo es el del aparato reproductor femenino y masculino: dos ovarios, dos testículos, dos trompas de Falopio, dos epidídimos y conductos deferentes, los cuales convergen en un útero y un conducto eyaculador, respectivamente. En el último ejemplo, es un poco como el mundo al revés.

 

El mundo al derecho y al revés forma parte también de la dualidad que siempre estará presente por todos los tiempos y espacios. Es y será como el cara y sello, o el blanco y oscuro, etc., del mundo de las cosas. Así que el asunto está en cuál es la pregunta a plantear y querer responder, ¿Creación y/o Evolución?, ¿Ciencia y/o Religión?, etc.

 

AA. VV. (2008). La biblia. Antiguo y nuevo testamentos. Editorial Mundo Hispano, El Paso, EE. UU.

 

Dawkins R. (2007). El espejismo de Dios. Editorial Espasa Libros, Barcelona, España.

 

Eco H., Martini C.M. (2001). ¿En qué creen los que no creen? Un diálogo sobre la ética en el fin del milenio. Editorial Planeta Colombiana, Bogotá, Colombia.

 

Remolina G. (2016). Los Fundamentos de una “Ilusión”. ¿Dios y la religión, ilusión o realidad? Editorial Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia.

Plantas y Bienestar Humano

La Biodiversidad vegetal y el equilibrio natural en el planeta tierra

 

El pasado 18 de mayo se celebró el “Fascination of Plants Day”, cuyo propósito principal es poner de relieve la importancia de las plantas en la vida y para el bienestar humano. Este año fue la cuarta versión de este evento internacional que cuenta con el auspicio de la European Plant Science Organisation (EPSO).

 

¿Qué sería de la vida en la tierra sin las plantas? Es muy difícil imaginar el mantenimiento de la vida y el equilibrio natural en este planeta si no existiera el reino vegetal; o si los desastres naturales y la deforestación, producto de las actividades humanas, diezmaran de manera considerable las especies vegetales de tal forma que no se pudieran mantener las relaciones ecológicas.

 

Desde su aparición en la tierra, las plantas capturan la energía del sol y la transforman en carbohidratos como la glucosa, fructosa, almidón, entre otros. Estas biomoléculas son aprovechadas por otros seres vivos para sustento, crecimiento y reproducción. Alrededor de las plantas se desarrolla una pirámide alimenticia que incluye a diversos animales y a toda la humanidad.

 

Las plantas, por su capacidad de fabricar su propio alimento, presentan una enorme capacidad de adaptación y colonización de diferentes ecosistemas. Se pueden encontrar especies vegetales desde el desierto más inhóspito, pasando por el colorido bosque seco tropical, hasta el páramo más vistoso; y en todos estos nichos ecológicos juegan un papel fundamental para el mantenimiento de la vida y las relaciones entre organismos.

 

Las especies vegetales no solo son una reserva de alimentos y energía. También surten a la humanidad de productos naturales para la preparación de medicamentos. Desde la antigüedad el hombre ha utilizado a las plantas para la preparación de extractos, emplastos o bebidas para el tratamiento de diversas dolencias, así como en ritos de purificación del cuerpo o prácticas mágico-religiosas. Sin ir muy lejos, en el Caribe colombiano nuestras etnias Mokaná o Arhuacos tienen una riqueza ancestral derivada del uso de las plantas.

 

Las plantas también son fuente de inspiración y motores de la cultura. Libros, canciones, pinturas, esculturas, películas, etc., han visto la luz para el servicio a la humanidad a partir de una idea surgida sobre una planta o el entorno que la alberga. Por mencionar un caso, el libro “De las células a las civilizaciones”, del biólogo especializado en genética molecular de plantas Enrico Coen, es una obra que integra los procesos biológicos y evolutivos de los organismos con el aprendizaje y la diversidad cultural.

 

Al observar un árbol, con sus raíces, ramas, hojas y flores, estamos viendo la dualidad y diversificación en la naturaleza. El cuidado y preservación de los bosques es fundamental para el mantenimiento de la vida en la tierra. Por ello, una conciencia ecológica es necesaria en la formación académica del ser humano para que los miles de organismos que aún sobreviven, después de millones de años de haber surgido, tengan una segunda oportunidad sobre la tierra.

 

Coen E. (2013). De las células a las civilizaciones. Crítica, Barcelona (España), 392 p.

