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Profesores escolares con posgrados prefieren enseñar en las ciudades

El sistema educativo del país recoge las disparidades sociales que se reflejan en las regiones. Del total de docentes de la región Caribe, solo el 23,5% cuenta con formación a nivel de posgrados.

Según un reciente estudio realizado por el Observatorio de Educación de la Universidad del Norte, el nivel de cualificación del profesorado en la región Caribe colombiana ha respondido a las disparidades que en términos de desarrollo económico y social se dan entre las regiones del país. Así lo indican los datos reportados por el DANE sobre la composición de la planta docente nacional.

En total en el país se contabilizan 431.809 docentes en establecimientos de educación formal, de los cuales 100.593 ejercen su labor en la región Caribe. De estos, 75.640 se encuentran adscritos al sector oficial, mientras que 24.953 pertenecen al sector privado.

Para consolidar un sistema educativo de calidad, una de las variables importantes tiene que ver con la formación de los docentes y calidad de la docencia. El cómo estos actúan en los procesos de enseñanza repercute directamente sobre los resultados, tanto a nivel de estudiantes como institucional, de ciudad, región o país.

Las cifras indican que en la región Caribe el 23,5% de los profesores tiene formación en nivel de posgrados (seis o más años de formación a nivel superior). A nivel nacional la media es de 29,4%. Se destaca que el 17,6% de los docentes de la región no tienen titulación o niveles de formación menores (bachilleres y técnicos y tecnólogos), mientras en el país es de 14,5%.

Los resultados parecen estar correlacionados con el desempeño de los estudiantes en las pruebas de estado. De acuerdo con el informe de resultados nacionales de las pruebas SABER 3°, 5° y 9° para el periodo 2009 – 2014, los puntajes promedio obtenidos por los establecimientos educativos de Barranquilla alcanza en puntajes cercanos a la media, mientras que Cartagena se encuentra por debajo de la media nacional.

Reflejo de la desigualdad
La distribución de la formación docente también se correlaciona con los indicadores de desigualdad. Así, ciudades como Bucaramanga, entre las de mayor participación de docentes con título de posgrado, presentó los niveles más bajos de desigualdad en el país, con un coeficiente de Gini de 0,407, según el DANE. Mientras que en ciudades donde la participación de docentes con nivel de posgrado está por debajo del promedio, presentaron mayores niveles de desigualdad.

Según Catherine Rodríguez, investigadora de la Universidad de los Andes, el sistema educativo del país permite que los docentes elijan, por mérito, dónde enseñar. “La elección la hacen primero los docentes con los mayores puntajes en las pruebas del concurso, quienes por lo general prefieren escuelas ubicadas en las ciudades, que no estén alejadas y que no estén en contextos vulnerables. Los últimos cupos disponibles generalmente quedan en escuelas localizadas en puntos más vulnerables y son en estas donde terminan yendo los docentes con los menores puntajes”, dice Rodríguez.

Cuando se observa a nivel regional, diferenciando áreas urbanas y rurales, se encuentran brechas en la cualificación de la planta docente. Los datos revelan que en las áreas rurales el porcentaje de maestros con posgrados alcanza un 18,98%. Por niveles educativos, se aprecia una menor participación de docentes con posgrados en los niveles iniciales: preescolar (16,69%) y básica primaria (20,04%), comparados con básica secundaria (28,31%) y media (33,94%). En la región Caribe cerca del 25% de los docentes de preescolar y básica primaria se encuentran en los niveles de formación más bajos.

Jorge Valencia, investigador del OEEC de Uninorte, señala que desde la academia se ha venido insistiendo en la necesidad de mejorar las prácticas pedagógicas de los maestros mediante propuestas que superen la práctica tradicional de capacitación a través de cursos.

“Sin duda, hay que apostar por la formación docente, pero teniendo muy presente que las capacitaciones tradicionales no generan inevitablemente cambios efectivos; debe promoverse una transformación integral del educador, por lo que se hace necesario el desarrollo de nuevas estrategias, políticas, programas, currículos, que integren componentes no tradicionales y que impacten de forma significativa todos los aspectos sensibles que intervienen en el proceso de transformación de la práctica pedagógica”, dice Valencia.

Brechas

Educación y pobreza
De acuerdo con el estudio realizado por el Observatorio de Educación de Uninorte, para el caso de los municipios de la región Caribe se evidencia una tendencia hacia una menor participación de docentes con posgrados en los municipios con mayores niveles de pobreza (medida a través del Índice de Pobreza Multidimensional), así como una mayor participación de docentes con menores niveles de profesionalización en zonas rurales. Asimismo, en la región se encuentra una mayor participación de docentes con menos de cuatro años de profesionalización, que se corresponde con mayores niveles de analfabetismo e inasistencia, rezago escolar y bajo logro educativo.

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