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Teorías para amas de casa

Replican los padres y abuelos de mis estudiantes sobre el tiempo que dedican a las redes sociales, ver series en internet y hablar por el Whatsapp. Hablan con entereza sobre las repercusiones de estos comportamientos para su desempeño social y académico y esperan que estos nuevos “zombies”  (miran pantallas, mientras caminan) salgan de su letargo algún día. La mirada es apocalíptica. Sin embargo, muchos de esos padres y abuelos, pasan horas viendo telenovelas, ya sea en internet a la hora del almuerzo para seguir el capítulo que se perdieron, o simplemente desde el televisor de su casa.

Estás limpiando tu sala, no sabes nada sobre teorías de la comunicación, pero pasas unas 8 horas con tu atención puesta en lo que pase en la novela coreana de turno, pero te parece que  las generaciones más jóvenes están realmente mal por dedicar el mismo número de horas a ver otros contenidos en otros formatos.

Aunque parecería menos peligroso, estamos hablando de casi lo mismo, sólo que el consumo de medios se ha diversificado,  lo que le abona a lo audiovisual el premio mayor de la tajada publicitaria –franjas por formatos con productos específicos – pero a la final, mismos contenidos, con lenguajes diversos,  empaquetados en capsulas pórtatiles para garantizar que en medio de la atención dividida, se siga vendiendo y comprando (temas, ideas, productos)

De ahí la importancia de tener elementos de juicio para asumir posturas críticas frente a lo que consumimos.  No es tarea fácil. Si no has estudiado comunicación,  o algo cercano a la disciplina,  aprender a leer medios masivos, puede convertirse en una tortura si el acercamiento es dado por los grandes teóricos que distan bastante de lo cotidiano. Parecen alejarse de aquella ama de casa que ve novela coreana y se traga cientos de comerciales de caldo de costilla con marcados estereotipos  de lo femenino y de lo costeño.  O de aquel estudiante que ve muchas series en su celular.  Necesitamos sin duda, elementos para la cotidianidad que le permitan a cualquier ciudadano, educar su mirada y su construcción frente a los mensajes que recibimos de los medios.

Desde la asignatura electiva  “Cómo leer medios masivos” lo intentamos. Tengo estudiantes de distintas disciplinas (ingeniería, diseño, arquitectura, etc ) y es todo un reto poder facilitar temas y aproximaciones que les permitan desarrollar posturas y pensamiento crítico frente  a lo que consumen a diario, especialmente, porque los llamados “nativos digitales” tienen gran habilidad para ver, seguir, compartir e interactuar con grandes cantidades de contenido, (son buenos consumiendo)  pero no para producir contenido de calidad (lo hacen a través de selfies, experiencias personales como videotubers y algunos blogs) ¿Qué tanto producen? Les pides que suban información en un blog y es todo un problema, tal vez, porque el uso no es para  entretenimiento.

No poner las tareas académicas en sus espacios de esparcimiento pareciera ser la clave, sin embargo, pese a poseer, supuestamente grandes habilidades para lo técnológico,  muestran poca empatía para escribir, contar historias, analizar o realizar propuestas. Lo mismo pasa con sus padres y abuelos: solo consumen medios en otras instancias, con otros dispositivos, pero a la final, se genera el mismo efecto.

Esta asignatura se ha convertido en un laboratorio de experiencias cotidianas con los medios, y en las que se intenta proponerles nuevas miradas de ver el mundo que de momento sólo acceden por un teléfono o una pantalla de celular. Tal vez, estos estudiantes, puedan, en algún momento, proponerles a sus padres y abuelos, una nueva forma de ver la tan amada novela coreana, el canal telenovelas, el reality de moda, las noticias de las 7 p.m, mientras se quejan que han dejado de verles la cara por mirar la pantalla de su celular. 

* Apuntes de la ponencia presentada en el Congreso "Todos Ponemos". Organizado por el departamento de Educación. 

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