Biología del sexo

Una mirada desde la teoría de la selección sexual de Darwin.

 

En general, en los seres vivos existen dos imperativos básicos que son la supervivencia y la reproducción. En los animales es fundamental que un organismo detecte cuando otro individuo procura un acercamiento como depredador o por interés sexual.

 

Desde el punto de vista del segundo imperativo, el sexo puede incluir diferentes procesos con distintos grados de complejidad. En la biología, y en palabras de Lynn Margulis, sexo equivale a transferencia de genomas entre individuos. En este sentido, ya desde los procariotas se manifiesta el sexo, como es el caso de la conjugación bacteriana. Aunque su máxima expresión con distintas modalidades se manifiesta en el Dominio de los eucariotas, que incluye a los organismos del reino animal.

 

Entre algunos animales, desde los peces hasta los mamíferos, en los que se incluyen a los primates y el Homo sapiens, se dan diversas formas de cortejo para la atracción y el apareamiento que se agrupan en tres estrategias reproductivas: la poliginia, la poliandria y la monogamia. Esta última, aunque suene a extraño, es la menos frecuente entre los mamíferos (~3%) y en las sociedades humanas pre-industriales (~16%).

 

En las sociedades humanas, desde las más antiguas hasta las hoy consideradas modernas, se dan una serie de manifestaciones culturales, con connotación sexual y reproductiva, como son las capacidades para el canto, el baile, la pintura o vistosidad, el diseño o la construcción, el dar o recibir regalos, entre otras. Todas ellas vienen de un pasado evolutivo con distintas formas de expresión en diferentes grupos de organismos, entre los que vale la pena mencionar los insectos y las aves con su diversidad en el canto, formas y colores de las plumas, o las diferentes formas de dar y recibir regalos.

 

Expresados aquí de una forma generalizada, estos aspectos de la evolución del sexo constituyeron la línea base de una conferencia magistral del autor en el reciente “VII encuentro regional de ciencias biológicas de la costa caribe”, realizado en Valledupar del 25 al 26 de abril de este año. Sin embargo, el tema da para más entradas en las que se podrían abordar la relación entre genética, atractivo corporal y calidad reproductiva, la evolución de la sexualidad en el género Homo hasta llegar al “sexo” virtual del ser humano, entre otras.

 

Margulis L. ¿Qué es el sexo? Ed. Tusquets Editores S.A., Barcelona, 1998. 

Educación y Conocimiento

La Razón de Ser de la Universidad es la Educación y la Generación de Conocimientos.

De esta frase pueden surgir varias preguntas con un propósito o intención de definir: ¿Qué es la razón?, ¿Qué es el ser?, ¿Qué es la Universidad? ¿Por qué y para qué educar? ¿Qué se quiere decir con la palabra generación?, ¿Qué es conocer?. Con el intento de plantear una definición en 140 caracteres se podrían generar otras preguntas, lo cual nos llevaría a una situación de nunca acabar. Lo anterior, es una característica muy particular de los niños y niñas. Cuando ellos hablan con los adultos (o con sus pares), por lo general, en lo que más insisten es en saber el por qué de las cosas. En el tránsito de la educación infantil y secundaria hacia la formación a nivel superior ocurren o pueden ocurrir diversas situaciones (biológicas, psicológicas o educativas) que es posible que tengan una incidencia en que haya una pérdida de motivación para seguir planteando interrogantes de por qué esto es de esta forma y no de otra. A riesgo de estar equivocado, creo que una de las preguntas favoritas del científico es: ¿Por qué? Además, en una investigación científica hay que plantear varias preguntas: ¿Por qué es importante esta investigación?, ¿Cómo se va realizar la investigación o cuáles son los experimentos que hay que realizar?, ¿Para qué se va a realizar este trabajo de investigación?, etc. En resumen, para formar científicos y generar nuevos conocimientos es muy importante y fundamental empezar por el principio. Se educa para la vida, lo cual también se conoce como formación permanente. Así mismo, se educa para transformar seres humanos (seres vivos).

1. Pross A. What is life? How Chemistry becomes Biology. Oxford University Press. 2012.

2. Schrödinger E. ¿Qué es la vida? Muy interesante. 1986.

Enseñar ciencias y formar científicos

De pequeños científicos, jóvenes investigadores a doctores en ciencias naturales

Todo niño es un científico en potencia. Además, siempre está utilizando el recurso más valioso en el quehacer científico: hacer preguntas y no quedarse con la simple respuesta. Como lo plantea Antonio Fornés en su libro “Las preguntas son respuestas. 10 ideas básicas para saber pensar”, la pregunta es un motor poderoso para activar el pensamiento y avanzar en el desarrollo del pensamiento crítico.

