Storytelling para cursos virtuales ¿por qué no?

El término storytelling se puso de moda, pero en realidad, si lo miramos en detalle, es algo bastante antiguo: construir historias que puedan seducir audiencias, contar un cuento, tener una narrativa.

Todo  el  día estamos contando  historias y nuestros temas de clases también lo son.    En un curso 100 % virtual, en donde la interacción del estudiante y el profesor está mediada por una plataforma, el storytelling puede verse desde dos perspectivas. La primera, es cuando organizamos los contenidos de manera lógica y ordenada, entendiendo que no hay un interlocutor inmediato  para resolver dudas. Es así como, los materiales digitales de apoyo y  la ubicación de las actividades de aprendizaje, deben estructurarse de tal manera que sea lo más intuitiva posible para que el estudiante solo en casa, alcance los resultados de aprendizaje. Es lo que llamaríamos un cuento redondo. Ver vídeo para conocer estrategias para estructurar clases en línea . La segunda forma de verlo, es cuando  estructuramos  el curso como si fuera una historia o una serie por streaming.  En este caso, todos los materiales digitales hacen parte de una gran secuencia con retos  para la audiencia. En este sentido,  la experiencia de estar en el curso puede parecerse a la experiencia de ver películas en Netflix.

Revisando algunas ideas al respecto, me encontré con esta experiencia del curso Introducción a la Ciencia Forense de la Universidad de Strathclyde, la cual, combina ciertos dispositivos, inclusive transmediales. El curso tiene un fuerte impulso narrativo a través de resolver un misterio: "un caso de asesinato” que se desarrolla durante el curso a medida que se añade nueva evidencia forense para ayudar al estudiante a interpretarlo. El caso se presenta en vídeo a modo de película y a través de la fundamentación teórica el estudiante puede vincular la historia a un objetivo de aprendizaje con una lista de tareas pendientes. La plataforma envía mensajes a los celulares de los participantes con ejercicios y acertijos, lo que lo vincula a volver a entrar al curso, es lo que se describe como “ráfagas de contenido”.

En este sentido, los elementos que debe incluir una buena narración dependerán del contenido y del objetivo de comunicación, pero es claro que debe llevar un núcleo, un desenlace y elementos para generar metáforas. Este tipo de construcción narrativa exige por parte del docente la capacidad de trasladar su curso a un contexto narrativo y además debe apoyarse en un equipo interdisciplinar que le apoye en la construcción de los elementos de ficción.  El diseño instruccional se fusiona con elementos de producción audiovisual.  De igual modo, se establece una unión del curso con redes sociales y el celular,  esto brinda la oportunidad al estudiante de sentirse parte de una historia en donde es el protagonista.

El camino de las innovaciones en este terreno es inexplorado y nos pone en frente la tarea de pensarnos la experiencia virtual desde otras lógicas, inclusive desde la construcción de video lecciones que sean más que clases magistrales, ver más.

 

Algunos textos que pueden orientarte:

  • Separata de TEC de Monterrey. Edutren. 
  • Morris,  J.  (29  de  mayo  de  2017). “From  Teaching  on  Video”  to  “Teaching  through  video”: Reaching    one    Million    Learners    with    Melboourne   MOOCs.    [Mensaje    en    un blog].  https://bit.ly/2KnrxLZ.
  • Esta es una integración  de un curso con redes sociales:  Marta-Lazo, C., Valero-Errazu., D., & Gabelas Barroso, J. A. (2018). Uso de Twitter en los MOOC: Nuevas formas de interacción juvenil y su influencia en el aprendizaje. Revista Latina de Comunicación Social, 73, 1333-1352. http://dx.doi.org/10.4324/9780203966280.10.4185/RLCS-2018-1309.

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¿Y qué hacemos con las clases en zonas sin internet, ni computador?

Es fácil decir  “hagamos clases virtuales” en países en dónde las necesidades básicas están cubiertas, sin embargo, en países como Colombia, muchas regiones del país no cuentan ni con luz eléctrica permanente y muchos estudiantes no tienen computador en casa, ni internet.

Estar en crisis deja al descubierto cuáles han sido nuestras prioridades como país. Es complejo decir “lávense las manos” cuando el agua es escasa y se recoge en balde, o “vamos a hacer todo por internet” cuando en casa no  hay un solo computador y hay luz eléctrica sólo unas cuantas horas al día.

¿Qué podemos hacer para que los estudiantes que están en zonas remotas o que están en ciudad, pero no cuentan con internet,  ni computador, puedan seguir con sus clases? Aquí algunas ideas (lo del agua se lo dejo a lo expertos) .

Es clave el apoyo del Ministerio de Educación y MinTIC para iniciar un plan de contingencia que incluya a Señal Colombia, el canal ZOOM y a los canales regionales. Puede ser valioso que algunos profesores puedan tener clases en vivo televisadas. En muchas regiones la televisión sigue siendo clave. Esto también aplica para realizar alianzas rápidas con emisoras comunitarias y rurales. ¿Qué tal si hacemos podcast con las clases de profesores?  Luego los docentes de planta pueden organizar guías de estudio y actividades en papel.

Otro factor importante sería la vinculación de la telefonía móvil.  ¿Podrían las empresas de celular habilitar Ships pre-pago para que los padres puedan tener datos y los niños puedan recibir contenido vía wasap?  ¿Podrían los profesores hacerles vídeo llamada para tutorías? ¿cómo podrían habilitar líneas especiales para educación?  ¿Podría FB tener espacios y garantizar datos para que profesores puedan hacer grupos y clases en directo? ¿Podríamos tener contenidos qué no necesiten internet y hacerlos llegar a las casas de los estudiantes?

Es esencial también el trabajo colaborativo entre profesores. Mentores que ayuden a sus colegas a tener ideas para el diseño de clases remotas y compañeros de clases solidarios que puedan compartir computadores  cuando no los usan. También es fundamental que los puntos VIVE DIGITAL tengan buena velocidad y equipos disponibles y algunos colegios que cuentan con salas de informática puedan seguir abiertos, sin embargo este punto es sensible porque la idea es no salir de casa por  un tiempo prudente.

Se hace necesario que seamos creativos y solidarios y que el Gobierno pueda destinar recursos económicos en caliente para solventar el tema de la luz eléctrica en cabeceras municipales  y que entidades privadas como hoteles o restaurantes, por ejemplo, puedan liberar el WI- FI en algunos casos.  ¿Podrían algunas empresas de tecnología donar algunos computadores con acceso a internet en sus zonas de impacto?

¿Qué más podemos hacer? ¿Qué otras ideas se te ocurren para que los estudiantes de zonas apartadas y en situación de vulnerabilidad, puedan seguir conectados con su proceso de enseñanza – aprendizaje?