Sin embargo, en el proceso educativo, quizá también por lo que llaman el despertar de algunas hormonas, pareciera que se va reduciendo esa capacidad o interés por cuestionar lo que se plantea o la realidad misma. Puede ser también por lo que Aldous Huxley describe en “Las puertas de la percepción” como la activación de válvulas reducidoras del cerebro que regulan a la inteligencia libre en pos de la supervivencia. Leer a Huxley es casi que agenda obligada para aquellos que quieren transitar por los caminos de las ciencias naturales.

Enseñar ciencias es una de las mayores apuestas para mejorar la educación y jalonar el desarrollo de un país, al igual que la formación de científicos de alto nivel y con competencias para hacerle frente con la investigación a los retos que plantea la sociedad moderna. Educar para el desarrollo del pensamiento científico y ser más conscientes del valor de la naturaleza y la vida en la tierra es uno de los más grandes desafíos de los centros educativos. Que un colectivo académico en una institución, en alrededor de tres lustros, pase de liderar un proyecto de enseñanza de las ciencias naturales a iniciar un proceso de formación de investigadores del más alto nivel muestra una capacidad de músculo para generar procesos. Además, evidencia que se tiene una visión clara del papel transformador de la educación. A Einstein se le atribuye la frase de que el éxito es 10% inspiración y 90% transpiración.

Para cerrar esta reflexión, viene bien un fragmento de una carta que escribió en 1806 Alexander von Humboldt a un amigo suizo: “He percibido muchas cosas en mi vida pero no he descubierto nada. Se dice que me ocupo de varias cosas al mismo tiempo, de botánica, de astronomía, de anatomía comparada, yo respondo: ¿puede prohibírsele al hombre su deseo de saber, de comprender todo lo que le rodea? La variedad de conocimientos es indispensable para concebir la relación de todos los fenómenos, relación que llamamos naturaleza”.

Canales C. (2001). El barón trashumante. Alexander von Humboldt. Colciencias Alfa Omega, Bogotá, Colombia.

Fornés A. (2009). Las preguntas son respuestas. 10 ideas básicas para saber pensar. Plataforma Editorial, Barcelona, España.

Huxley A. (2015). Las puertas de la percepción. Penguin Random House, Bogotá, Colombia.

¿Qué podemos aprender de nuestras comunidades ancestrales sobre evolución y sexualidad?

Según diversos estudios paleo-antropológicos, el hombre moderno (Homo sapiens) coexistió con el hombre de Neandertal (Homo neanderthalensis). Sin embargo, la paleo-genética ha mostrado que no ocurrió entrecruzamiento entre estas dos especies. Si es así, la selección sexual puede haber sido uno de los mecanismos que condujeron al aislamiento reproductivo de nosotros como especie.

De acuerdo con esta hipótesis, se plantea la existencia en el cerebro de un “molde” o “prototipo” de la belleza que asigna una condición física mayor, relacionada con el estado de salud del individuo, a los rasgos faciales que resaltan o potencian las diferencias entre la cara del hombre moderno y la de las especies relacionadas ya extintas (Cellerino, 2002).

Asimismo, investigaciones publicadas sobre evolución humana plantean que los hombres y mujeres de diversas edades, razas, culturas y regiones geográficas muestran un gran acuerdo en la valoración de la belleza de la forma humana. Parece ser que los individuos muestran una preferencia por ciertas características o proporciones anatómicas, lo que podría indicar que nuestro sentido innato sobre la estética y la belleza está basado en referencias subliminales hacia las formas y proporciones anatómicas derivadas que son exhibidas por los humanos modernos (Magro, 1999).

Por otro lado, un viaje en el tiempo y el espacio nos ubica en una de nuestras comunidades indígenas, los Kaggaba (Kogi), que habitan la Sierra Nevada de Santa Marta. Según Javier Ortega, en su libro “La vuelta al mundo en 80 polvos”, en esta comunidad es aceptada la masturbación masculina como parte del proceso de aprendizaje sobre nuestra sexualidad. En general, esta práctica no es tolerada o está cuestionada por algunas sociedades llamadas modernas.

No está de más decir que estos temas, relacionados con la evolución humana y nuestras comunidades ancestrales, están en la agenda de nuestra Universidad y del Museo Mapuka. En particular, la Exposición “La fotografía como documento. Los Kaggaba de la Sierra Nevada de Santa Marta”, en el marco de la Cátedra Europa 2015.

Cellerino A. (2002). Facial attractiveness and species recognition: an elementary deduction? Ethol. Ecol. Evol., 14: 227-237.

Magro A. (1999). Evolutionary-derived anatomical characteristics and universal attractiveness. Percept. Mot. Skills., 88: 147-166.

Ortega J. (2002). La vuelta al mundo en 80 polvos. Ed. Aguilar, Madrid.

Simetría Corporal, Sexo y Evolución

Diversas investigaciones muestran que la simetría de diferentes partes del cuerpo, como la cara y las manos, está relacionada con la sexualidad humana; así como también establecen un vínculo con los procesos evolutivos.

La simetría de la cara y las manos es considerada como un elemento importante del atractivo físico y de la elección de parejas en el ser humano. Algunos aspectos que han sido estudiados y vinculados con el patrón de simetría corporal son el deseo sexual, la frecuencia e intensidad del orgasmo y la calidad de los espermatozoides, entre otros.

Ciertas características de la cara son consideradas atractivas para el sexo opuesto y se consideran como señales fiables de calidad genética y fenotípica. Una de estas características es la simetría facial, la cual puede reflejar un buen estado de salud, calidad reproductiva y la capacidad del organismo de hacerle frente a los parásitos o a las toxinas, incluso desde que el individuo era un embrión. Tal característica está determinada por genes y las hembras de diferentes especies de animales muestran una preferencia por los machos con mayores rasgos de simetría.

En general, los machos más simétricos tienen más éxito a la hora de conseguir pareja. Asimismo, las investigaciones muestran que son capaces de inducir orgasmos con mayor intensidad en sus parejas potenciales. Si existen diferencias heredables, producto de un proceso evolutivo, la selección sexual puede haber favorecido ciertas adaptaciones en la hembra (como el orgasmo) hacia preferencias sobre machos que posean indicadores fiables de calidad genética o fenotípica.

Lo mismo aplica para las mujeres. Ellas son más simétricas en los días de mayor fertilidad. En nuestra especie, a diferencias de otros mamíferos, no se manifiestan señales evidentes de la ovulación; Sin embargo, las investigaciones muestran que pueden existir señales claves de este proceso. Por ejemplo, se ha observado que el olor del cuerpo de la mujer es más atractivo para los hombres en los días alrededor de la ovulación. Asimismo, durante este periodo del ciclo menstrual algunos tejidos como las mamas, las orejas y los dedos son más simétricos. Estudios recientes han mostrado también que en el periodo de la ovulación las mujeres son más atractivas para el sexo opuesto, atractivo que está relacionado con una mayor simetría de la cara.

La mano es otra parte del cuerpo cuya simetría está relacionada con la reproducción y la sexualidad. En este caso, lo que se analiza es la relación de los dedos dos y cuatro, lo que se conoce como 2D:4D. Una relación 2D:4D igual a uno sería la simetría perfecta. En el caso de las mujeres, el dedo dos es ligeramente mayor que el dedo cuatro; en el varón es lo contrario. Esta relación está determinada por genes y por el nivel de testosterona en la sangre del feto. En el caso de los varones, una mayor asimetría 2D:4D está relacionada con una baja calidad de los espermatozoides, al igual que a una capacidad menor de inducir un orgasmo en su pareja.

En conclusión, ciertos rasgos simétricos asociados al atractivo físico pueden estar relacionados de alguna manera con el estado de salud del individuo y con la selección sexual en humanos. Los estudios muestran evidencias de que en el proceso de elección de pareja se conservan aspectos de nuestra historia evolutiva.

C. Soler, J. Këkälainen, M. Núñez, M. Sancho, J. Álvarez, J. Núñez, I. Yaber, R. Gutiérrez. 2014. Male facial attractiveness and masculinity may provide sex- and culture-independent cues to semen quality. J. Evol. Biol. 27, 1930-1938.

C. Soler, J. Këkälainen, M. Núñez, M. Sancho, J. Núñez, I. Yaber, R. Gutiérrez. 2012. Male facial anthropometry and attractiveness. Perception 41, 1234-1245.